CELINA
Llamó
a la puerta de la Casa 13 con suma insistencia. Por un lado, no entendía por
qué Zack demoraba tanto en atender cuando habían estado con él, minutos atrás,
en el momento en que los dijo que notó que algo sobrenatural estaba sucediendo
en el bosque al sur de Estrella Dorada. Gracias a su percepción sensorial,
pudieron salvar la vida de un muchacho.
Un
hermoso muchacho de grandes nalgas.
Pero
lo que más le incomodaba a Celina es que Alejandro, que vivía en la Casa 14
junto con Fabián, la miraba desde el portal. No había vuelto a hablar con él
desde que le dio ese robado beso aquella noche de lluvia. Después de eso, vino
el viaje a Bahía Ausente y los poderes con los que estaba entusiasmada.
Además,
era consciente que la relación entre ella y Alejandro tendría lugar en un
futuro. Él todavía no sabía cuánto la idolatraba.
CELINA:
¡Zack! ¡Por Dios! ¡Te necesitamos! ¡Y esta vez sí es importante! No como todas
las veces anteriores.
Quería
gritar que tenían un no muerto encadenado en la casa de Damien, pero prefería
evitar que los demás vecinos la escucharan. Lo que menos necesitaban era a la
policía metida en sus asuntos. Y en especial, a Pablo Catalani, el comisario.
Finalmente,
Alejandro salió de su portal y cruzó la calle que los dividía.
ALEJANDRO:
No está, Celina. Se fue.
CELINA:
Lo estaba percibiendo.
ALEJANDRO:
No. Me refiero a que hace una hora lo vi juntar sus cosas en un bolso y
marcharse en compañía de su mucama.
CELINA:
¿Blanca? No era su mucama. Era su asistente.
ALEJANDRO:
Lo mismo que igual. Tomaron sus cosas y se mudaron.
Celina
sonrió por compromiso pero nada de lo que decía Alejandro tenía sentido. Y no
se debía precisamente a que el muchacho siempre estaba drogado.
CELINA:
No pudieron haberse mudado. Es imposible. Él nos estaba entrando. Nos ayudaba.
Estoy por entrar en crisis. No puedo entrar en crisis por alguien como Zack.
¡¿Qué diablos pasó?!
Alejandro,
como quien desea confirmar su teoría, miró hacia el interior de la vivienda por
medio de la ventana.
ALEJANDRO:
Pues, te juro que no están sus cosas dentro. Pero... Sí está esta nota.
Celina
tomó la nota en sus manos, la leyó y tuvo deseos de romper a llorar. Alejandro
no parecía interesado en el contenido de esa nota, así que decidió no
explicárselo.
CELINA:
Tengo que irme.
ALEJANDRO:
Yo también me voy.
CELINA:
Bien.
ALEJANDRO:
Me refiero a que también me voy. Del barrio.
El
alma se le cayó a los pies. ¿Cómo era posible que él, su caballero blanco, le
anuncie así como así que se iba de la residencia?
CELINA:
Pero... ¿por qué?
ALEJANDRO:
Porque me dijeron que se viene una guerra, Celina. Y creo que quiero estar del
lado que gane.
MOMENTO MUSICAL
Celina,
totalmente despechada porque el caballero blanco le anunció que se iba a mudar
del barrio, va caminando por las calles llorando desconsoladamente por su
desamor.
CELINA:
Me lo has dicho mil veces.
Se ha clavado en mi mente.
Decidiste partir
por razones urgentes.
ALEJANDRO:
He intentado aceptarlo
estos últimos meses,
pero aquí estoy llorando
y sigo sin entender.
CELINA:
¿Cómo fue que se enfrío tu corazón?
ALEJANDRO:
Nos fuimos disolviendo
y no me di cuenta de nada.
CELINA:
¿Cómo fue y en qué momento se quebró?
Si estábamos tan bien.
CELINA:
Cómo me dejaste de amar
de golpe y sin avisar.
Sin pedir ayuda
y sin darme opción de salvarnos
a tiempo.
Cómo me dejaste de amar
de golpe y sin avisar.
No me diste opción,
ninguna opción,
de salvarlo a tiempo.
CELINA:
Ahora que hago memoria
puedo ya descifrar
las señales que diste
anunciando el final.
Los abrazos quemaban,
me querían matar.
Pero sin asustarme
y sin hacerme sangrar.
ALEJANDRO:
Era tanta la distancia en tu interior
que estábamos durmiendo
casi en camas separadas.
CELINA:
Pero era tanta mi paciencia
y mi ilusión
que no lo pude ver.
CELINA:
Cómo me dejaste de amar
de golpe y sin avisar.
Sin pedir ayuda
y sin darme opción de salvarnos
a tiempo.
Cómo me dejaste de amar
de golpe y sin avisar.
No me diste opción,
ninguna opción,
de salvarlo a tiempo.
CELINA:
¿Cómo fue que se enfrío tu corazón?
ALEJANDRO:
Nos fuimos disolviendo
y no me di cuenta de nada.
CELINA:
¿Cómo fue y en qué momento se quebró?
Si estábamos tan bien.
CELINA:
Cómo me dejaste de amar
de golpe y sin avisar.
Sin pedir ayuda
y sin darme opción de salvarnos
a tiempo.
Cómo me dejaste de amar
de golpe y sin avisar.
No me diste opción,
ninguna opción.
No me diste opción,
ninguna opción.
No me diste opción,
ninguna opción
de salvarlo a tiempo.
DAMIEN
Damien
les sirve un café al muchacho que acaban de rescatar. Nicolás todavía está
consternado por lo que vivieron, pero por suerte parece menos nervioso. Germán
está con la mirada perdida en la pared de la casa, como suele ser una costumbre
de su parte cuando nadie habla. Cuando llegan Virginia e Irupé, los tres se
sienten aliviado de que alguien corte con la tensión.
VIRGINIA:
¿Qué hicieron con el no muerto?
DAMIEN:
Lo metimos en el sótano. Todavía está inconsciente, pero lo dejamos encerrado.
VIRGINIA:
¿No hay peligro que se escape?
GERMAN:
No, es poco probable. Por suerte Damien tiene todas esas herramientas en su
sótano. Esas jaulas son muy buenas, Damien, ¿son para gallinas?
DAMIEN:
Hem... Sí.
GERMAN:
Y lo maniatamos con unas correas de cuero. También muy útiles, Damien. ¿Acaso
eras dark en el pasado?
DAMIEN:
Hem... Claro.
GERMAN:
Y si el chico se nos sale de control, siempre podemos recurrir a debilitarlo
gracias a los látigos que tiene Damien. (a Damien) ¿Acaso antes eras jinete?
DAMIEN:
Germán, vamos a dejarlo ahí. (a las chicas) Me alegro que hayan escogido mi
casa como el refugio para un no muerto y su amigo vivo pero que parece muerto,
pero necesitamos un plan. Si Federico vuelve a la vida y quiere acabar conmigo,
mis poderes de manejo de agua no serían de mucha utilidad.
IRUPE:
Damien tiene razón. Deberíamos haberlo dejado en la casa de Germán o en la de
Fabricio. Incluso hasta Celina podría hacerle más daño con el poder del fuego.
Damien
miró mal a Irupé después de escuchar su discurso.
DAMIEN:
¿Estás insinuando que mi poder es pobre?
IRUPE:
No. Quiero decir...
DAMIEN:
Porque tengo agua hervida en la tetera. Puedo hacerla levitar para que caiga
sobre ti. Podríamos comprobar cuánto te duele.
IRUPE:
No funcionaría contra mí, Damien. A lo sumo, tendrás que hacerlo con Nicolás.
Nicolás,
que estuvo ajeno a la conversación hasta que escuchó su nombre, apartó la
mirada de la mesa.
NICOLAS:
Lo siento. Todavía no entiendo nada de lo que está pasando. Mi novia y mis
mejores amigos...
VIRGINIA:
(interrumpiendo) Sí, sí, están todos muertos. Ya te entendimos. (al resto del
grupo) Si sucede algo, tenemos que prevalecer la seguridad del barrio. Por eso
elegimos la casa de Damien. Es la última del barrio.
DAMIEN:
Y convenientemente, es la que está más apartada de la tuya.
VIRGINIA:
¿De verdad? No lo había notado.
DAMIEN:
Entonces yo seré el mártir de la historia. Si ese no muerto resulta tener
alguna clase de poder y me asesina, ustedes tendrán tiempo de correr.
IRUPE:
Y siempre serás recordado con honor.
VIRGINIA:
¿Qué está haciendo viniendo hacia aquí?
Damien,
Germán e Irupé miraron hacia la ventana.
IRUPE:
¿Celina? Es de nuestro grupo.
VIRGINIA:
Ella no. Fernando.
IRUPE:
Desde que hicimos ese viaje no se despega de nosotros. Está fascinado con todo
lo que podemos hacer. Me caía mejor cuando nos ignoraba.
Celina
apareció totalmente alterada. Detrás de ella, Fernando, con el mismo rostro de
que vio luz y entró de siempre, ingresó a la casa sin invitación.
CELINA:
¡Zack se fue! ¡Se mudó del barrio!
VIRGINIA:
¿Qué haces aquí?
CELINA:
Soy de este grupo, Virginia.
IRUPE:
Se lo dije.
VIRGINIA:
Le hablo a Fernando.
FERNANDO:
Vi que todos se iban muy serios y pensé que algo había sucedido. Pensé en venir
a preguntar qué sucedió. Pero si estoy molestando, me puedo ir.
DAMIEN:
Puedes quedarte, Fernando. De hecho, después de que nos deshagamos del no
muerto, hay unos cuantos juegos en el sótano que me gustaría que juguemos
juntos.
FERNANDO:
¿Del no muerto?
DAMIEN:
Oh, sí. Nos encontramos con el nigromante.
FERNANDO:
¿Con el que Irupé liberó en Bahía Ausente?
IRUPE:
¿Es que todo el mundo se va a acordar de esa historia siempre? Una no puede
cometer un sencillo error que ya la lapidan de por vida.
GERMAN:
Por tu sencillo error, los amigos y la novia de Nicolás están muertos.
VIRGINIA:
Y Nicolás no deja de repetirlo a cada rato. Lo cual es un poco desgastante.
CELINA:
¿De verdad ninguno me va a prestar atención con respecto a que Zack se fue?
Todos
la miraron a una sorprendida Celina que sostenía una carta en la mano.
VIRGINIA:
Lo sabíamos.
CELINA:
¡¿Qué?! ¡¿Cómo que lo sabían?! ¿Por qué no me dijeron nada?
IRUPE:
Porque sabemos que no manejas bien las despedidas.
CELINA:
Por supuesto que no manejo bien el dejar ir la gente. ¿Quién maneja bien una
cosa así?
DAMIEN:
Si te hace sentir mejor, la carta que dejó Zack era exclusivamente para ti.
CELINA:
¿Y sabían que aquí menciona a...?
VIRGINIA:
Que va a mudarse al barrio nuestro nuevo entrenador. Sí, nos había contado que
estaba en trámites para ello.
Celina
estaba furiosa. Damien confirmó que no hubiera cerca nada con lo que encender
fuego porque ella iba a quemarlos vivos a todos. Incluso a Fernando.
CELINA:
No lo entiendo. ¿Por qué Zack se fue? Me gustaba cómo nos entrenaba.
VIRGINIA:
Porque Zack es un hechicero imparcial en esta guerra. Y este barrio lo
convertimos en nuestra sede. Si está aquí, no puede ser imparcial. De todos
modos, si en algún momento lo necesitamos, podremos encontrarlo.
CELINA:
¿Realmente se creyeron el cuento de que huyó porque quería ser imparcial?
Porque cuando viajé al futuro... (a Nicolás) Sí, viajé al futuro... (al resto)
Allí la hermana de Virginia me dijo que este barrio fue lo primero que los
villanos atacaron. Así que creo que Zack se fue para no morir en el ataque.
IRUPE:
Cariño, ¿y en su lugar no habrías hecho lo mismo?
CELINA:
¡Claro que no! ¡Yo me quedaré aquí hasta que este lugar se vuelva cenizas!
¡Este barrio es como parte de mi piel!
Se
produjo un silencio en donde nadie continuó dándole letra a Celina. Así que
Damien notó que Virginia volvía a poner los pasos a seguir sobre la mesa.
VIRGINIA:
Bien. Tenemos que organizarnos. Tenemos que encontrar al nigromante antes de
que él nos encuentre primero.
GERMAN:
Rastrillaje. Puedo ir a investigar sobre los alrededores y ver si doy con él.
FERNANDO:
Puedo acompañarte.
Todos
se giraron a mirar a Fernando, asombrados de su repentina participación.
FERNANDO:
Quiero ayudar, chicos.
VIRGINIA:
De acuerdo. Permanezcamos todos en contacto.
Damien
se giró hacia Nicolás, que continuaba mirando la escena sin comprender.
DAMIEN:
Nico... Quizás deberías inventar alguna excusa a las familias. Como que
decidieron irse los cinco de vacaciones repentinamente.
NICOLAS:
¿Qué? ¿No vamos a dar aviso a la policía?
DAMIEN:
Créeme. Es mejor no confiar en la policía local. Si hay algo que podamos hacer
por los no muertos, lo descubriremos.
IRUPE:
Es lo que hacemos. Siempre salvamos el día.
DAMIEN:
Exacto.
IRUPE:
Antes de empeorarlo todo en magnitudes totalmente evitables.
DAMIEN:
Exacto también.
CONDOR
Con
Nerea y Camila el hechizo salió bien. Aunque bajo su dominio, las dos muchachas
conservaban su esencia. Cóndor comprendió que el truco consistía en estar
presente en el momento de su muerte. Era la única manera de que el alma entrara
en su gobierno y no ingresara en la Oscuridad.
¿Podría
encontrar una manera de revertir lo que había sucedido con Bruno? Aunque no le
preocupaba, de todos modos. El mastodonte cumplía sus funciones basado en sus
impulsos. Aún había algo de él, muy escondido, muy oculto, que todavía
continuaba vigente. Un destello de ira.
Sí,
Bruno estaba enojado. Había muerto enojado y sus movimientos se basaban en eso.
NEREA:
¿Señor? ¿Cómo recuperaremos a Federico?
La
pregunta de Nerea lo volvió a la realidad. La muchacha, que en vida fue pálida,
en muerte adquirió su color gris a mayor velocidad que la de su amiga.
CONDOR:
Federico fue secuestrado, Nerea. Pero lo vamos a recuperar.
CAMILA:
¿Y qué pasará con Nicolás?
CONDOR:
Ustedes cuatro fueron mis elegidos. Nicolás también. Así que no demorará mucho
en unirse a nosotros.
Eso
pareció contentar a la chica.
Los
jóvenes que pertenecían al Círculo se lo habían llevado. Podía sentir a
Federico sufriendo, suplicando por la aparición de su Amo.
Y
Cóndor amaba a sus creaciones.
Iría
por él, lo rescataría y, ¿quién sabe? Quizá hasta conseguía ampliar su ejército
de muertos mientras tanto.
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