FABRICIO
Reunidos
en la casa de Virginia, a la espera de una explicación de parte de Zack, los
chicos quedaron asombrados cuando repentinamente Fernando se levantó y declaró
que tenía algo para contar.
Virginia,
Damien, Celina, Irupé y Fabricio, se quedan completamente confundidos.
FABRICIO:
(a Fernando) Un momento, ¿quieres decir que tú sabías quién era Zack y lo que
hace?
FERNANDO:
Conozco a Zack hace años. Un amigo con quien tengo ciertas diferencias.
IRUPE:
¿Raciales?
Todos
miran a Irupé por su comentario desubicado.
IRUPE:
Espero que no, porque me sentiría muy ofendida si fuera así.
FERNANDO:
No. Tenemos ciertas diferencias por el modo que escoge a la hora de resolver
las cosas. Pero me ayudó hace unos años atrás, cuando quedé despechado después
de ser abandonado por la mujer que más amaba.
Fabricio
nota que Fernando mira a Virginia, como si ella supiera lo que él está
diciendo.
VIRGINIA:
(a Fernando) ¿Por qué me miras a mí? Te conocí hace un par de meses. Es obvio
que no estás hablando de mí.
FERNANDO:
No, de ti no. De Margaret.
Virginia
queda boquiabierta.
VIRGINIA:
No puede ser.
DAMIEN:
¿Quién o qué es un Margaret y por qué se llama así?
VIRGINIA:
Margaret es mi hermana.
IRUPE:
(a Virginia) ¿Desde cuándo tienes una hermana?
VIRGINIA:
Literalmente, de toda la vida. Es mi hermana gemela.
CELINA:
¡Oh, por Dios! ¿Tienes una hermana gemela?
FABRICIO:
(a Fernando) Y nosotros compitiendo por una, cuando podíamos ir cada uno por
una distinta.
Ahora
todos miran a Fabricio, por su aporte desubicado.
IRUPE:
(a Virginia) ¿Cómo es posible que tengas una hermana gemela y que nosotros no
lo sepamos?
VIRGINIA:
Porque no la veo hace años. Ni siquiera tengo contacto con ella.
FERNANDO:
Pero estuvo por Estrella Dorada hace algún tiempo. Por eso me mudé aquí.
VIRGINIA:
Si estuvo en Estrella Dorada, entonces no tuvo contacto conmigo, porque
realmente no sé qué ha sido de su vida.
FABRICIO:
Esperen. Vamos por parte. (a Fernando) ¿Qué sucedía entre tú y Margaret? ¿Por
qué se terminó?
Fernando,
más tranquilo, vuelve a tomar asiento en el centro del living.
FERNANDO:
Se remonta al último día que la vi.
MARGARET
Hace
tres años atrás.
Margaret
es, en esencia, idéntica a Virginia. Salvo que en sus rasgos característicos
que harían más fácil distinguirlas, es la forma en que Margaret utiliza el
cabello, atado con furia, dejando una larga coleta que se mueve con frescura.
Otra forma de descubrir que es una persona diferente, es que Margaret no tiene
una adicción hacia el vino, sino que le gusta más la cerveza.
De
hecho, sólo queda una lata de cerveza en su heladera. El departamento está
vacío. Ella se está por marchar.
Fernando
llega, paciente aunque desesperado, intentando una vez hacerla cambiar de idea.
FERNANDO:
Solicito permiso para que volvamos a hablar del tema.
MARGARET:
Puedes hablar, si quieres. Pero no voy a cambiar de idea.
FERNANDO:
He hablado con Zack, Margaret. Es poco probable que volvamos a tener problemas.
La pelea se terminó. Nosotros estamos bien.
Margaret
sonríe al escucharlo, aunque en realidad no le está prestando atención.
MARGARET:
¿Quieres una cerveza?
FERNANDO:
Sabes que no tomo alcohol.
MARGARET:
Siempre lo olvido. Me resulta raro.
Abre
la heladera, saca la lata de cerveza y la abre. Sin que Fernando pueda verla,
echa un polvo de color naranja en ella. Se gira hacia él, sonriente.
MARGARET:
¿Seguro que no deseas ni un sorbo?
FERNANDO:
No, gracias. ¿A dónde vas a ir? Al menos puedes decírmelo.
MARGARET:
Tengo en mente ir a ver a mi hermana. Necesito relacionarme con personas que no
estén ligadas a este mundo. Y ella todavía sigue manteniendo su pureza
campestre, así que es la persona ideal a la que recurrir en este tiempo de
crisis.
FERNANDO:
Bien, ¿dónde vive tu hermana?
Margaret
toma un sorbo de cerveza y luego se la ofrece. Fernando vuelve a negar con la
cabeza, un poco resignado. Margaret se encoge en hombros y vuelve a tomar de la
lata.
MARGARET:
Fernando, no vamos a volver a vernos. Decidí cortar toda relación con este
mundo y así será.
FERNANDO:
Entonces déjame ir contigo. Cortemos relación juntos, por favor. Te estoy
rogando.
MARGARET:
Y no creas que no es encantador, pero es algo que debo hacer sola. De todos
modos, puedo darte un buen recuerdo antes de que me marche.
Margaret
se acerca hacia el muchacho, le besa el cuello y él baja la guardia. Aunque
todavía se encuentra enojado, finalmente acepta el tributo por la despedida.
CELINA
Presente.
Se
interrumpe la exposición sobre el pasado de Fernando.
VIRGINIA:
De acuerdo. No es necesario que entremos en detalles.
CELINA:
Habla por ti, Virginia. Justo estaba llegando a la parte más importante de su
historia.
VIRGINIA:
No vamos a escuchar una historia de sexo entre Fernando y mi hermana.
IRUPE:
¿Por qué no? Al paso que vamos, es lo más cerca que estará este muchacho de
acostarse con alguien como tú.
Fernando
permanece inmune. Da la impresión de haber evocado, en lugar de un recuerdo
erótico, algo cargado de nostalgia y dolor. Zack, quien pacientemente escuchó
el relato, se aproxima para interrumpir.
ZACK:
De todos modos, más allá de los sentimientos de amor que tiene Fernando al
recordarla, lo cierto es que Margaret no es una buena persona. Todo lo
contrario. Es una psicópata peligrosa que le gusta jugar con el corazón de las
personas.
Celina
resopla y se pone de pie, ante la mirada atónita de todos.
CELINA:
Ya me imaginaba yo que esto iba a terminar en un delirio.
IRUPE:
¿Por qué te ofende que diga esas cosas de Margaret?
CELINA:
No me ofende eso. Me ofende que nos quieran hacer creer que Virginia es la
gemela buena.
VIRGINIA:
¡Celina!
CELINA:
Pero es verdad, por todos los cielos. No hay forma de que Margaret sea peor que
Virginia, chicos. ¡No hay manera!
IRUPE:
Esto es como en The Vampire Diaries, cuando descubrimos que Elena tiene una
doble malvada.
CELINA:
¡No hay manera de que Virginia sea Elena!
IRUPE:
¿Eso significaría que Fabricio y Fernando son los hermanos vampiros que luchan
por su amor?
DAMIEN:
Y Fabricio tiene debilidad por el cuello de las personas.
VIRGINIA:
Chicos, se calman. Fernando nos estaba contando de un doloroso momento en que
se despide de mi hermana. Por favor, prosigue.
Fernando
asiente, aunque se lo nota ya bastante triste en relación a como se encontraba
antes.
MOMENTO MUSICAL
Hace
tres años atrás.
Fernando
acompaña hasta la estación de trenes a Margaret.
Ella,
correcta, lo despide con un beso en la mejilla
FERNANDO:
Si alguna vez
no me vuelven a ver
porque a mí,
como a todo se me olvida.
MARGARET:
Algo va a quedar
adentro tuyo siempre.
Algo que yo te dejé
alguna vez.
MARGARET:
No importa
si no venís conmigo.
Este viaje es mejor hacerlo sola.
FERNANDO:
Yo te voy a recordar
todos los días
porque un amor así
nunca se olvida.
MARGARET:
Te seguiría por todas partes
y volvería a la ciudad
si me das otra oportunidad
de volver a empezar.
FERNANDO:
Mejor que antes.
Quiero darte
cada uno de mis instantes.
MARGARET:
Nunca más
voy a mentir de nuevo
porque no voy a olvidarte
nunca más.
MARGARET:
Si alguna vez
no me vuelven a ver
porque a mí,
como a todo se me olvida.
FERNANDO:
Algo va a quedar
adentro tuyo siempre.
Algo que yo te dejé
alguna vez.
MARGARET:
Y volvería por todas partes
para encontrarte y preguntarte
si me das otra oportunidad.
FERNANDO:
Va a ser mejor
que te empiece a olvidar
porque queda mucho tiempo
por delante.
MARGARET:
Algo va a quedar
adentro tuyo siempre.
Algo que yo te dejé alguna vez.
FERNANDO:
Porque no voy a olvidarte nunca más.
MARGARET:
Porque yo no te voy a olvidar.
DAMIEN
Damien,
al igual que el resto, continúa escuchando la historia de Fernando.
DAMIEN:
No puedo creer que utilizaste un flashback para meter un momento musical que no
aportaba nada a la historia.
Celina,
en el otro sillón, está llorando desconsoladamente.
CELINA:
Habla por ti, cretino. Es el momento de la despedida. La historia me partió el
corazón.
DAMIEN:
Por Dios, Celina, a ti cualquier historia te parte el corazón.
CELINA:
Esto no hace más que confirmar que no hay chance de que Margaret sea la gemela
malvada. Creo que tendremos que sacrificar a Virginia. Al menos encadenarla en
un sótano o algo así.
Damien
se aparta del grupo en el momento que suena el teléfono.
DAMIEN:
Detengan la charla hasta que conteste la llamada. A menos que vengan momentos
de tristeza y abandono. En ese caso, pueden proseguir sin mí.
Damien
sale del living y va a contestar a su amigo Germán.
DAMIEN:
¿Qué sucedió?
GERMAN:
Lo tenemos en la cárcel, en una habitación especial. El sedante funcionó, pero
temo que en unos minutos va a despertar. Y según lo que escuché, todos
saldremos volando por los aires. Necesito que investigues cómo bloqueamos sus
poderes.
DAMIEN:
Habilidades.
GERMAN:
Lo que sea, Damien. Algo que haga que esta bestia loca no nos asesine. ¿Viste
las películas de terror? Los policías son los que mueren primero.
DAMIEN:
Pero porque son extras que a nadie le importan. Tú, en cambio, eres importante
para nosotros.
GERMAN:
¿Quieres que me base en ese argumento para estar tranquilo?
DAMIEN:
No. Hablaré con Zack y te llamaré en breve. Dame unos minutos.
Abre
la puerta de la habitación y escucha que Fernando está llorando en el living.
FERNANDO:
Y no tenía ganas de comer ni de salir a la luz del sol. Cuando ella se fue,
todo mi mundo se desmoronó...
Damien
vuelve a cerrar la puerta de la casa para seguir hablando con Germán.
DAMIEN:
Pensándolo bien, quizá demore unos minutos más. Hagas lo que hagas, no entres
en la misma habitación que Álvaro.
GERMAN
Germán
está en compañía de Pablo, quien ansioso también espera nuevas directivas.
GERMAN:
En unos minutos me dirán qué es lo que podemos hacer por él.
PABLO:
Hace años que nos obligaron a construir esta celda acolchonada por si en algún
momento teníamos que enfrentarnos a un prisionero peligroso. ¿Sabes cuántas
veces tuve que utilizar esta celda en más de una década? Ninguna. Así que este
muchacho que está en el interior, creo que la está estrenando.
GERMAN:
No estoy muy seguro de cuánto pueda proteger esta celda.
PABLO:
Evitará que se lastime.
GERMAN:
Me refería por nosotros. No tengo miedo por él.
Los
dos continúan observando al muchacho, del otro lado de un pequeño ventanal
cuadrado. Álvaro todavía duerme, pero comienza a tener ciertos movimientos que
venden la impresión de que en breve se terminará el efecto del sedante.
Germán
mira el teléfono con impaciencia.
DAMIEN
Damien
vuelve a ingresar en la sala. Fernando continúa lamentándose la pérdida de la
hermana de Virginia y Celina, la única verdaderamente interesada en sumergirse
en ese mundo de angustia, está llorando a su lado. Los demás parecen aburridos.
DAMIEN:
No quiero interrumpir este momento...
IRUPE:
Te perdono. Interrúmpelo.
DAMIEN:
Pero Germán habló conmigo. Álvaro está sedado pero en cualquier momento va a
despertar. ¿Tenemos un plan para que, ya saben, la gente no salga a volar por
los aires?
Esta
vez, todos miran a Zack.
ZACK:
Iba a llegar a eso, eventualmente. Le estaba dando tiempo a Fernando a que
continuara con su historia.
DAMIEN:
Podemos seguir escuchando la historia luego...
IRUPE:
¿Es necesario?
DAMIEN:
Pero ahora tenemos otras prioridades.
Zack,
divertido, mira a Damien dando a entender que no comparten la misma lista de
prioridades. El muchacho comienza a sentirse nervioso ante la tranquilidad que
emana el hombre africano.
ZACK:
De acuerdo, ¿Álvaro está en prisión?
DAMIEN:
Sí, así es.
ZACK:
¿Y Edgar Villas está en la misma prisión?
DAMIEN:
Esto es Estrella Dorada. Solamente tenemos una.
ZACK:
Bien. Puedes decirle a Germán que le pida ayuda a él.
DAMIEN:
¿A Edgar?
ZACK:
Edgar sabrá qué hacer para bloquear las habilidades de Álvaro.
DAMIEN:
No me siento cómodo poniendo la vida de mi amigo en manos de Edgar.
ZACK:
Es la mejor opción. Hasta que llegue hasta la comisaría, Álvaro ya habrá
despertado. Que le pida ayuda a Edgar, si es que quieren evitar más muertes.
Damien
mira a sus amigos, esperando que alguno le de alguna señal, pero todos
comparten la misma incertidumbre.
CELINA:
Un momento. ¿Cómo es que Edgar sabe de todo esto?
VIRGINIA:
(a Zack) Sí, ¿acaso ustedes dos se conocen?
ZACK:
Lo conocí hace un año atrás, cuando me pidió un favor especial.
DAMIEN:
¿Es un favor con finales sexuales? ¿Sabes qué? En realidad no me importa.
Ninguno de los dos es lo suficientemente atractivo como para que esta historia
gay me interese. Saldré a llamar a Germán.
Y
dejando a sus amigos en manos del hombre negro, Damien sale al exterior.
EL HECHICERO
Hace
un año atrás.
Zack
tiene en su florido despacho a Edgar Villas. No es la primera vez que se ven,
ni Edgar ignora a qué se dedica Zack. No obstante, se encuentra un poco molesto
de tener que recurrir a él.
EDGAR:
Lo intenté todo. Consulté psicólogos, psiquiatras, pero nada anormal aparece en
Wilfredo. Sin embargo, yo sé que tiene algo malo.
ZACK:
Una vez que aprendes a ver las señales es difícil ignorarlas.
EDGAR:
Una parte mía quería que fuera simple delirio mío. No es que fuera un hijo del
que me enorgullezco tener y, sin embargo, a diferencia del otro, éste no me traicionó
jamás.
ZACK:
Leí que Ignacio abrió su propio barrio. Deberías estar orgulloso de eso.
EDGAR:
No lo estoy.
Zack
suspira. Sabe que lidiar que Edgar es complicado.
ZACK:
Puedo estudiar a Wilfredo, pero para que pase desapercibido, necesitarás mucho
dinero, Edgar. Tengo los contactos que me permitirán retenerlo en un instituto
y, mientras pagues el dinero correspondiente todos los meses, allí permanecerá.
Yo, mientras tanto, podré estudiarlo y verificar si tiene algo sobrenatural
como crees.
EDGAR:
El dinero no es problema. Sé de dónde puedo financiarlo.
ZACK:
Esto es importante, Edgar. Porque en el momento en que dejes de pagar, lo
dejarán libre. Después de todo, si bien es deficiente, Wilfredo no aparenta
ninguna anormalidad.
Edgar
asiente.
EDGAR:
Entiendo los riesgos que corro. Sólo quiero que te hagas cargo de él.
IRUPÉ
Irupé
queda anonadada ante la historia que escuchó de parte de Zack.
IRUPE:
No puedo creer lo que me estás contando.
VIRGINIA:
Bueno, al menos Edgar no mintió en el hecho de que la plata que nos robaba iba
a parar en la contención de Wilfredo.
IRUPE:
Pero Edgar sabía sobre todo este mundo y nunca nos dijo nada. ¡Ese infeliz!
Todo
el resto de los presentes la mira como si hubiera perdido la razón.
IRUPE:
Lo siento. Es que una va de tonta creyendo en que puede confiar en su amante y
después resulta que la traiciona de esta manera.
CELINA:
Qué falta de moral, ¿no?
IRUPE:
¡Totalmente! Cuando salga de prisión, me va a escuchar.
FABRICIO:
Creo que puedes esperar tranquila porque dudo que eso suceda en el corto plazo.
ZACK:
No si Edgar sabe jugar las cartas. Y por lo que sé de él, creo que le encanta
el juego.
PABLO
Pablo
está en la celda de Edgar. Su hijo, Ignacio, compañero de celda también, mira
sin mucho entusiasmo la conversación de los dos y simplemente se gira para
continuar durmiendo.
PABLO:
No puedo asegurarlo por mi cuenta porque no lo viví en carne propia. Pero
Joseph asegura que el chico lo lanzó por los aires con simplemente gritar. Y
Germán está convencido de que es peligroso y que recibió el consejo de que
recurramos a ti. Lo único que vi por mis medios, fue verlo paralizado. Doy fe
de que estaba convertido en una estatua y no hay manera de que lo haya fingido.
EDGAR:
Sé contra lo que estás lidiando, Pablo.
Pablo
suspira con cierto alivio. La historia le resultaba tan surrealista que jamás
pensó que Edgar le creería.
PABLO:
¿De verdad lo sabes?
EDGAR:
Álvaro ha desarrollado ciertas habilidades que escapan de tu comprensión, pero
son ciertas. Y son peligrosas.
PABLO:
¿Y puedes detenerlas?
EDGAR:
Sí, sé cómo bloquearlas.
Más
alivio aún. No imaginó lo importante que era la respuesta de Edgar hasta el momento
en que la obtuvo.
PABLO:
Bien, entonces ven conmigo.
EDGAR:
Sé cómo detenerlo. Pero no dije que lo haría.
Pablo
siente como todo su cuerpo se congela al instante.
PABLO:
¿De qué hablas? Tú mismo dijiste que el chico es peligroso.
EDGAR:
Sí, pero no es mi problema. Además, seguro que a tus muchachos les gusta volar
por los aires. Es una linda experiencia.
PABLO:
Vamos, amigo, ¿qué sucede?
EDGAR:
Te ayudaré, Pablo, pero no lo haré gratis.
PABLO:
¿Y qué es lo que quieres?
EDGAR:
Mi libertad.
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