martes, 20 de noviembre de 2018

Chapter 29


FABRICIO

Reunidos en la casa de Virginia, a la espera de una explicación de parte de Zack, los chicos quedaron asombrados cuando repentinamente Fernando se levantó y declaró que tenía algo para contar.
Virginia, Damien, Celina, Irupé y Fabricio, se quedan completamente confundidos.

FABRICIO: (a Fernando) Un momento, ¿quieres decir que tú sabías quién era Zack y lo que hace?
FERNANDO: Conozco a Zack hace años. Un amigo con quien tengo ciertas diferencias.
IRUPE: ¿Raciales?

Todos miran a Irupé por su comentario desubicado.

IRUPE: Espero que no, porque me sentiría muy ofendida si fuera así.
FERNANDO: No. Tenemos ciertas diferencias por el modo que escoge a la hora de resolver las cosas. Pero me ayudó hace unos años atrás, cuando quedé despechado después de ser abandonado por la mujer que más amaba.

Fabricio nota que Fernando mira a Virginia, como si ella supiera lo que él está diciendo.

VIRGINIA: (a Fernando) ¿Por qué me miras a mí? Te conocí hace un par de meses. Es obvio que no estás hablando de mí.
FERNANDO: No, de ti no. De Margaret.

Virginia queda boquiabierta.

VIRGINIA: No puede ser.
DAMIEN: ¿Quién o qué es un Margaret y por qué se llama así?
VIRGINIA: Margaret es mi hermana.
IRUPE: (a Virginia) ¿Desde cuándo tienes una hermana?
VIRGINIA: Literalmente, de toda la vida. Es mi hermana gemela.
CELINA: ¡Oh, por Dios! ¿Tienes una hermana gemela?
FABRICIO: (a Fernando) Y nosotros compitiendo por una, cuando podíamos ir cada uno por una distinta.

Ahora todos miran a Fabricio, por su aporte desubicado.

IRUPE: (a Virginia) ¿Cómo es posible que tengas una hermana gemela y que nosotros no lo sepamos?
VIRGINIA: Porque no la veo hace años. Ni siquiera tengo contacto con ella.
FERNANDO: Pero estuvo por Estrella Dorada hace algún tiempo. Por eso me mudé aquí.
VIRGINIA: Si estuvo en Estrella Dorada, entonces no tuvo contacto conmigo, porque realmente no sé qué ha sido de su vida.
FABRICIO: Esperen. Vamos por parte. (a Fernando) ¿Qué sucedía entre tú y Margaret? ¿Por qué se terminó?

Fernando, más tranquilo, vuelve a tomar asiento en el centro del living.

FERNANDO: Se remonta al último día que la vi.

MARGARET

Hace tres años atrás.
Margaret es, en esencia, idéntica a Virginia. Salvo que en sus rasgos característicos que harían más fácil distinguirlas, es la forma en que Margaret utiliza el cabello, atado con furia, dejando una larga coleta que se mueve con frescura. Otra forma de descubrir que es una persona diferente, es que Margaret no tiene una adicción hacia el vino, sino que le gusta más la cerveza.
De hecho, sólo queda una lata de cerveza en su heladera. El departamento está vacío. Ella se está por marchar.
Fernando llega, paciente aunque desesperado, intentando una vez hacerla cambiar de idea.

FERNANDO: Solicito permiso para que volvamos a hablar del tema.
MARGARET: Puedes hablar, si quieres. Pero no voy a cambiar de idea.
FERNANDO: He hablado con Zack, Margaret. Es poco probable que volvamos a tener problemas. La pelea se terminó. Nosotros estamos bien.

Margaret sonríe al escucharlo, aunque en realidad no le está prestando atención.

MARGARET: ¿Quieres una cerveza?
FERNANDO: Sabes que no tomo alcohol.
MARGARET: Siempre lo olvido. Me resulta raro.

Abre la heladera, saca la lata de cerveza y la abre. Sin que Fernando pueda verla, echa un polvo de color naranja en ella. Se gira hacia él, sonriente.

MARGARET: ¿Seguro que no deseas ni un sorbo?
FERNANDO: No, gracias. ¿A dónde vas a ir? Al menos puedes decírmelo.
MARGARET: Tengo en mente ir a ver a mi hermana. Necesito relacionarme con personas que no estén ligadas a este mundo. Y ella todavía sigue manteniendo su pureza campestre, así que es la persona ideal a la que recurrir en este tiempo de crisis.
FERNANDO: Bien, ¿dónde vive tu hermana?

Margaret toma un sorbo de cerveza y luego se la ofrece. Fernando vuelve a negar con la cabeza, un poco resignado. Margaret se encoge en hombros y vuelve a tomar de la lata.

MARGARET: Fernando, no vamos a volver a vernos. Decidí cortar toda relación con este mundo y así será.
FERNANDO: Entonces déjame ir contigo. Cortemos relación juntos, por favor. Te estoy rogando.
MARGARET: Y no creas que no es encantador, pero es algo que debo hacer sola. De todos modos, puedo darte un buen recuerdo antes de que me marche.

Margaret se acerca hacia el muchacho, le besa el cuello y él baja la guardia. Aunque todavía se encuentra enojado, finalmente acepta el tributo por la despedida.

CELINA

Presente.
Se interrumpe la exposición sobre el pasado de Fernando.

VIRGINIA: De acuerdo. No es necesario que entremos en detalles.
CELINA: Habla por ti, Virginia. Justo estaba llegando a la parte más importante de su historia.
VIRGINIA: No vamos a escuchar una historia de sexo entre Fernando y mi hermana.
IRUPE: ¿Por qué no? Al paso que vamos, es lo más cerca que estará este muchacho de acostarse con alguien como tú.

Fernando permanece inmune. Da la impresión de haber evocado, en lugar de un recuerdo erótico, algo cargado de nostalgia y dolor. Zack, quien pacientemente escuchó el relato, se aproxima para interrumpir.

ZACK: De todos modos, más allá de los sentimientos de amor que tiene Fernando al recordarla, lo cierto es que Margaret no es una buena persona. Todo lo contrario. Es una psicópata peligrosa que le gusta jugar con el corazón de las personas.

Celina resopla y se pone de pie, ante la mirada atónita de todos.

CELINA: Ya me imaginaba yo que esto iba a terminar en un delirio.
IRUPE: ¿Por qué te ofende que diga esas cosas de Margaret?
CELINA: No me ofende eso. Me ofende que nos quieran hacer creer que Virginia es la gemela buena.
VIRGINIA: ¡Celina!
CELINA: Pero es verdad, por todos los cielos. No hay forma de que Margaret sea peor que Virginia, chicos. ¡No hay manera!
IRUPE: Esto es como en The Vampire Diaries, cuando descubrimos que Elena tiene una doble malvada.
CELINA: ¡No hay manera de que Virginia sea Elena!
IRUPE: ¿Eso significaría que Fabricio y Fernando son los hermanos vampiros que luchan por su amor?
DAMIEN: Y Fabricio tiene debilidad por el cuello de las personas.
VIRGINIA: Chicos, se calman. Fernando nos estaba contando de un doloroso momento en que se despide de mi hermana. Por favor, prosigue.

Fernando asiente, aunque se lo nota ya bastante triste en relación a como se encontraba antes.

MOMENTO MUSICAL

Hace tres años atrás.
Fernando acompaña hasta la estación de trenes a Margaret.
Ella, correcta, lo despide con un beso en la mejilla



FERNANDO:
Si alguna vez
no me vuelven a ver
porque a mí,
como a todo se me olvida.
MARGARET:
Algo va a quedar
adentro tuyo siempre.
Algo que yo te dejé
alguna vez.

MARGARET:
No importa
si no venís conmigo.
Este viaje es mejor hacerlo sola.
FERNANDO:
Yo te voy a recordar
todos los días
porque un amor así
nunca se olvida.

MARGARET:
Te seguiría por todas partes
y volvería a la ciudad
si me das otra oportunidad
de volver a empezar.

FERNANDO:
Mejor que antes.
Quiero darte
cada uno de mis instantes.
MARGARET:
Nunca más
voy a mentir de nuevo
porque no voy a olvidarte
nunca más.

MARGARET:
Si alguna vez
no me vuelven a ver
porque a mí,
como a todo se me olvida.
FERNANDO:
Algo va a quedar
adentro tuyo siempre.
Algo que yo te dejé
alguna vez.

MARGARET:
Y volvería por todas partes
para encontrarte y preguntarte
si me das otra oportunidad.

FERNANDO:
Va a ser mejor
que te empiece a olvidar
porque queda mucho tiempo
por delante.
MARGARET:
Algo va a quedar
adentro tuyo siempre.
Algo que yo te dejé alguna vez.
FERNANDO:
Porque no voy a olvidarte nunca más.
MARGARET:
Porque yo no te voy a olvidar.

DAMIEN

Damien, al igual que el resto, continúa escuchando la historia de Fernando.

DAMIEN: No puedo creer que utilizaste un flashback para meter un momento musical que no aportaba nada a la historia.

Celina, en el otro sillón, está llorando desconsoladamente.

CELINA: Habla por ti, cretino. Es el momento de la despedida. La historia me partió el corazón.
DAMIEN: Por Dios, Celina, a ti cualquier historia te parte el corazón.
CELINA: Esto no hace más que confirmar que no hay chance de que Margaret sea la gemela malvada. Creo que tendremos que sacrificar a Virginia. Al menos encadenarla en un sótano o algo así.

Damien se aparta del grupo en el momento que suena el teléfono.

DAMIEN: Detengan la charla hasta que conteste la llamada. A menos que vengan momentos de tristeza y abandono. En ese caso, pueden proseguir sin mí.

Damien sale del living y va a contestar a su amigo Germán.

DAMIEN: ¿Qué sucedió?
GERMAN: Lo tenemos en la cárcel, en una habitación especial. El sedante funcionó, pero temo que en unos minutos va a despertar. Y según lo que escuché, todos saldremos volando por los aires. Necesito que investigues cómo bloqueamos sus poderes.
DAMIEN: Habilidades.
GERMAN: Lo que sea, Damien. Algo que haga que esta bestia loca no nos asesine. ¿Viste las películas de terror? Los policías son los que mueren primero.
DAMIEN: Pero porque son extras que a nadie le importan. Tú, en cambio, eres importante para nosotros.
GERMAN: ¿Quieres que me base en ese argumento para estar tranquilo?
DAMIEN: No. Hablaré con Zack y te llamaré en breve. Dame unos minutos.

Abre la puerta de la habitación y escucha que Fernando está llorando en el living.

FERNANDO: Y no tenía ganas de comer ni de salir a la luz del sol. Cuando ella se fue, todo mi mundo se desmoronó...

Damien vuelve a cerrar la puerta de la casa para seguir hablando con Germán.

DAMIEN: Pensándolo bien, quizá demore unos minutos más. Hagas lo que hagas, no entres en la misma habitación que Álvaro.

GERMAN

Germán está en compañía de Pablo, quien ansioso también espera nuevas directivas.

GERMAN: En unos minutos me dirán qué es lo que podemos hacer por él.
PABLO: Hace años que nos obligaron a construir esta celda acolchonada por si en algún momento teníamos que enfrentarnos a un prisionero peligroso. ¿Sabes cuántas veces tuve que utilizar esta celda en más de una década? Ninguna. Así que este muchacho que está en el interior, creo que la está estrenando.
GERMAN: No estoy muy seguro de cuánto pueda proteger esta celda.
PABLO: Evitará que se lastime.
GERMAN: Me refería por nosotros. No tengo miedo por él.

Los dos continúan observando al muchacho, del otro lado de un pequeño ventanal cuadrado. Álvaro todavía duerme, pero comienza a tener ciertos movimientos que venden la impresión de que en breve se terminará el efecto del sedante.
Germán mira el teléfono con impaciencia.

DAMIEN

Damien vuelve a ingresar en la sala. Fernando continúa lamentándose la pérdida de la hermana de Virginia y Celina, la única verdaderamente interesada en sumergirse en ese mundo de angustia, está llorando a su lado. Los demás parecen aburridos.

DAMIEN: No quiero interrumpir este momento...
IRUPE: Te perdono. Interrúmpelo.
DAMIEN: Pero Germán habló conmigo. Álvaro está sedado pero en cualquier momento va a despertar. ¿Tenemos un plan para que, ya saben, la gente no salga a volar por los aires?

Esta vez, todos miran a Zack.

ZACK: Iba a llegar a eso, eventualmente. Le estaba dando tiempo a Fernando a que continuara con su historia.
DAMIEN: Podemos seguir escuchando la historia luego...
IRUPE: ¿Es necesario?
DAMIEN: Pero ahora tenemos otras prioridades.

Zack, divertido, mira a Damien dando a entender que no comparten la misma lista de prioridades. El muchacho comienza a sentirse nervioso ante la tranquilidad que emana el hombre africano.

ZACK: De acuerdo, ¿Álvaro está en prisión?
DAMIEN: Sí, así es.
ZACK: ¿Y Edgar Villas está en la misma prisión?
DAMIEN: Esto es Estrella Dorada. Solamente tenemos una.
ZACK: Bien. Puedes decirle a Germán que le pida ayuda a él.
DAMIEN: ¿A Edgar?
ZACK: Edgar sabrá qué hacer para bloquear las habilidades de Álvaro.
DAMIEN: No me siento cómodo poniendo la vida de mi amigo en manos de Edgar.
ZACK: Es la mejor opción. Hasta que llegue hasta la comisaría, Álvaro ya habrá despertado. Que le pida ayuda a Edgar, si es que quieren evitar más muertes.

Damien mira a sus amigos, esperando que alguno le de alguna señal, pero todos comparten la misma incertidumbre.

CELINA: Un momento. ¿Cómo es que Edgar sabe de todo esto?
VIRGINIA: (a Zack) Sí, ¿acaso ustedes dos se conocen?
ZACK: Lo conocí hace un año atrás, cuando me pidió un favor especial.
DAMIEN: ¿Es un favor con finales sexuales? ¿Sabes qué? En realidad no me importa. Ninguno de los dos es lo suficientemente atractivo como para que esta historia gay me interese. Saldré a llamar a Germán.

Y dejando a sus amigos en manos del hombre negro, Damien sale al exterior.

EL HECHICERO

Hace un año atrás.
Zack tiene en su florido despacho a Edgar Villas. No es la primera vez que se ven, ni Edgar ignora a qué se dedica Zack. No obstante, se encuentra un poco molesto de tener que recurrir a él.

EDGAR: Lo intenté todo. Consulté psicólogos, psiquiatras, pero nada anormal aparece en Wilfredo. Sin embargo, yo sé que tiene algo malo.
ZACK: Una vez que aprendes a ver las señales es difícil ignorarlas.
EDGAR: Una parte mía quería que fuera simple delirio mío. No es que fuera un hijo del que me enorgullezco tener y, sin embargo, a diferencia del otro, éste no me traicionó jamás.
ZACK: Leí que Ignacio abrió su propio barrio. Deberías estar orgulloso de eso.
EDGAR: No lo estoy.

Zack suspira. Sabe que lidiar que Edgar es complicado.

ZACK: Puedo estudiar a Wilfredo, pero para que pase desapercibido, necesitarás mucho dinero, Edgar. Tengo los contactos que me permitirán retenerlo en un instituto y, mientras pagues el dinero correspondiente todos los meses, allí permanecerá. Yo, mientras tanto, podré estudiarlo y verificar si tiene algo sobrenatural como crees.
EDGAR: El dinero no es problema. Sé de dónde puedo financiarlo.
ZACK: Esto es importante, Edgar. Porque en el momento en que dejes de pagar, lo dejarán libre. Después de todo, si bien es deficiente, Wilfredo no aparenta ninguna anormalidad.

Edgar asiente.

EDGAR: Entiendo los riesgos que corro. Sólo quiero que te hagas cargo de él.

IRUPÉ

Irupé queda anonadada ante la historia que escuchó de parte de Zack.

IRUPE: No puedo creer lo que me estás contando.
VIRGINIA: Bueno, al menos Edgar no mintió en el hecho de que la plata que nos robaba iba a parar en la contención de Wilfredo.
IRUPE: Pero Edgar sabía sobre todo este mundo y nunca nos dijo nada. ¡Ese infeliz!

Todo el resto de los presentes la mira como si hubiera perdido la razón.

IRUPE: Lo siento. Es que una va de tonta creyendo en que puede confiar en su amante y después resulta que la traiciona de esta manera.
CELINA: Qué falta de moral, ¿no?
IRUPE: ¡Totalmente! Cuando salga de prisión, me va a escuchar.
FABRICIO: Creo que puedes esperar tranquila porque dudo que eso suceda en el corto plazo.
ZACK: No si Edgar sabe jugar las cartas. Y por lo que sé de él, creo que le encanta el juego.

PABLO

Pablo está en la celda de Edgar. Su hijo, Ignacio, compañero de celda también, mira sin mucho entusiasmo la conversación de los dos y simplemente se gira para continuar durmiendo.

PABLO: No puedo asegurarlo por mi cuenta porque no lo viví en carne propia. Pero Joseph asegura que el chico lo lanzó por los aires con simplemente gritar. Y Germán está convencido de que es peligroso y que recibió el consejo de que recurramos a ti. Lo único que vi por mis medios, fue verlo paralizado. Doy fe de que estaba convertido en una estatua y no hay manera de que lo haya fingido.
EDGAR: Sé contra lo que estás lidiando, Pablo.

Pablo suspira con cierto alivio. La historia le resultaba tan surrealista que jamás pensó que Edgar le creería.

PABLO: ¿De verdad lo sabes?
EDGAR: Álvaro ha desarrollado ciertas habilidades que escapan de tu comprensión, pero son ciertas. Y son peligrosas.
PABLO: ¿Y puedes detenerlas?
EDGAR: Sí, sé cómo bloquearlas.

Más alivio aún. No imaginó lo importante que era la respuesta de Edgar hasta el momento en que la obtuvo.

PABLO: Bien, entonces ven conmigo.
EDGAR: Sé cómo detenerlo. Pero no dije que lo haría.

Pablo siente como todo su cuerpo se congela al instante.

PABLO: ¿De qué hablas? Tú mismo dijiste que el chico es peligroso.
EDGAR: Sí, pero no es mi problema. Además, seguro que a tus muchachos les gusta volar por los aires. Es una linda experiencia.
PABLO: Vamos, amigo, ¿qué sucede?
EDGAR: Te ayudaré, Pablo, pero no lo haré gratis.
PABLO: ¿Y qué es lo que quieres?
EDGAR: Mi libertad.

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