CELINA
Celina
está en la casa de Virginia, en compañía de Germán. Ambos observan como
Virginia, frenéticamente, está limpiando su casa.
Germán
le habla en susurros.
GERMAN:
Parece normal.
CELINA:
No, no está normal. No ha dejado de limpiar desde hace tres horas y no ha
tocado su botella de vino.
GERMAN:
¿Está más loca de lo usual?
CELINA:
Eso me temo.
Virginia,
sin dejar de limpiar la alacena, les habla.
VIRGINIA:
Los estoy escuchando. Y no estoy loca. Sólo creo que es hora de limpiar la
casa.
CELINA:
Pero ya limpiaste ese cubículo tres veces.
VIRGINIA:
Sigue sucio, Celina.
CELINA:
¿Y estás segura de que esto no tiene ninguna relación con el hecho de que el
chico que te gustaba en realidad estaba enamorado de tu hermana?
Virginia
se gira sorpresivamente, sobresaltando a Germán y a Celina.
VIRGINIA:
Ninguna. La casa estaba sucia y la estoy limpiando.
DAMIEN
Ya
en una de las clásicas situaciones sexuales, Damien está teniendo sexo con Pedro
cuando nota que a su compañero le sucede algo.
DAMIEN:
¿Estás bien?
PEDRO:
Sí. Sólo que tengo un problema en la cabeza.
DAMIEN:
De acuerdo.
Damien
interrumpe la escena y comienza a buscar su ropa para cambiarse. Pedro lo mira
entre enojada y sorprendido.
PEDRO:
¿No me vas a preguntar qué me pasa?
Damien
pone los ojos en blanco.
DAMIEN:
De acuerdo. ¿Qué te sucede?
PEDRO:
Hoy es mi último día de trabajo. Tengo que presentarle mi renuncia a Franco.
DAMIEN:
Oh. No pensé que esto te molestara. Creí que estabas feliz con la situación.
PEDRO:
Lo estuve en un primer momento pero creo que era la negación. Ahora estoy
sumergido en la ira hacia su persona. Era un buen trabajo y me gustaba. No hay
otro Canal en pueblos a la redonda donde ser productor. Era algo que, después
de todo, me gustaba.
Damien
se queda analizando lo que escucha.
DAMIEN:
Bien, entonces déjame ver qué puedo hacer.
PEDRO:
No te expongas ante Franco. Va a ser en vano y tu trabajo puede correr riesgo.
DAMIEN:
No te preocupes. Mi objetivo sería que ambos conservemos el empleo.
PEDRO:
Me parecía que no eras de los que se inmolaban por una causa. Bien, si se te
ocurre algo, dímelo antes de que tenga que decírselo a Lulú.
Damien
se queda asombrado ante la revelación.
DAMIEN:
¿Todavía sigues con Lulú?
PEDRO:
Tal vez podamos ir por un tema a la vez.
DAMIEN:
Qué conveniente.
IRUPE
Irupé
está en el borde de la cama, con el rostro lleno de aburrimiento, mientras un
Edgar semidesnudo le está hablando de sus más profundos pensamientos.
EDGAR:
Esto que sucedió el día que me arrestaron, tiene que hacernos recapacitar un
poco, Irupé. No puedes dejar que tus instintos básicos por tener mi cuerpo te
sigan nublando la razón.
IRUPE:
En estos momentos me estás generando otros instintos básicos, Edgar. Y créeme
que estoy haciendo un gran esfuerzo porque no me nublen la razón. ¿No nos
habíamos reunidos para tener un reencuentro sexual? ¿Por qué siquiera estamos
hablando?
EDGAR:
Porque nunca lo hacemos.
IRUPE:
Y acá tienes el motivo de por qué. ¿Nunca te pusiste a pensar que la gente
evita hablar contigo?
EDGAR:
Soy más que un cuerpo bonito, Irupé.
IRUPE:
Eso espero, porque si es lo que crees que te destaca, la vida va a
desilusionarte mucho.
EDGAR:
Así que propongo que esta vez, nos tomemos un tiempo para pensar.
Y
dicho lo último, Edgar da por finalizado aquel encuentro que no fue, dejando a
Irupé sorprendida y furiosa.
GERMAN
Germán
es atendido fuera de la casa de Fernando, mientras el muchacho estaba
revolviendo sus cosas.
FERNANDO:
¿Sí?
GERMAN:
No quiero interrumpirte. ¿Estás derrumbando tu casa? Porque aunque ya no
trabajo como el que arregla todo, puedo ayudarte si quieres.
FERNANDO:
No. Estoy buscando algo. Algo personal. Se me perdió.
GERMAN:
Oh, bueno, no quiero molestarte. Sólo vine a devolverte esto.
Germán
saca la tarjeta de miembro del Club Privado y se la entrega.
FERNANDO:
Eso es lo que estaba buscando.
GERMAN:
Vine a devolvértela porque me enteré lo que pasó entre tú y Virginia y tal vez
ibas a querer ir a alguna fiesta que te haga pasar el mal rato.
FERNANDO:
¿Tan básico me consideras?
GERMAN:
¿No es eso lo que estabas pensando?
FERNANDO:
¿Cómo es que llegó la tarjeta a tu poder?
GERMAN:
Bueno, intentábamos resolver quién fue tu agresor y entonces decidí investigar
en el Club haciéndome pasar por ti.
FERNANDO:
¿Sabes que es una membresía de muchos dólares mensuales?
GERMAN:
No tenía idea.
FERNANDO:
¿Te acostaste con alguien?
GERMAN:
No esa noche, pero después sí. Gracias a tu tarjeta. En fin, eso es todo.
Supongo que ahora puedes empezar a limpiar.
Germán
se está por marchar cuando Fernando, antes de que se marche, lo detiene.
FERNANDO:
¿Y qué te parece acompañarme? Puedo solicitar una membresía por un evento
exclusivo.
Germán
se gira y lo mira sonriendo.
MOMENTO MUSICAL
Virginia
sigue limpiando su casa, mientras que Celina la observa.
Pedro
abandona la casa de Damien, mientras éste se cambia para ir al trabajo.
Fernando
empieza a acomodar su casa después del revuelo que armó.
Edgar
sale de la casa de Irupé, mientras ella lo mira con odio desde su portal.
FERNANDO:
Que la culpa no pesaba
si era de los dos,
que no había más palabras
sólo confusión.
CELINA:
Tuviste la triste fortuna
de haber cometido
un acto de amor.
EDGAR:
Que se detenía el tiempo
cuando estaba yo,
que nos encontrábamos
en tu imaginación.
IRUPE:
Supiste encontrar las palabras
que a mí me sacaron
las ganas de hablar.
DAMIEN:
Y me dijiste
despacito en el oído:
PEDRO:
Yo no estoy solo
pero quiero estar contigo.
De verdad, me gustás,
algo tiene que pasar.
DAMIEN:
Y yo te dije que
por eso no te sigo.
Vos no estás solo
y no quiero estar contigo.
Me gustás, de verdad,
pero algo tiene que cambiar.
VIRGINIA:
Que ya no entendías
nada de esta situación,
que la noche era perfecta
para estar con vos.
DAMIEN:
Tuviste la triste fortuna
de haber cometido
un acto de amor.
EDGAR:
Y me dijiste
despacito en el oído:
IRUPE:
Yo no estoy sola
pero quiero estar contigo.
De verdad, me gustás,
algo tiene que pasar.
VIRGINIA:
Y yo te dije
que por eso no te sigo.
Vos no estás solo
y no quiero estar contigo.
FERNANDO:
Me gustás, de verdad,
pero algo tiene que cambiar.
DAMIEN:
Y me dijiste
despacito en el oído
todo lo lindo
que vos serías conmigo.
VIRGINIA:
De verdad, me gustás,
algo tiene que pasar.
DAMIEN:
Y yo te dije
que por eso no te sigo.
Vos no estás solo
y no quiero estar contigo.
VIRGINIA:
Me gustás, de verdad,
pero hoy no quiero jugar más.
GERMAN
Germán
está en la casa de Fabián y Alejandro, muy entusiasmado. Alejandro comparte su
entusiasmo, mientras que Fabián se encuentra un poco reacio, fiel a su
costumbre.
FABIAN:
No lo sé. ¿Un club de putas? ¿Tan poco nos valoramos como personas para tener que
recurrir a esos antros?
ALEJANDRO:
No necesariamente te tienes que acostar con alguien. También puedes ir por las
bebidas o la música.
FABIAN:
Claro. Me imagino que tú comprabas Playboy solamente por los artículos.
GERMAN:
Vamos, chicos. Convencí a Fernando que me consiguiera dos entradas especiales
más y quiero que me acompañen.
FABIAN:
¿Por qué nosotros? ¿Qué hay de tus amigos?
GERMAN:
Ustedes son mis amigos.
FABIAN:
¿Lo somos?
ALEJANDRO:
(a Germán) Creo que Fabián se refiere a Damien y el otro nuevo.
GERMAN:
Bueno, Damien es gay, por lo que no disfrutaría de las mujeres fáciles. Y
todavía no decido si Fabricio me cae bien o no.
FABIAN:
Debe hacerte dudar mucho como para que nos hayas antepuesto a él.
ALEJANDRO:
¿Y Jaime?
GERMAN:
Si invito a Jaime, Irupé me asesina. Chicos, es un Club al que es imposible
entrar a menos que tengas las entradas especiales que yo conseguí. Sólo digan
que sí.
ALEJANDRO:
¡Sí!
Ambos
miran a Fabián, que lanza un suspiro agotado al aire.
FABIAN:
Bueno, veré si encuentro ropa que ponerme.
DAMIEN
Damien
está en la Casa 13, recibiendo un consejo de Zack, quien le entrega un poco del
polvo sagrado que habían visto anteriormente.
DAMIEN:
Entonces, ¿Por qué me viste morir en una visión significa que ahora puedo hacer
conjuros y esas cosas?
ZACK:
No. Significa que tú tienes una habilidad que no sabías y yo simplemente lo
descubrí. Pero te advierto que usar algunos conjuros para querer cambiar los
pensamientos en los humanos, puede ser impreciso y traer consecuencias
insólitas.
DAMIEN:
Suenas como las tías de Sabrina. Las divertidas, no la versión aburrida que nos
trajo Netflix este año.
ZACK:
Todas esas series tienen su base en situaciones reales, por más cómico o
aterrador que te parezca.
DAMIEN:
Fue aterrador lo que hicieron con los guiones de la nueva Sabrina. Podré con
esto.
ZACK:
Sólo di las palabras precisas, como viste que hizo Fabricio a la hora de
congelar a Álvaro y todo debería marchar bien. Los efectos de los conjuros
tienen una duración breve, así que asegúrate de hacer lo que desees en un
proceso leve de tiempo o no funcionará.
DAMIEN:
Ser rápido, ser preciso y asumir las consecuencias. Lo tengo.
Seguro
de sí mismo, da por finalizada la charla con Zack y se marcha.
VIRGINIA
Virginia,
que sigue limpiando su casa, se ve obligada a detener la marcha cuando Celina
exclama indignada tras ver algo en su celular.
CELINA:
¡Se van de putas!
VIRGINIA:
¿Quiénes?
CELINA:
Germán, Fernando, Fabián y Alejandro planean salir esta noche al Club de
Caballeros.
VIRGINIA:
¿Cómo sabes eso?
CELINA:
Porque lo están comentando en el grupo de Whatsapp de hombres.
VIRGINIA:
¿Por qué estás ahí?
CELINA:
Ya me conoces, Virginia. Me gusta estar en todos lados. No podemos dejar que
eso ocurra.
VIRGINIA:
Si Fernando quiere ir a divertirse, está en su derecho. Después de todo, lo he
rechazado de una forma un tanto violenta.
CELINA:
Le arrojaste un vaso de vino en la cara. No confundas violencia con dramatismo.
VIRGINIA:
Pero ensucié su remera favorita y ahora ya no va a poder usarla.
CELINA:
Y se lo merece después de que quiso conquistarte cuando estaba enamorado de tu
hermana gemela. Ahora, no pueden ser más que nosotras. Tenemos que hacer algo
para divertirnos más.
VIRGINIA:
La vida no es una competencia, Celina.
Celina
queda boquiabierta ante lo que le dijo.
CELINA:
¿Qué demonios te ocurre? Por supuesto que lo es. Si ellos se van a divertir con
mujerzuelas salvajes, propongo que contratemos un stripper para alegrarnos la
noche de viernes.
VIRGINIA:
Por más motivadora que resulte tu propuesta, ¿de dónde vamos a sacar un stripper?
CELINA:
Deja que de eso me encargue yo. Tú sólo preocúpate por limpiar la casa.
Virginia
mira el reluciente lugar a su alrededor.
VIRGINIA:
Todavía está sucio, ¿verdad? Tendré que empezar de nuevo.
IRUPE
En
el Canal de Televisión, Irupé está vigilando la puerta del despacho de Franco,
mientras Damien se encuentra dentro. Damien está tirando el polvo sobre la
silla donde se sienta Franco.
IRUPE:
¿Ves? A esto me refería. Los amantes deben hacer cosas por las personas que
engañan a sus parejas, en lugar de empezar a reclamar un lugar privilegiado.
¿Por qué Edgar no puede ser como tú?
DAMIEN:
Esa pregunta es tan larga de responder que nos demoraría la vida.
IRUPE:
¿Y él es el que se siente culpable? Ni yo siento la culpa por lo que estoy
haciendo y ahora él se siente dolido por lo que estamos haciendo a Jaime. ¿Por
qué todos piensan en los malditos sentimientos de Jaime cuando él nunca es
capaz de pensar en los míos?
DAMIEN:
¿Acaso tú estás pensando en tus sentimientos?
IRUPE:
Eso creo.
Damien
suspira y piensa en una oración.
DAMIEN:
De acuerdo. Esto tiene que ser lo más preciso posible, así que aquí vamos.
IRUPE:
Apresúrate.
DAMIEN:
No puedo concentrarme si no dejas de hablarme.
IRUPE:
¿No pensaste en ninguna maldita rima de camino hacia aquí?
Damien
la lapida con la mirada y ella opta por guardar silencio. El muchacho, mientras
tira el polvo suavemente, se concentra.
DAMIEN:
Te enojaste y expusiste los amoríos de Pedro. Ahora lo entenderás y no lo harás
perder su puesto.
Damien
sonríe y mira a Irupé.
IRUPE:
Qué rima tan mala.
DAMIEN:
Vámonos.
IRUPE:
¿Puedes creer que los chicas están organizando contratar un striper sólo para
competir con los chicos que van a un Club de Caballeros? ¿A cuál irás tú?
Damien
no alcanza a responder y ambos salen de allí.
FABRICIO
Fernando
está saliendo a correr como es su rutina a la mañana cuando Fabricio aparece
por detrás, tratando de seguirle el ritmo.
FABRICIO:
¿Qué tal, Fernando? Me enteré lo de esta noche.
FERNANDO:
¿Todo el mundo lo sabe ya? Se suponía que era algo secreto.
FABRICIO:
No hay secretos en nuestro barrio. Excepto uno. ¿Por qué no te caigo bien?
Fernando
se detiene y lo mira extrañado. Fabricio se detiene también.
FERNANDO:
¿Por qué asumes eso?
FABRICIO:
Porque fui el único de todos los hombres que no fue invitado. Bueno, contando a
Damien, pero él no disfrutaría de un Club de Putas.
FERNANDO:
Es un Club de Caballeros.
Fernando
vuelve a correr y Fabricio lo vuelve a seguir.
FABRICIO:
Es lo mismo. ¿Por qué no me invitaste a mí? ¿Es porque competimos por la misma
mujer?
FERNANDO:
No sabía que estábamos compitiendo.
FABRICIO:
Tú no pareces enterarte mucho de nada, ¿verdad?
FERNANDO:
Escucha, yo sólo invité a Germán y él decidió invitar a los demás. Si no te
incluyó, fue cosa de él, no mía. Si quieres ir, puedo conseguir que entres hoy.
FABRICIO:
¿Germán no me quiere?
FERNANDO:
No lo sé, Fabricio. No tiene que quererte todo el mundo.
FABRICIO:
¡Claro que sí! ¡Esto tiene que solucionarse!
Fabricio
se gira sobre sus talones y se marcha, dejando a Fernando confundido, quien se
encoge en hombros y vuelve a correr.
DAMIEN
Damien
está ansioso trabajando frente a la computadora, cuando alguien aparece en el
portal de la oficina.
FRANCO:
Damien. A mi oficina. Ahora.
Damien
deja el trabajo y lo sigue, sumamente intrigado sobre si el hechizo funcionó o
no. Entra a la oficina del nuevo jefe y cierra la puerta detrás.
FRANCO:
Tengo que confesarte algo.
DAMIEN:
Bien.
FRANCO:
Quise eliminar a Pedro por lo que sabía que tú y él hacían porque me sentía un
poco celoso. Pero acabo de darme cuenta que no es una decisión correcta.
DAMIEN:
Es un alivio escuchar eso. Después de todo, Pedro ahora es productor de este
canal y mueve mucho dinero.
FRANCO:
Exacto. Por eso mismo, el que va a ser despedido eres tú.
Damien
se queda boquiabierto.
DAMIEN:
¿Disculpa?
FRANCO:
Sí. Lo que hicieron no estuvo bien y alguien tiene que hacerse responsable. Por
cuestiones económicas, como bien las acabas de traer a colasión, no me conviene
que sea Pedro. Pero si te hace sentir mejor y te ayuda a encontrar otro empleo
más rápido, puedo omitir la parte de que eres despedido por compartimiento
indebido, ¿qué te parece este trato?
Damien
no responde.
EL HECHICERO
Zack,
que no debería sentirse de aquella manera, está alterado cuando escuchó el plan
de Edgar. Edgar finge una cuidada indiferencia hacia la situación, como si
supiera que lo que solicita es humillante pero a la vez no quisiera creerlo
así.
Mientras
espera que Zack responda, se entretiene con un tocadiscos.
EDGAR:
No puedo creer que todavía alguien conserve uno de estos. ¿Puedo poner un poco
de música?
ZACK:
Edgar, convocar a uno le abre la puerta a todos.
EDGAR:
Son tiempos desesperados, Zack. A diferencia de Los 7, yo no puedo jugar con
poemas mágicos que hace que sucedan las cosas. Pero bien puedo convocar a
entidades que lo hagan por mí.
ZACK:
Pero la Andrógina es peligrosa.
EDGAR:
Todos son peligrosos, Zack. ¿O no? Y sabes que puedo combatirlos.
Zack
va hacia el tocadiscos y escoge un vinilo. Lo coloca y empieza a sonar una
suave música de fondo.
EDGAR:
¿Por qué elegiste empezar por el lado B?
ZACK:
Porque el lado B siempre es mejor, Edgar. Ahí están las canciones que estaban
destinadas al olvido y, en muchos casos, suelen ser mejores que los singles.
¿Para qué quieres convocar a la Andrógina?
EDGAR:
Porque la chica que me gusta no optó por dejar a su marido por mí. Y la quiero
conmigo.
Zack
suspira con cierto fastidio pero luego asiente. Edgar, contrariamente, no deja
de sonreír.
EDGAR:
¿Acaso no es el deseo lo que impulsa todas nuestras acciones?
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