DAMIEN
En su propia habitación, Damien está en pleno acto sexual con Pedro, cuando de repente, una idea se cruza en la cabeza.
DAMIEN: ¿Sabes en qué me puse a pensar?
PEDRO: Si te pusiste a pensar en este momento, significa que algo estoy haciendo mal.
DAMIEN: No, no. Es que estoy disfrutando mucho de ésto. Por eso mismo, estoy preocupado. Mis amigos piensan que en lo único que se basa mi vida es en tener sexo y conflictos relacionados al sexo, mientras las existencias de ellos es un caos.
PEDRO: Bueno, ellos tienen problemas... y tú tienes sexo.
DAMIEN: ¿Pero acaso eso no me convierte en una persona vacía que no tiene conexión con la realidad solamente por estar teniendo sexo todo el tiempo?
Pedro, asumiendo sabiamente que no van a continuar con el acto, decide encender un cigarrillo.
PEDRO: ¿Y qué pretendes hacer con esto? ¿Quieres dejar de tener sexo sólo para ver si consigues un problema como el de ellos?
DAMIEN: Oh, no, para nada. Creo que tenemos que hacer un trío.
PEDRO: Pero acabas de decir...
DAMIEN: Mis amigos se quejan todo el tiempo. Así que mi forma de calmarlos es darles más motivos para que se quejen.
PEDRO: Genial. ¿Llamamos a alguien de la vieja lista?
DAMIEN: No. Esta será mi búsqueda personal. Te lo prometo, Pedro, encontraré a la persona ideal para que tengamos un trío, aunque tenga que sexualizar a todos los hombres que conozco, cosa que, siendo honesto, hago todo el tiempo.
PEDRO: Porque todos tus dilemas giran en torno al sexo, ya entendí. ¿Podemos volver a lo nuestro?
DAMIEN: De acuerdo. Seguiremos teniendo sexo, pero para que se sepa que soy una persona profunda, estaré pensando en el trío mientras.
PEDRO: Honestamente, Damien, no me importa en lo que estés pensando. Yo sólo quiero seguir.
DAMIEN: Tal vez tengas problemas con el sexo.
JOSEPH
Joseph y Santiago están en la clínica, esperando el parte médico de todos los futuros presos que tienen en observación.
JOSEPH: Virginia me ha propuesto mudarme con ella. Ahora que está sola, cree que tal vez es buena idea tener un poco de compañía.
SANTIAGO: Pero no puedo mudarme al barrio de Celina.
JOSEPH: Tú nunca estuviste en la propuesta, Santiago.
Santiago se queda mirándolo boquiabierto.
SANTIAGO: Oh, claro, porque mi situación es temporal. Tienes razón. Independientemente de si tú quieres irte o quedarte, tengo que decidir qué hacer con mi vida.
JOSEPH: No hay apuro, de todos modos. Es sólo una propuesta. Y por lo que demora Virginia en conseguir un simple amante de una noche, tengo varios años para pensarlo.
SANTIAGO: Tal vez tú encuentres un muchacho con el que quieras convivir antes.
JOSEPH: ¿Como tú?
SANTIAGO: Claro, uno como yo.
Joseph está a punto de decir algo cuando ambos ven a Luciana, ex vecina de Santiago, que se acerca hacia ellos. Abraza a Santiago y rompe a llorar en sus brazos.
LUCIANA: Oh, Santiago, ha pasado algo terrible.
SANTIAGO: ¿Qué pasa, Luci?
LUCIANA: El cuadro de Álvaro empeoró. No está respondiendo a los medicamentos. Creen que tragó mucho humo en el incendio... Tal vez no puedan salvarlo.
Joseph, totalmente ajeno al dolor de Luciana, se queda mirando a Santiago.
DAMIEN
Damien está sentado en el living de la Casa 14. En eso, salen Alejandro y Fabián vestidos con unos diminutos pantalones de playa. Damien los observa un instante y luego niega para sí mismo.
ALEJANDRO: ¡Vaya, Damien, estos pantalones están estupendos! No puedo creer que hayas gastado plata en regalarnos esto a nosotros.
DAMIEN: ¿Qué decirte, Ale? Tuve un sueño en donde pensé que te quedaba mejor.
ALEJANDRO: De todos modos, este me anda de maravilla, man.
FABIAN: Sí, man, ¿a qué se debe tu buen gesto? ¿Te enteraste que alguno de los dos tiene cáncer y va a morir?
DAMIEN: Ojalá, Fabián. Pero no. Pensé en que en unos días Germán pondrá la piscina en funcionamiento y todos vamos a pasar largas jornadas en el agua. Es un buen gesto para incentivar a la unión colectiva. Una pena que hasta el momento nada me esté incentivando a mí.
Al otro lado de la calle, en La Casa 13, Damien percibe que dos personas están ingresando en la vivienda. Son Zack y Blanca.
DAMIEN: ¿Qué tal nuestros nuevos vecinos?
FABIAN: Raros. Hasta el momento no hemos hablado con ellos.
ALEJANDRO: Yo creo que deben ser adictos a algún alucinógeno.
DAMIEN: ¿Sólo porque son africanos?
ALEJANDRO: Es menos ofensivo que son adictos a las cadenas.
FABIAN: (a Alejandro) Para ti, todos son adictos a alguna droga.
ALEJANDRO: Son mis deseos de que traigan alguna receta importante entre sus maletas.
DAMIEN: Sí, entiendo perfectamente la expectativa por un equipaje abultado que luego termina desilusionándote.
ALEJANDRO: ¿También esperabas que traiga alguna droga?
DAMIEN: No. Pero sí esperaba herramientas adictivas. En fin, muchachos, espero que disfruten de sus regalos. Tengo que seguir repartìéndolos.
ALEJANDRO: Qué gran tipo este Damien.
FABIAN
Fabián sale corriendo detrás de Damien, cuando éste ya estaba en el portal de la Casa 14.
FABIAN: Oye, Damien, espera. Necesito hacerte un pregunta personal.
DAMIEN: ¿Este es una de esos momentos en donde nuestro vínculo se va a tornar raro?
FABIAN: Nosotros ni siquiera tenemos un vínculo normal. Dudo mucho que se torne raro.
DAMIEN: Me gusta tu forma de pensar. Adelante.
FABIAN: Estoy al tanto de que la boda de tu amiga salió mal.
DAMIEN: ¿Salir mal? Fue un desastre de proporciones épicas. Pero confío en que Celina encontrará la forma de superarse la próxima vez. En fin, ¿qué hay con eso?
FABIAN: Es que quisiera saber tu opinión sobre cuánto crees que debo esperar para invitarla a salir.
DAMIEN: Vaya, Fabián, esto me pone en una situación incómoda. Mi mejor amigo, Germán, también está enamorado de ella.
FABIAN: Oh, lo entiendo. No te preocupes. Haz de cuenta que no dije nada.
DAMIEN: Por suerte para ti, creo que las mujeres no son propiedad de quien las desea y que ella tiene derecho a elegir al hombre que menos asco le de. Así que mi consejo sería que simplemente pruebes a ver qué pasa, porque conozco a muchos que por timidez o por dormirse, se han perdido grandes oportunidades.
FABIAN: Pero yo no quiero ser rechazado.
DAMIEN: Y mira qué pena porque así es la vida. Ahora, si ya he termina mi charla profunda y filosófica ayudando a otro ser humano, me voy a buscar a otros hombres del barrio para medir sus miembros.
FABIAN: De acuerdo, gracias por el consejo.
Damien se marcha y Fabián se queda meditando lo que le dijo.
FABIAN: ¡Espera! ¿Por eso nos regalaste estos pantalones de playa?
CELINA
Celina está llorando, postrada en el sillón de su living, cuando escucha que tocan el timbre. Con el esfuerzo característico de una persona que está sufriendo, decir ir a abrir la puerta. Allí se encuentra con Fabián, quien la mira con sorpresa.
FABIAN: ¿Celina? ¿Te encuentras bien?
CELINA: Oh, Fabián, eres tú.
Ella lo abraza y rompe a llorar en sus brazos. Luego se tranquiliza e ingresa a su casa. Fabián la sigue.
CELINA: Perdona. Es que estoy un poco emocional desde mi boda frustrada. Y mis esfuerzos por conseguir alguien peor que yo, no han rendido frutos. Es decir, Virginia está en mi misma situación, pero ella evade sus problemas gracias al vino. A mí no me gusta tanto el vino y si así fuera, tampoco puedo destinar la mitad de mi sueldo a comprarlo, ¿entiendes?
FABIAN: Creo que entiendo. Tal vez deberías enfocarte en buscar cosas nuevas.
CELINA: Lo he pensado. Pero ningún plan ficticio en mi cabeza me ha permitido entusiasmarme tanto como para salir de mi propia miseria.
FABIAN: Tal vez sea mejor así. Peor es lo que hace Damien.
CELINA: ¿Qué está haciendo Damien?
FABIAN: Nos ha comprado ropa de playa a todos los hombres del barrio y espera pacientemente hasta que se la midan. Luego, parece que nos juzga, aunque nunca nos da su veredicto.
Celina pone su cara de todos colores.
CELINA: ¿¡Que Damien está haciendo qué!?
FABIAN: Es sólo una teoría. No creo que él realmente nos esté midiendo los miembros...
CELINA: Por favor, Fabián, despierta. ¡Es obvio que eso está haciendo! ¡Y el maldito cretino fue incapaz de avisarme! ¿Dónde se encuentra ahora?
FABIAN: Lo vi marcharse hacia la casa de Fabricio, pero...
CELINA: ¡Cretino!
Totalmente furiosa, sale de su propia casa y deja a Fabián en la habitación solo y confundido.
DAMIEN
Damien abre la puerta de la casa de Fabricio y se encuentra con una Celina totalmente furiosa.
DAMIEN: Lo siento, Celina. Fabricio no está disponible en este momento.
Le está por cerrar la puerta en la cara cuando ella pone un pie antes de que la cierre. La empuja y logra ingresar.
CELINA: ¿¡Estás viendo bultos sin mí!? ¿Cómo pudiste?
DAMIEN: Porque esto es una búsqueda personal, Celina. Ustedes fueron los que me dijeron que necesitaba encontrar un rumbo en mi vida, así que estoy siguiendo mi motivación.
Celina le pega una cachetada.
CELINA: No tergiverses mis palabras sólo para salir ganando, maldito traidor. ¡Estás viendo bultos!
DAMIEN: Estoy buscando alguien interesante para un trío sexual. Y tampoco estarás ahí.
CELINA: Eso lo veremos. De momento, voy a ser juez contigo.
Totalmente decidida, Celina se sienta en el sofá de Fabricio. Damien pone los ojos en blanco y se sienta al lado de ella.
Al instante sale Fabricio con el pantalón corto que poco deja lugar a la imaginación.
FABRICIO: ¿Celina? ¿Qué haces aquí?
CELINA: Como ayudé a Damien a elegir la ropa para los varones, creo que tengo derecho a opinar si te queda bien o no.
DAMIEN: Siempre y cuando tengamos en cuenta que fue mi idea y que se compró con mi dinero.
Celina mira a Damien devastada.
CELINA: Una vez más, los ricos humillando a los pobres.
DAMIEN: No lo hice porque me sobre el dinero, pero en las pasiones personales se debe invertir.
FABRICIO: ¿Y bien? ¿Creen que me queda bien?
DAMIEN: ¿Puedes darte la vuelta?
Fabricio asiente y se da la vuelta. Celina y Damien quedan maravillados.
CELINA: Es impresionante que los hombres hayan hecho esto con las mujeres por siglos.
DAMIEN: Debería sentirme mal por cosificarlo, pero realmente no puedo.
CELINA: No puedo creer de todo lo que se está perdiendo Virginia. También deberíamos ir a verlo a Fernando.
DAMIEN: Ya fui a verlo. Y eso que pensamos que era la vez pasada, sólo era un protector porque hace artes marciales.
CELINA: Qué triste.
FABRICIO: ¿Ya puedo darme vuelta?
CELINA: Sólo unos segundos más. Estamos debatiendo.
Los dos se quedan en silencio, contemplando.
FABRICIO
Fabricio le está dando la espalda a Damien y a Celina, cuando por la ventana ve llegar a Virginia en la casa de enfrente.
FABRICIO: Uh, allí está Virginia. Me gustaría ir a hablar con ella.
Se gira y no percibe la desilusión en el rostro de sus invitados.
FABRICIO: Aunque tal vez deba ponerme unos pantalones primero.
DAMIEN: Yo creo que no deberías ponerte pantalones. Nunca más.
CELINA: Aunque mi voto es secreto, coincido con mi compañero.
Fabricio corre hacia su alcoba, se cambia y vuelve a salir de la habitación rumbo a la calle. Pero en cuanto sale, ve que Virginia está tendiendo una charla con Fernando.
Se maldice para sus adentros y vuelve a ingresar en la vivienda.
VIRGINIA
Virginia se pone incómoda cuando estaba escuchando a Fernando y vio salir a Fabricio de la casa de enfrente, sólo para volver a entrar luego. De todos modos, intenta que no se perciba la situación ante el muchacho que le está hablando.
FERNANDO: Disculpa por abordarte justo que llegas a tu casa, pero es que nunca logro coincidir los horarios contigo.
VIRGINIA: Podrías simplemente mandarme un mensaje de texto y decirme que querías hablar conmigo. Es mucho más fácil que esperar que un encuentro casual nos una.
FERNANDO: Te estaba dando un tiempo prudencial. No sabía si estabas enfadada conmigo porque fui el responsable de que tu novio se fuera.
VIRGINIA: Tú no fuiste responsable de nada. Mi ex era un idiota y yo estaba muy cómoda en esa relación como para hacer algo al respecto.
FERNANDO: ¿Entonces cómo estás respecto a eso?
VIRGINIA: Superándolo. Un proceso que va poco a poco.
FERNANDO: Bueno, si quieres divertirte un poco, puedes avisarme para ayudarte en el proceso.
VIRGINIA: Genial. Podría avisarte, claro.
Fernando sonríe y se va. Virginia lo mira y luego cae en cuenta de la estupidez que dijo.
VIRGINIA: ¿Podría avisarte? ¡Por Dios! ¡Moriré sin volver a tener sexo!
MOMENTO MUSICAL
Y mientras Fabricio mira con resentimiento a la ventana, justo en el momento en que Virginia y Fernando se separan, Damien y Celina siguen mirándolo al probarse nueva ropa.
Fabián, a su vez, está caminando por el barrio pensando en Celina. Al tiempo que Joseph mira a Santiago en la clínica.
FERNANDO:
No se da ni cuenta
que cuando la miro
por no delatarme
me guardo un suspiro.
CELINA:
Que mi amor callado
se enciende con verlo.
DAMIEN:
Que diera la vida
para poseerlo.
VIRGINIA:
No se da ni cuenta
que brillan mis ojos,
que tiemblo a su lado
y hasta me sonrojo.
FABRICIO:
Que ella es el motivo
que mi amor despierta.
FABIAN:
Que ella es mi delirio
y no se da cuenta.
FERNANDO:
Esta cobardía
de mi amor por ella,
hace que la vea
igual que a una estrella.
Tan lejos en la inmensidad
que no espero nunca
poderla alcanzar.
JOSEPH:
Esta cobardía
de mi amor me ciega,
hace que lo vea
igual que a una estrella.
Tan lejos en la inmensidad.
FABRICIO:
No se da ni cuenta
que le he concedido
los cálidos besos
que no me ha pedido.
FABIAN:
Que en mis noches tristes
desiertas de sueño,
de loco deseo
me siento su dueño.
JOSEPH:
No se da ni cuenta
que ya lo he gozado
porque ha sido mío
sin haberlo amado.
VIRGINIA:
Que su alma fría,
la que me atormenta.
Que ve que me muero
y no se da cuenta.
FABRICIO:
Esta cobardía
de mi amor por ella,
hace que la vea
igual que a una estrella.
Tan lejos en la inmensidad
que no espero nunca
poderla alcanzar.
VIRGINIA:
Esta cobardía
de mi amor me ciega,
hace que lo vea
igual que a una estrella.
Tan lejos en la inmensidad.
CELINA:
Esta cobardía
de mi amor me ciega,
hace que lo vea
igual que a una estrella.
DAMIEN:
Tan lejos, tan lejos en la inmensidad
que no espero nunca
poderlo alcanzar.
FABIAN:
Esta cobardía
de mi amor por ella,
hace que la vea
igual que a una estrella.
Tan lejos en la inmensidad.
FERNANDO:
Esta cobardía de mi amor por ella.
EL HECHICERO
La muchacha de cabellos revoltosos sufre en la antesala a Terapia Intensiva.
Zack sabe quién es, aunque ella no tenga idea por qué aquel hombre africano se le acerca, con gesto cariñoso, casi paternal.
Luciana reza, con su inquebrantable fe católica, esperando que Dios la escuche. Pero es Zack quien va a escucharla.
El tiempo se agota y espera que ella decida bien.
Se pone en cuclillas frente a ella, como ofreciéndole un consuelo que la muchacha no pidió.
ZACK: Le queda poco tiempo.
LUCIANA: ¿Eres médico o algo así?
ZACK: No, pero sé que en menos de 24 horas ya no estará con nosotros.
Luciana niega con la cabeza. No lo va a dejar ir.
LUCIANA: No, no puede ser. Dios no va a permitir que eso pase. Álvaro no se puede morir.
ZACK: Tampoco quiero que muera.
LUCIANA: ¿Lo conoces?
ZACK: No en persona, pero sé quién es. Y sé que tú puedes ayudarlo.
LUCIANA: ¿Cómo puedo ayudarlo si no soy médica?
ZACK: Hay cosas más allá de la ciencia y, ciertamente, mucho más alejadas del dios al que le rezas. Pero la pregunta es, ¿hasta dónde serías capaz de llegar para salvarle la vida?
LUCIANA: Haría lo que fuera para salvarlo.
Zack sonríe.
Luciana escogió.
Para bien o para mal, fue la elección de ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario