LA NOCHE DEL INCENDIO
La
puerta lateral de la iglesia se abre.
Un
Álvaro furioso, con parte de su traje ensangrentado, sale al exterior.
Está
agitado pero con un rostro decidido.
Tras
hacer unos pasos rumbo al bosque, Luciana sale al exterior. La muchacha está
alborotada y llorando.
LUCIANA:
¡Álvaro! ¡Por favor! ¡Detente!
Álvaro
se vuelve. Mira a su mujer desafiante y sin una pizca de compasión por sus
lágrimas.
ÁLVARO:
Tengo que hacerlo.
LUCIANA:
Es una locura, Álvaro. Detente, por favor. ¡Esto va a terminar mal!
ÁLVARO:
Ya van a ver todos que no era yo el equivocado.
Luciana
continúa llorando mientras el muchacho, furioso, se encamina hacia el bosque.
Un
bosque que todavía no está siendo devorado por las llamas.
CELINA
Presente.
Celina
se despierta para desayunar con su futuro esposo.
CELINA:
Me comenzaron a entrar los nervios por la ceremonia.
SANTIAGO:
¿Nervios al estilo de mariposas en el estómago? ¿O nervios al estilo de que vas
a enloquecer y yo tendré que huir de ti?
CELINA:
Nervios al estilo de tengo un millón de preguntas sobre lo que haremos después
de casarnos. Es decir, ¿vamos a ir a vivir a algún sitio diferente? ¿Vamos a
tener hijos? ¿Qué es lo que específicamente cambiaremos con esto?
SANTIAGO:
No lo sé. No lo había pensado.
CELINA:
¿Y entonces para qué diablos me propusiste casamiento si no tenemos planificado
nada?
SANTIAGO:
No lo sé, Celina. Me pareció lindo hacerlo, te lo propuse y aceptaste. ¿Qué
respuesta esperas de mí?
CELINA:
Quiero algún plan para saber qué hacer con mi vida, Santiago. No podemos
manejarnos toda la vida a lo que surja.
SANTIAGO:
Estamos planificando una boda. En este momento, sólo debemos preocuparnos por esto.
Santiago
se incorpora, se levanta hacia Celina y la abraza.
SANTIAGO:
Está bien tener nervios. Yo también estoy nervioso.
La
besa en la frente y se marcha.
Celina,
más frustrada que al principio, escribe un mensaje de texto.
MOMENTO MUSICAL
Mientras
Santiago se está marchando de la casa, tienen un hermoso cuadro musical Celina
y él con todos los vecinos del barrio que bailan a su alrededor.
VECINOS:
Uuuhhh.
SANTIAGO:
Maldito el día en que te encontré.
CELINA:
La hora en la que te miré.
SANTIAGO:
Entraste a mi vida
y ahora no hay salida.
Me equivoqué.
CELINA:
Yo no quería y acepté.
SANTIAGO:
Por un ratito te guardé.
CELINA:
Yo no soy adorable,
tú eres insoportable.
AMBOS:
Insufrible amor,
¿cómo pudo enamorar?
No te soporto, es la verdad,
porque molestas y te pegas
como la goma de mascar
en mi zapato al caminar.
Somos un caso no ideal.
SANTIAGO:
Pero te quiero, yo te quiero.
SANTIAGO:
En la política y la fe
no congeniamos, ya lo sé.
CELINA:
Yo como carne roja,
tú sólo comes hojas
y pensé...
AMBOS:
Insufrible amor,
¿cómo pudo enamorar?
No te soporto, es la verdad,
porque molestas y te pegas
como la goma de mascar
en mi zapato al caminar.
Somos un caso no ideal.
SANTIAGO:
Pero te quiero, yo te quiero.
CELINA:
Insufrible amor,
¿cómo pudo enamorar?
No te soporto, es la verdad,
porque molestas y te pegas
como la goma de mascar
en mi zapato al caminar.
Somos un caso no ideal.
SANTIAGO:
Pero te quiero, yo te quiero.
CELINA:
Ya estoy más loca cada mes.
SANTIAGO:
Tú insufrible y a la vez
eres tan vulnerable,
tan tierna, tan besable.
Siempre te amaré.
DAMIEN
Damien
está en el patio del Barrio Residencial Forte en compañía de Germán y Fabricio.
Cuando lee el mensaje que le llegó.
DAMIEN:
Vamos a ocultarnos. Celina me acaba de avisar que Santiago está saliendo de su
departamento.
Los
chicos se esconden en el patio de algún vecino a la espera que Santiago salga
del lugar.
FABRICIO:
Es una suerte que te avisó. Si no, no sé cómo íbamos a disimular si es que nos
encontraba.
DAMIEN:
Ya dije que una forma de pasar desapercibidos...
FABRICIO:
El beso de tres no es una forma de pasar desapercibidos, Damien. Y ya te dije
que no iba a pasar.
GERMAN:
No sé qué es un beso de a tres.
DAMIEN:
Ya lo vas a descubrir, amigo mío. Sólo es cuestión de convencer a Fabricio...
FABRICIO:
¡Que no va a pasar! Agáchense que ahí pasa un policía, así que asumo que ese es
Santiago o en este barrio viven todos los uniformados del pueblo.
Los
chicos se agachan y observan a Santiago subirse a un automóvil.
DAMIEN:
Diablos, ¿vieron el trasero que tiene el novio de Celina? No me explico por qué
lo quiere dejar.
FABRICIO:
¿Es realmente necesario que sexualices a todos los hombres que vemos?
DAMIEN:
Soy una persona muy sexual, lo que me mantiene bastante feliz... A diferencia
de...
FABRICIO:
¿A diferencia de qué?
GERMAN:
A diferencia mía, creo. Yo sólo estuve con una chica.
DAMIEN:
Y sin embargo se te nota la felicidad necesaria.
Fabricio
pone los ojos en blanco y sale al patio en busca de la casa de Celina.
DAMIEN:
(a Germán) Este chico es tan amargado que es digno para Virginia.
FABRICIO:
(a Damien) No soy amargado. Sólo creo que hay cosas que tenemos que tomarnos
con seriedad.
DAMIEN:
Es exactamente la misma excusa que tiene Virginia.
FABRICIO
Celina
abre la puerta de su casa y se encuentra con el trío de muchachos.
CELINA:
Qué suerte que leíste el mensaje. Santiago demoró unos minutos más en irse.
DAMIEN:
Lo sé. Justo nos escondimos para que no nos descubra. Por cierto...
FABRICIO:
(a Damien) No empieces.
CELINA:
(a Damien) ¿Su trasero?
FABRICIO:
Por Dios.
DAMIEN:
¡Es maravilloso!
CELINA:
¡Lo sé!
DAMIEN:
¡Te vas a casar con ese trasero!
CELINA:
¡Oh, por Dios! ¡Es verdad!
Los
dos, tomados de los brazos, comienzan a saltar emocionados. Fabricio pone los
ojos en blanco nuevamente.
FABRICIO:
¿En serio se comportan así siempre?
DAMIEN:
(a Celina) Dejemos de sexualizar, porque tú y yo nos entusiasmamos, Fabricio se
enoja y Germán no entiende nada.
GERMAN:
¿Yo qué?
CELINA:
Perdón, pongámonos serios y hagamos lo que tenemos que hacer.
FABRICIO:
¿A qué hora aparecerá Álvaro?
CELINA:
Dentro de unos quince minutos.
FABRICIO:
Estamos a tiempo entonces.
DAMIEN:
Incluso nos sobra para seguir hablando del trasero de Santiago.
Fabricio
vuelve a lapidarlo con la mirada.
DAMIEN:
Cosa que no haremos porque hemos madurado en estos últimos segundos.
CELINA:
Además, yo tengo que ir a mi lugar para concretar la misión. Así que les deseo
suerte y no arruinen todo.
FABRICIO:
Todo va a salir bien.
ÁLVARO
Álvaro
está entrando en su casa y encuentra a tres jóvenes enfrente de la casa de
Celina y Santiago. Incluso antes de entrar a su propia casa, se dirige hacia
allí y se acerca hacia los muchachos.
ALVARO:
Disculpen, ¿están buscando a Santiago?
DAMIEN:
No, estamos buscando a Celina. Somos amigos de ella.
Álvaro
se ríe, pensando que es una broma.
ALVARO:
No me tomen el pelo. ¿Por qué una mujer tendría amigos varones?
DAMIEN:
Oh, Dios.
FABRICIO:
Bueno, si Celina no está acá, entonces será mejor que nos marchemos.
ALVARO:
¿De verdad son amigos de ella? ¿Acaso son homosexuales?
DAMIEN:
Yo soy el único fuera del clóset de momento.
FABRICIO:
(señalando a Damien, mirando a Álvaro) Sólo él, ¿por qué?
ALVARO:
(mirando a Fabricio y a Germán) ¿Y ustedes por qué son amigos de ella?
Ahora
es el turno de Fabricio de echarse a reír.
GERMAN:
Será mejor que nos vayamos. Si Celina no está aquí, seguramente fue a la
cabaña. Vamos para allá.
Álvaro
nota que Damien golpea a Germán por haber hablado demás.
ALVARO:
¿Cabaña? ¿Celina tiene una cabaña?
DAMIEN:
No es algo de lo que nosotros tengamos que hablar.
ALVARO:
Vamos, chicos, piensen en que si a Celina le pasa algo o no vuelve, tengo que
saber dónde buscarla. Después de todo, yo soy el padrino de su boda.
FABRICIO:
Si Celina no vuelve, nosotros sí sabremos dónde está porque somos sus amigos.
Si nos disculpas...
Los
tres se van de allí, dejando a Álvaro envuelto en sus pensamientos.
DAMIEN
Damien
va caminando en compañía de Fabricio y Germán hacia la salida del barrio.
GERMAN:
¿Creen que se lo creyó?
Damien
gira disimuladamente la cara.
DAMIEN:
Está yendo a toda velocidad hacia su casa, así que creo que sí.
GERMAN:
Entonces nos va a seguir.
FABRICIO:
Caminen despacio. Tenemos que estar seguros de que nos siga.
Los
chicos se ralentizan mientras continúan caminando hacia el exterior.
FABRICIO:
(a Damien) Pasaron diez minutos sin que lances un comentario sexual. Estás
haciéndolo bien.
DAMIEN:
Ni tanto. Estaba pensando en lo afortunado que será Álvaro si nos sigue porque
va a poder ir viendo tu trasero.
FABRICIO:
Esto es mi culpa por haberlo mencionado.
ÁLVARO
Álvaro
entra corriendo en su casa. Luciana, su mujer, está fregando los pisos y se asombra
de ver a su marido tan apresurado. Álvaro deja su portafolio sobre la mesa.
ALVARO:
Tengo que irme.
LUCIANA:
Pero acabas de llegar.
ALVARO:
Lu, mi querida Luci, Celina está engañando a Santiago.
LUCIANA:
¡Álvaro! ¡Estás delirando!
ALVARO:
Tres chicos aparecieron en su casa y sólo uno de ellos era gay.
LUCIANA:
No entiendo el punto.
ALVARO:
¡Que es obvio que se acuesta con los otros dos!
LUCIANA:
¡Álvaro! ¿Por qué dices esas cosas?
ALVARO:
Porque sino, ¿por qué sería amiga de hombres? Es obvio. Nada más que tú siempre
inocente no logras ver la realidad. Supe que hay una cabaña secreta en donde,
sospecho, tiene los encuentros sexuales con los dos chicos a la vez, así que
los seguiré. La encontraré en pleno acto y Santiago me elegirá de padrino.
Luciana
pone las manos en forma de jarra.
LUCIANA:
Si llegaras a descubrir una cosa así, dudo que haya una boda que celebrar.
ALVARO:
Bueno, seré el padrino en la próxima boda, cuando se case con una mujer
obediente y buena de verdad, como tú.
LUCIANA:
Oh, mi amor, qué cosas dices.
Álvaro
le da un pequeño beso en los labios a la chica y sale corriendo persiguiendo a
los muchachos.
GERMAN
Germán,
en compañía de Fabricio y Damien, están en el interior de la cabaña vacía. Está
mirando hacia el exterior cuando divisa a Álvaro entre la maleza.
GERMAN:
Lotería. Nos siguió hasta aquí.
FABRICIO:
Bien, creo que es momento de salir sutilmente. Si es lo suficientemente
inteligente, se esconderá para que no lo encontremos.
DAMIEN:
¿Saben en qué estoy pensando?
FABRICIO:
No. Y dudo que nos importe.
DAMIEN:
Estamos los tres solos, en una cabaña alejada del bosque. He visto muchas
películas en donde suceden cosas interesantes en este clímax.
FABRICIO:
También yo. Generalmente termina en un baño de sangre.
DAMIEN:
Vemos películas diferentes entonces.
Germán
lanza un suspiro de fastidio al ver nuevamente la discusión entre ambos.
GERMAN:
Me resulta difícil de creer que en este momento, Celina se está enamorando de
Wilfredo.
FABRICIO:
No se está enamorando de él. Sólo lo sacó de la cabaña para que este chico la
pudiera encontrar vacía.
DAMIEN:
Se está enamorando de él. Definitivamente.
VIRGINIA
Virginia,
Celina e Irupé están guiando a Wilfredo por el bosque.
IRUPE:
Explíquenme una vez más cómo es posible que nosotras estemos encargadas de
alguien inestable mientras los chicos solamente están guiando a un idiota hacia
la cabaña.
CELINA:
No seas cruel, Irupé. Wilfredo es simplemente incomprendido.
WILFREDO:
¡Un lago! ¡Es un lago!
Y
ante la atónica mirada de las tres, Wilfredo se desnuda y sale corriendo hacia
el lago. Celina va corriendo detrás de él.
CELINA:
¡Wilfredo! ¡Con cuidado! ¡Que si te ahogas estoy dudando que flotes!
Wilfredo
se sumerge en el agua y, chocho de la vida, empuja a Celina hacia el agua
también, que cae lanzando un grito desaforado.
Virginia
e Irupé miran la escena sin ninguna expresión en particular.
IRUPE:
Bueno, ¿tomamos algo para matar la tarde?
VIRGINIA:
Por supuesto. Afortunadamente, traje un vino en mi bolso.
CELINA:
¡Chicas! ¡Ayúdenme, por favor!
WILFREDO:
¡Bomba!
Y
mientras Virginia e Irupé sacan un vino y toman asiento en el bosque, Celina
intenta no ahogarse mientras Wilfredo se le tira arriba.
ÁLVARO
Álvaro
espera entre las plantas mientras los tres muchachos se marchan de allí al
instante.
Nota
que dejan la puerta de la cabaña entreabierta.
Mirando
para todos lados y esperando que no entre nadie, ingresa.
Mira
el sitio en donde distingue una cama.
Sonríe
con satisfacción.
ALVARO:
Así que aquí es el sitio donde está puta viene a tener sexo.
LA NOCHE DEL INCENDIO
Álvaro
llega hasta la cabaña.
Se
detiene unos segundos, meditando sus pasos a seguir.
Finalmente,
avanza hacia el interior.
Saca
su teléfono celular cuando ingresa y busca la cámara para comenzar a sacar
fotografías.
De
la nada, un monstruo sale de las penumbras.
ALVARO:
¿¡Qué demonios...!?
El
monstruo da un alarido feroz, dejando a Álvaro sin reacción alguna, y lo ataca.
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