martes, 5 de febrero de 2019

Chapter 69


GERMAN

Germán contempló el lago antes de comenzar a correr en dirección donde asumían que estaba el nigromante. A su lado, Damien, iba con una sonrisa en los labios.

GERMAN: Nuestra primera batalla en la vida real.
DAMIEN: Seguramente nos irá pésimo. Pero será divertido.

Germán sonrió. Habían estado entrenando durante los últimos tres días. No había sido un tiempo suficiente como para que estuvieran listos para una batalla en campo real. Mucho menos con un mago tan poderoso.
Pero cuando percibieron que el peligro era real, no les quedaba tiempo para dudar sobre si estaban preparados o no.
Germán empezó a bordear el lago cuando Damien lo detuvo.

DAMIEN: Te estás olvidando que estamos en mi terreno, Germán.

Vio que su amigo cerraba los ojos y, cual Moisés, agitó sus manos para abrir el lago a la mitad. El agua se levantó como si fuera una pared y ellos se encontraron ante un camino de tierra.

GERMAN: ¿Por qué la tierra no está mojada? Debería haber un charco de lodo.
DAMIEN: Porque también pensé en eso, mi amigo. No podemos correr en el barro. Así que extraje toda el agua también.
IRUPE: Buen trabajo, Damien.

No se dio cuenta que Celina e Irupé estaban detrás de ellos.

CELINA: Virginia y Fabricio se quedarán atando al otro cadáver y protegiendo al sobreviviente.
IRUPE: Lo cual es una pena porque Fabricio es el que tiene la fuerza. Virginia realmente no nos sirve de nada en la batalla.
CELINA: ¡Irupé!
IRUPE: ¡Pero si tengo razón!
CELINA: Sí, la tienes. Pero eres muy cruel.

Corrieron entre las paredes de agua hasta llegar al otro extremo. Una vez que todos pasaron, Damien volvió a mover sus manos y el lago volvió a su lugar, como si jamás hubiera sucedido.

IRUPE: ¡Cóndor! ¡Querido Cóndor! ¿Estás por aquí?
CELINA: Damien, quédate cerca. Si tengo que utilizar el fuego aquí, podré causar un incendio forestal.
DAMIEN: Tranquila. Lo contendré. A menos que me maten, claro.

Germán entró en el bosque mirando para todos lados.

GERMAN: Están cerca. Puedo sentir el aroma a muerte recién horneada.
DAMIEN: Qué peligroso momento para sacar a relucir tus dotes de humor negro, amigo.
GERMAN: Nunca sabemos cuándo será el último.
CELINA: Oh, Germán, eres tan profundo en circunstancias límites.
IRUPE: Ven, Condorito, Condorito. Ven, Condorito, Condorito.
DAMIEN: Irupé, el hombre maneja a los muertos. No podemos darnos el lujo de hacerlo enfadar.
CELINA: Esto no está funcionando. ¿Y si mejor incendio todo el bosque?
DAMIEN: No, Celina. Sigamos buscando. Están por aquí.

Bruno apareció ante ellos, provocando que Germán ahogara un grito. Había conocido al muchacho una semana atrás, cuando estaban en el campamento. Pero ahora era otra persona, aunque con los mismos rasgos. Estaba gris y sus ojos no parecían mirar hacia ningún lado.
El resto del grupo lo vio también, al salir entre dos árboles.

IRUPE: ¡Cuidado!
DAMIEN: ¿Es raro que me atraiga pese a que está muerto?
CELINA: Nada es raro viniendo de ti.

Podía llegar a ser un acto inútil, pero Germán prefirió intentar razonar con él.

GERMAN: No queremos hacerte daño, Bruno. Sólo queremos encontrar al nigromante.
IRUPE: Es muy dulce que creas que nosotros podemos hacerle daño a él.

Bruno alzó su puño y descargó su ira directamente a Germán. El muchacho puso sus brazos en cruz, en forma de escudo, y el golpe ni siquiera lo sintió. Era cierto que había adquirido una piel irrompible.

GERMAN: Al menos no puede hacerme daño a mí.

Notó que Irupé lanzó un grito aunque para él resultó ser inaudible. Sabía que la voz de Irupé era capaz de romperle los oídos a calquier persona, pero los miembros del Círculo eran inmunes a ello.
No obstante, tampoco provocaron nada en Bruno. ¿Acaso era el famoso Séptimo?

IRUPE: Mis gritos son inútiles. Creo que no sirve mi poder con los muertos. No me escucha. ¡Parece Jaime!

Germán recibió otro golpe de parte de Bruno, pero una vez tampoco le causó daño.

DAMIEN: Celina, haz un círculo de fuego.
CELINA: Será un placer.

La muchacha, podía controlar el fuego pero no crearlo. Para que su poder funcionara, tenía que existir una llama previa. Por eso, ahora Celina a todos lados con un encendedor.
Lo prendió y con el poder de su mente, llevó las llamas a formar un círculo alrededor de Bruno. Eso podría contener al muerto mientras decidían qué hacer.
Pero si bien Bruno era inmune a los alaridos de Irupé, el fuego parecía asustarlo, porque en el momento en que el círculo comenzaba a cerrarse, el monstruo dio un salto hacia el bosque y comenzó a correr hacia allí.

DAMIEN: Creo que el poder de Irupé no funcionó con Bruno, pero sí con su Amo.
CELINA: ¡Vamos tras él!
IRUPE: No, puede ser una trampa. Y no me pasé tres horas en la peluquería esta mañana para ser asesinada en el bosque como una puta.

Celina apagó el fuego con su mente y las llamas se evaporaron tan rápido como se propagaron.

CONDOR

El nivel de magia que vio, lo hizo abrir más los ojos de los que usualmente se abrían cuando se sorprendía. Un joven había partido el lago en dos y había logrado avanzar con sus compañeros hacia el otro lado del bosque. Un joven había resistido los golpes de Bruno sin pestañear. Una chica había dominado el fuego. Y la mujer que gritó, le hizo ponerse de rodillas ante el dolor que sufrió.
Había escuchado los rumores sobre que el Círculo de los 7 se puso en funcionamiento, pero desconocía la magnitud de la magia que eran capaces de manejar.
Si iba a un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, perderían. Si bien Bruno era sumamente poderoso y fuerte, no había alcanzado a revivir a las muchachas y el chico de lentes parecía que había sufrido una emboscada, porque nunca volvió con su amigo muerto.
Cóndor estaba acostumbrado a que sus planes salieran mal, por lo que no consideró que era el momento de frustrarse, sino de pensar con la cabeza en frío.
Llamó a Bruno en el momento en que las llamas comenzaron a rodearlo y el monstruo escapó de aquel lugar. Lo encontré unos metros dentro del bosque, con los dos cadáveres de las muchachas que rescató en el lago.

CONDOR: Bruno, carga a las chicas. Tenemos que irnos rápido.

Bruno tomó a ambas mujeres sin vida y las colgó en sus hombros como si fueran bolsas de papa. Rápidamente, empezaron a correr antes de que esos jóvenes los encuentren.
Ya vería una manera de exterminarlos.

VIRGINIA

Virginia estaba fastidiada.
El muchacho al que habían rescatado a último momento no solamente no había hecho otra cosa más que preguntar qué sucedía y sucumbir ante la histeria, sino que además no había ayudado en lo más mínimo a la hora de maniatar el cuerpo del chico presuntamente muerto.
Virginia sabía que debía ser tolerante. La gente no entendía la magia que se había desatado en Estrella Dorada. Todo para ellos era nuevo y los asustaba, pero no tenía un alma pedagógica para sentarse a explicarles las cosas.

NICOLAS: ¿Quiénes son ustedes? ¿Por qué m amigo estaba muerto y ahora ya no lo está? Yo vi cuando le dieron vuelta el cuello. Creo que hasta escuché el sonido de cuando se rompió. La gente que le pasan esas cosas no revive. ¿Por qué Federico revivió? ¿Por qué quiso atacarme? ¿A dónde se lo van a llevar?

Virginia suspiró mientras Fabricio alzaba el cuerpo de Federico a sus hombros para llevarlo hasta el auto.

VIRGINIA: No tenemos tiempo de responder todas tus preguntas. Mis amigos te guiarán a nuestra sede. Puedes encontrarnos allí.

Fabricio, que tenía en hombros a Federico, se volvió risueño hacia ella.

FABRICIO: Qué buena manera de ahorrarte las explicaciones.
VIRGINIA: Si tengo que explicar todo lo que está pasando una vez más, me voy a volver loca.

Fabricio suspiró, adquiriendo el control de la charla. Se dirigió hacia Nicolás para intentar calmarlo. Quizá no fue prudente que lo hiciera con un cadáver en sus hombros.

FABRICIO: Amigo, sé que estás asustado y que tienes mucho para procesar, pero parece más raro de lo que en realidad es. No tenemos tiempo de explicártelo porque tengo que ir a ver al obstetra. Tengo un bebé en mi estómago del que me quiero deshacer.

Virginia puse los ojos en blanco.

VIRGINIA: Claro. Decir eso lo vuelve menos raro todavía.

CELINA

Cuando volvieron del bosque, Celina enfureció al encontrar solamente al muchacho que habían salvado. Ni rastros de Virginia, Fabricio o el chico muerto.

CELINA: ¿¡Otra vez Virginia se fue sin avisarnos!? ¿Cómo puede hacernos una cosa así?
IRUPE: Claramente puede. Porque lo sigue haciendo.
CELINA: ¡La desprecio! Nosotros ponemos en peligro nuestra vida, mientras ella aprovecha la menor oportunidad que puede para irse sin avisar.
DAMIEN: Se habrán llevado el cuerpo del muchacho.

El joven al que habían salvado estaba consternado. Si Celina no hubiera estado tan furiosa por otro abandono de Virginia, hubiera sentido compasión por él.
Nicolás era un joven rechoncho pero sumamente atractivo. Tenía unas nalgas increíbles para una persona de su tamaño. Seguramente Damien también lo notó, porque se acercó hacia el joven.

DAMIEN: ¿Cómo te llamas?
NICOLAS: Soy Nicolás.
DAMIEN: Nicolás, soy Damien. Ellos son Irupé, Germán y Celina.

Celina se acercó hacia el chico, extendió su mano para saludarlo y luego hizo un gesto de reverencia al estilo clásico.

CELINA: Celina. Reina del drama. Encantada.
DAMIEN: Al menos no tienes pudor en reconocer tu imperio.
CELINA: No, ¿por qué lo tendría? Es casi el 100% de mi personalidad.

Damien se vuelve a hablar con Nicolás.

DAMIEN: Sé que estás asustado en este momento, pero me gustaría que nos acompañes. Podemos explicarte todo lo que...
CELINA: Ay, por favor, es obvio que quieres llevarlo a nuestro barrio para ver si puedes meterte dentro de esas nalgotas.

Damien se queda boquiabierto ante el comentario. Irupé se ríe a la distancia mientras que Nicolás se ruboriza.
Celina se mordió el labio. ¿Por qué había hecho una cosa así? ¿Cómo podía advertirle a un muchacho que Damien quería entrar dentro de él? Ahora era probable que suceda y que no sea más que su culpa.

DAMIEN: Sólo quiero brindarle al chico contención.
CELINA: ¡Entre sus nalgas!

Irupé apareció detrás de Celina y comenzó a acariciarle la cabeza.

IRUPE: Celina, mi cielo. ¿Por qué no damos un paseo alrededor del lago mientras los hombres hablan?
CELINA: ¡No me hagas eso, Irupé! ¡Sé que me estás tratando de loca a mí cuando Damien es el culpable!
IRUPE: Pero si Damien no hizo nada.
CELINA: ¡Es obvio lo que hace! ¡Saca sus plumas de pavo real y nosotros siempre dejamos que se acueste con nuestros mejores hombres! ¿Cuándo vamos a cambiar esto? ¡Es peor que Virginia!
IRUPE: Celina, necesitas sexo.
CELINA: ¡Claro que lo necesito!
GERMAN: Eso lo podemos solucionar.
CELINA: Contigo no, Germán.

Todos la miraron por unos minutos y luego se giraron para continuar hablando con Nicolás. Celina suspiró y se vio obligada a controlar sus impulsos.

DAMIEN: Te invitamos a nuestra sede. Allí podemos hablar mejor sobre lo que acaba de pasar.
NICOLAS: ¿Cuál es su sede? ¿Acaso están siendo comendados por un hombre calvo que usa sillas de ruedas?
IRUPE: Ojalá, pero no. Aunque al dueño del lugar le falta un brazo, si es que eso compensa lo de la silla de ruedas.
CELINA: Es nuestro barrio. Te va a encantar. Es un lugar maravilloso en donde todos nuestros amigos bailan, cantan y se divierten.
NICOLAS: Mi novia y dos amigos míos acaban de morir.
CELINA: Bueno, no tienes que cantar tú.

MOMENTO MUSICAL

Dos autos ingresan al Barrio Privado Residencia 21. En uno, van Irupé y Celina. En otro, van Damien, Germán y Nicolás.
Los vecinos, al ver que llegan, salen a cantar esta alegre canción para recibirlos.



CELINA:
La marea me trae
y la marea me lleva.
Voy metiendo los sueños
que no tienen dueño,
en cubos de arena.

FABRICIO:
Y me dejo llevar.
Que me muera si miento.
No es difícil echar a volar
si te empujan
las manos del viento.

DAMIEN:
Me gusta la vida,
me gusta vivir.
Me piva la gente
que huele a feliz.

TODOS:
Y así es como quiero vivir este rato.
Y no quiero guerra, no quiero fandango.
De abajo pa' arriba, del tingo al tango.
Como tengo sueños, me los remango.

GERMAN:
Y me lío a pintar
escaleras al cielo.
El reinado que tengo,
ni pide comida
ni vale dinero.

IRUPE:
Si se trata de amor,
me declaro creyente.
Me desarma tu boca
y el mundo me gusta más
lleno de gente.

DAMIEN:
Qué voy a hacer
si me gusta la vida,
me gusta vivir.
Me piva la gente
que huele a feliz.

TODOS:
Y así es como quiero vivir este rato.
Y no quiero guerra, no quiero fandango.
De abajo pa' arriba, del tingo al tango.
Como tengo sueños, me los remango.
Con una hora menos saltamos el tiempo.
Soltamos amarras, nos vamos queriendo.
De abajo pa' arriba, del tingo al tango.
Como tengo sueños, me los remango.

VIRGINIA:
Y sólo quiero volar.
Y yo quiero volar.
CELINA:
Con una hora menos.
VIRGINIA:
Yo quiero volar.
CELINA:
Se apagan las luces.
VIRGINIA:
Y quiero volar.
CELINA:
Se encienden los sueños.

IRUPE:
Con una hora menos
saltamos el tiempo.
FABRICIO:
Soltamos amarras,
nos vamos queriendo.
GERMAN:
Bailamos en chanclas,
soñamos despiertos.

VIRGINIA:
Y sólo quiero volar,
y yo quiero volar.
Y quiero volar
con una hora menos.
CELINA:
Relingo lo malo
pa' tirar lo que pesa.
VIRGINIA:
Me voy de delirio,
que estamos de fiesta.
DAMIEN:
Que a mí me gusta la vida,
me gusta vivir.
Me piva la gente
que canta feliz.

IRUPE:
Ay, ay, ay, ay.
Ay, ay, ay, ay.
Ay, ay, ay, ay.
Ay, ay, ay, ay.

TODOS:
Y así es como quiero vivir este rato.
Y no quiero guerra, no quiero fandango.
De abajo pa' arriba, del tingo al tango.
Como tengo sueños, me los remango.
Con una hora menos saltamos el tiempo.
Soltamos amarras, nos vamos queriendo.
De abajo pa' arriba, del tingo al tango.
Como tengo sueños, me los remango.

VIRGINIA:
Con una hora menos.
Con una hora menos.
TODOS:
Con una hora menos, del tingo al tango.
Como tengo sueños, me los remango.
Con una hora menos.

VIRGINIA

Virginia puso los ojos en blanco y lanzó un suspiro para dejar en claro que no quería hablar con él. Pero Fabián, su vecino, no pareció entender la señal.

FABIAN: Deduzco que no estás entusiasmada de verme.
VIRGINIA: Por supuesto que no. Un nigromante asesinó a tres personas en las afueras de la ciudad. Tenemos a un muerto viviente entre nosotros y no tengo demasiado tiempo para perder.
FABIAN: Me imagino que entre tanto alboroto, no pudiste hablar con tus amigos.

Virginia sintió el deseo de golpearlo. Pero Fabián, al ver que tenía razón, se limitó a sonreír.

VIRGINIA: Todavía no hablé con ellos.
FABIAN: ¿Cuándo le vas a decir que eres Margaret?
VIRGINIA: Cuando encuentre la forma de recuperar mi memoria y descubrir por qué decidí borrarla. Además, también necesito encontrar la forma de revertir lo que sucedió en el Campamento. Si fue mi culpa y esos chicos están muertos por lo que hice, tengo que solucionarlo.
FABIAN: ¿Crees que lo vas a poder solucionar?
VIRGINIA: Así actúo yo, ¿no? Nunca hago algo sino fuera porque tengo un plan.

Fabián no dijo nada más. Se quedó de brazos cruzados en el portal de la casa. Virginia pasó a su lado y salió de la misma, sin cerrar la puerta.

FABIAN: Tus amigos lo tienen que saber, Virginia. Al menos tienen que saber que tienes el Compendio en tus manos.
VIRGINIA: No, Fabián. No tienen. Deja de hablarme del tema.


No hay comentarios:

Publicar un comentario