jueves, 20 de diciembre de 2018

El Capítulo 50


JOSEPH

Cuando Joseph se gira, casi como un perro apenado, pensando en que se encontrará con Ignacio, se sorprende al descubrir que en realidad es un hombre que lo observa como si fuera una especie de bicho raro.
Un joven campesino, de aspecto rústico, lo observa con curiosidad.

CAMPESINO: ¿Necesitas ayuda?

Joseph asiente, con miedo.
Sin poder evitarlo, derrama una lágrima.

CAMPESINO: ¿De quién?
JOSEPH: Del auto que está enfrente.
CAMPESINO: Entonces vamos por este lado.

Le ofrece su mano.
Joseph acepta y se incorpora.
Sigilosamente, ambos se marchan del lugar.

GERMÁN

Valeria acaba de responderle a Germán que su otro nombre no más que el de Margaret.

LUNA: ¿Margaret? ¿Tu primer nombre es Margaret? ¿¡Por qué no me dijiste nada!?
VALERIA: Porque no es relevante, Luna.
LUNA: ¿¡Cómo que no lo es!? Siento que ni siquiera te conozco.
VALERIA: Esa sensación se produce porque nos conocemos hace apenas un mes. Literalmente, no me conoces. Como tampoco conozco al muchacho extraño que has traído contigo.
GERMAN: Disculpa... Yo realmente te confundí con otra persona. ¿Me permiten un momento? Voy al baño y vuelvo. Quiero ayudarlas realmente con el plan que tienen.

Germán no espera respuesta y se gira sobre tus talones.

VALERIA: ¿El plan? Luna, ¿qué es lo que sabe ese chico?
LUNA: Le conté todo.
VALERIA: ¡¿Le contaste todo?!

Las deja discutir mientras corre con prisa hacia la habitación donde despertó.

VIRGINIA

La puerta de su habitación se abre.
Un agitado Germán ingresa en la habitación.

FABIAN: ¡Ahí estabas! Estábamos analizando la posibilidad de que hayas quedado atrapado en otra dimensión o en otro conjuro.
GERMAN: Me desperté más temprano que ustedes. Salí al exterior y escuché a dos chicas hablando de Edgar...
CELINA: ¡Oh, por Dios! ¡Edgar está aquí! No estoy preparada para verlo usando los dos brazos.

Todos pasan por alto el comentario desubicado.

VIRGINIA: Bien, ¿entonces estamos dentro del conjuro de Theo?
GERMAN: Sí. Y ellos pueden vernos e interactuar con nosotros. En estos momentos hay un misterio por un chico llamado Max. Según entendí, recibió un hechizo, se volvió viejo y Edgar lo hizo desaparecer. La novia, o ex novia, de Max está en el campamento preguntando por él y eso alteró a los muchachos.
VIRGINIA: Vinimos a buscar un Compendio. No a meternos en los dramas de estos muchachos, de los que de todos modos no podemos hacer nada para ayudar.
CELINA: Pero lo que sucedió es parte de una historia que necesitamos saber, Virginia. No podemos mantenernos al margen. En especial si tiene relación con Edgar que, como sabemos, siempre hay algo raro en medio.

Germán continúa con el rostro de preocupación.

VIRGINIA: ¿Qué pasa, Germán?
GERMAN: Edgar no es el único que está aquí en el campamento.

Virginia siente un escalofrío.
No le gusta el tono que usa Germán para hablarle.

VIRGINIA: ¿A qué te refieres? ¿Quién más está?
GERMAN: Tu hermana. Margaret forma parte de esto.

FABRICIO

Fabricio está recostado sobre una pared. Se reincorpora al ver que finalmente sale el auto del taller.
Se levanta con algo de lentitud y luego se sienta en el asiento de acompañante.
Está revolucionado, sin percatarse de la mirada se seriedad que tiene Jaime.

FABRICIO: Me estaba durmiendo sobre la pared. Me di cuenta que en el único momento que dormí anoche fue cuando Joseph me reventó la cabeza contra la pared. Y no es una forma muy linda de dormir, si te debo ser sincero.

Jaime no responde, así que Fabricio continúa hablando.

FABRICIO: El estar sin dormir provoca que mis emociones estén un poco fuera de control, por lo que yo entiendo que quizá romper con Dafne haya sido lo mejor. No había que ser muy inteligente para saber que esa historia estaba destinada al fracaso. Pero como sabrás, yo soy de los que creen que puedo hacerlo diferente esta vez.
JAIME: ¿Nunca te callas?
FABRICIO: Raramente.
JAIME: Pareces Irupé.
FABRICIO: No sé si sentirme halagado o insultado. ¿Qué te pasa a ti? ¿Estás de mal humor?
JAIME: No. Acabo de escuchar que encontraron a la dueña de la posada maniatada. Están buscando a los culpables.

Fabricio finalmente comprende lo que está sucediendo.

FABRICIO: Eso significa que...
JAIME: Tenemos que salir de este pueblo cuanto antes.
FABRICIO: Descarto la idea de que almorzaremos aquí.

Jaime lo lapida con la mirada. Fabricio solamente se dedica a sonreír. Recuesta su cabeza contra el respaldo del asiento y se queda dormido.

CELINA

Se encuentra agitada.
La noticia de que su hermana gemela pertenece al campamento, ha puesto a Virginia más ansiosa de lo que debía ser.

VIRGINIA: No puedo verla.
FABIAN: ¿No habías traído a Fernando para ayudarlo a encontrarla? Bueno, aquí está.
VIRGINIA: Pero Fernando no, así que no me importa. Además, si los del campamento pueden vernos, se darán cuenta quién soy. Lejos de encontrar soluciones, lo único que haremos es encontrar más problemas.
FABIAN: Estás atrapada en este conjuro por dos días, tal como nosotros. ¿Qué vas a hacer? ¿Quedarte encerrada en este cuarto todo este tiempo?
VIRGINIA: Creo que es lo mejor. En compañía de Celina.

Celina, histérica, mira a Virginia.

CELINA: ¡No puedes obligarme a quedarme encerrada contigo! ¡Afuera hay vida! ¡Está tu hermana otra vez! La del pasado, la cual no me conoce y eso me genera mucha confusión. Pero los viajes en el tiempo son confusos de por sí. Sea como fuere, ¡no quiero perdérmelo!
VIRGINIA: Pues qué pena, Celina.
CELINA: ¡Virginia!

Celina, presa de la histeria, rompe a llorar.
Virginia mira a los dos muchachos que quedaron mudos.

VIRGINIA: Vayan, investiguen y avisen cuando sea seguro salir de aquí.

Los dos muchachos asienten y salen del cuarto.
Celina se tira de rodillas en el piso, llorando desgarradoramente a una puerta que se cierra tras de ellos.

GERMAN

Cuando Germán, ahora en compañía de Fabián, vuelven hacia el pasillo del otro bloque de cabañas, las tres muchachas, Melissa, Luna y Valeria, se encuentran conversando con seriedad.

FABIAN: Diablos. Es idéntica a Virginia. Aunque creo que por eso son gemelas. ¿O eran los mellisos los que eran idénticos? Siempre me confundo.

Pero Germán no le responde su duda.

GERMAN: Disculpen por haberme marchado. Chicas, les presento a Fabián.
MELISSA: ¿Es tu compañero de equipo?
GERMAN: Sí. Sea lo que fuere que eso signifique.
VALERIA: De todos modos, estamos hablando de un asunto privado. Si no les molesta...
FABIAN: Conozco a Edgar de cuando era pequeño. Si ustedes creen que él miente sobre el paradero de Max, lo más probable es que tengan razón. Puedo ayudarlos.

Valeria, notoriamente quien guía a todo el grupo, mira a sus amigas como buscando una aprobación.

VALERIA: ¿Él te conoce?
FABIAN: No me conoce actualmente, pero yo tengo buenos recuerdos de él.
VALERIA: De momento, es lo que nos sirve. Luna, sigan entreteniendo a Luz hasta que hablemos con Edgar. Melissa, este caballero gentil y yo, iremos a tener una conversación con Edgar.

Luna asiente y Germán da por contado que se quedará con ella.
Antes de marcharse, Valeria le dedica una mirada cargada de inquietud.

VALERIA: Después hablaremos sobre tu confusión.

Germán, al igual que lo que le sucede con Virginia cuando le lanza sus miradas severas, tiene un escalofrío.

FABIAN

A Fabián, Edgar le parece tan desagradable en cualquiera de sus versiones.
Cuando entran en su despacho, Valeria, Melissa y él, no aparta los ojos de la computadora.
Edgar apenas le dedica una mirada de reojo al joven que, literalmente, no conoce aún.

EDGAR: ¿Tú quién eres?
FABIAN: Soy Fabián, del...
EDGAR: Perdona. Quise decir, ¿tú qué haces aquí?

Fabián resiste las ganas de romperle algo por la cabeza.
Valeria es quien toma el mando de la situación.

VALERIA: La ex novia de Max está aquí. Está preguntando por él.

Finalmente, la frase de Valeria logra que Edgar se concentre.

EDGAR: ¿Ese chico tenía novia?
MELISSA: Seguramente la conquistó antes de tener 90 años.
EDGAR: Me resulta entonces más inexplicable. Bueno, como sabrán, pese a todos mis esfuerzos, todavía no damos con una solución para el problema de Max.
MELISSA: ¿Cuáles fueron tus esfuerzos, específicamente?

Fabián nota que Edgar está confuso sobre qué puede responder.

EDGAR: Aquí, ahora. Hablar con ustedes me representa un esfuerzo. Pero bien, iré a verlo, hablaré con los médicos. O con un chamán, si es necesario. A la chica simplemente díganle que Max tiene una infección. Si quiere hablar con él, que vuelva la semana siguiente. Ahora, si pueden, dejen de molestarme y vayan a organizar la fiesta de mañana.

Fabián estuvo a punto de reclamar, pero las chicas obedecieron a su orden.
Frustrado, decide seguirlas al tiempo que Edgar volvía a concentrarse en la computadora.
Salen al exterior de la cabaña.

FABIAN: Por favor, ¿alguna de las dos le creyó?
MELISSA: Por supuesto que no.
VALERIA: Intentamos descubrirlo por las buenas. Ahora nos toca descubrir dónde está Max por las malas.

Fabián está a punto de preguntar qué plan tiene la hermana de Virginia en la cabeza, cuando un muchacho de cuerpo musculoso y ojos claros se acerca hacia ellos.
Melissa es la primera en reconocerlo.

MELISSA: ¡Giovanni! ¿Cómo estás?

Giovanni les sonríe y luego aprecia que acaban de salir de la cabaña de Edgar.

GIOVANNI: Muchachos. Estoy muy bien. ¿Problemas con el jefe?
MELISSA: Siempre hay un problema con él. ¿Vas a estar en la fiesta de mañana a la noche?

Giovanni torció la boca y Fabián pudo percibir que Valeria se estremecía.
Al parecer, a la muchacha le atraía el chico de porte italiano y no tenía capacidad de dialogar libremente con él. Al menos, en algo se parecía a su hermana.

GIOVANNI: Creo que es en pareja. Y no es que he conocido a muchas personas en el campamento, a decir verdad...
MELISSA: Oh, da la casualidad que Valeria no tiene pareja para mañana a la noche.

Esta vez, Valeria se obligó a intervenir.

VALERIA: ¡Melissa! Dejemos de actuar como una película adolescente norteamericana.
MELISSA: Entonces, deja de actuar como si estuvieras en una. (a Giovanni) ¿Qué dices?
GIOVANNI: Claro. (a Valeria) ¿Qué dices tú? ¿Te gustaría venir conmigo?
VALERIA: Sí, claro.

La voz de Valeria era apenas audible.

GIOVANNI: Entonces nos vemos mañana por la noche.

El chico se despide con una sonrisa y se marcha.
Valeria mira a Melissa con odio.

VALERIA: No puedo creer que haya pasado esto.
FABIAN: Parece que ese chico te gusta mucho.
MELISSA: ¿Y a quién no?
FABIAN: Bueno... A mí.
VALERIA: Giovanni me resulta atractivo, pero es sólo para venir al baile. Yo estoy conociendo a otra persona fuera de este campamento.
MELISSA: No se lo digas a Luna. No cree que haya vida fuera del Campamento.
VALERIA: Es que meterse con alguien de aquí es estúpido. ¿Qué clase de incoherente tendría algo con alguien que ve todos los días?
MELISSA: Relájate, Valeria. Sólo va a ser tu pareja del baile. No te vas a casar con él.

La muchacha parece volver a su eje poco a poco.

VALERIA: Tienes razón. Tenemos que un plan que llevar a cabo y es más importante que esto.

GERMAN

No puede evitar seguir los pasos de Luna cuando ella se aparta de Luz y el recorrido que estaban haciendo por el campamento.
Su amigo, la hermana de Virginia y Melissa, vienen en dirección hacia ellos después de salir del despacho de Edgar.
Ángel también se aparta un poco al verlos.

ANGEL: ¿Averiguaron algo?
MELISSA: Que Giovanni y Valeria estarán juntos en la fiesta de mañana.
ANGEL: Sobre Max, Melissa.
MELISSA: Ah, ese.
VALERIA: Edgar irá a verlo a la clínica.
ANGEL: Pero no está en la clínica.
VALERIA: Por eso mismo, tendríamos que seguirlo y ver dónde va.

Germán mira a Fabián, esperando saber si estaban escuchando una conversación coherente. Fabián asiente, sutilmente.
Nota que Luna aparta un poco a Melissa y decide quedarse cerca para escuchar la conversación.

LUNA: (a Melissa) ¿Así que uniste a Giovanni y a Valeria? ¡Sí! ¡Somos buenas en esto!
MELISSA: Yo soy buena, Luna. Parejas unidas por mí, 1. Parejas unidas por ti, 0.
LUNA: Pensé que estábamos en el mismo equipo. No pensé que sería un competencia.
MELISSA: Creo que es más divertido así.
LUNA: Bien, no voy a perder la razón por esto.

Luna se vuelve hacia Luz, quien está escuchando una historia de parte de Valeria.

LUZ: Me preocupa que esté con una infección. ¿No puedo verlo? Al menos unos minutos.
VALERIA: El médico nos dijo que debe permanecer aislado. Por lo menos por un par de días. Es mejor así.
LUNA: (a Luz) ¿Estás libre mañana por la noche? Porque haremos una fiesta mañana por la noche. Sería bueno que vengas y te despejes. De hecho, puedes aparecer con Julio. Nuestro amigo es un chico brillante.

Todos miran a Julio, que queda boquiabierto.

LUZ: ¿Me intentas emparejar con un muchacho cuando yo vine aquí a preguntar por Max?
LUNA: Eso depende si te ofende o no.
LUZ: Claro que me ofende.
LUNA: Entonces no. No intento hacer esto.
LUZ: Pero vendré. Me gustó el campamento y quedarme en casa preocupada no tiene sentido.
LUNA: ¡Sí! ¡Vamos uno a uno!

FABRICIO

Es el movimiento brusco del auto lo que lo hace despertar.
Confundido, mira a Jaime esperando alguna clase de explicación, pero él tiene el rostro desencajado.

JAIME: Diablos. Diablos. Diablos.
FABRICIO: ¿Qué sucede?
JAIME: No puedo manejar el auto. No tengo control sobre el auto.

El auto se encuentra en un camino de tierra. Jaime hace todo lo que puede para detenerlo, pero no hay manera de controlarlo.

FABRICIO: ¿Se cortaron los frenos?
JAIME: No son los frenos. El auto giró solo por un camino de tierra y desde entonces no puedo controlarlo.
FABRICIO: Pero qué...

Entonces Fabricio lo entiende.

FABRICIO: No fue el taller.
JAIME: ¿Tú crees que no? Porque creo que hicieron un mal trabajo.
FABRICIO: Fue Tari, el Recolector. Hizo algo con el auto cuando lo dejamos revisarlo. Al principio pensé que él nos había manipulado para detenernos, pero creo que lo que hizo fue esto.
JAIME: Puede que sí. Pero, ¿a dónde nos lleva?
FABRICIO: Tal vez no sea necesario que lo averigüemos. Tenemos que saltar.

Los dos intentan abrir la puerta del automóvil, pero es completamente en vano.
Se vuelven a mirar, cada vez más aterrorizados.

FABRICIO: ¿Rompemos un vidrio?

De repente, el auto aumenta de velocidad y gira. Jaime nuevamente intenta tener el mando pero es inútil. Fabricio, por inercia, intenta romper la ventana pero tampoco puede.
El auto acelera.
Los muchachos ahogan un grito.
De repente, un inmenso árbol se impone en el camino, como el destino final del que no pueden escapar.
Fabricio grita antes del impacto, pero una vez más, todo se vuelve oscuro.


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