viernes, 23 de noviembre de 2018

Chapter 32


FABRICIO

Fabricio acompañó a Damien hasta la casa de Zack nuevamente.

DAMIEN: El truco salió mal. Me quedé sin empleo.
ZACK: Te dije que habría consecuencias si no lo hacías bien.
DAMIEN: Necesito revertirlo. No, revertirlo no. No quiero que echen a Pedro pero tampoco quiero quedarme sin trabajo.
ZACK: No puedes hacer otro conjuro.

Fabricio y Damien se miran automáticamente.

DAMIEN: ¿No puedo?
ZACK: ¿Sabes que los siete forman un círculo?
DAMIEN: Entendí esa parte.
ZACK: No puedes lanzar otro conjuro hasta que los otros miembros del grupo hayan hecho uno.
FABRICIO: ¿Me estás diciendo que yo gasté mi poder de hacer un conjuro congelando al gordo de la cabaña?
DAMIEN: ¿Me lo dices en serio? Hay un séptimo que ni siquiera sabemos quién es.
ZACK: Eso es parte de otra búsqueda.
FABRICIO: Soy un maldito superhéroe.
DAMIEN: ¿De qué sirve que tengamos habilidades si no podemos usarlas?
ZACK: Las pueden usar. Sólo que el poder no se puede detener en una sola persona. Por eso tiene que circular.
FABRICIO: Tendré que usar alguna máscara para que nadie se entere de mi identidad.
DAMIEN: No puedo creer que no dijeras nada hasta ahora.
ZACK: Pensé que estaba claro.
FABRICIO: Justo ahora que Stan Lee acaba de morir. Él tendría una buena idea para un traje.

Damien y Zack lo miran y Fabricio se limita a correr la mirada.

EDGAR

Edgar, en la pequeña cocina de la casa administrativa del barrio, corta una naranja a la mitad y se come una parte.
Luego, toma la fruta partida y la coloca en medio de un living, para que quede rodeada de velas.
Un poco confundido pero bastante seguro de lo que está por hacer, toma una pequeña esquela.

EDGAR: Invoco a la sabia amante, a una de las primeras mujeres en habitar la tierra. Necesito tu ayuda, Andrógina, para encontrar el amor eterno que me complete. Por favor, ven a mí.

Se sienta tranquilamente a esperar, mientras sigue comiendo la parte de la naranja que no necesita usar para el ritual.

IRUPE

Irupé se encuentra preparando la cena, vestida de encaje, con la idea de sorprender a su marido. Escucha, de fondo, que la puerta de la casa se abre.

IRUPE: Jaime, qué bueno que estás aquí. Es una suerte que no hayas ido con los chicos al Club de Caballeros porque los trámites de divorcio son complicados y extensos, y no creo poder soportar más estrés. Así que pensé que podíamos disfrutar de nuestra noche de viernes con una rica cena y luego poner una película de fondo que en realidad no veremos para...

Irupé se gira y descubre que está Fabricio en medio de la sala. Tiene unas botellas de cerveza en su mano y se muestra sumamente confundido. Por la situación y por el encaje de Irupé.

IRUPE: ¿Qué haces tú aquí?
FABRICIO: Es que a mí tampoco me invitaron al Club esta noche y Jaime me dijo que viniera a jugar con él. ¿Qué haces tú vestida así?
IRUPE: Quería jugar yo con mi marido, para variar un poco.

En ese momento aparece Jaime, que no parece contrariado por la situación.

JAIME: Irupé, le dije a Fabricio para jugar esta noche.
IRUPE: Lo percibí.
JAIME: No lo invitaron a ir con los chicos.
IRUPE: Me lo contó.
JAIME: ¿Qué nos vas a dar de comer?

Irupé apaga la cocina y camina hacia el cuarto.

IRUPE: Lo que salgan de sus delicadas manos, mis señores. Me voy a la casa de Virginia.
JAIME: Diviértete.
IRUPE: Lo haré. Créeme.

VIRGINIA

Tras limpiar treinta veces su casa, Virginia está preparada para la gran noche que organizaron. Damien está deprimido en su sillón mientras que Celina lo escucha atentamente.

DAMIEN: No puedo creer que me quedé sin empleo. ¿Qué voy a hacer ahora? Ni siquiera tengo dinero para poner en la entrepierna del desnudista.
VIRGINIA: Damien, yo entiendo que estés sufriendo, pero tu depresión corre riesgo de arruinarnos la fiesta a todos. Así que te pido que cambies tu ánimo o te marches.
DAMIEN: Siempre me siento contenido aquí.
VIRGINIA: Además, invité a Joseph. ¿Eso no te animará?
DAMIEN: Virginia, ¿me estás escuchando? Estoy falto de empleo, no de sexo.
CELINA: Bueno, nunca pierdes la oportunidad de sacárnoslo en cara.
DAMIEN: Creo que pasaré del desnudista. No estoy de ánimos.

En ese momento, la puerta se abre e Irupé ingresa.

IRUPE: Nadie se mueva. Vamos a desnudar a ese hombre que viene y le daremos dinero que no tenemos con tal de que nos ponga cachondo. Toma.

Irupé le tira un fajo de billetes a Damien.

DAMIEN: ¿De dónde sacaste tanta plata?
IRUPE: Son los ahorros de Jaime para una computadora nueva que ya no podrá ser.
CELINA: ¡Creo que el auto que está ingresando en el barrio es del desnudista!

Todos corren hacia la ventana y ven un auto deteniéndose frente a la casa de Virginia.

VIRGINIA: Joseph ni siquiera llegó.
CELINA: Aprenderá a ser puntual eventualmente.
IRUPE: No puede ser. El desnudista es mi cuñado.
CELINA: ¿El marido de tu hermana o el hermano de tu marido?
IRUPE: El marido de mi hermana. Sabía que era bombero, pero no este tipo de bombero.

Los chicos miran como efectivamente un bombero desciende del auto.

IRUPE: ¡Tengo que irme de aquí!

Irupé, totalmente alterada, sale corriendo de la casa de Virginia por la puerta de atrás.

GERMAN

Germán, Fabián, Alejandro y Fernando llegan al Club de Caballeros. Todos están sumamente entusiasmados, a excepción de Fabián que está sumamente amargado.

FABIAN: No puedo creer que seamos la clase de hombres que recurre a este tipo de Club. ¿Acaso somos tan inútiles que no podemos conseguir una chica por cuenta propia? Somos jóvenes y deberíamos tener miles de oportunidades para el romance, pero acá estamos, buscando la salida más fácil para una situación que ni siquiera es urgente. ¿Por qué? ¿Por qué hacemos esto?

Fernando agarra a Germán del brazo.

FERNANDO: ¿Por qué tu amigo intenta amargarnos la noche?
GERMAN: Porque creo que él disfruta amargándole la vida a los demás.
FERNANDO: Cállalo o dile que se largue.

Germán mira a Alejandro, esperando que intervenga con su concubino. Alejandro se acerca a Fabián.

ALEJANDRO: Fabián, ¿por qué no intentas ponerle una actitud más positiva e intentas pasarlo bien?
FABIAN: No estoy lo suficientemente drogado para pasarlo bien.
ALEJANDRO: Eso lo podemos solucionar rápido.

IRUPE

Irupé se encuentra en la casa de Zack, solicitando un poco del polvo mágico.

IRUPE: ¿Entonces es posible?
ZACK: Claro que sí. Simplemente di las palabras correctas. El conjuro debería durar por lo menos tres horas. Creo que es tiempo suficiente como para que te conviertas en otra persona y que el desnudista termine su show.
IRUPE: Si no termina él, espero terminar yo antes. ¿Cómo lo hago?
ZACK: Recita mientras te tiras el polvo sobre ti.

Irupé lo piensa unos segundos y luego agarra el polvillo para echárselo encima.

IRUPE: Para evitar una situación familiar incómoda, cuando me miren esta noche, que vean a otra.

Irupé, ansiosa, mira a Zack, quien sonríe con orgullo. El hechicero, con la mirada, le señala el espejo.
Irupé se ve reflejada pero es otra mujer la que está allí.

GERMAN

Germán va caminando por el Club, mientras sus amigos están en una mesa cerca del escenario donde empezaría el show.
En eso, se choca con Pablo Catalani.

PABLO: ¿Qué haces aquí?
GERMAN: Fui invitado por...
PABLO: No, me refiero a por qué no estás trabajando.
GERMAN: Porque terminé la guardia esta mañana. Tú tendrías que estar trabajando.
PABLO: No... ¿Yo tendría?... Oh, diablos.

Murmurando maldiciones, el comisario sale corriendo del lugar. Germán sigue caminando indiferente y se encuentra con Anabella, la madama. La mujer lo reconoce.

ANABELLA: Si viniste por ella, no está aquí.
GERMAN: ¿No volverá?
ANABELLA: Hace días que se marchó. Dijo que tenía que buscar a alguien.

Germán no evita mostrar su desilusión. Anabella, comprensiva y erótica, se acerca hacia el joven.

ANABELLA: Pero aquí hay muchas chicas para que disfrutes y olvides. No te obsesiones con una puta, cariño.
GERMAN: Ella fue... Diferente conmigo.
ANABELLA: Seguro que sí. El espectáculo va a comenzar, así que ven conmigo. Te llevaré a tu mesa.

Anabella lo toma de su mano y lo guía hasta la mesa donde están sus tres amigos.

VIRGINIA

El desnudista está en medio del salón de la casa de Virginia. La anfitriona, con una copa de vino, mira ansiosamente. Celina está desbordada de ansiedad. Mientras que prudentemente, Joseph y Damien están sentados en sillones opuestos.
El desnudista, Máximo, se siente un poco contrariado.

MAXIMO: Generalmente me llaman para fiestas exclusivas de mujeres o fiestas exclusivas de hombres. Esta es la primera vez que tengo que bailar para ambos.
DAMIEN: Somos innovadores.
MAXIMO: Lo único que les pido es que tienen prohibido usar sus celulares.
JOSEPH: Celulares fuera.
CELINA: ¡Ya desnúdate de una maldita vez!

Máximo se encoge en hombros y pone la música, baja la luz y comienza el show.
Celina grita como si estuviera en la cancha alentando a su selección.
Virginia nota que una chica ingresa por la puerta de atrás de la casa y se pone a gritar también.

IRUPE: ¡Eso! ¡Vamos!
VIRGINIA: ¿Y tú quién eres?
IRUPE: Soy Irupé. Hice un conjuro para que Máximo no me reconociera. No iba a perderme el espectáculo.
VIRGINIA: Encantador.
IRUPE: Jamás imaginé que el marido de mi hermana tuviera ese cuerpo. Es afortunada esa desgraciada insípida.

MOMENTO MUSICAL

Máximo está bailando en medio de la sala, quitándose la ropa provocativamente. Irupé, Virginia, Joseph, Damien y Celina lo están observando.
Mientras tanto, Fernando, Fabián, Germán y Alejandro disfrutan del show de las mujeres en el Club.



CHICAS DEL CLUB:
Uuuuhhhh.
DESNUDISTA MASCULINO:
Uuuuhhhh.

FERNANDO:
Ven, acércate y te muerdo.
Ya no puedes escapar.
Son las reglas de este juego
que me acabo de inventar.
GERMAN:
Y ya no puedes gritar
ni enredarte con el fuego.
O besar los labios de esa
que llaman mediocridad.
ALEJANDRO:
Y ya no sabes qué hacer,
si perderte en el desierto.
FABIAN:
Esa es la salida fácil
pero luego hay que volver.
ALEJANDRO:
No es tan fácil.
FERNANDO:
No es tan fácil.
GERMAN:
No es tan fácil.

CELINA:
Ven, me acerco y te consuelo.
Hoy no te pude besar.
Ayer me subiste al cielo
para obligarme a bajar.
VIRGINIA:
Y yo ya no sé girar
la ruleta del deseo.
La he girado tantas veces
por arriesgarme a ganar.
IRUPE:
Y yo ya no sé qué hacer
si esperara por un beso
o esperar a tropezarme
porque tú me hagas caer.
DAMIEN:
Es más fácil.
JOSEPH:
Es más fácil.
IRUPE:
Es más fácil.

ALEJANDRO:
Ven, acércate y te muerdo.
Ya no puedes escapar.
IRUPE:
Son las reglas de este juego
que me acabo de inventar.
FERNANDO:
Y ya no puedes gritar
ni enredarte con el fuego.
FABIAN:
O besar los labios de esa
que llaman mediocridad.
DAMIEN:
Y ya no sabes qué hacer,
si despertarme o estar despierto.
VIRGINIA:
Esa es la salida fácil
pero luego hay que volver.
IRUPE:
No es tan fácil.
GERMAN:
No es tan fácil.

CHICAS DEL CLUB:
Ooooohhhhh.
DESNUDISTA:
Ooooohhhhh.

JOSEPH:
Ven, me acerco y te consuelo.
Hoy no te pude besar.
Ayer me subiste al cielo
para obligarme a bajar.
CELINA:
Y yo ya no sé girar
la ruleta del deseo.
GERMAN:
La he girado tantas veces
por arriesgarme a ganar.
DAMIEN:
Y yo ya no sé qué hacer
si esperara por un beso
o esperar a tropezarme
porque tú me hagas caer.
FABIAN:
Que es más fácil.
ALEJANDRO:
Es más fácil.

CHICAS DEL CLUB:
Uuuuuuuhhhh.
DESNUDISTA:
Uuuuuuuhhhh.
TODOS:
Uuuuuuuhhhh.

IRUPE

Máximo, semidesnudo, se acerca a una Irupé que no parece ella misma y le baila sensualmente.

MAXIMO: ¿Sabes? Al final de cada evento al que me contratan, generalmente escojo a alguien con quien creo que pasaré una buena noche para poner un broche de oro.
IRUPE: ¿Y parezco la chica con la que mejor lo pasarías?
MAXIMO: ¿No te gustaría?
IRUPE: No voy a pagarte por sexo, querido desnudista. Es divertido darte dinero por quitarte la ropa, pero no voy a pagar por algo que lo consigo gratis.
MAXIMO: No cobro por esto.
IRUPE: Entonces vamos. Virginia tiene una habitación para invitados que nunca usa porque no le gusta tener invitados.

Emocionada, toma de la mano al desnudista y se lo lleva, ignorando las miradas de asombro de Virginia y Celina.

VIRGINIA

Virginia, asombrada al ver que Irupé y Máximo se meten en el cuarto de invitados, vuelve a cargar la copa de vino, seguida por Celina.

VIRGINIA: Te diré algo: Irupé lavará las sábanas mañana.
CELINA: ¿Puedes creer que la desgraciada se llevó al desnudista a la cama? ¿Por qué crees que la eligió a ella y no a nosotras?
VIRGINIA: Seamos sinceras, ¿estamos listas para estar con otro hombre?
CELINA: Yo quería intentarlo. Quizá no con el desnudista, pero sí quiero volver a hacerlo con alguien después de Santiago. No volví a estar con nadie.
VIRGINIA: Me intriga más cómo Irupé puede acostarse con el marido de su hermana. Cuando yo me enteré que Fernando tuvo algo con la mía, perdí la cabeza.
CELINA: Yo perdí la cabeza cuando me enteré que tenías una hermana.

Virginia la mira inquisitivamente.

CELINA: Pero no estamos hablando de mí en este momento. Sino de ti, cierto. De alguna forma, siempre terminamos hablando de ti.
VIRGINIA: ¿Eso es una queja?
CELINA: No, jamás.

Virginia suspira y mira hacia el pasillo donde se perdió Irupé.

VIRGINIA: Ella lavará las sábanas mañana.

JOSEPH

Damien está fumando un cigarrillo en el exterior de la casa de Virginia, cuando sale Joseph.

JOSEPH: Bueno, tengo que reconocer que eso fue estimulante. Por lo general, tengo que ver a los bomberos trabajando para apagar las llamas e ir al borde de la muerte, así que esta es la primera vez que veo a uno haciendo algo erótico con su uniforme.
DAMIEN: No estuvo mal. Fue bueno evadir la realidad por un rato.

Joseph lo mira, curioso por su frase.

DAMIEN: Lo siento. Perdí mi empleo.
JOSEPH: Pero entiendo lo que se siente querer evadir. Yo me acosté con el novio de tu amiga que está ahí dentro y al otro día, él se marchó del pueblo. Así que no sólo me sentía incómodo, sino también culpable.
DAMIEN: Vaya... Ese es un desastre.
JOSEPH: Sí, un poco sí.

Damien tira el cigarrillo y comienza a caminar hacia su casa.

DAMIEN: Bien, mañana tengo que comenzar a buscar trabajo, así que iré a acostarme.

Guiña un ojo antes de marcharse. Joseph no dice nada. Automáticamente sale Celina del interior de la vivienda y mira a Joseph.

CELINA: Seme sincero. Damien intentó acostarse contigo, ¿verdad?
JOSEPH: No, no lo hizo.
CELINA: ¿Seguro?
JOSEPH: Bastante.
CELINA: ¡Diablos! Ahora le debo plata a Virginia.

Y murmurando maldiciones, se vuelve a meter en la casa.

IRUPE

Al día siguiente, Irupé se despierta al lado de un Máximo que se encuentra desnudo. Aunque ella no puede verse, vuelve a ser ella misma.
Sonríe felizmente por la noche que tuvo, cuando Máximo se despierta y la observa, con confusión y sorpresa.

MAXIMO: ¿Irupé?
IRUPE: Oh, por Dios.
MAXIMO: ¿Qué haces aquí?
IRUPE: ¡Oh, por Dios!
MAXIMO: ¿Anoche me acosté contigo?

Irupé se queda pálida ante el muchacho.

IRUPE: ¡Oh, por Dios!

EDGAR

Edgar estaba dormitando, con el sol de la madrugada entrando por la ventana, cuando en uno de sus parpadeos, encuentra frente a él a una mujer desnuda, inmóvil y de pie.
Se incorpora rápidamente, teniendo un cierto respeto por la presencia que ha venido de quién sabe qué mundo.

ARISTÓFANES: Escuché tu llamado.
EDGAR: Gracias por venir.
ARISTÓFANES: ¿Para qué me convocaste?
EDGAR: Hay una chica que deseo para mí. Creo que es mi otra mitad.
ARISTÓFANES: Debes saber que una vez que lance mi poder, el amor de ambos debe ser eterno. Si llegaran a separarse, ambos morirán instantáneamente, pues sin su otra mitad no podrían funcionar. ¿Lo entiendes?

Edgar tartamudea antes de hablar.

EDGAR: Sí... Lo entiendo.
ARISTÓFANES: Dime su nombre.
EDGAR: Se llama Irupé Oriana Océanos.


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