miércoles, 20 de febrero de 2019

Chapter 80


Previamente:
Virginia ha entrado al limbo para rescatar a Fabián pero él le aseguró que todavía no era tiempo de volver.
Germán estaba copulando con su amada Paola cuando la Sombra que vino con él desde El Otro Lado comenzó a poseerlo y a pedirle que la matara.

FABRICIO

La Madame gorda se acercó a la mesa donde estaba con Fernando. Se la notaba alterada pero intentaba mantener la compostura ante los clientes.

MADAME: Chicos, ha sucedido algo con su amigo. Si me pueden acompañar...

Fabricio miró a Fernando, que se encogió de hombros. Ambos se levantaron y siguieron a la Madame hasta el pasillo que daba paso a las diversas habitaciones donde los hombres que pagaban más se podían divertir.
Cuando entraron en la habitación, descubrieron a la muchacha que estaba con él, quien se había puesto su ropa interior y miraba hacia una esquina. Allí estaba Germán, acurrucado y desnudo, temblando de miedo.

PAOLA: No sé qué diablos le pasó. Parece que vio un fantasma.

Fabricio se acercó hacia él. ¿Había sido demasiado pronto para sacarlo de la casa?

FABRICIO: Germán, ¿me escuchas?

Germán lo miró. Tenía los ojos vidriosos.

GERMAN: Tienes que sacarme de aquí. Es peligroso.
FABRICIO: De acuerdo. ¿Puedes ponerte tu ropa? Te sacaremos de este lugar.

DAMIEN

Fue a primera hora de la mañana cuando el grupo se reunió en la casa de Germán. Fabricio había pasado la noche custodiándolo. Celina e Irupé todavía no se encontraban despiertas.

DAMIEN: ¿Qué sucedió?
FABRICIO: Anoche estábamos en el Club de Caballeros. Él se fue a un cuarto privado en compañía de una señorita cuando enloqueció. Entendí poco sobre lo que dijo, pero parece que una Sombra volvió con él de la muerte. Quería que matara a la prostituta.
IRUPE: La clásica historia de amor.
CELINA: ¿Por qué siempre las que sufren son las prostitutas?
FABRICIO: No dijo nada más después de eso. Volvió a dormirse. ¿Dónde estaban ustedes?

Irupé suspiró, como preámbulo a que iba a lanzar un soliloquio.

IRUPE: Tu veterinario abortista se convirtió en un mutante inyectándose la sangre de la araña que te sacó. Secuestró a Jaime para hacer lo mismo con su hijo y obtener más poder.
FABRICIO: Eso no tiene sentido.
IRUPE: Claro. Porque nuestro amigo loco que tiene una sombra que lo obliga a matar cuando tiene sexo, posee toda la lógica del mundo.
FABRICIO: Buen punto.

Damien, ajeno a la discusión de sus amigos, miró a Germán durmiendo en su cama.

DAMIEN: ¿Qué haremos con él?
CELINA: Creo que lo mejor sería que evitemos tener sexo con él.

Damien sintió la mirada de Celina clavándose en su rostro.

DAMIEN: ¿Por qué me miras a mí?
CELINA: Eres el único de nosotros que tuvo sexo con él.
DAMIEN: Estábamos bajo un conjuro. No fue algo voluntario. Al menos, no de su parte.
FABRICIO: ¿Y qué haremos con el veterinario?
DAMIEN: Esperemos que no moleste más. Supongo que no tiene más hombres que posean arañas en su vientre, así que debería calmarse.
IRUPE: Ese plan hace agua por todos lados.
DAMIEN: Otra opción es que vayamos a exterminarlo. ¿Quieren que lo matemos?
CELINA: ¡Por Dios, no! ¡Es tan atractivo!
DAMIEN: Es un hombre araña. Si se pone un traje y comienza a trepar las paredes, nos vamos a enterar. No pasará desapercibido si vuelve a atacar a alguien.
FABRICIO: Entonces tu idea es que no hagamos nada hasta que él no ataque a nadie.
DAMIEN: Me preocupa más la Sombra que persigue a Germán. Es mejor si hacemos guardia para custodiarlo.
FABRICIO: Está bien. ¿Quién lo hará?
IRUPE: Damien y yo tenemos que ir al trabajo.
FABRICIO: Eso reduce la primera guardia a Celina y yo.
CELINA: Y yo tengo una cita.

Todos la miran boquiabiertos.

FABRICIO: ¿Vas a dejar a tu amigo sufriendo por una cita?
CELINA: ¡Pero está dormido! ¡Ni siquiera está sufriendo!
FABRICIO: Yo lo decía por mí.
CELINA: Oh. En ese caso, sí. Es que Julio es un chico fantástico y me invitó a almorzar en un restaurante cerca de las montañas. Es cantante.
IRUPE: ¿Y qué hace para vivir?
CELINA: Y... Bueno... Canta.
IRUPE: Vive con sus padres, ¿cierto?
CELINA: Sí, creo que sí.
IRUPE: Un partidazo.
CELINA: Oh, por Dios, aquí nadie puede decirme nada sobre relaciones. (a Irupé) Tú vives con un hombre que no te habla. (a Damien) Tú tienes sexo con fantasmas. (a Fabricio) Tú salías con Dafne. ¡Con Dafne! Y ni siquiera me hagan empezar a hablar sobre Virginia.
FABRICIO: Que por cierto, ¿dónde está ella?

VIRGINIA

Despertó en una cama de hospital.
Demoró unos segundos en comprender el contexto. Había estado en limbo y había querido rescatar a Fabián, pero cuando volvió al plano real, su cuerpo no lo resistió.
En la silla cercana a ella, Hernán la vio levantarse y se acercó para tranquilizarla.

VIRGINIA: ¿Qué sucedió?
HERNAN: Perdiste el conocimiento. En un momento estabas con las manos apoyadas en la cabeza de Fabián y al siguiente estabas inconsciente en el piso. Los médicos te atendieron rápido y te hicieron diversos estudios, pero no encontraron nada.

Virginia se incorporó. Todas sus energías habían retornado. Estaba orgullosa de su trabajo.

VIRGINIA: Me encuentro bien.
HERNAN: ¿Qué sucedió?
VIRGINIA: Conseguí encontrarme con Fabián aunque no quiso venir conmigo.
HERNAN: Hacer ese tipo de magia te debilitó mucho.
VIRGINIA: Ya voy a mejorar. Lo que importa es que pude hacerlo. Fabián está bien y volverá. ¿Puedes llamar a un médico? Me urge irme de aquí.

Pero Hernán no se movió de su lado.
A Virginia le llamó poderosamente la atención que él no obedeciera.

HERNAN: ¿Por qué no te quedas?
VIRGINIA: ¿Qué?
HERNAN: Podemos empezar de nuevo aquí. Una vez lo hiciste. Querías alejarte de todo este mundo. Ahora te ofrezco la oportunidad de volver a hacerlo.

Virginia negó con la cabeza, sorprendida.

VIRGINIA: No entiendes que nada de lo que soy es real. Ni siquiera sé si lo nuestro es real o simplemente un invento de la magia.
HERNAN: Entonces descubrámoslo.

Virginia se mordió el labio.
La idea de echar por la borda tanta lucha, a la que no le encontraba un significado, se le provocó tentadora.

HERNAN: En algún punto, por magia o por sentimientos genuinos, me amaste.

Ella no podía recordar si fue real o no.

VIRGINIA: Quizá necesite un lugar donde dormir. Después de todo, anochecerá pronto. Y quizá me gustaría estar en la misma ciudad que Fabián hasta el momento en que despierte.

Hernán sonrió.

VIRGINIA: Borra esa sonrisa que todavía no acepté.
HERNAN: Todavía.

MOMENTO MUSICAL

Virginia y Hernán salen de la clínica, mientras cantan su canción de amor y reconciliación.



VIRGINIA:
Tirada en el sofá
frente al ventilador.
Verano 2016.
El aire viene y va
pero siempre me trae tu voz.

HERNAN:
Lancé mi vida al mar
cuando todo acabó
y lo único que no se hundió
fue mi colección
de recortes mirándonos.

VIRGINIA:
Quiero tocar tu puerta
aunque nadie lo entienda.
Volver a estar tan cerca de ti.

VIRGINIA:
Déjame pasar la noche.
Deja que me quede aquí.
Que hoy es nuestro aniversario
y no tengo a dónde ir.
HERNAN:
Vamos a tocar el cielo
como la primera vez.
VIRGINIA:
Celebremos esta noche
y te prometo no volver.

HERNAN:
Narananá.

HERNAN:
He roto mi manual
sobre cómo olvidar
y todo me recuerda a ti.
Mis lágrimas se van
pero duele al respirar.

VIRGINIA:
Perdida en la canción
de la chica de ayer,
así me siento yo sin ti.
Es tarde ya lo sé
pero quiero volverte a ver.

VIRGINIA:
Quiero tocar tu puerta
aunque nadie lo entienda.
Volver a estar tan cerca de ti.

VIRGINIA:
Déjame pasar la noche.
Deja que me quede aquí.
Que hoy es nuestro aniversario
y no tengo a dónde ir.
HERNAN:
Vamos a tocar el cielo
como la primera vez.
VIRGINIA:
Celebremos esta noche
y te prometo que
vengo con una maleta
llena de vivir sin ti.
HERNAN:
Pero nada en este viaje
me ha hecho nunca ser feliz.
Y es que llego tarde como siempre.
Tarde siempre es para mí.
VIRGINIA:
Esta noche tengo frío
y no sé dónde dormir.

HERNAN:
Narananá.

VIRGINIA:
Tirada en el sofá
frente al ventilador.
Verano 2016.
El aire viene y va
pero siempre me trae tu voz.

HACE 3 AÑOS ATRÁS

La puerta de su pequeño departamento se abrió de un golpe. Valeria, la muchacha que apenas había conocido hacía unas semanas atrás, entró en la habitación con los ojos desorbitados del miedo.

VALERIA: ¿Lo tienes?

Hernán tenía el Compendio en sus manos, pero cuando fue a buscarlo al Campamento, temió que no hubiera podido salir con vida.

HERNAN: ¿Cómo te encuentras? ¿Qué pasó después que me fui? ¿Sobrevivió alguno de tus amigos?
VALERIA: No tengo tiempo para ponerte al día. ¿Encontraste el hechizo o no?

Hernán asintió. Abrió el libro justo en la página donde estaba lo que necesitaban.

HERNAN: Sí, lo tengo aquí.
VALERIA: Tenemos que hacerlo ahora.
HERNAN: Aquí dice que una vez que te invente una nueva historia de vida, no podrás recordar nada.
VALERIA: Eso es justo lo que deseo. Sólo sigue los pasos que te indiqué y no te salteés ninguna línea. Es muy importante que cumplas lo que dije al pie de la letra.

Hernán continuaba sin estar convencido pero no continuó reprochando. La chica pareció aliviada de no tener que seguir discutiendo.
Comenzó a recitar el conjuro que profesaba el libro. Valeria cerró los ojos, relajada y entregada al conjuro. Una vez realizado, era el tiempo de contarle la historia.

HERNAN: Cuando abras los ojos, siempre serás Virginia Fernández. Valeria o Margaret es tu hermana gemela, con la que no vez desde hace años. La relación de ustedes se deterioró porque ella no te caía bien.

Hizo una pausa antes de continuar leyendo.
Apenas había probado un poco del gusto de la magia, por lo que le parecía extraño que alguien pudiera desear aquello.

HERNAN: No estarás familiarizada con nada en relación a la magia. Irás a vivir a la Residencia 21, donde el dueño es Edgar Villas, pero te mantendrás alejada de él. Le dirás que eres hermana de Valeria y le dejarás en claro que no tienes ninguna intención de... ¿copular?... ¡qué asco!... con él.

¿Aquella hermosa chica en manos de Edgar Villas? Le pareció tan bizarro que pensó que era un chiste.

HERNAN: En Estrella Dorada estará esperándote tu amigo Joseph, que es tu ex novio y ahora es... ¿gay?

¿Cómo se las ingeniaba para inventar esta clase de historias?

HERNAN: Será tu amigo en esta nueva vida que empiezas.

Y de repente se dio cuenta.
El poder que tenía lo que estaba realizando.
Ni siquiera imaginó que podría llegar a ser capaz hasta el momento en que lo pronunció.

HERNAN: Y estarás perdidamente enamorada de mí.

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