viernes, 18 de enero de 2019

Chapter 67


DAMIEN

Tras la charla interconsciencia que tuvo con su grupo gracias a la evocación de Zack, Damien se despierta en el piso. Está en el patio de la casa de Lorena.
Mira a Germán, que también ha reaccionado. Luego, en el portal, descubre que Theo y Guido están teniendo una tensa conversación.

GUIDO: De acuerdo. Te propongo lo siguiente. Te devuelvo al muchacho y tú me dejas atrapado aquí. Dejas que sea mi nuevo hogar para siempre. Enciérrame como hiciste con Cóndor.
THEO: Quieres quedarte entre las cosas de ella.
GUIDO: Tú no lo entiendes. No sabes todo lo que significó ella en mi vida.
THEO: Lo entiendo. ¿Por qué crees que nunca me deshice de ti? Que vayas a atormentarme todas las noches transformado en Lorena, era una forma de volver a verla.
DAMIEN: Dios. Cuánta melancolía.

Ninguno de los dos hace el menor intento por prestarle atención.

GUIDO: Ella sólo te amaba a ti, Theo. Sé que nunca vas a perdonarme. Por eso, sólo te pido que me dejes vivir en su casa.

Theo parece meditarlo. Damien cree entender que está ante una decisión compleja. Y es obvio que no quiere realizar el conjuro que lo haga desaparecer por completo.

THEO: Deja ir al muchacho y cerraré las puertas de esta casa para siempre. A diferencia de Theo, tú no podrás interactuar con el exterior. Sellaré los orificios a prueba de sonido, para que no engañes a nadie ni te deje salir. ¿Esta es la vida después de la muerte que quieres? Tal vez en el Más Allá...
GUIDO: Eso quiero. No voy a comprobar qué sucede en el Más Allá.

Theo asiente, sin ganas. Guido, aparentemente feliz de obtener el negocio que quiere, vuelve a entrar en la casa.
Damien se acerca hacia Theo, con tranquilidad.

DAMIEN: ¿Lo vas a dejar vivir aquí? ¿Por qué?
THEO: Porque alguien abrió La Puerta. ¿Ustedes dos también lo sintieron, no?
GERMAN: Sí, lo sentimos.
DAMIEN: ¿Pero y eso que tiene que ver?
THEO: Tiene que ver porque el mundo mágico está de fiesta. Lo dejaré quedarse a Guido encerrado aquí por ahora. Pero creo que esta vez, puedo volver al pasado y evitar que muera.

GERMAN

Germán y Damien intercambian una mirada de desconcierto ante el plan de Theo.

DAMIEN: ¿Quieres volver al pasado y evitar su muerte?
THEO: La de él y la de Laura.
GERMAN: Pero no puedes alterar el pasado.
THEO: No podía. Creo que ahora sí. Creo que ahora los puedo salvar a ambos. Por eso mismo, necesito que quede encerrado hasta que lo descubra y no hacerlo desaparecer.
DAMIEN: ¿Y qué hay si escapa?
THEO: No. Haré un conjuro eficaz. Guido no podrá escapar de aquí.

La puerta se abre y un adolorido Fernando sale del interior. Mira a los chicos con una sonrisa entristecida.

FERNANDO: Pensé que me habían abandonado.

Damien y Germán se acercan para que se apoye en ellos y puedan sacarlo de aquí.

THEO: Espérenme en la vereda. Este conjuro los puede llegar a afectar a ustedes.

Los tres obedecen, mientras Theo comienza a hacer un hechizo para encerrar a su amigo, con la esperanza de que esta vez, pueda llegar a salvarle la vida.
Germán mira a Damien, mientras sienten la energía del conjuro de Theo.

GERMAN: Si fueras Theo, ¿volverías al pasado para salvarme la vida?
DAMIEN: Depende. ¿Con cuál de mis amantes te piensas acostar?
GERMAN: Olvídalo.
DAMIEN: Es decir, para que yo sea Theo, tú tienes que acostarte con alguien que a mí me guste. Eso significa que tendrás que hacer cosas gays.
GERMAN: Olvídate de mi pregunta, Damien.
DAMIEN: Y es injusto que después de toda la escena que me hiciste porque tuvimos sexo, tú ahora decidas acostarte con otros. ¿Llegamos ya a ese punto de la relación?

Germán murmura una maldición y mira hacia otro lado. Fernando, que está entre medio de ambos, no entiende nada.

FERNANDO: No sé en qué clase de conversación estoy, pero me sentiría más cómodo si me sueltan.

FABRICIO

Fabricio mira con decisión los barrotes de su jaula. No se da cuenta que Jaime lo observa con preocupación.

JAIME: ¿Estás bien? Te desmayaste.
FABRICIO: Estoy bien, querido Jaime. Creo que puedo sacarnos de aquí.
JAIME: ¿Tuviste uno de esos viajes místicos en donde despiertas y crees que tienes la habilidad para hacer algo que en realidad no tienes? Porque tienes esa sonrisa de "voy a llevarme al mundo por delante" sólo hasta que te des cuenta que estamos atrapados eternamente aquí.

Fabricio lo mira de reojo.

FABRICIO: Maldita sea, Jaime, eres un poco negativo.
JAIME: Creo que son las hormonas por el embarazo.

Fabricio no duda de su poder. Mira los barrotes de la celda, se concentra y luego, con toda la furia, arremete contra ellos. Los barrotes se desprenden con facilidad y Fabricio logra su libertad.

JAIME: ¡No puede ser!
FABRICIO: Te dije que eras muy negativo.

Confiado, va hacia la jaula de Jaime y con menos esfuerzo que la vez anterior, lo desprende.

JAIME: ¿Qué ha pasado?
FABRICIO: Ahora soy El Increíble Fabricio.
JAIME: ¿No te deberías poner verde?
FABRICIO: Espero que no. El verde no me queda bien. ¿Qué te parece si nos vamos de aquí?

En eso, escuchan un ruido del otro lado de la puerta del granero.

FABRICIO: Parece que tenemos compañía.
JAIME: ¿Ahora que tienes poderes, es necesario que digas una frase trillada al azar que no aporta nada a la trama?
FABRICIO: ¿Te vas a quejar de todo?
JAIME: La costumbre. Vivo con Irupé.
FABRICIO: Encuentra una salida. Yo veré cómo puedo retener la puerta del granero.

VIRGINIA

Virginia abrió los ojos de repente. Fabián e Ignacio estaban aterrorizados. No era para menos. Tras la pérdida de consciencia, el auto cayó a banquina.

FABIAN: ¿¡Qué diablos te pasó!? ¿Te dormiste? ¿Manejando?
VIRGINIA: Pasó algo.
IGNACIO: Lo sentí también. Aunque no me desvanecí.

Fabián miró a Ignacio y luego se volvió a mirar a Virginia.

FABIAN: ¿Qué sucedió? ¿Esto es algo de esas cosas raras de magia que tienen ustedes?

Los dos muchachos asintieron. Virginia hizo girar la llave para arrancar el auto pero éste no cedió.

VIRGINIA: Creo que no funciona.
FABIAN: Tendremos que llamar a una grúa.
VIRGINIA: No tenemos tiempo. Vamos a tener que usar un hechizo para ir hasta Hernán.
IGNACIO: ¿Teletransportación?
VIRGINIA: Sí. Creo que es la única manera.
FABIAN: ¿Y qué será del automóvil?
VIRGINIA: Lo mandaremos a buscar después. Bien, tengo que pensar en una forma de realizar el conjuro y evitar que salga mal.
IGNACIO: Y que nos lleve a nosotros también. Tienes prohibido dejarme aquí.

Virginia puso los ojos en blanco.

VIRGINIA: Ya entendí, Ignacio. No pienso abandonarte en medio de la nada. Dios, eres tan molesto como tu padre.

Ignacio se quedó dolido por la comparación, pero a Virginia no le importan sus sentimientos. Está pensando en lo que debe decir.

VIRGINIA: Necesitamos encontrar un libro que lo tiene mi ex Hernán. Cerraremos los ojos y al abrirlos, nos encontraremos donde él está.

Los tres automáticamente cerraron los ojos.
Al volverlos a abrir, los tres se encontraban dentro de un pequeño baño y un Hernán que está sentado en el inodoro, los miró con verdadero terror.

HERNAN: Supongo que hay una explicación para esto.
VIRGINIA: La hay.
HERNAN: ¿Podrían contármela dentro de cinco minutos? ¿Cuando yo salga de aquí?

Los tres asintieron y, apenados, salieron del baño.

IRUPE

Cuando abrieron la puerta de la casa, Irupé corrió a recibir a Fernando. Celina fue detrás de ella. Joseph se quedó en el sillón.

IRUPE: ¡Fernando! ¡Qué suerte que estás bien! Si supieras todas las cosas que he hecho para rescatarte.
CELINA: Y ninguna funcionó.
IRUPE: Se entendía, Celina.
CELINA: Además, no es que hiciste mucho. Sólo robaste una reliquia importante y liberaste a un nigromante.
JOSEPH: Que se llevó a Bruno.

Irupé se vuelve furiosa contra Joseph.

IRUPE: ¡Que ya no está muerto, Joseph! ¿Por qué nadie ve el lado positivo de la situación?

Todos le lanzan una mirada inquisitiva.

IRUPE: ¡Está bien! ¡Me equivoqué! ¿De acuerdo? Jamás imaginé que no se podía confiar en alguien adicto a jugar con los muertos.
DAMIEN: Bueno, no tendremos que alarmarnos por mucho. Theo cree que ahora puede cambiar al pasado.

Irupé se sorprende por sus palabras. Joseph se incorpora del sillón, también emocionado. Celina, en cambio, parece que acaba de recibir su regalo de cumpleaños.

CELINA: ¿¡De verdad!? ¡Oh, Dios! ¡Vas a poder salvar a los chicos del campamento!
THEO: Lo intentaré. Mi prioridad, de todos modos, será otra. Voy a volver en el tiempo y evitar que mis amigos obtengan sus poderes.

Theo se centra en la fotografía donde los cuatro muchachos sonríen a la cámara.

CELINA: ¿Y qué podemos hacer?
THEO: Ustedes no harán nada. Esta es mi propia guerra.
CELINA: ¿Tendremos un spinoff de ti?

Theo sonríe por su comentario e Irupé se sorprende que sepa lo que significa esa palabra.

THEO: He liberado a su amigo. Creo que ustedes deben tener asuntos que resolver en Estrella Dorada. Hace casi tres días que no duermo y necesito recuperar energía para hacer mi viaje al pasado. Ha sido un placer conocerlos, muchachos. Espero que nos volvamos a cruzar en esta vida. Siempre serán bien recibidos en esta casa.

Comienza a caminar hacia las habitaciones, ante la sorpresa de todos.

IRUPE: Espera... ¿No vas a esperar a que nos vayamos antes de echarte a dormir?
THEO: Son libres de quedarse o marcharse cuando deseen, amigos míos.

Sonríe una vez más y se va hacia el pasillo. Irupé se vuelve hacia los demás.

IRUPE: Por confiar tanto en la gente, después terminan robándole amuletos mágicos importantes.

Una vez más, todos la miran mal.

IRUPE: Bueno, chicos, pero es que es verdad.

FABRICIO

Fabricio sostiene sin problemas la puerta del granero. Jaime, por su parte, en lugar de encontrar una salida, está buscando por los rincones del establo.

FABRICIO: ¿Se puede saber qué estás haciendo?
JAIME: Buscando nuestra ropa, Fabricio. No voy a salir desnudo de un establo contigo.
FABRICIO: Pareciera que te avergüenzas de mí.
JAIME: Ni siquiera me voy a poner a discutir esto. ¡La encontré!

Jaime se viste rápidamente y le tira su ropa a Fabricio.

FABRICIO: No puedo vestirme si estoy sosteniendo la puerta. Vas a tener que venir a vestirme tú.
JAIME: Eso no va a pasar.
FABRICIO: ¡Por favor, Jaime! ¿Prefieres que nos maten las arañas?

Jaime se queda pálido y sin responder.

FABRICIO: ¡Jaime!
JAIME: Estoy evaluando las opciones.
FABRICIO: ¡Sólo ponme la ropa!

Jaime, fastidiado por su mala suerte, va a vestir a Fabricio.

JAIME: ¡Deja de moverte tanto que tu amigo se mueve!
FABRICIO: Estoy sujetando a unas arañas mutantes que quieren entrar a devorarnos. Disculpa si no puedo hacer que mi pene se quede quieto. Pásame aquel hierro. Trabaremos la puerta. Nos dará unos minutos de distancia para escapar.

Jaime le pasa un barrote de hierro con el que traban las puertas del granero. Vestidos y asegurados, los dos muchachos corren hacia una pequeña ventana por la que salen.
Afuera, en el exterior, vuelven a ver brillar la luz del sol.

JAIME: ¿Y ahora?
FABRICIO: Ahora corremos. Lo más lejos posible de aquí. Y vamos a una clínica porque tenemos que realizarnos un aborto.

VIRGINIA

Ignacio miraba por la ventana de lo que parecía ser un discreto departamento. Virginia y Fabián tomaron asiento en las sillas alrededor de una mesa de plástico. Sintió un poco de compasión por la precaria vida que estaba obligándose a llevar su ex, luego de aceptar el trato con Fernando para escapar de prisión.
Hernán salió del baño sin dejar de apreciarlos como unos fantasmas que han aparecido de la nada. No obstante, no estaba sorprendido.

HERNAN: Supongo que las cosas cambiaron un poco desde que me fui.
VIRGINIA: Si te refieres a si ahora tenemos habilidades sobrenaturales, sí, las tenemos.
HERNAN: Qué bien.
VIRGINIA: Un mundo con el que creo que estás familiarizado.

Hernán la miró pero no pudo sostener la mirada. Agachó la cabeza, cual criatura a la que descubren en medio de una travesura.

HERNAN: No podía decirte nada.
VIRGINIA: Sé que tienes el libro, Hernán. El Compendio.

Esta vez, Hernán vuelve a levantar la cabeza, asombrado. No. Asustado.

HERNAN: ¿Cómo es que sabes esto?
FABIAN: Hicimos un relajante viaje al pasado y vimos como muchas personas morían desgarradas ante nosotros. Realmente tengo imágenes en mi cabeza que me acompañarán a dormir en casa noche de mi vida.
HERNAN: ¿Estuvieron en el campamento? ¿Te encontraste con...?
VIRGINIA: Con Margaret. Sí. Y me encantaría saber cuál es tu vínculo con ella. Y por consiguiente, saber si tu vínculo con Margaret está relacionado con la historia que tuvimos.
HERNAN: Tenemos.
VIRGINIA: Tuvimos.
IGNACIO: ¿En dónde estamos?

La pregunta de Ignacio desconcertó a la pareja que se giró a mirarlo. Ignacio dejó de ver por la ventana y se volvió hacia ellos.

IGNACIO: Quiero saber dónde estamos porque quiero volver a Estrella Dorada.
HERNAN: ¿Cómo es que estás en libertad?
IGNACIO: Me las ingenié para permanecer afuera.

Virginia puso nuevamente los ojos en blanco. Se incorporó de su silla y se acercó a Hernán.

VIRGINIA: No tenemos mucho tiempo y yo necesito respuestas, Hernán. Así que si no me las piensas dar, las extraeré de ti.

No estaba segura de cómo funcionaba aquello, pero iba a experimentar.
Hernán no puso resistencia cuando Virginia lo tomó del brazo. Y probablemente tampoco lograba comprender el momento en que ella empezaba a hurgar en su cabeza y descubrir toda la verdad.

EL HOMBRE CALMO

Se despertó cuando sintió que el aire no ingresaba a su organismo. Abrió los ojos, asustado, y pudo ver al muchacho que rescataron sosteniendo un pañuelo sobre su nariz y su boca. Quiso moverse para quitárselo de encima, pero sus manos estaban atadas a la cama. Quiso gritar, pero fue imposible.

FERNANDO: ¿Realmente pensaste que creería que me dejarías vivir en la casa de Lorena para siempre?

Aquella mirada. Era un cuerpo diferente, pero la reconocía. Era la misma mirada de su novia cuando le exigía que lo deje entrar en casa a medianoche. La mirada que le aseguraba que no era ella.

FERNANDO: ¿Y realmente crees que voy a dejarte cambiar el pasado?

Lo entendió. Con terror asumió que se había equivocado. Quien estaba asfixiándolo era el propio Guido. ¿Dónde estaba el verdadero Fernando?

FERNANDO: Hasta pensé en irme de este pueblo y dejarte vivir, ¿sabes? Tenía ganas de volverte a ver en unos años y contarte que sellaste la casa, dejando dentro a un chico inocente. Y más feliz estaría de ver tu rostro cuando te des cuenta que el chico murió de hambre y de sed, porque no tenía manera de salir de ese hogar. Pero ahora que sé cuál es tu plan... Eres peligroso, Theo.

Las fuerzas comienzan a agotarse. El mundo comienza a volverse borroso. Todo deja de tener sentido.

FERNANDO: Hasta siempre, Theo.

CELINA

Estaba atravesando el pasillo con sus maletas cuando vio a Fernando salir de una de las habitaciones.

CELINA: ¿Acabas de salir de la habitación de Theo?

Fernando la miró con sorpresa y luego se rió.

FERNANDO: Quería hablar con él antes de irnos. Confiaba en que todavía no se había dormido, pero ya está en otro mundo.
CELINA: Oh, cierto. Tú viniste a hablar sobre Margaret. Bueno, pero no tienes de qué preocuparte. Hemos descubierto cosas sobre ella y creo que Virginia está tras la pista de su hermana.

Fernando pareció un poco desconcertado por su explicación.

FERNANDO: ¿Ah, sí?
CELINA: Sí. Te contaré todo en el viaje. Iré contigo y con Germán. Joseph ya se llevó a Irupé y a Damien.
FERNANDO: Bien. Ustedes dos serán mis acompañantes hasta Estrella Dorada entonces.

Ambos sonríen y salen al exterior de la casa.

VIRGINIA

Lo soltó.
Virginia abrió los ojos con el rostro empapado en lágrimas.
No podía ser cierto.
Hernán no lograba comprender lo que había pasado, pero Ignacio y Fabián estaban atentos a lo que fuera a pasar a continuación.

VIRGINIA: Dime que no es verdad.
HERNAN: ¿De qué hablas? ¿Qué hiciste?
FABIAN: Virginia entró en tu mente. Puede acceder a todos tus recuerdos.
HERNAN: Oh... ¡Ooooohhh!

El muchacho se puso automáticamente colorado.

HERNAN: Puedo explicarlo todo.
VIRGINIA: Sólo me interesa saber lo de Margaret. Dime que no es verdad.
HERNAN: La orden fue clara. Virginia no podía saberlo.
VIRGINIA: ¿¡Y durante todos estos años sostuviste esta mentira y me hiciste quedar como una loca!?
HERNAN: Es que tú estabas al margen de todo esto. Además, no ibas a poder tolerarlo. Margaret me dijo que era necesario para sobrevivir.

Sin poder evitarlo, Virginia hizo resonar el cachete de Hernán de un sólo golpe.
Fabián e Ignacio se pusieron en posición defensiva, aunque Hernán no tuvo ninguna intención de defenderse.

FABIAN: Virginia... ¿Qué sucede? ¿Por qué de repente lo estás golpeando? No estamos entendiendo nada.
IGNACIO: Déjalos. Es divertido.

Fabián miró a Ignacio, quien se encogió en hombros.

IGNACIO: La violencia me divierte. Ya lo sabían.

Virginia, lejos de parecerle chistoso, miró a Hernán con odio.
Eso era lo que sentía por él. Un colosal odio y desprecio. Aunque también sabía, muy dentro suyo, que no era su culpa.

FABIAN: Virginia...

Ella suspiró, decidida a confesar la realidad.

VIRGINIA: Margaret no existe.
FABIAN: ¿Qué?
HERNAN: En realidad... La que no existe es Virginia.
IGNACIO: Vaya. Esto es mejor que la violencia.
FABIAN: ¿Qué significa que Virginia no existe?
VIRGINIA: Que yo soy Margaret. La noche que robé el Compendio, hice un conjuro para borrar mi memoria. Nunca existió mi gemela. Me la inventé.

Virginia, o Margaret, o Valeria, o como se llamara, pese a estar acompañada por tres personas, se sintió terriblemente sola.
Y, en especial, culpable.

jueves, 17 de enero de 2019

Chapter 66


GRUPO

Irupé tiene 5 años. La tarde que sintió terror por primera vez, fue ante una situación cotidiana. Había salido con sus padres y sus hermanos menores de compra. Benjamín, el bebé recién nacido, ocupaba toda la atención. Irupé se compró ropa nueva para el ciclo escolar que comenzaría en breve. Jacinta, la hermana del medio, tenía el rostro malhumorado porque ya comenzó a adivinar que heredaría todo lo que Irupé se cansaría de probar. Jacinta odiaba a su familia porque sentía que nadie la quería. Pero a Irupé no podría importarle menos los sentimientos de ella. Sin embargo, a la hora de volver a casa, sucede lo impensado. Los padres de Irupé, sumamente concentrados en Benjamín, olvidan cuántos hijos tienen en total y se suben al automóvil. Irupé todavía está en el shopping. Siente el terror de ver a sus padres encender el auto y arrancar. Jacinta la ve por la ventanilla y le sonríe maliciosamente desde la parte de atrás. Irupé tira sus compras y corre detrás del auto gritando que no se vayan. No la escuchan. Desearía poder gritar más fuerte.

La noche que su hermano mayor lo encerró en el armario, Fabricio sintió que iba a enloquecer por la claustrofobia. Quería abrir la puerta con todas sus fuerzas, pero todavía era demasiado pequeño y no tenía fuerzas. Su sádico hermano lo sabía. No era la primera vez que pasaba. Pero sí fue la primera vez que se cansó. Gritó, chilló y golpeó con todo su cuerpo una puerta que nunca cedía. A partir de allí, no pudo a volver a permanecer en espacios cerrados durante mucho tiempo. Y siempre se prometió entrenar para adquirir más capacidad para triunfar ante esas situaciones.

El establo donde Celina guardaba los caballos comenzó a incendiarse. El fuego venía desde el monte hacía días y no había forma de apagarlo. Eventualmente llegaría a la granja de su familia. Alcanzaron a sacar los caballos al tiempo y el resto de los animales el día anterior. Pero el fuego vendría y se devoraría su casa. Y llegó. Celina vio arder su infancia incontrolable, entre los lamentos de todos los miembros de su familia. No haría mucho limitándose a ver aquello cuando no podía hacer nada. Además, pondría en riesgo su vida. Todos lo entendían, menos ella. Por eso, evitó hasta el último minuto el subirse sobre la carreta que la alejaría de su casa natal. Cuando finalmente lo lograron, miró una vez el fuego y deseó poder controlarlo.

Damien se está ahogando. Apartarse de la orilla del mar fue una de las decisiones más absurdas que podía haber tomado. Estaba queriendo perseguir una pelota de playa que se había ido lejos de la mano de sus primos. Creyó que llegaría a alcanzarla porque todavía sentía arena en sus pies. De repente, no la sintió más. El agua comenzó a entrar por su boca. Jugando al superhéroe, imaginó que podía apartarla con su pensamiento. Pero no lo logró. Y tampoco la podía apartar de sus pulmones. Tuvieron que rescatarlo. Y luego lo reprendieron por haber ido hasta allá. La pelota nunca se recuperó.

A Virginia le estresaba no saber qué habían organizado sus padres para su cumpleaños. La tradición familiar indicaba que ella recibiría una hermosa sorpresa y que todos sus compañeros estarían invitados a la fiesta. Pero jamás la dejaban ser parte del comité de organización. Porque era muy chica, porque sólo entorpecía todo con sus ideas, porque su hermana siempre estaba calma al respecto y ella debía aprender a comportarse igual. Pero Virginia no perdía su capacidad de jugar a la detective. Siempre le hubiera sido más sencillo si aprendía a leer las mentes. Estar preparada para las sorpresas. Estar preparada para que lo vendría a continuación. Hubiera sido una hermosa manera de controlar la ansiedad.

Germán intenta no gritar cuando su padrastro le está reventando la espalda a cintazos. Se queda de rodillas, mirando hacia la pared y con la cabeza agachas mientras el hombre ebrio a sus espaldas pierde la razón. El silencio de Germán sólo lo violenta más. Quizá si gritara por piedad o incluso si llorara, se detendría. Pero no lo hace y sólo recibe más dolor. Germán desearía tener la piel tan dura como para que aquellos golpes ya no le duelan más.

Seis personas ya adultas abren los ojos al mismo tiempo. Están tirados en el suelo de un sitio conocido por los seis pero en el que saben que es imposible que estén allí.

CELINA: ¿En qué momento volvimos a la casa de Virginia?
FABRICIO: ¿Logré escaparme de la prisión? ¿Sigo embarazado?

Todos lo miran.

FABRICIO: Es que mientras ustedes estaban en vacaciones, Jaime y yo fuimos secuestrados y estamos a punto de morir en una cárcel. Me encantaría saber por qué no nos buscaron, malditos desconsiderados.
VIRGINIA: Tuvimos nuestros propios problemas, Fabricio. ¿Qué estamos haciendo aquí? Tengo que ir para otro lado.

La respuesta se aparece delante de ellos. El hechicero Zack los saluda con una sonrisa.

ZACK: Bienvenidos, vecinos.
DAMIEN: ¿Zack? ¿Qué está pasando? ¿Esto es real?
ZACK: Es real. Pero no está sucediendo en el plano físico. Aproveché el momento en donde los seis sufrieron un vahído y atraje sus consciencias hacia un espacio común para nosotros. Este living. Verán, un mago muy poderoso ha abierto La Puerta. Eso significa que ha liberado, entre otras cosas, los poderes que ustedes tenían ocultos.
DAMIEN: ¿Entre otras cosas?
ZACK: Ya nos ocuparemos de eso luego. Lo primero que necesito que entiendan es que cada uno ha incrementado sus poderes. Entré en los recuerdos de cada uno para poder comprender qué habilidades tendrían y por qué.
DAMIEN: ¿Entraste en nuestros recuerdos?
ZACK: Sí. Y tranquilo, no te voy a juzgar.
DAMIEN: Sólo eso quería saber.

Damien se sienta en el sillón del living. Sus amigos lo imitan como si estuvieran en una clase del instituto.

ZACK: La Puerta provocó que ustedes, miembros del Círculo, poseyeran habilidades basadas en sus deseos primarios. Sus primeros miedos, sus primeros rencores, sus primeras ansiedades, sus primeros dolores. Conozco a alguien que puede entrenarlos y ayudarlos a sacar lo mejor de cada uno, pero necesito que vuelvan a Estrella Dorada.
FABRICIO: Me encantaría volver, pero, ¿alguien escuchó la parte en donde fui secuestrado y embarazado? 
ZACK: Pero ahora tienes la fuerza suficiente para salir de allí.
FABRICIO: ¿La fuerza? ¿Ese es mi superpoder? ¿Tener fuerza? Preferiría estar más delgado.

Todos se giran para mirarlo feo.

FABRICIO: Pero entiendo que fue algo que empecé a querer en la pubertad y no fue un deseo primitivo.
IRUPE: ¿Jaime está secuestrado contigo?
FABRICIO: Sí, lo tengo en la celda adjunta a la mía.
IRUPE: Bueno, al menos ahora sabemos dónde está el señor.
FABRICIO: ¿Quieres que le mande saludos?
IRUPE: No.

Virginia suspira y vuelve a llamar la atención de todos.

VIRGINIA: Si la habilidad que desarrolló Fabricio es la fuerza, ¿cuál es la de los demás?
ZACK: La tuya, Virginia, es la capacidad de leer los pensamientos de las personas con sólo tocarlos.

Virginia elabora una sonrisa de oreja a oreja.

VIRGINIA: ¡Eso es estupendo!
IRUPE: No para nosotros.
ZACK: Los del círculo no deben preocuparse. Las habilidades de ninguno funciona contra los miembros de su grupo.
IRUPE: Entonces sí. Es un estupendo poder.

Zack mira a Germán, que espera ansioso su turno.

ZACK: Germán ahora tiene la piel inquebrantable. Ya no será capaz de sentir dolor. Al menos, no dolor físico.
CELINA: ¡Dios! ¡Estoy tan entusiasmada! Siento que somos los Power Rangers.
VIRGINIA: Pero sin los trajes coloridos.
CELINA: (a Virginia) Eres tan Kimberly.
IRUPE: Un momento. Habían sólo dos mujeres en los Power Rangers. Si Virginia es Kimberly, ¿quién sería Trini?
CELINA: Bueno, yo, por supuesto. Fui la de la idea.
IRUPE: ¿Y quién sería yo? Y si alguno dice que sería Rita le romperé las rodillas.
ZACK: ¿De verdad vamos a desperdiciar este encuentro multiconsciencia para hablar de esto? ¿Saben el gasto de energía que me está llevando?
DAMIEN: Zack tiene razón, chicos. Deberíamos ubicarnos.

Todos agachan la mirada, apenados.

DAMIEN: ¡Pido ser el rojo!
GERMAN: ¡No! ¡No es justo!
FABRICIO: ¡Yo quería ese!
IRUPE: Al menos todavía pueden elegir entre el verde y el azul.
CELINA: ¿Y quién sería el negro?
IRUPE: Bueno, pensé que... Zack.

Zack la lapida con la mirada.

IRUPE: Es que hasta se llama igual... Y su color de piel es...
VIRGINIA: De acuerdo, basta.
ZACK: (a Irupé) Yo no estoy jugando, Alpha.
IRUPE: Me encanta Alpha.
VIRGINIA: ¿Podemos volver a concentrarnos?

Zack sigue mirando mal a Irupé un tiempo más y luego decide continuar hablándole al resto del grupo.

ZACK: Celina, controlas el fuego.
CELINA: ¡Genial! ¡Siempre quise quemar una casa!
ZACK: Damien, controlas el agua. De hecho, cualquier material en estado líquido.
DAMIEN: ¡Sí! ¡Soy más fuerte que Celina!
CELINA: ¿¡Qué!? ¿Por qué?
DAMIEN: Porque el agua apaga el fuego.
CELINA: Depende qué clase de fuego.
DAMIEN: Podemos probar. Incendia este living y yo intentaré apagarlo.
ZACK: Preferiría que no hicieran eso.
VIRGINIA: También yo. Es mi living.
CELINA: Ay, por favor. Este lugar a ser destruido en breve cuando Luciana llegue al poder y quiera matarnos.
ZACK: Ya lo hizo.

Todos miran a Zack boquiabiertos.

CELINA: ¿Ya nos mató? ¿Estamos muertos? ¿Y de qué nos sirven los poderes ahora?
ZACK: No están muertos. Su hermano, Roger, es el poderoso mago del que les hablé antes. Él abrió La Puerta que desató todos los poderes del mundo sobrenatural.
IRUPE: Pero si en teoría es nuestro rival, ¿por qué nos dio más habilidades?
ZACK: Fue una consecuencia. Él sólo quería agigantar los suyos.
CELINA: A todo esto, ¿cuál es el poder de Alpha?

Irupé mira mal a Celina. Pero luego se vuelve con una sonrisa al Power Ranger Negro.

ZACK: Irupé tiene la habilidad de mandar ondas electromagnéticas con su voz. Entre otras cosas, si desea, puede hacer estallar cualquier tímpano humano.
DAMIEN: Lo sabemos. ¿Pero cuál es su superpoder?
IRUPE: Eres un idiota.
ZACK: Tal como les dije, sus poderes son nuevos y con un buen entrenamiento, se los puede hacer crecer. Pero necesito que vuelvan a Estrella Dorada.
VIRGINIA: Entonces, si pudiéramos volver al plano real, yo me pondría a buscar el libro que inexplicablemente nunca podemos encontrar.
CELINA: Oh, sí, lo recuerdo. Como recuerdo que nos dejaste abandonadas en un pueblucho y te fuiste corriendo tras tu ex.
VIRGINIA: Celina, ahora no estoy de humor para escenas.
CELINA: Nunca lo estás.
ZACK: De acuerdo. Esta conversación se terminó. Despertarán en breve. Sólo vuelvan cuanto antes.
FABRICIO. Sí. Yo escapo de la araña que obliga a los hombres a tener sus crías y estoy.
VIRGINIA: Y yo encuentro a mi ex y escucho las malditas explicaciones sobre cuál es el trato que tiene con mi hermana y también estoy.
DAMIEN: Y nosotros rescatamos a Fernando que fue capturado por un demonio y vamos.

Zack los mira atónito a todos.

ZACK: ¿Qué clase de viaje hicieron?
IRUPE: Con nosotros, las aventuras nunca terminan.
GERMAN: ¿Las horas que pasamos aquí cuentan como sueño en el mundo real? Porque no duermo hace dos días.
ZACK: En el plano real sólo pasó un minuto.
GERMAN: ¿Eso significa que no?

Zack sonríe y comienza a murmurar para que los chicos despierten.

CELINA: ¡Espera! ¿Qué poder le tocó al Séptimo?
ZACK: Adiós, chicos. Nos vemos pronto.

MOMENTO MUSICAL

Los seis están a punto de volver al mundo real, tras el encuentro que Zack organizó en sus mentes.
Todavía en el living de Virginia, comienza a sonar esta alegre canción para despedir la temporada.


 CELINA:
Hey, tú, otra vez estoy
viajando por mi mundo.
DAMIEN:
Algún café que me haga volver
del sueño más profundo.

IRUPE:
Me elevaré hasta tu piel
aunque sea un segundo.
FABRICIO:
Podré saber si tú también
retienes el impulso.

TODOS:
Que no me puedo contener
las ganas de volverte a ver.
¡Qué bueno que nos encontramos!
¡Qué mágico y absurdo fue!
Que todo me hace sentir bien.
Que ya ha dejado de llover.
¡Qué bueno que nos encontramos!
¡Qué mágico y absurdo fue!

CELINA:
No sé si podré esconder
que muero por tus labios.
VIRGINIA:
El corazón se me pone a cien
si estás aquí a mi lado.

GERMAN:
Mis manos caen sobre tu piel
en el momento exacto.
FABRICIO:
Tan frágiles que sin querer
retienen el impacto.

TODOS:
Que no me puedo contener
las ganas de volverte a ver.
¡Qué bueno que nos encontramos!
¡Qué mágico y absurdo fue!
Que todo me hace sentir bien.
Que ya ha dejado de llover.
¡Qué bueno que nos encontramos!
¡Qué mágico y absurdo fue!

miércoles, 16 de enero de 2019

Chapter 65


ALEJANDRO

Están caminando por el bosque de Estrella Dorada.
Alejandro se siente un poco incómodo porque Roger no ha dicho ni una palabra desde que salieron de la casa de Zack.

ALEJANDRO: He venido varias veces a este bosque. Siempre ha sido para drogarme. ¿Vinimos a drogarnos?
ROGER: Lo que vas a conocer el día de hoy va a ser mejor que una droga.
ALEJANDRO: ¿La famosa puerta que estamos buscando?

Antes de responder, Roger mira todo el lugar que los rodea.

ROGER: Sí. Creo que este lugar está bien.
ALEJANDRO: Sigo sin entender. ¿Aquí está la famosa puerta?
ROGER: Lo está.
ALEJANDRO: ¿Dentro de un árbol?
ROGER: No, amigo. La puerta es algo que puedo convocar mediante un conjuro. No sabía cuál, pero Zack tuvo la gentileza de instruirme. Invocarla y que aparezca ante ti, es sencillo. Abrirla es otra cosa, porque tienes que estar muy entrenado en tus poderes para poder lograrlo. Toda mi vida he estado practicando para ello.
ALEJANDRO: Es lindo que los sueños se cumplan, pero sigo sin tener idea de lo que estamos hablando.
ROGER: No puedo explicártelo, así que lo verás.

En ese momento, ante la atónita mirada de Alejandro, Roger comienza a quitarse la ropa hasta quedar completamente desnudo.

ALEJANDRO: ¿Por qué...?
ROGER: Porque estamos en la naturaleza. Y la ropa es antinatural.

Roger comienza a murmurar haciendo unos movimientos rotativos con sus brazos. Alejandro no comprende qué es lo que sucede pero nota que algo se genera a partir de esto.
Poco a poco, comienza a aparecer frente a él lo que parece ser una puerta, en medio de la nada.

DAMIEN

Damien y Germán continúan siguiendo a Theo mientras camina, aunque a pasos apresurados, hacia algún destino en busca del demonio que tiene a Fernando.

DAMIEN: ¿Sabías que podíamos venir en auto hasta aquí? Porque cuando saliste a toda velocidad de tu casa diciendo que íbamos a cazar a Guido, pensé que el lugar donde estaba se encontraba a unos metros de tu hogar. Pero llevamos caminando medio pueblo.
THEO: No creo en los automóviles.
DAMIEN: ¿Cómo diablos puedes no creer en los automóviles? Existen. Todos los vemos. No están basados en ningún libro antiguo. ¿Qué clase de respuesta es esa?
THEO: Me refiero a que nunca se puede comparar el peso de tus piernas a ir a la distancia que deseas con la prisa que te lleva ir en auto. Llegas más rápido a los lugares que quieres ir, pero pierdes la esencia del mundo que te rodea.
DAMIEN: El mundo que nos rodea fueron cuadras y cuadras de un pueblo casi desierto.
THEO: Ya estamos llegando, Damien.
DAMIEN: Sólo eso deseaba.
THEO: Les advierto. Todo lo que sucederá, no será lindo ni divertido y puede ser peligroso. Les suplico que tengan cuidado.

Damien se queda boquiabierto. Mira a Germán y luego vuelve a mirar a Theo.

DAMIEN: ¡¿Y se te ocurre decirnos justo ahora?!

VIRGINIA

Virginia va manejando su automóvil saliendo del pueblo de Bahía Ausente. Fabián va en el asiento de acompañante. Atrás, Ignacio está cerrando los ojos con intenciones de dormir en todo el viaje. Fabián se acerca para susurrarle a Virginia.

FABIAN: ¿Por qué lo estamos llevando? Él va a querer apropiarse con el libro una vez que lo encontremos.
VIRGINIA: Todavía no podemos asegurar que mi ex lo tenga. Sólo sabemos que hace tres años se lo llevó, por pedido de mi hermana.
FABIAN: ¿Cómo te sientes con esto?
VIRGINIA: Furiosa.

Virginia suspira. Está intentando armar las piezas en el rompecabezas.

FABIAN: ¿Cuáles son tus primeras conclusiones?
VIRGINIA: Que la desgraciada de mi hermana ha enviado a Hernán a mi vida para que me vigile. Cosa que, para variar, mi ex ni siquiera fue capaz de llevar a cabo. Lo que no entiendo es por qué. ¿Por qué quería Margaret que yo jamás me entere sobre el libro?
FABIAN: Ella también tiene poderes, por lo que percibo. ¿Crees que es la séptima?
VIRGINIA: No quiero pensar. Después de encontrar a Hernán, empezaremos a buscarla a ella. También me debe unas cuantas explicaciones. Y con respecto a Ignacio, encontraremos la forma de deshacernos de él luego.
IGNACIO: Todavía no me duermo. Los estoy escuchando.

Virginia mira por el espejo retrovisor.

VIRGINIA: Pues, bien por ti, porque lo dije para que lo escuches.

FABRICIO

Fabricio continúa en su celda.
Acaba de sufrir recientemente un terrible dolor en su estómago. Está débil. Jaime, a su lado, está tirado en el suelo del granero.

FABRICIO: Es increíble, pero siento un terrible hambre y a la vez siento que mi estómago está lleno.
JAIME: Creo que ya nos explicaron qué es lo que está pasando.
FABRICIO: No quiero morir como ese hombre. Pero, por otro lado, sólo tengo ganas de que esto termine.
JAIME: Creo que en algún momento nos tienen que abrir las puertas de la celda para cuando entremos en parto.
FABRICIO: Cuando nos abran las celdas estaremos demasiado débiles como para intentar escapar.
JAIME: No hay escapatoria.

Fabricio intenta golpear los barrotes de su celda. Pero ninguno se mueve.

FABRICIO: Creo que no.

GERMAN

Germán, Theo y Damien están frente a una antigua casa, la cual se muestra en un estado completo de abandono.

GERMAN: ¿Qué es este lugar?
THEO: Era la casa de mi ex novia. Cuando ella murió, Guido pudo reaparecer transformado en ella para pedirle a su familia que los deje entrar. Ellos creyeron, por supuesto, que se trataba de Lorena recién fallecida. Guido entró y los mató a todos. Por eso viene aquí.

El hombre calmo habla hacia la puerta de la casa.

THEO: Guido. Soy yo. Querías verme.

La puerta de la casa se abre. Guido es un muchacho de baja estatura y contextura robusta. Mira a Theo con fascinación.

GUIDO: Tanto tiempo, Theo. Creo que hace mucho no nos vemos.
THEO: Hace mucho no te veo en tu versión original.
GUIDO: Sabes lo que necesito, Theo.
THEO: Lo sé. Y no será posible. No te traeré de regreso a este mundo, Guido. Así que te puedo aconsejar que liberes al muchacho que tienes de rehén y te ayudaré a que salgas del limbo y vayas hacia el Más Allá.
GUIDO: No hay trato. No quiero irme al Más Allá, sino que quiero volver al mundo de los vivos.

Guido mira hacia las nubes del cielo.

GUIDO: Cóndor volvió a obtener la reliquia.
THEO: Y Cóndor puede obligarte. No quiero recurrir a él para detenerte.

Esta vez, Guido se ríe. Germán no está entendiendo absolutamente nada de la conversación.

GUIDO: Dudo mucho que Cóndor esté ansioso por ayudarte, después de que lleva años prisionero. Hermosos invitados tuviste, Theo. En una sola noche, yo pude entrar a tu domicilio y Cóndor consiguió su libertad.
THEO: No fue culpa de mis invitados. Fue culpa mía por no haber tomado las preocupaciones que correspondían.
DAMIEN: Tranquilo, Theo, puedes decirlo. Todo fue culpa de Irupé.

Theo y Guido ignoran el comentario de Damien.

THEO: Deja ir al muchacho, Guido. Te lo pido por las buenas. Porque de otra forma, haré desaparecer tu esencia por completo.
GUIDO: Tú no puedes asegurarme que en el Más Allá siga existiendo.
THEO: Es un misterio. Pero al menos tienes una posibilidad más que si simplemente hago que te desvanezcas.

Germán mira a Damien, como para ver si él está entiendo algo, pero su amigo parece tan desconcertado como él.

DAMIEN: ¿Alguno puede ponernos al día?
THEO: Guido estaba en el limbo, un lugar entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. El Más Allá es donde realmente deben ir las almas, pero se desconoce qué es lo que hay allí. Lo único seguro es que del Más Allá nadie regresó.
GUIDO: De acuerdo, Theo, te lo dije por las buenas. Si vas a querer que yo deje de existir, entonces me llevaré al muchacho conmigo.

Guido estira sus manos con rapidez, provocando que una oleada de aire logre hacer volar a Theo, Damien y Germán por el patio de la casa como si fuera un huracán.
Cuando Germán se reincorpora, logra ver que Guido entró en la casa.

GERMAN: ¡Theo! ¡Va a matar a Fernando!

IRUPE

En la casa de Theo, sólo se encuentran con Joseph. Celina estalla en un ataque de crisis.

CELINA: ¡¿Cómo que Virginia se fue?! ¡¿Cómo es posible que se haya ido si vinimos juntas?!
JOSEPH: Dijo que no podía esperarlas. Tenía mucha urgencia por ir a ver a Hernán.
CELINA: ¡¿Encima nos abandonó por ir a ver a Hernán?! ¡¿Pero qué clase de disparate este?! ¡Y para colmo se fue con Fabián! ¡Esos dos desgraciados tienen menos sentido que lealtad a un grupo que Irupé sobre monogamia!
IRUPE: ¡Oye! Que Virginia se haya ido no significa que yo pase a ser tu mal ejemplo.
JOSEPH: ¿Pero acaso no le diste una reliquia a un nigromante para que pueda escapar de su prisión?
IRUPE: Sí, bueno, pero ese un detalle.

Celina y Joseph la miran inquisitivamente.

IRUPE: ¡Dios! ¡Es cierto! Es increíble que yo haya arruinado el día. Por lo general, soy la inteligente.
CELINA: ¡Ay, por favor! ¡Jaime no descubre que lo sigues engañando con Edgar porque no te presta atención! Tú das más señales que un semáforo.
IRUPE: Celina, que estés enojada porque Virginia se fue sin ti, no te da el privilegio de hablarme de esta manera. La primera vez, te lo digo con una sonrisa. Le segunda, te sacaré los dientes con una tenaza.

Celina se sienta al lado de Joseph y rompe a llorar.

CELINA: ¡Perdón! Pero es que estoy tan furiosa con lo que Virginia y Fabián hicieron. ¿Por qué no podemos tener cosas bonitas?
IRUPE: ¿Y nunca te preguntaste por qué todos te abandonan?
CELINA: Lo de la tenaza también se aplica a ti.
IRUPE: Lo siento.

MOMENTO MUSICAL

Celina, envuelta en una crisis de llanto y odio, se imagina un enfrentamiento con su, hasta entonces, mejor amiga. Y contra Fabián, que también se fue y la abandonó.



CELINA:
Nuestras fiestas eran tan lindas.
Nos tiramos del balcón a la piscina.
Un mar de champaña nos envolvía.
No hay reglas cuando estás aquí.
El candelabro bailaba con la batería.
Y yo tan Gatbsy me sentía.

CELINA:
Entonces, ¿por qué tienes que arruinarlo?
Estoy sacudiendo mi cabeza
y cerrando las puertas.

CELINA:
Por eso no podemos tener nada lindo, cariño.
Porque todo lo rompes.
Tuve que apartarme de ti.
Por eso no podemos tener nada lindo, amigo mío.
¿Creíste que no iba a escuchar lo que dices de mí?
Y por eso no podemos tener nada lindo.

CELINA:
Fue tan lindo que ser amigos otra vez.
Una segunda chance te otorgué
pero me apuñalabas cuando te abracé.
Y ese es el problema.
Los amigos no te engañan.
No te llaman por teléfono para confundirte
así que usé el hacha contra el muro reconstruido.

CELINA:
Pero no soy la única amiga
que has perdido últimamente.
Si tan sólo no fueras tan venenoso.

CELINA:
Por eso no podemos tener nada lindo, cariño.
Porque todo lo rompes.
Tuve que apartarme de ti.
Por eso no podemos tener nada lindo, amigo mío.
¿Creíste que no iba a escuchar lo que dices de mí?
Y por eso no podemos tener...

CELINA:
Un brindis por mis verdaderos amigos
que no hacen caso al "él dijo/ella dijo".
Y éste es por mi amor
que no lee cómo me llaman últimamente.
Y este es por mi mamá
que tuvo que aguantar este drama.
Y este va por ti,
porque es de grandes perdonar...
¡Jajajajá!
No puedo decirlo con seriedad.

CELINA:
Por eso no podemos tener nada lindo, cariño.
Porque todo lo rompes.
Tuve que apartarme de ti.
Por eso no podemos tener nada lindo, amigo mío.
¿Creíste que no iba a escuchar lo que dices de mí?
Y por eso no podemos tener nada lindo.

CELINA:
Por eso no podemos tener nada lindo, cariño.
VIRGINIA:
Un brindis por mis amigos.
CELINA:
Porque todo lo rompes.
Tuve que apartarme de ti.
Por eso no podemos tener nada lindo, amigo mío.
FABIAN:
Que no hacen caso al "él dijo/ella dijo".
CELINA:
¿Creíste que no iba a escuchar lo que dices de mí?
Y por eso no podemos tener nada lindo.

ALEJANDRO

Embobado, no puede creer que una puerta haya aparecido en medio de la nada. Es un sencillo portal que hasta parece construido por los árboles que rodean a ambos.
Roger deja su postura orante para acercarse al portal. Está listo.

ALEJANDRO: ¡Espera! Zack dijo que en el momento que abras esta puerta, vas a afectar para siempre la vida de todos. Incluso la de tu hermana. Pero en especial, la de mis amigos.

Roger le devuelve una sonrisa con todos los dientes.

ROGER: El gran momento ha llegado, amigo mío. También esto afectará tu vida para siempre.

Sonriendo, toma la decisión.
Sin dejar de murmurar lo que parece ser un hechizo, Roger se acerca al picaporte y lo gira.

GRUPO

Sucede algo maravilloso y confuso a la vez.
Seis de los siete integrantes del círculo que conocemos, se ven atacados por un impresionante e invasivo dolor de cabeza que les arde hasta casi desmayarlos.
Virginia pierde el control del automóvil, ante un grito confuso de Fabián que iba a su lado y la quiere obligar a detenerse. Ignacio, detrás de ella, se despierta y grita al ver la situación. Pero Virginia no puede controlar el automóvil, que se va a banquina y pierde el rumbo.
Celina e Irupé, ante un Joseph que no entiende nada, también lo sufren. Irupé directamente se desmaya. Celina aguanta un poco el dolor de su cabeza, pero también se tira en el piso.
Fabricio, que ya sufría por su embarazo no deseado, comienza a aullar del dolor. Jaime, que está acostumbrado a que el chico tenga esos arranques de drama, simplemente lo mira indiferente.
Theo, que quiera entrar a la casa donde está Guido, se gira con sorpresa cuando escucha a Damien y a Germán tirados en el piso, intentado agarrarse la cabeza con las manos.
Pero Theo entiende. Los mira fascinados.
Levanta la mirada hacia el cielo del que ya no quedan ninguna de las nubes que se armaron por culpa de Cóndor.

THEO: La puerta se ha abierto.

Sonríe. Aunque sabe dentro suyo que nada bueno vendrá.