miércoles, 7 de noviembre de 2018

El Capítulo 21

Capítulo dedicado con mucho amor para Carla y el Niño Carla

DAMIEN

Franco llega con un papel hacia la oficina donde se encuentra Damien. Se lo extiende.

FRANCO: ¿Damien Artemis? Y yo que pensé que tu primer nombre era raro. El segundo es todavía más extraño.
DAMIEN: ¿Mi recibo de sueldo? ¿Ahora trabajas en el área de Liquidaciones?
FRANCO: No. Ahora los de Liquidaciones se toman la libertad de mandarme a repartir los recibos de sueldo de cada personal del canal.
DAMIEN: Sólo se están burlando de ti, Franco. Los recibos de sueldos son digitales. Ya no se los imprime más.

Franco parece desmoronarse por lo que acaba de escuchar.

FRANCO

Franco entra en la oficina del Canal de su padre y cierra la puerta detrás de él.

FRANCO: ¿Por qué sigues haciéndome esto?
SR. VERDI: ¿Haciéndote qué?
FRANCO: Te ayudé pasándote una información importante sobre que estabas siendo investigado.
SR. VERDI: Por un grupo de aficionados, Franco.
FRANCO: Pero estabas bajo la lupa. Y yo traicioné a esas personas por ti. Y sin embargo, tú sigues dejando que toda esta empresa me humille.
SR. VERDI: Supongo que se habrán enterado que eres mi hijo y disfrutan vengándose de ti porque no pueden hacerlo conmigo.
FRANCO: ¿Y eso no te genera un terrible deseo de darme un ascenso para volverme intocable?
SR. VERDI: No, no realmente. No has hecho mucho para ganarte mi respeto.
FRANCO: Bien, quieres que me gane respeto, te demostraré cómo ganarme tu respeto.

Y ante esa amenaza al aire, Franco se gira para salir de la oficina.

VIRGINIA

La puerta de la casa de Virginia se abre y una muy eufórica Celina ingresa en su vivienda.

VIRGINIA: Celina, no puedes entrar en mi casa sin tocar la puerta. ¿Qué pasaba si me encontraba en una situación íntima con un hombre?
CELINA: Te daría un premio, porque se nota que te hace falta. Vengo porque tengo noticias impactantes, así que prepara tu copa de vino más profunda porque lo que te diré te dejará sorprendida.
VIRGINIA: ¿No deberías estar preparándote para tu boda?
CELINA: Créeme, Virginia, esto es más importante.
VIRGINIA: Ay, Celina, ¿qué puede ser más importante que tu boda?
CELINA: ¿Podrías llenar la maldita copa de vino y escucharme?

Virginia hace caso y, una vez que la copa estuvo llena, se giró hacia su invitada inesperada y esperó las novedades.

CELINA: Fernando acaba de salir en televisión.
VIRGINIA: ¿Cuál Fernando?
CELINA: ¿Cómo cuál Fernando, Virginia? ¿Cuántos Fernando conoces? ¡El Cariviejo!
VIRGINIA: ¡No es un Cariviejo! Es un chico con expresión madura. ¿Quién sabe lo que ha tenido que pasar en su corta vida para...?
CELINA: Sí, sí, sí, no me importa. La cosa es que Fernando salió en televisión diciendo que si Hernán se presenta en la policía y denuncia a sus dos compañeros, no presentará cargos contra él.

Virginia queda boquiabierta.

CELINA: Ahora es cuando.

Obediente, Virginia bebe un largo trago de vino.

VIRGINIA: ¿Por qué hizo una cosa así?
CELINA: Consejos del comisario, quizá. Deberías preguntárselo a él.

Virginia queda boquiabierta. Celina asiente con la cabeza. Virginia bebe otro trago de vino.

VIRGINIA: ¿Quieres que yo le vaya a hablar?
CELINA: Y sería lo ideal, considerando que Hernán es tu ex.
VIRGINIA: ¿Y qué le digo? ¿Y si me habla? ¿Qué le respondo? Esto me pone bajo mucha presión.

Celina es, esta vez, quien queda boquiabierta.

CELINA: Para no tener ningún pudor en ordenar a unos ancianos a que se muevan más rápido para darte paso en la vereda, te diré que te estás inhibiendo por los motivos equivocados.

FRANCO

Franco llega a la comisaría y se encuentra cara a cara con Joseph. El muchacho, aún vestido de policía, lo reconoce por el encuentro casual que tuvieron en un viaje.

JOSEPH: Hey, tú.
FRANCO: ¿Eres policía? Tendrías que habérmelo mencionado. Quizá podría no haberme mostrado tan terco en repetir el encuentro.
JOSEPH: Como siempre, eres un encanto a la hora de coquetear. ¿Qué haces aquí?
FRANCO: Quiero hacer una denuncia.

Joseph muestra un rostro sorprendido, lo cual es absurdo porque si una persona va a una comisaría no debería ser tan raro que hiciera una denuncia, y finalmente asiente.

JOSEPH: Claro, pasa a mi oficina.

Lo guía hasta un despacho y Joseph se sienta detrás de un escritorio. Franco saca una carpeta repleta de documentos.

JOSEPH: ¿Qué sucedió?
FRANCO: Edgar Villas es el dueño del Barrio Residencial Privado 21. Y tengo pruebas de que él ha estado robando el dinero de todos los eventos de beneficencia con la ayuda de otra persona. Ahora, te daré estos documentos si conseguimos un trato y no metemos en conflicto a la persona que la ayudó.
JOSEPH: No puedo ofrecerte ese trato. No soy fiscal.
FRANCO: Entonces supongo que no debo seguir adelante con esto.

Franco se incorpora para marcharse cuando Joseph lo detiene.

JOSEPH: Dame unos minutos para llamar al Fiscal del distrito y luego vemos si podemos seguir adelante con esto.

Franco se detiene y sonríe.

FRANCO: Puedo esperar unos minutos.

IRUPÉ

Irupé está besando apasionadamente a Edgar, en la habitación de ella.

EDGAR: No sé si tenemos tiempo para esto, Irupé. Tenemos que prepararnos para la boda de Celina.
IRUPE: Ay, Edgar, ni que duraras tanto.
EDGAR: Pero demoro mucho en ponerme bello para la ocasión.

Irupé detiene su ataque sexual para analizar al hombre.

IRUPE: ¿Estás invitado a la boda de Celina?
EDGAR: ¿Cómo no voy a estar invitado? Soy su mejor amigo.
IRUPE: No, no lo eres.
EDGAR: Claro que sí. Tú sólo estás confundida.
IRUPE: Edgar, ¿acaso Celina te dio una tarjeta para asistir a la ceremonia?
EDGAR: No. Pero es porque la gente sabe que no necesito tarjeta para asistir a los eventos. Por eso es que nadie me las da nunca.
IRUPE: Claro, debe ser por eso.

Escuchan un ruido de puertas abriéndose.

IRUPE: ¡Oh, por Dios! ¡Es Jaime!

VIRGINIA

Virginia, con una copa en la mano, cruza el patio del barrio hasta llegar a la casa de Fernando. El muchacho la recibe con su característica mirada cabizbaja.

VIRGINIA: Me enteré de lo que hiciste. ¿Por qué?
FERNANDO: ¿Por qué lo hice o por qué te enteraste?
VIRGINIA: ¿Por qué decides no presentar cargos contra Hernán si es que se presenta? ¿Fue un consejo del comisario o fue una idea tuya?

Unos segundos de silencio mientras Fernando intenta formular la respuesta.

FERNANDO: Fue una idea mía. Me pareció lo mejor que podía hacer. Si todo sucedió como dijiste, quizá el chico no es malo y el que realmente debe pagar es otro.
VIRGINIA: También estamos haciendo lo posible para atrapar a ese otro.
FERNANDO: Lo sé. Por eso mismo siento que debo hacer algo para agradecerte.
VIRGINIA: ¿A mí? Es todo el grupo el que lo está haciendo.
FERNANDO: Pero resulta que sólo quiero agradecerte a ti.

Virginia recibe el comentario con sorpresa y agrado.

VIRGINIA: Oh.
FERNANDO: Sí. Sé que tú lo quieres, ¿no? A tu ex.
VIRGINIA: Ya no de la manera que lo quería.
FERNANDO: ¿Por qué? ¿Ahora quieres a otro?
VIRGINIA: No te das una idea de cuánto.

Y totalmente poseída, se acerca al muchacho y le da un beso en los labios.
Unos metros más allá, Germán está caminando por el patio de la casa.

GERMAN: ¡Eh, chicos! ¡Miren quien se mudó!

Virginia se da vuelta horrorizada al ver a Fabricio en compañía de Germán, descargando sus cosas en la casa de enfrente.

FABRICIO: Sí que se la pasa bien en este barrio, ¿no?

IRUPÉ

Irupé sale vistiéndose hacia el comedor en donde se encuentra Jaime. Él la mira con cierto interés y luego se sienta en la silla frente a la computadora en donde pone un juego online.

IRUPE: Ya volviste.
JAIME: Sí, estoy cansado.
IRUPE: Me estaba cambiando para ir a la boda.
JAIME: ¿Qué boda?
IRUPE: ¿Cómo que qué boda, Jaime? La de Celina.
JAIME: Ah, la que se va a casar con el chico que no quiere. Lo recuerdo. ¿Cuándo es?
IRUPE: Hoy, Jaime, es hoy.
JAIME: ¿Y tengo que ir?
IRUPE: Sería bonito que fueras si es que quieres seguir viviendo aquí cuando termine la ceremonia.
JAIME: Bueno, me iré a cambiar.

Jaime se incorpora para ir al cuarto y ella lo detiene.

IRUPE: ¡No! ¡No! Tan temprano no, Jaime. Todavía faltan unas horas. Mejor sigue jugando tranquilo.
JAIME: Pero si ya estoy cambiado después no tengo que preocuparme por eso.
IRUPE: Pero hazme caso. Vas a ensuciar la ropa...
JAIME: No soy un tonto, Irupé.

Irupé siente que su corazón se detiene mientras él avanza hacia el cuarto, cuando justo en ese momento Jaime ve hacia la ventana y nota algo extraño.

JAIME: ¿Qué está haciendo la policía aquí?

CELINA

Celina y Virginia van corriendo hacia la Casa 0 en donde ven a Joseph llamando a la puerta. Mientras caminan, Virginia va llorando sus penas.

VIRGINIA: Ay, Celi, ¿cómo puedo ser tan tonta como para que el primer chico que besé después de Hernán me vea besar al segundo chico que besé después del chico que besé después de Hernán?
CELINA: Virginia, usaste una frase absurdamente larga para expresar tus emociones.
VIRGINIA: Ahora Fabricio me odia y ni siquiera sé si me gusta Fernando como para apostar alguna ficha por él. ¡¿Por qué me pasan estas cosas a mí?!
CELINA: Esa es mi frase favorita.

Otros vecinos se acercan hacia la situación de la Casa 0. Virginia automáticamente cobra la compostura al ver a Joseph.

VIRGINIA: ¿Joseph? ¿Qué sucede?
JOSEPH: Virginia, estamos buscando a Edgar...

A la distancia, Edgar aparece corriendo en bóxer, saliendo de la casa de Irupé. De fondo, Irupé y Jaime miran todo con asombro.

EDGAR: ¡Aquí estoy! ¡Aquí estoy! ¿Qué sucede?

Celina y Virginia quedan anonadadas.

VIRGINIA: ¿Qué hace Edgar saliendo de la casa de Irupé?
CELINA: Con Jaime de fondo. ¿Estaban haciendo un trío?
VIRGINIA: Genial. Yo ni siquiera voy a poder hacer un trío con los dos que me gustan porque ahora uno me odia. ¡Soy tan miserable!
CELINA: Sigues robándome frases. Pero siempre es mejor que estas cosas te pasen a ti que a...
SANTIAGO: ¿Celina?

Celina queda de piedra al ver a Santiago entre los policías. Edgar está llegando hacia ellos.

CELINA: Santiago...
SANTIAGO: ¿Qué haces aquí?
EDGAR: (a Santiago) ¿Cómo que qué hace aquí? ¡Ella vive aquí! En la Casa 10.

Todos se quedan de piedra ante lo que declaró Edgar, al tiempo que Joseph va a ponerle las esposas.

JOSEPH: Edgar Adrián Villas, tengo una orden de arresto en su contra por malversación de fondos.

Edgar, inmune al arresto que tiene, mira a Celina con una sonrisa.

EDGAR: Es una pena que sea justamente hoy. Parece que me perderé la boda. Aunque por otro lado, de todos modos no había recibido mi tarjeta.

MOMENTO MUSICAL

Irupé se queda mirando como llevan a Edgar detenido mientras Jaime está a su lado, sin comprender la situación.
Celina está yendo en coche con Santiago. Los dos se van sin hablarse después del descubrimiento del futuro novio.
Virginia, por su parte, mira desde su ventana a las dos casas, en donde viven Fernando y Fabricio.



FABRICIO:
Tú que rompiste los sueños
con tu ego y tu silencio,
no vengas a reclamarle
mariposas a este invierno.

SANTIAGO:
Tú misma le dibujaste
nubes negras a este cielo.
Tú me diste tempestades
mientras yo quería un te quiero.

IRUPE:
Lamento comunicarte
que aprendí de tus errores.
Amanecí en otra cama
que en verdad merece honores.

CELINA:
Me enseñaste a ser cruel,
a dar la espalda en vez de besos.
Mejor por qué no te marchas
y olvidamos este infierno.

IRUPE:
Yo no quería engañarte.
Pero hacía mucho frío
y una noche me cansé
de no encontrarte.
FERNANDO:
Y la necesidad
hace que los ladrones
no sean tan culpables.
CELINA:
Y mientras tú charlabas
con otras personas
tenía que ayudarme.

SANTIAGO:
Yo traté de encontrarte.
Pero tú te escondiste
dentro de ti misma
y nunca me escuchaste.
VIRGINIA:
En tu afán de ignorarme
no se te ocurrió
que la ciudad es grande.
IRUPE:
Que alguien al verme
triste, solitaria y débil
iba a aprovecharse.

CELINA:
Yo no quería engañarte
pero tú me enseñaste.

VIRGINIA:
De tanto que te esperé
vi el sol dos veces en un día.
SANTIAGO:
De tanto que te lloré
me hice una marca en las mejillas.
IRUPE:
Donde te fuiste cuándo
necesité que me abrazaras.
FABRICIO:
Hoy estoy en ese sitio...
VIRGINIA:
Hoy estoy en ese sitio...
FABRICIO:
Donde estabas ese día.
VIRGINIA:
Donde estabas ese día.

CELINA:
Yo no quería engañarte.
Pero hacía mucho frío
y una noche me cansé
de no encontrarte.
FABRICIO:
Y la necesidad
hace que los ladrones
no sean tan culpables.
VIRGINIA:
Y mientras tú charlabas
con otras personas
tenía que ayudarme.

IRUPE:
Yo traté de encontrarte.
Pero tú te escondiste
dentro de ti mismo
y nunca me escuchaste.
CELINA:
En tu afán de ignorarme
no se te ocurrió
que la ciudad es grande.
VIRGINIA:
Que alguien al verme
triste, solitaria y débil
iba a aprovecharse.

CELINA:
Yo no quería engañarte...
IRUPE:
Pero te lo buscaste.

VIRGINIA:
Yo no quería engañarte.

SANTIAGO:
Yo traté de encontrarte.
CELINA:
Pero tú te escondiste
dentro de ti mismo
y nunca me escuchaste.
VIRGINIA:
En tu afán de ignorarme
no se te ocurrió
que la ciudad es grande.
IRUPE:
Que alguien al verme
triste, solitaria y débil
iba a aprovecharse.

CELINA:
Yo no quería engañarte...
VIRGINIA:
Yo no quería engañarte...
IRUPE:
Pero te lo buscaste.

IRUPÉ

Tras el escándalo de llevarse a Edgar detenido, Irupé cierra la puerta de la casa.

IRUPE: Te juro que esto tiene una explicación.

Jaime se encoge de hombros y vuelve a la mesa de la computadora.

JAIME: Seguro que sí. Ya era hora que lo metieran preso a semejante estafador.
IRUPE: ¿Qué haces?
JAIME: Voy a seguir jugando. Dijiste que tengo tiempo antes de cambiarme.
IRUPE: ¿Pero no quieres hablar sobre lo que pasó?
JAIME: No sabemos lo que pasó. Pero puedes averiguarlo y luego contarme. Seguro todos lo sabrán en breve.

Irupé queda anonada mientras Jaime vuelve a jugar.

CELINA

Celina y Santiago entran sin hablarse en la casa de él, después de que se enteró gracias a Edgar que vivía en otro barrio.
Él se cruza de brazos, mirándola y esperando una explicación.

SANTIAGO: Bien, te escucho.
CELINA: Es el día de nuestra boda, Santiago. ¿Realmente crees que tenemos tiempo para ponernos a hablar ahora?
SANTIAGO: ¿Qué es eso de que estabas viviendo en el Barrio 21?
CELINA: Oh, es una historia graciosa, de hecho. Un día simplemente alquilé una casa ahí y me iba a vivir allá cuando tú cubrías tus guardias de 48 horas.
SANTIAGO: No le encuentro la parte graciosa.
CELINA: Es que quizá no la conté bien.
SANTIAGO: ¿Ibas a dejarme?
CELINA: La idea se me cruzó por la mente.
SANTIAGO: ¿Entonces por qué aceptaste casarte conmigo?
CELINA: Pues... Tú me lo ofreciste y yo no soy buena rechazándote.

Santiago comienza a exasperarse por las respuestas que está obteniendo.

SANTIAGO: Pero, ¿y qué pensabas hacer cuando nos casáramos? ¿Ibas a dejarme de todos modos?
CELINA: No, Santiago. ¿Ves que no lo entiendes? Estaba esperando que me dejes tú.

Santiago queda boquiabierto. Luego, respira profundo.

SANTIAGO: De acuerdo, esto es lo que haremos. Nos casaremos y mañana nos mudaremos a otra casa los dos juntos.
CELINA: ¿Qué?
SANTIAGO: Tú querías planes para el futuro. Bueno, te estoy dando uno. Después de la boda, le decimos adiós a nuestros respectivos barrios y nos mudamos a una casa en el centro.
CELINA: ¿Aún quieres casarte conmigo después de todo lo que te acabo de contar? ¿Qué demonios pasa contigo?
SANTIAGO: Si quieres dejarme, vas a tener que hacerlo tú.

Santiago se va hacia el baño y ella queda completamente sorprendida ante el giro de la historia.

LA NOCHE DEL INCENDIO

Edgar está en una celda, murmurando maldiciones hacia su compañero.

EDGAR: De todas las personas con las que podría terminar en prisión... Esto parece una burla.

Mira a su compañero de celda pero al ver que no reacciona, sigue lanzando maldiciones.

EDGAR: Sé que pudo haberme tocado alguien peor, pero tú... No es un secreto que te detesto. Se lo digo a todas las personas que me lo pregunten. Aunque la realidad es que sigo enojado por el rumbo que tomaron las cosas entre nosotros.

Ignacio Villas se tira en la pequeña cama, dispuesto a escapar de la charla de su padre.

IGNACIO: No sé cuánto tiempo vamos a terminar presos, papá, pero me gustaría que al menos lo hagamos en silencio.

Edgar está por maldecir de nuevo, pero finalmente opta por hacer silencio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario