lunes, 10 de diciembre de 2018

Chapter 43


IRUPE

Irupé está armando los bolsos para el viaje a Bahía Ausente cuando nota que Jaime la mira.

JAIME: ¿A dónde te vas?
IRUPE: Estoy viajando a Bahía Ausente con los chicos.
JAIME: ¿Por qué no me dijiste nada?
IRUPE: Porque me voy solamente por dos semanas, Jaime. No pensé que notarías mi ausencia.
JAIME: Dos semanas. Claro que iba a notar tu ausencia, Irupé.

Ella se emociona ante sus palabras.

IRUPE: ¿De verdad?
JAIME: Sí. ¿Quién iba a hacer la cena o a limpiar la casa?

Irupé lanza un suspiro de fastidio y continúa juntando su bolso. Jaime ni siquiera se inmuta.

JAIME: ¿Por qué no voy contigo? Necesito vacaciones.
IRUPE: Puede que en Bahía Ausente no hubiera conexión a Internet. ¿Vas a poder sobrevivir a eso?
JAIME: Claro. ¿Qué es lo peor que me podría pasar? ¿Ponerme a hablar contigo?

Jaime se encoge de hombros mientras Irupé queda anonadada por su comentario. El muchacho sale de la habitación súper feliz. Ella vuelve a enfocarse en juntar la ropa.

IRUPE: Y pensar que casi me sentí culpable por engañarlo.

GERMAN

Germán está tímido ante su jefe, Pablo Catalani.

GERMAN: Y el viaje que vamos a hacer puede que dure un par de días. No sé cuánto, en realidad, porque tenemos que buscar un compendio. Y aunque estés al margen de todo este asunto de la magia, realmente es necesario para nosotros.
PABLO: Germán, tú estás suspendido de tu trabajo después de lo que pasó con Wilfredo.
GERMAN: Lo sé. Pero por si las dudas pensabas reintegrarme al trabajo, tenía que avisarte que no voy a estar.
PABLO: No pensaba hacerlo.
GERMAN: Pero estoy predispuesto a reincorporarme cuando regrese de Bahía Ausente.
PABLO: No me estás escuchando.
GERMAN: No, por lo general no escucho.
PABLO: Bien. Puedes irte.
GERMAN: Gracias, jefe. Le agradezco enormemente este permiso.
PABLO: No te estoy dando permiso porque no estás trabajando... No importa. Vete.

Germán, sonriendo como si no hubiera pasado nada, se retira de la conversación.

FABRICIO

Fabricio entra en su casa apresuradamente, mientras Damien e Irupé lo siguen por detrás.

FABRICIO: No podemos irnos sin repelente de insectos. Me pongo de mal humor fácilmente con los mosquitos. Y ustedes no quieren verme de mal humor. Me vuelvo difícil de tolerar.
IRUPE: También cuando estás de buen humor.
DAMIEN: Germán ha conseguido el permiso para ir con nosotros.
IRUPE: Genial. Otro de nuestros hombres que nos salvarán si... Bueno, en realidad, ninguno es bueno salvándonos de nada.
FABRICIO: Yo los salvaré si es hay mosquitos.

Fabricio agita el repelente como si fuera un premio y lo coloca en la gran mochila que está repleta de cosas. Salen de la casa.

FABRICIO: Sé que todos pueden acusarme de pecar de precavido, pero ustedes entiendan que tengo que pensar eso.
IRUPE: No te estamos juzgando por precavido. Te estamos juzgando porque dejaste todo a último minuto.
DAMIEN: Es verdad. Es la cuarta vez que entramos a tu casa porque te olvidas de algo. A este paso, llegaremos en invierno a Bahía Ausente.
IRUPE: Y las chicas se van a enojar porque quieren ir a la playa.
FABRICIO: ¡Playa! ¡Ropa de playa! ¡No estoy llevando ropa de playa! ¡Esperen un segundo!

Fabricio vuelve a entrar apresuradamente.
Cuando entra en la casa, se encuentran con Dafne en la cocina, quien mira la escena con confusión.

DAFNE: ¿Qué está pasando?

Fabricio se queda boquiabierto al verla.
Damien e Irupé se acercan sigilosamente por detrás.

DAMIEN: ¿No crees que había otra cosa de la que te estabas olvidando en tu casa?

CELINA

Celina y Virginia están fumando un cigarrillo al costado de los autos mientras esperan a Fabricio y se ponen al día.

CELINA: No puedo creer que hayas invitado a Fernando a venir con nosotros después de lo que hizo. Ni siquiera yo invité a Alejandro a venir, aún cuando sé que él me ama profundamente.
VIRGINIA: No te ama, Celina.
CELINA: Me ama profundamente y listo, Virginia. Deja de ser tan celosa.
VIRGINIA: El chico está desesperado por encontrar a Margaret. Quizá podemos ayudarlo.
CELINA: ¿Aun cuando a ti te importa? ¿Estás queriendo que vaya a descubrir que Margaret no lo ama en realidad y que se quede contigo? Porque eso es perverso.
VIRGINIA: No quiero quedarme con Fernando, Celina. Ya no me interesa.

Celina sonríe pero se queda en silencio.

CELINA: ¿Segura?
VIRGINIA: Basta. Tenemos que enfocarnos en este viaje al que parece que nunca iremos porque nadie está listo a la hora programada. Dios, cómo me irritan.

En ese momento, aparece Fabián con un pequeño bolso en mano.

FABIAN: ¿Y yo con quién voy?

Celina y Virginia entrecruzan una mirada.

CELINA: ¿En qué momento te sumaste al viaje?
FABIAN: En el momento en que noté que todos iban a viajar y yo necesito vacaciones... de Alejandro, específicamente.
CELINA: ¿Por qué, Fabián? Alejandro es tan bueno.
FABIAN: No lo defiendas. ¿Puedo ir o no?
VIRGINIA: Yo no podría decirte que no. Eres el único de los que tiene que viajar que está listo.

FABRICIO

Hay un momento incómodo en el salón de Fabricio.
Dafne está cruzada de brazos, mirándolo con los ojos a media asta, claramente incrédula ante una explicación que el muchacho brindó.
Detrás de él, Damien e Irupé miran expectante la escena.

DAFNE: ¿Me estás diciendo que vas a viajar al otro lado del país sólo para buscar un libro viejo?
FABRICIO: Pero es un libro muy importante.
DAFNE: ¿Tú me crees estúpida?
FABRICIO: ¿Esa es una pregunta retórica?
DAFNE: ¿Realmente crees que te voy a dejar ir con tus dos amigas rameras durante un viaje de varios días?
FABRICIO: Pero, Dafne, no son dos. Son tres.
DAMIEN: ¿Esa es la parte que vas a corregir de su oración?
FABRICIO: (a Dafne) Bueno, lamento no habértelo dicho y lamento que casi te dejé encerrada en mi casa, pero... Necesito que salgas de aquí para que me pueda ir.
DAFNE: Fabricio, tú no me estás escuchando. Tú no vas a ir a ese viaje.
FABRICIO: No puedo incluirte en el viaje. ¡No hay lugar para ti!

Dafne, envuelta en un ataque de histeria, le pega una cachetada.

DAFNE: ¡Terminamos!

Y totalmente furiosa, se marcha de la casa.
Fabricio se queda unos segundos masajeando el cachete ardiendo.
Damien e Irupé están sumidos en un profundo silencio.
Luego, el muchacho se gira hacia los dos testigos.

IRUPE: Bueno, ¿crees que ya podemos irnos?
FABRICIO: ¿Ninguno de los dos va a preguntarme cómo me siento?
DAMIEN: Claro, lo siento. ¿Cómo te encuentras?
FABRICIO: Devastado. Mi chica acaba de abandonarme.
IRUPE: ¿Y no te molestaría llorar en el camino?
FABRICIO: Sí, creo que puedo hacer eso.
IRUPE: Total vas en el auto de Virginia.
DAMIEN: No se diga más. Terminemos de empacar y vayámonos de viaje de una maldita vez.

MOMENTO MUSICAL

Fernando, Damien, Fabricio, Germán, Virginia, Irupé, Jaime, Fabián y Celina están poniendo las valijas en los autos para emprender el viaje a Bahía Ausente.



GERMAN:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
IRUPE:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
FABRICIO:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
CELINA:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.

VIRGINIA:
Armate las valijas
que nos vamos de viaje.
Ya tengo reservados
el hotel y el pasaje.
JAIME: (a Irupé)
Tratá de no llevarte
casi todo el ropero
que después nos pasamos
quince días en cuero.

IRUPE:
Buscate el pasaporte
que ya falta muy poco.
Mejor si está vencido
así que cambiás esa foto.
FABRICIO:
Ya siento que me olvido
la mitad de las cosas.
Rompamos el chanchito,
acá tenés la baldosa.

FERNANDO:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
DAMIEN:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.

DAMIEN:
Fijate los recibos
del seguro del auto.
Debemos la patente
pero no es para tanto.
JAIME:
La voz del GPS
me recuerda a tu vieja
por como te enloquece
en un ratito la oreja.

CELINA:
Me quieren asaltar
en la estación de servicio.
Mejor llenar el tanque
que comprar sandwichitos.
FABIAN:
El termo se chorrea
desde que lo compramos
y es una garantía
para mates lavados.

VIRGINIA:
Bienvenidos pasajeros
a este verdadero
viaje de placer.
DAMIEN:
No se sabe dónde vamos
pero la pasamos bien.

CELINA:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
JAIME:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.

FERNANDO:
Con este desayuno
no hace falta el almuerzo.
Café, tocinos, frutos
y unos huevos revueltos.
DAMIEN:
No nos alcanza el día
con tantas excursiones.
Madrugo más que
cuando no estoy de vacaciones.

JAIME:
Pasando por la aduana
como siempre les dejo
el chiste que mi panza
pagará sobrepeso.
VIRGINIA:
Nos olvidamos algo
para los conocidos.
Después compramos
una pavadita en Retiro.

IRUPE:
Bienvenidos pasajeros
a este verdadero
viaje de placer.
GERMAN:
No se sabe a dónde vamos
pero la pasamos bien.

TODOS:
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.
Cama, cama, cama, cama.
Cama, cama, come on.

CELINA

Mientras termina de juntar las cosas en el auto, en el que va a ir con Virginia e Irupé, ve saliendo del barrio a Dafne.

CELINA: ¿Quién es esa chica?
VIRGINIA: Ella es DA-F-NE. La novia de Fabricio.
IRUPE: (a Virginia) ¿Por qué la sigues llamando así? Pensé que ya no estabas celosa de ella.
VIRGINIA: No lo estoy. Pero no deja de ser gracioso mencionarla de esa manera.
CELINA: Chicas, esa chica... ¿Recuerdan cuando les dije que una arpía me secuestró de la casa de Margaret?
IRUPE: Yo pensé que Margaret era una arpía.
CELINA: También. Pero... DA-F-NE era la arpía.

Virginia e Irupé se cruzan una mirada, sin comprender.

VIRGINIA: ¿Estás segura?
IRUPE: ¿No le faltan alas y garras para ser como la describiste?
CELINA: Es obvio que le falta todo eso, pero estoy segura que era ella la que me llevó a que me decapiten.

Virginia e Irupé vuelven a hacer silencio.
Celina pierde la cordura.

CELINA: ¡Chicas, dejen de tratarme como si estuviera loca! ¡Yo sé lo que vi, por el amor de Dios!
IRUPE: ¿Y qué quieres que hagamos? ¿Que vayamos detrás de ella y la matemos?
VIRGINIA: A mí no me molestaría.
IRUPE: Para que Dafne se convierta en una arpía, tendría que tener un vínculo con Luciana. Y mientras eso no suceda, creo que podemos estar tranquilos.
VIRGINIA: Podremos encargarnos de ella cuando regresemos del viaje. En este momento, tenemos que enfocarnos en la prioridad.
CELINA: Tienen razón. Nuestra prioridad es ir a Bahía Ausente, relajarnos y pasarla bien.
VIRGINIA: ¿Pero acaso te volviste loca? Nuestra prioridad es encontrar el maldito Compendio del que habló Zack y salvar la humanidad de los Ángeles Azules. ¡Nada de relajarse ni mucho menos pasarla bien!

Totalmente alterada, Virginia se marcha dejando a las dos chicas asombradas por su exabrupto.

IRUPE: Alguien necesita sexo.
CELINA: Sí... Y Virginia también.

LUCIANA

Luciana abre la puerta de su casa y del otro lado se encuentra con Dafne. La muchacha está llorando desconsoladamente.

LUCIANA: ¿Dafne?
DAFNE: Luci... Perdón, no sabía dónde ir. Acabo de cortar con mi novio.
LUCIANA: Oh, pasa, pasa. ¿Desayunaste? Prepararé algo para comer. Tengo poco tiempo porque estoy saliendo, pero te puedo escuchar por diez minutos si te sucede algo grave.

Dafne asiente e ingresa a la vivienda.
Se sienta en el comedor.

DAFNE: El muy cretino se fue con sus amigos de vacaciones. Y no fue capaz de llevarme. Ay, los odio tanto.
LUCIANA: ¿A quiénes odias?
DAFNE: A él, a sus amigos del barrio. Los odio a todos, Luciana. No pudo haberme hecho una cosa así.
LUCIANA: Bueno, Dafne. Estas cosas pasan. Seguro que luego lo hablan y se soluciona.
DAFNE: ¡No quiero que se solucione! ¡Quiero venganza!

Luciana no comenta absolutamente nada más sobre el tema.

PABLO

Pablo está en la celda de Ignacio Villas. Pablo se muestra un poco ansioso pero con las claras intenciones de sacar un beneficio de esa conversación.

PABLO: ¿Qué sabes sobre Bahía Ausente?
IGNACIO: Sé que es un pueblo que está al norte del país, que está rodeado por mar al norte y al oeste, por un profundo bosque al este y un camino de tierra que lo conecta desde el sur. Y sé que es un pueblo que tiene muchas cosas interesantes.

Ignacio sonríe con picardía, como si supiera lo que Pablo desea realmente de aquella conversación.

PABLO: Tu padre ha hecho una especie de brujería para calmar a Álvaro.
IGNACIO: Hay algunas cosas que mi padre puede hacer. Y hay otras más que yo también aprendí con el tiempo.

El interés de Pablo es alto. Está siendo seducido por el discurso confuso de Ignacio.

PABLO: ¿Sabes sobre este tema?
IGNACIO: Sé lo suficiente.
PABLO: ¿Tienes ganas de salir de aquí? Porque quiero ir a Bahía Ausente y necesitaré un guía.

Ignacio sonríe ante la pregunta.

IGNACIO: Quieres que encontremos el Compendio antes que ellos.
PABLO: ¿Crees que podríamos?
IGNACIO: Podremos. Y lo haremos.

Ignacio extiende sus brazos esposados, en señal de que Pablo lo libere. Pablo duda unos instantes, hasta que finalmente acepta buscar la pequeña llave y dejar a Ignacio en libertad.

IGNACIO: ¿Quieres ir a todo o nada? ¿Aunque haya algunas bajas en el camino?
PABLO: Bahía Ausente no es mi jurisdicción, así que no me importará lo que hagas allí.
IGNACIO: Es bueno saber eso.


No hay comentarios:

Publicar un comentario