IRUPE
Irupé
está armando los bolsos para el viaje a Bahía Ausente cuando nota que Jaime la
mira.
JAIME:
¿A dónde te vas?
IRUPE:
Estoy viajando a Bahía Ausente con los chicos.
JAIME:
¿Por qué no me dijiste nada?
IRUPE:
Porque me voy solamente por dos semanas, Jaime. No pensé que notarías mi
ausencia.
JAIME:
Dos semanas. Claro que iba a notar tu ausencia, Irupé.
Ella
se emociona ante sus palabras.
IRUPE:
¿De verdad?
JAIME:
Sí. ¿Quién iba a hacer la cena o a limpiar la casa?
Irupé
lanza un suspiro de fastidio y continúa juntando su bolso. Jaime ni siquiera se
inmuta.
JAIME:
¿Por qué no voy contigo? Necesito vacaciones.
IRUPE:
Puede que en Bahía Ausente no hubiera conexión a Internet. ¿Vas a poder
sobrevivir a eso?
JAIME:
Claro. ¿Qué es lo peor que me podría pasar? ¿Ponerme a hablar contigo?
Jaime
se encoge de hombros mientras Irupé queda anonadada por su comentario. El
muchacho sale de la habitación súper feliz. Ella vuelve a enfocarse en juntar
la ropa.
IRUPE:
Y pensar que casi me sentí culpable por engañarlo.
GERMAN
Germán
está tímido ante su jefe, Pablo Catalani.
GERMAN:
Y el viaje que vamos a hacer puede que dure un par de días. No sé cuánto, en
realidad, porque tenemos que buscar un compendio. Y aunque estés al margen de
todo este asunto de la magia, realmente es necesario para nosotros.
PABLO:
Germán, tú estás suspendido de tu trabajo después de lo que pasó con Wilfredo.
GERMAN:
Lo sé. Pero por si las dudas pensabas reintegrarme al trabajo, tenía que
avisarte que no voy a estar.
PABLO:
No pensaba hacerlo.
GERMAN:
Pero estoy predispuesto a reincorporarme cuando regrese de Bahía Ausente.
PABLO:
No me estás escuchando.
GERMAN:
No, por lo general no escucho.
PABLO:
Bien. Puedes irte.
GERMAN:
Gracias, jefe. Le agradezco enormemente este permiso.
PABLO:
No te estoy dando permiso porque no estás trabajando... No importa. Vete.
Germán,
sonriendo como si no hubiera pasado nada, se retira de la conversación.
FABRICIO
Fabricio
entra en su casa apresuradamente, mientras Damien e Irupé lo siguen por detrás.
FABRICIO:
No podemos irnos sin repelente de insectos. Me pongo de mal humor fácilmente
con los mosquitos. Y ustedes no quieren verme de mal humor. Me vuelvo difícil
de tolerar.
IRUPE:
También cuando estás de buen humor.
DAMIEN:
Germán ha conseguido el permiso para ir con nosotros.
IRUPE:
Genial. Otro de nuestros hombres que nos salvarán si... Bueno, en realidad,
ninguno es bueno salvándonos de nada.
FABRICIO:
Yo los salvaré si es hay mosquitos.
Fabricio
agita el repelente como si fuera un premio y lo coloca en la gran mochila que
está repleta de cosas. Salen de la casa.
FABRICIO:
Sé que todos pueden acusarme de pecar de precavido, pero ustedes entiendan que
tengo que pensar eso.
IRUPE:
No te estamos juzgando por precavido. Te estamos juzgando porque dejaste todo a
último minuto.
DAMIEN:
Es verdad. Es la cuarta vez que entramos a tu casa porque te olvidas de algo. A
este paso, llegaremos en invierno a Bahía Ausente.
IRUPE:
Y las chicas se van a enojar porque quieren ir a la playa.
FABRICIO:
¡Playa! ¡Ropa de playa! ¡No estoy llevando ropa de playa! ¡Esperen un segundo!
Fabricio
vuelve a entrar apresuradamente.
Cuando
entra en la casa, se encuentran con Dafne en la cocina, quien mira la escena
con confusión.
DAFNE:
¿Qué está pasando?
Fabricio
se queda boquiabierto al verla.
Damien
e Irupé se acercan sigilosamente por detrás.
DAMIEN:
¿No crees que había otra cosa de la que te estabas olvidando en tu casa?
CELINA
Celina
y Virginia están fumando un cigarrillo al costado de los autos mientras esperan
a Fabricio y se ponen al día.
CELINA:
No puedo creer que hayas invitado a Fernando a venir con nosotros después de lo
que hizo. Ni siquiera yo invité a Alejandro a venir, aún cuando sé que él me
ama profundamente.
VIRGINIA:
No te ama, Celina.
CELINA:
Me ama profundamente y listo, Virginia. Deja de ser tan celosa.
VIRGINIA:
El chico está desesperado por encontrar a Margaret. Quizá podemos ayudarlo.
CELINA:
¿Aun cuando a ti te importa? ¿Estás queriendo que vaya a descubrir que Margaret
no lo ama en realidad y que se quede contigo? Porque eso es perverso.
VIRGINIA:
No quiero quedarme con Fernando, Celina. Ya no me interesa.
Celina
sonríe pero se queda en silencio.
CELINA:
¿Segura?
VIRGINIA:
Basta. Tenemos que enfocarnos en este viaje al que parece que nunca iremos
porque nadie está listo a la hora programada. Dios, cómo me irritan.
En
ese momento, aparece Fabián con un pequeño bolso en mano.
FABIAN:
¿Y yo con quién voy?
Celina
y Virginia entrecruzan una mirada.
CELINA:
¿En qué momento te sumaste al viaje?
FABIAN:
En el momento en que noté que todos iban a viajar y yo necesito vacaciones...
de Alejandro, específicamente.
CELINA:
¿Por qué, Fabián? Alejandro es tan bueno.
FABIAN:
No lo defiendas. ¿Puedo ir o no?
VIRGINIA:
Yo no podría decirte que no. Eres el único de los que tiene que viajar que está
listo.
FABRICIO
Hay
un momento incómodo en el salón de Fabricio.
Dafne
está cruzada de brazos, mirándolo con los ojos a media asta, claramente
incrédula ante una explicación que el muchacho brindó.
Detrás
de él, Damien e Irupé miran expectante la escena.
DAFNE:
¿Me estás diciendo que vas a viajar al otro lado del país sólo para buscar un
libro viejo?
FABRICIO:
Pero es un libro muy importante.
DAFNE:
¿Tú me crees estúpida?
FABRICIO:
¿Esa es una pregunta retórica?
DAFNE:
¿Realmente crees que te voy a dejar ir con tus dos amigas rameras durante un
viaje de varios días?
FABRICIO:
Pero, Dafne, no son dos. Son tres.
DAMIEN:
¿Esa es la parte que vas a corregir de su oración?
FABRICIO:
(a Dafne) Bueno, lamento no habértelo dicho y lamento que casi te dejé
encerrada en mi casa, pero... Necesito que salgas de aquí para que me pueda ir.
DAFNE:
Fabricio, tú no me estás escuchando. Tú no vas a ir a ese viaje.
FABRICIO:
No puedo incluirte en el viaje. ¡No hay lugar para ti!
Dafne,
envuelta en un ataque de histeria, le pega una cachetada.
DAFNE:
¡Terminamos!
Y
totalmente furiosa, se marcha de la casa.
Fabricio
se queda unos segundos masajeando el cachete ardiendo.
Damien
e Irupé están sumidos en un profundo silencio.
Luego,
el muchacho se gira hacia los dos testigos.
IRUPE:
Bueno, ¿crees que ya podemos irnos?
FABRICIO:
¿Ninguno de los dos va a preguntarme cómo me siento?
DAMIEN:
Claro, lo siento. ¿Cómo te encuentras?
FABRICIO:
Devastado. Mi chica acaba de abandonarme.
IRUPE:
¿Y no te molestaría llorar en el camino?
FABRICIO:
Sí, creo que puedo hacer eso.
IRUPE:
Total vas en el auto de Virginia.
DAMIEN:
No se diga más. Terminemos de empacar y vayámonos de viaje de una maldita vez.
MOMENTO MUSICAL
Fernando,
Damien, Fabricio, Germán, Virginia, Irupé, Jaime, Fabián y Celina están
poniendo las valijas en los autos para emprender el viaje a Bahía Ausente.
GERMAN:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
IRUPE:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
FABRICIO:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
CELINA:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
VIRGINIA:
Armate las valijas
que nos vamos de viaje.
Ya tengo reservados
el hotel y el pasaje.
JAIME: (a Irupé)
Tratá de no llevarte
casi todo el ropero
que después nos pasamos
quince días en cuero.
IRUPE:
Buscate el pasaporte
que ya falta muy poco.
Mejor si está vencido
así que cambiás esa foto.
FABRICIO:
Ya siento que me olvido
la mitad de las cosas.
Rompamos el chanchito,
acá tenés la baldosa.
FERNANDO:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
DAMIEN:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
DAMIEN:
Fijate los recibos
del seguro del auto.
Debemos la patente
pero no es para tanto.
JAIME:
La voz del GPS
me recuerda a tu vieja
por como te enloquece
en un ratito la oreja.
CELINA:
Me quieren asaltar
en la estación de servicio.
Mejor llenar el tanque
que comprar sandwichitos.
FABIAN:
El termo se chorrea
desde que lo compramos
y es una garantía
para mates lavados.
VIRGINIA:
Bienvenidos pasajeros
a este verdadero
viaje de placer.
DAMIEN:
No se sabe dónde vamos
pero la pasamos bien.
CELINA:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
JAIME:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
FERNANDO:
Con este desayuno
no hace falta el almuerzo.
Café, tocinos, frutos
y unos huevos revueltos.
DAMIEN:
No nos alcanza el día
con tantas excursiones.
Madrugo más que
cuando no estoy de vacaciones.
JAIME:
Pasando por la aduana
como siempre les dejo
el chiste que mi panza
pagará sobrepeso.
VIRGINIA:
Nos olvidamos algo
para los conocidos.
Después compramos
una pavadita en Retiro.
IRUPE:
Bienvenidos pasajeros
a este verdadero
viaje de placer.
GERMAN:
No se sabe a dónde vamos
pero la pasamos bien.
TODOS:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
CELINA
Mientras
termina de juntar las cosas en el auto, en el que va a ir con Virginia e Irupé,
ve saliendo del barrio a Dafne.
CELINA:
¿Quién es esa chica?
VIRGINIA:
Ella es DA-F-NE. La novia de Fabricio.
IRUPE:
(a Virginia) ¿Por qué la sigues llamando así? Pensé que ya no estabas celosa de
ella.
VIRGINIA:
No lo estoy. Pero no deja de ser gracioso mencionarla de esa manera.
CELINA:
Chicas, esa chica... ¿Recuerdan cuando les dije que una arpía me secuestró de
la casa de Margaret?
IRUPE:
Yo pensé que Margaret era una arpía.
CELINA:
También. Pero... DA-F-NE era la arpía.
Virginia
e Irupé se cruzan una mirada, sin comprender.
VIRGINIA:
¿Estás segura?
IRUPE:
¿No le faltan alas y garras para ser como la describiste?
CELINA:
Es obvio que le falta todo eso, pero estoy segura que era ella la que me llevó
a que me decapiten.
Virginia
e Irupé vuelven a hacer silencio.
Celina
pierde la cordura.
CELINA:
¡Chicas, dejen de tratarme como si estuviera loca! ¡Yo sé lo que vi, por el
amor de Dios!
IRUPE:
¿Y qué quieres que hagamos? ¿Que vayamos detrás de ella y la matemos?
VIRGINIA:
A mí no me molestaría.
IRUPE:
Para que Dafne se convierta en una arpía, tendría que tener un vínculo con
Luciana. Y mientras eso no suceda, creo que podemos estar tranquilos.
VIRGINIA:
Podremos encargarnos de ella cuando regresemos del viaje. En este momento,
tenemos que enfocarnos en la prioridad.
CELINA:
Tienen razón. Nuestra prioridad es ir a Bahía Ausente, relajarnos y pasarla
bien.
VIRGINIA:
¿Pero acaso te volviste loca? Nuestra prioridad es encontrar el maldito
Compendio del que habló Zack y salvar la humanidad de los Ángeles Azules. ¡Nada
de relajarse ni mucho menos pasarla bien!
Totalmente
alterada, Virginia se marcha dejando a las dos chicas asombradas por su exabrupto.
IRUPE:
Alguien necesita sexo.
CELINA:
Sí... Y Virginia también.
LUCIANA
Luciana
abre la puerta de su casa y del otro lado se encuentra con Dafne. La muchacha
está llorando desconsoladamente.
LUCIANA:
¿Dafne?
DAFNE:
Luci... Perdón, no sabía dónde ir. Acabo de cortar con mi novio.
LUCIANA:
Oh, pasa, pasa. ¿Desayunaste? Prepararé algo para comer. Tengo poco tiempo
porque estoy saliendo, pero te puedo escuchar por diez minutos si te sucede
algo grave.
Dafne
asiente e ingresa a la vivienda.
Se
sienta en el comedor.
DAFNE:
El muy cretino se fue con sus amigos de vacaciones. Y no fue capaz de llevarme.
Ay, los odio tanto.
LUCIANA:
¿A quiénes odias?
DAFNE:
A él, a sus amigos del barrio. Los odio a todos, Luciana. No pudo haberme hecho
una cosa así.
LUCIANA:
Bueno, Dafne. Estas cosas pasan. Seguro que luego lo hablan y se soluciona.
DAFNE:
¡No quiero que se solucione! ¡Quiero venganza!
Luciana
no comenta absolutamente nada más sobre el tema.
PABLO
Pablo
está en la celda de Ignacio Villas. Pablo se muestra un poco ansioso pero con
las claras intenciones de sacar un beneficio de esa conversación.
PABLO:
¿Qué sabes sobre Bahía Ausente?
IGNACIO:
Sé que es un pueblo que está al norte del país, que está rodeado por mar al
norte y al oeste, por un profundo bosque al este y un camino de tierra que lo
conecta desde el sur. Y sé que es un pueblo que tiene muchas cosas
interesantes.
Ignacio
sonríe con picardía, como si supiera lo que Pablo desea realmente de aquella
conversación.
PABLO:
Tu padre ha hecho una especie de brujería para calmar a Álvaro.
IGNACIO:
Hay algunas cosas que mi padre puede hacer. Y hay otras más que yo también
aprendí con el tiempo.
El
interés de Pablo es alto. Está siendo seducido por el discurso confuso de
Ignacio.
PABLO:
¿Sabes sobre este tema?
IGNACIO:
Sé lo suficiente.
PABLO:
¿Tienes ganas de salir de aquí? Porque quiero ir a Bahía Ausente y necesitaré
un guía.
Ignacio
sonríe ante la pregunta.
IGNACIO:
Quieres que encontremos el Compendio antes que ellos.
PABLO:
¿Crees que podríamos?
IGNACIO:
Podremos. Y lo haremos.
Ignacio
extiende sus brazos esposados, en señal de que Pablo lo libere. Pablo duda unos
instantes, hasta que finalmente acepta buscar la pequeña llave y dejar a
Ignacio en libertad.
IGNACIO:
¿Quieres ir a todo o nada? ¿Aunque haya algunas bajas en el camino?
PABLO:
Bahía Ausente no es mi jurisdicción, así que no me importará lo que hagas allí.
IGNACIO:
Es bueno saber eso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario