Previamente:
Virginia
ha entrado al limbo para rescatar a Fabián pero él le aseguró que todavía no
era tiempo de volver.
Germán
estaba copulando con su amada Paola cuando la Sombra que vino con él desde El
Otro Lado comenzó a poseerlo y a pedirle que la matara.
FABRICIO
La
Madame gorda se acercó a la mesa donde estaba con Fernando. Se la notaba
alterada pero intentaba mantener la compostura ante los clientes.
MADAME:
Chicos, ha sucedido algo con su amigo. Si me pueden acompañar...
Fabricio
miró a Fernando, que se encogió de hombros. Ambos se levantaron y siguieron a
la Madame hasta el pasillo que daba paso a las diversas habitaciones donde los
hombres que pagaban más se podían divertir.
Cuando
entraron en la habitación, descubrieron a la muchacha que estaba con él, quien
se había puesto su ropa interior y miraba hacia una esquina. Allí estaba
Germán, acurrucado y desnudo, temblando de miedo.
PAOLA:
No sé qué diablos le pasó. Parece que vio un fantasma.
Fabricio
se acercó hacia él. ¿Había sido demasiado pronto para sacarlo de la casa?
FABRICIO:
Germán, ¿me escuchas?
Germán
lo miró. Tenía los ojos vidriosos.
GERMAN:
Tienes que sacarme de aquí. Es peligroso.
FABRICIO:
De acuerdo. ¿Puedes ponerte tu ropa? Te sacaremos de este lugar.
DAMIEN
Fue
a primera hora de la mañana cuando el grupo se reunió en la casa de Germán.
Fabricio había pasado la noche custodiándolo. Celina e Irupé todavía no se
encontraban despiertas.
DAMIEN:
¿Qué sucedió?
FABRICIO:
Anoche estábamos en el Club de Caballeros. Él se fue a un cuarto privado en
compañía de una señorita cuando enloqueció. Entendí poco sobre lo que dijo,
pero parece que una Sombra volvió con él de la muerte. Quería que matara a la
prostituta.
IRUPE:
La clásica historia de amor.
CELINA:
¿Por qué siempre las que sufren son las prostitutas?
FABRICIO:
No dijo nada más después de eso. Volvió a dormirse. ¿Dónde estaban ustedes?
Irupé
suspiró, como preámbulo a que iba a lanzar un soliloquio.
IRUPE:
Tu veterinario abortista se convirtió en un mutante inyectándose la sangre de
la araña que te sacó. Secuestró a Jaime para hacer lo mismo con su hijo y
obtener más poder.
FABRICIO:
Eso no tiene sentido.
IRUPE:
Claro. Porque nuestro amigo loco que tiene una sombra que lo obliga a matar
cuando tiene sexo, posee toda la lógica del mundo.
FABRICIO:
Buen punto.
Damien,
ajeno a la discusión de sus amigos, miró a Germán durmiendo en su cama.
DAMIEN:
¿Qué haremos con él?
CELINA:
Creo que lo mejor sería que evitemos tener sexo con él.
Damien
sintió la mirada de Celina clavándose en su rostro.
DAMIEN:
¿Por qué me miras a mí?
CELINA:
Eres el único de nosotros que tuvo sexo con él.
DAMIEN:
Estábamos bajo un conjuro. No fue algo voluntario. Al menos, no de su parte.
FABRICIO:
¿Y qué haremos con el veterinario?
DAMIEN:
Esperemos que no moleste más. Supongo que no tiene más hombres que posean
arañas en su vientre, así que debería calmarse.
IRUPE:
Ese plan hace agua por todos lados.
DAMIEN:
Otra opción es que vayamos a exterminarlo. ¿Quieren que lo matemos?
CELINA:
¡Por Dios, no! ¡Es tan atractivo!
DAMIEN:
Es un hombre araña. Si se pone un traje y comienza a trepar las paredes, nos
vamos a enterar. No pasará desapercibido si vuelve a atacar a alguien.
FABRICIO:
Entonces tu idea es que no hagamos nada hasta que él no ataque a nadie.
DAMIEN:
Me preocupa más la Sombra que persigue a Germán. Es mejor si hacemos guardia
para custodiarlo.
FABRICIO:
Está bien. ¿Quién lo hará?
IRUPE:
Damien y yo tenemos que ir al trabajo.
FABRICIO:
Eso reduce la primera guardia a Celina y yo.
CELINA:
Y yo tengo una cita.
Todos
la miran boquiabiertos.
FABRICIO:
¿Vas a dejar a tu amigo sufriendo por una cita?
CELINA:
¡Pero está dormido! ¡Ni siquiera está sufriendo!
FABRICIO:
Yo lo decía por mí.
CELINA:
Oh. En ese caso, sí. Es que Julio es un chico fantástico y me invitó a almorzar
en un restaurante cerca de las montañas. Es cantante.
IRUPE:
¿Y qué hace para vivir?
CELINA:
Y... Bueno... Canta.
IRUPE:
Vive con sus padres, ¿cierto?
CELINA:
Sí, creo que sí.
IRUPE:
Un partidazo.
CELINA:
Oh, por Dios, aquí nadie puede decirme nada sobre relaciones. (a Irupé) Tú
vives con un hombre que no te habla. (a Damien) Tú tienes sexo con fantasmas.
(a Fabricio) Tú salías con Dafne. ¡Con Dafne! Y ni siquiera me hagan empezar a
hablar sobre Virginia.
FABRICIO:
Que por cierto, ¿dónde está ella?
VIRGINIA
Despertó
en una cama de hospital.
Demoró
unos segundos en comprender el contexto. Había estado en limbo y había querido
rescatar a Fabián, pero cuando volvió al plano real, su cuerpo no lo resistió.
En
la silla cercana a ella, Hernán la vio levantarse y se acercó para
tranquilizarla.
VIRGINIA:
¿Qué sucedió?
HERNAN:
Perdiste el conocimiento. En un momento estabas con las manos apoyadas en la
cabeza de Fabián y al siguiente estabas inconsciente en el piso. Los médicos te
atendieron rápido y te hicieron diversos estudios, pero no encontraron nada.
Virginia
se incorporó. Todas sus energías habían retornado. Estaba orgullosa de su
trabajo.
VIRGINIA:
Me encuentro bien.
HERNAN:
¿Qué sucedió?
VIRGINIA:
Conseguí encontrarme con Fabián aunque no quiso venir conmigo.
HERNAN:
Hacer ese tipo de magia te debilitó mucho.
VIRGINIA:
Ya voy a mejorar. Lo que importa es que pude hacerlo. Fabián está bien y
volverá. ¿Puedes llamar a un médico? Me urge irme de aquí.
Pero
Hernán no se movió de su lado.
A
Virginia le llamó poderosamente la atención que él no obedeciera.
HERNAN:
¿Por qué no te quedas?
VIRGINIA:
¿Qué?
HERNAN:
Podemos empezar de nuevo aquí. Una vez lo hiciste. Querías alejarte de todo
este mundo. Ahora te ofrezco la oportunidad de volver a hacerlo.
Virginia
negó con la cabeza, sorprendida.
VIRGINIA:
No entiendes que nada de lo que soy es real. Ni siquiera sé si lo nuestro es
real o simplemente un invento de la magia.
HERNAN:
Entonces descubrámoslo.
Virginia
se mordió el labio.
La
idea de echar por la borda tanta lucha, a la que no le encontraba un
significado, se le provocó tentadora.
HERNAN:
En algún punto, por magia o por sentimientos genuinos, me amaste.
Ella
no podía recordar si fue real o no.
VIRGINIA:
Quizá necesite un lugar donde dormir. Después de todo, anochecerá pronto. Y
quizá me gustaría estar en la misma ciudad que Fabián hasta el momento en que
despierte.
Hernán
sonrió.
VIRGINIA:
Borra esa sonrisa que todavía no acepté.
HERNAN:
Todavía.
MOMENTO MUSICAL
Virginia
y Hernán salen de la clínica, mientras cantan su canción de amor y
reconciliación.
VIRGINIA:
Tirada en el sofá
frente al ventilador.
Verano 2016.
El aire viene y va
pero siempre me trae tu voz.
HERNAN:
Lancé mi vida al mar
cuando todo acabó
y lo único que no se hundió
fue mi colección
de recortes mirándonos.
VIRGINIA:
Quiero tocar tu puerta
aunque nadie lo entienda.
Volver a estar tan cerca de ti.
VIRGINIA:
Déjame pasar la noche.
Deja que me quede aquí.
Que hoy es nuestro aniversario
y no tengo a dónde ir.
HERNAN:
Vamos a tocar el cielo
como la primera vez.
VIRGINIA:
Celebremos esta noche
y te prometo no volver.
HERNAN:
Narananá.
HERNAN:
He roto mi manual
sobre cómo olvidar
y todo me recuerda a ti.
Mis lágrimas se van
pero duele al respirar.
VIRGINIA:
Perdida en la canción
de la chica de ayer,
así me siento yo sin ti.
Es tarde ya lo sé
pero quiero volverte a ver.
VIRGINIA:
Quiero tocar tu puerta
aunque nadie lo entienda.
Volver a estar tan cerca de ti.
VIRGINIA:
Déjame pasar la noche.
Deja que me quede aquí.
Que hoy es nuestro aniversario
y no tengo a dónde ir.
HERNAN:
Vamos a tocar el cielo
como la primera vez.
VIRGINIA:
Celebremos esta noche
y te prometo que
vengo con una maleta
llena de vivir sin ti.
HERNAN:
Pero nada en este viaje
me ha hecho nunca ser feliz.
Y es que llego tarde como siempre.
Tarde siempre es para mí.
VIRGINIA:
Esta noche tengo frío
y no sé dónde dormir.
HERNAN:
Narananá.
VIRGINIA:
Tirada en el sofá
frente al ventilador.
Verano 2016.
El aire viene y va
pero siempre me trae tu voz.
HACE 3 AÑOS ATRÁS
La
puerta de su pequeño departamento se abrió de un golpe. Valeria, la muchacha
que apenas había conocido hacía unas semanas atrás, entró en la habitación con
los ojos desorbitados del miedo.
VALERIA:
¿Lo tienes?
Hernán
tenía el Compendio en sus manos, pero cuando fue a buscarlo al Campamento,
temió que no hubiera podido salir con vida.
HERNAN:
¿Cómo te encuentras? ¿Qué pasó después que me fui? ¿Sobrevivió alguno de tus
amigos?
VALERIA:
No tengo tiempo para ponerte al día. ¿Encontraste el hechizo o no?
Hernán
asintió. Abrió el libro justo en la página donde estaba lo que necesitaban.
HERNAN:
Sí, lo tengo aquí.
VALERIA:
Tenemos que hacerlo ahora.
HERNAN:
Aquí dice que una vez que te invente una nueva historia de vida, no podrás
recordar nada.
VALERIA:
Eso es justo lo que deseo. Sólo sigue los pasos que te indiqué y no te salteés
ninguna línea. Es muy importante que cumplas lo que dije al pie de la letra.
Hernán
continuaba sin estar convencido pero no continuó reprochando. La chica pareció
aliviada de no tener que seguir discutiendo.
Comenzó
a recitar el conjuro que profesaba el libro. Valeria cerró los ojos, relajada y
entregada al conjuro. Una vez realizado, era el tiempo de contarle la historia.
HERNAN:
Cuando abras los ojos, siempre serás Virginia Fernández. Valeria o Margaret es
tu hermana gemela, con la que no vez desde hace años. La relación de ustedes se
deterioró porque ella no te caía bien.
Hizo
una pausa antes de continuar leyendo.
Apenas
había probado un poco del gusto de la magia, por lo que le parecía extraño que
alguien pudiera desear aquello.
HERNAN:
No estarás familiarizada con nada en relación a la magia. Irás a vivir a la
Residencia 21, donde el dueño es Edgar Villas, pero te mantendrás alejada de
él. Le dirás que eres hermana de Valeria y le dejarás en claro que no tienes
ninguna intención de... ¿copular?... ¡qué asco!... con él.
¿Aquella
hermosa chica en manos de Edgar Villas? Le pareció tan bizarro que pensó que
era un chiste.
HERNAN:
En Estrella Dorada estará esperándote tu amigo Joseph, que es tu ex novio y
ahora es... ¿gay?
¿Cómo
se las ingeniaba para inventar esta clase de historias?
HERNAN:
Será tu amigo en esta nueva vida que empiezas.
Y
de repente se dio cuenta.
El
poder que tenía lo que estaba realizando.
Ni
siquiera imaginó que podría llegar a ser capaz hasta el momento en que lo
pronunció.
HERNAN:
Y estarás perdidamente enamorada de mí.
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