miércoles, 26 de diciembre de 2018

Chapter 52


Previamente:
Theo Costas, un hechicero de Bahía Ausente, abrió un portal al pasado para que Virginia, Celina, Fabián y Germán pudieran descubrir qué fue del Compendio antes del Ataque de las Arpías.
Al viajar en el tiempo, reviven los últimos dos días del campamento y conocen al grupo que anteriormente comandaba Edgar. Descubren el misterio de algo que sucedió con Max, un joven que desapareció y del que no se tiene noticias.
Germán, junto con otros dos miembros del campamento, siguen a Edgar mientras ingresa en un bosque, pero son atacados por las Arpías que protegen el lugar. Germán pierde el conocimiento en el bosque y los chicos del campamento vuelven sin él.
Irupé, Damien y Fernando se quedaron a pasar la noche para esperar a Jaime y a Fabricio. La casa de Theo es abordada por un demonio al que no deben abrirle la puerta. Los chicos llegan a un viejo amigo de Theo, Cóndor, y descubren que ese demonio representa al amor de la vida de Theo, una muchacha ya muerta, que quiere ingresar a la casa.
Fabricio y Jaime logran escapar de la drenadora, pero no logran darse cuenta, hasta que ya es demasiado tarde, que el Recolector había hechizado el auto, que se estrella contra un árbol. Cuando Fabricio despierta en medio del campo, ya es de noche y no hay señales de Jaime.
Por su parte, Joseph ha conseguido escapar de Ignacio, abandonándolo en una estación de servicio. Recibe ayuda de un campesino llamado Bruno, que aunque Joseph no lo sabe, es una de las personas que estaba en el campamento.

CELINA

Celina está tirada en la cama, con la vista clavada en el techo.

CELINA: Siento que he perdido el criterio sobre cuándo comienzan los días y cuándo comienzan las noches. Aquí dentro, el tiempo circula de una forma distinta. De momentos, me asomo a la ventana y veo que todavía hay sol y hay vida. Pero recién vi y era de noche. El movimiento del campamento era casi nulo. ¿Acaso sólo es una noche más o acaso el hechizo de Theo terminó y yo simplemente me quedé encerrada todo este tiempo? ¿Cómo podría saber una cosa así?

Escucha que Virginia lanza un suspiro de fastidio a sus espaldas.

VIRGINIA: Por todos los cielos, Celina, esto está resultando una terrible tortura para mí. Estar encerrada contigo es una de las peores decisiones que he tomado a lo largo de mi vida.

Celina, lejos de sentirse herida por su comentario, se gira hacia su amiga con una sonrisa.

CELINA: Entonces, creo que es momento de que salgamos de esta habitación, ¿no crees?

Virginia lanza una mirada confundida.

VIRGINIA: No sé si sea seguro. Fabián dijo que vendría a avisarnos...
CELINA: Fabián no vendrá al rescate. Ni que fuera el caballero blanco. Tenemos que valernos por nosotras mismas. Oh, por favor, Virginia, al menos salgamos a tomar un poco de aire en el bosque.

Virginia finalmente asiente.

VIRGINIA: De acuerdo. De todos modos, parece que Fabián y Germán están ansiosos en la misión de encontrar a Max y se olvidaron que vinimos aquí a buscar un maldito libro. Me pondré una gorra y unas gafas para evitar que alguien me reconozca, pero en lo posible, evitaremos el contacto con la gente. Iremos a recorrer los alrededores del campamento. ¿Te parece?
CELINA: Solamente eso pido.

Llena de vida, Celina se incorpora y se comienza a preparar para salir de su encarcelamiento.

DAMIEN

Damien, Irupé y Fernando salen de la casa de Cóndor, bastante desanimados, retornando a la casa de Theo.

IRUPE: ¿No se sienten totalmente devastados por la trágica historia de Theo?
FERNANDO: Es romántico, si lo piensan. Él nunca superó la muerte de la mujer que amaba y ahora un demonio lo atormenta con su figura todas las noches.
IRUPE: Casi como si fueran una pareja real.
DAMIEN: Fue una historia triste, así que creo que optaré por ir a algún bar y cambiar mi humor. ¿Alguno desea acompañarme?
FERNANDO: Yo, pero solamente si no vas a terminar enrollándote con el primero que encuentres.
DAMIEN: No puedo prometerte que no haré algo así porque quiero ir justamente a eso.
FERNANDO: Entonces prefiero quedarme en casa.
IRUPE: (a Damien) Pero, ¿tú estás hablando en serio? ¿No escuchaste que hay un demonio que va a esa casa a medianoche? ¿Por qué vas a salir? ¿Qué vas a hacer para volver a entrar?
DAMIEN: Bueno, Theo nos prohibió abrir la puerta entre las 12 y las 3, así que mientras vuelva después de ese horario, no tendríamos que tener problemas.
IRUPE: ¿Pero qué sucede si llegamos y ya están Jaime y Fabricio? Tendríamos que ir al campamento.
DAMIEN: Tendríamos que haber ido al campamento hoy, por más que ellos no hayan llegado. No lo hicimos.
IRUPE: Le dimos un tiempo de espera de gracia. Iremos mañana aunque los chicos todavía no lleguen. ¿Se dan cuenta que pese a que Jaime está desaparecido hace un día y medio, no me encuentro alterada ni haciendo berrinches por la preocupación?
FERNANDO: ¿Porque eres consciente de que su demora se puede deber a que todavía no repararon el auto?
IRUPE: No, creo que en realidad no me importa. Pero la teoría sobre el auto es buena. Sigamos por ese camino que me hace quedar mejor.
DAMIEN: Bien, volveré después de las 3 de la mañana. Y si mañana tenemos que madrugar para ir al Campamento, pondré mi mejor voluntad e iremos a descubrir qué pasó con el libro que vinimos a buscar.
IRUPE: Si decides ir con buena voluntad mañana significaría solamente que tuviste sexo esta noche.
DAMIEN: Si estoy de mal humor, ya sabrán que no fue así.
IRUPE: En lo particular, más allá del enfado de que nos abandones en un momento tan importante para dar rienda suelta a tus instintos primitivos, debo confesar que estoy sorprendida que finalmente te decidas a ir en busca de tener sexo con otra persona que no fuera Pedro.

Damien se queda boquiabierto ante la mención del nombre de Pedro.

DAMIEN: Vaya. No lo había pensado de ese modo.
IRUPE: Es un paso importante que hayas establecido, no sólo una distancia física sino también emocional al vínculo que tenías con él.
DAMIEN: Ahora realmente necesito una copa.

Irupé sonríe como si hubiera ganado algo. Fernando la lapida con la mirada.

FERNANDO: Ni siquiera yo me atreví a arruinarle su momento de triunfo personal.
IRUPE: ¿Qué decirte, Fernando? Detesto a la gente feliz.

MOMENTO MUSICAL

Y mientras Damien va caminando solitario hacia el bar, sus queridos amigos y conocidos aparecen a cantar este temazo por las calles nocturnas de Bahía Ausente.



IRUPE:
Me equivoqué al dejar mis huellas
donde no he sido feliz.
DAMIEN:
Me equivoqué al hacer las cuentas
sin tenerme en cuenta a mí.
VIRGINIA:
Cuando hice daño por las malas.
Cuando no dije que no.
FERNANDO:
Me equivoqué las tirar las armas
cuando iba ganando yo.

JAIME:
Me equivoqué al dejar la fiesta,
le di llaves al ladrón.
FABIAN:
Jugar a ser la oveja negra
y a no aprender la lección.
DAMIEN:
Cuando he saltado un aro en llamas
por no herir al domador.
CELINA:
Cuando el tramposo volvió a casa
y le dio la absolusión.

IRUPE:
Cuando me di la espalda.
Cuando no dije nada.
Cuando fui una ciudad sin ley,
una amazona a pie.
GERMAN:
La piedra en el camino.
Un sol muerto de frío.
El que cuando todo se hundió
lo usó de munición.

FABRICIO:
Me equivoqué al no ser el otro,
gané en todo lo demás.
IRUPE:
Cuando nadé y guardé la ropa
que me ibas a quitar.
GERMAN:
Al no dar la última calada
delante del pelotón.
DAMIEN:
Cuando por no tener dos caras
me las partieron las dos.

FABIAN:
Benditos sean los errores.
Las duchas frías.
La medicina, el mal de amores.
FERNANDO:
La cuesta abajo, el paso en falso.
Los golpes que te enseñan
a saber caer.

FABRICIO:
La poesía de las derrotas.
La vida en ruinas bajo la ropa.
DAMIEN:
Lo que le escondes
a los relojes.
Las noches que no acaban
al amanecer.

CELINA:
Cuando me di la espalda.
Cuando no dije nada.
Cuando fui una ciudad sin ley,
una amazona a pie.
JAIME:
La piedra en el camino.
Un sol muerto de frío.
El que cuando todo se hundió
lo usó de munición.

VIRGINIA:
La que se dio la espalda.
La que no dijo nada.
La que fue una ciudad sin ley,
una amazona a pie.
FABRICIO:
La piedra en el camino.
Un sol muerto de frío.
El que cuando todo se hundió
lo usó de munición.

CELINA:
Ni soy ni fui
de las que sólo abrazan
si es con chaleco antibalas.
Ni la pirata que
sólo viajaba en barcos de papel.

FABIAN

Fabián está aterrorizado.
Julio y Bruno siguieron a Edgar, en compañía de su amigo Germán, pero solamente ellos dos volvieron de la expedición.
El grupo del campamento que vigila a Edgar, está reunido para escuchar el relato de los dos muchachos que presentan claros signos de haber sido magullados.

BRUNO: Era una bestia con alas y garras. Cuando nos vio, comenzó a atacarnos. Nos hizo volar por los aires con una fuerza poco creíble.
VALERIA: ¿Era la única?
BRUNO: Solamente vimos a esa. Pero no podría decir que era la única.
FABIAN: ¿Y qué pasó con mi amigo?

Julio lo mira, como si fuera el que se siente más culpable de todo aquello.

JULIO: La bestia fue detrás de él y lo tomó entre su poder. Se perdió entre los árboles. No logré ver qué le pasó, pero escuché un ruido fuerte, como una explosión.
BRUNO: Más bien, parecía un disparo.
MELISSA: ¿Entonces qué? ¿Lo hizo explotar?
LUNA: ¡Dios santo, Melissa! Acabo de comer.
MELISSA: Pero es que si la bestia lo agarra al chico y ellos escuchan una explosión...
VALERIA: También puede significar que alguien más apareció y disparó a la arpía.

Mira a Fabián como si aquello fuera regocijante.

VALERIA: Existe la posibilidad de que tu amigo aún esté con vida.
FABIAN: Qué alivio. Tenemos que ir a buscarlo.
VALERIA: Lo haremos. Pero en la mañana.
FABIAN: Para mañana a la mañana...
VALERIA: No sabemos lo que hay en ese bosque. Además, Edgar aparecerá en cualquier momento y puede descubrir que nos vamos a cualquier hora. Mañana a primera hora nos volveremos a reunir y trataremos de descubrir qué sucedió.
FABIAN: ¿Eso es todo lo que vas a hacer? ¿No consideras en llamar a la policía?
VALERIA: ¿Y decirles qué?
FABIAN: ¿Qué te parece "un chico fue secuestrado por una bestia"?

Valeria sonríe con cinismo y da por concluida la conversación.
Fabián se altera al ver que el resto del grupo obedece sin la necesidad de decir palabras.

FABIAN: Esto con Virginia no pasa.

Sin esperar la reacción de los demás, sale corriendo hacia el bloque de cabañas donde pasaron la noche.
Llega hasta la puerta de la habitación de las chicas. La abre. Descubre que no hay nadie dentro tampoco.

FABIAN: O sí pasa.

CELINA

Celina está guiando a Virginia por medio del bosque. La segunda, con el fin de camuflarse y que nadie la confunda con Valeria, está llevando puesta una gorra con la que tapó todo su cabello y unas gafas de sol.

VIRGINIA: Tengo que reconocer que venir con gafas de sol en plena noche no fue una de mis ideas más inteligentes.
CELINA: Lo que daría lo mismo, Virginia, porque por estos lados no hay nadie. No sé si este predio sigue siendo parte del hechizo de Theo o acaso volvimos al presente y por eso está tan deshabitado.
VIRGINIA: Es mejor ser prevenidas. Si alguien aparece, me esconderé entre la maleza y tendrás que hablar tú sola. Bueno, si es que puedo ver dónde está la maleza, porque no estoy viendo nada.

Celina pega un suspiro agotador.

CELINA: No hay diferencia entre andar por aquí y quedarnos encerrada en la habitación. Yo quería interactuar con los chicos del pasado.
VIRGINIA: Tú siempre quieres más de lo que la gente te ofrece.
CELINA: ¡Eso es totalmente injusto! ¿Acaso es mi culpa querer conocer a ese grupo de personas tan divertido?
VIRGINIA: Totalmente idealizado, Celina. Por lo que escuché, no tienen nada de...

Virginia detiene su marcha cuando Celina la obliga a parar. Empieza a mover la cabeza para todos lados.

VIRGINIA: ¿Qué sucede? No veo nada. ¡No veo nada!
CELINA: Hay un chico colgado en un árbol.
VIRGINIA: ¿Qué? ¿Dónde? ¿Un suicida?
CELINA: Quítate las malditas gafas.

Virginia, por primera vez, hace caso a un consejo de alguien.
Celina señala un árbol en donde ve a un muchacho rubio, con una soga al cuello, que está colgado de un árbol.

VIRGINIA: Oh, por Dios...
CELINA: ¿Está... Muerto?

Los pies del joven apenas tocan el piso.
Parece inerte, pero automáticamente abre los ojos cuando ellas se acercan.

MUCHACHO DEL BOSQUE: Por favor... Por favor... Ayúdenme.

DAMIEN

Damien se encuentra en el único bar que encontró en Bahía Ausente. Está sentado frente a la barra. El barman es un hombre joven y apuesto.

BARMAN: ¿Forastero?
DAMIEN: ¿Se me nota?
BARMAN: Bahía Ausente es un pueblo chico. Es fácil reconocer cuando alguien no es de aquí.
DAMIEN: ¿Cómo reaccionan los lugareños? ¿Fanatismo y adoración o sólo nos observan como animales de feria?
BARMAN: Depende de quién te encuentres. Hay muchos cazadores de forasteros por aquí.
DAMIEN: ¿Hacen apuestas para ver quién consigue más?
BARMAN: No me extrañaría. Si tuviéramos Internet en el pueblo, seguramente habría alguna página en donde se hicieran las apuestas.
DAMIEN: Bueno, conmigo ganarían.

El barman señala un rincón más apartado y oscuro del bar.

BARMAN: El rincón de las conquistas.
DAMIEN: ¿Simplemente llevo mi trago y espero a ver qué aparece?
BARMAN: Sólo es un consejo de alguien que sabe cómo se mueve la cosa por aquí.
DAMIEN: Y lo acepto. Gracias.

Damien agarra su trago y, feliz, se dirige hacia el sitio del bar que le fue señalado.

CELINA

Las dos chicas automáticamente reaccionan al pedido de auxilio del muchacho.
Corren hacia el árbol, sin darse cuenta que al acercarse, rompen un sutil círculo de sal que había alrededor.

CELINA: Resiste, resiste.

Virginia corre a trepar el árbol hasta la rama que sostiene la soga. Celina, por su parte, va hacia el cuello del muchacho para intentar desanudar la horca.

VIRGINIA: Esto está muy ajustado.
CELINA: Creo que voy a tener más suerte aquí abajo.

Tras un poco de fuerza, Celina logra desatar la soga del cuello del chico.
El joven vuelve a respirar y a tener un poco de color.
En las alturas, Virginia opta por volver a ponerse las gafas para evitar ser reconocida, aunque eso le impida bajar del árbol ya que volvió a quedar a ciegas.

MUCHACHO DEL BOSQUE: Muchas gracias, gracias.
CELINA: ¿Qué diablos te pasó?
MUCHACHO DEL BOSQUE: Una broma. Los chicos me quisieron gastar una broma.
VIRGINIA: Una broma de mal gusto. ¿Así juegan en este campamento?
MUCHACHO DEL BOSQUE: Sólo los jóvenes. A los niños no se les tiene permitido ahorcarse en el bosque.
VIRGINIA: Me quedo más tranquila entonces.
CELINA: (al muchacho del bosque) ¿Cómo te llamas?
NATHAN: Mi nombre es Nathan. ¿Ustedes quiénes son?
CELINA: Yo soy Celina y la loca de las gafas sentada en la rama es Virginia.

Nathan mira a Virginia, quien a efectos de evitar ser reconocida, mira hacia otro lado. El muchacho vuelve a bajar la mirada a Celina.

NATHAN: Muchas gracias, chicas. Seguramente hubiera tenido que pasar toda la noche aquí y era una tortura.
CELINA: Deberías hablar con Edgar sobre esto. No se deberían permitir esta clase de juegos.
NATHAN: Si ya conocen a Edgar, sabrán que no sirve de mucho hablar con él.
CELINA: No puedo discutir eso.
NATHAN: Las veré por ahí. Me tengo que ir.

El chico sonríe una vez más y mira a Virginia una vez más.

NATHAN: ¿Quieres que te ayudemos a bajar?
VIRGINIA: Puedo hacerlo sola.
NATHAN: ¿Por qué las gafas de noche?
VIRGINIA: Tengo una infección ocular.
NATHAN: Oh, en ese caso, realmente prefiero irme.
CELINA: Vete en paz.

El chico sonríe y se marcha.
Celina sonríe con satisfacción al ver que se marcha.

CELINA: Vaya, y tú que no querías salir de la habitación. Hemos ayudado a una persona. ¡A una persona del pasado! ¡Me siento viva finalmente! Esto es lo que hacemos, Virginia. Ayudar a la gente...

Un muchacho nuevo está frente a ella.
La mira con los ojos coléricos y aterrorizados.
Celina se queda de piedra al verlo.
Aunque aún no lo conoce, el chico frente a ella es Lucas.

LUCAS: ¡¿Pero qué hiciste?!

Celina se queda paralizada al ver que tiene un enorme libro negro en sus manos.

VIRGINIA

Virginia decide quedarse inmóvil, en la rama alta del árbol esperando no ser vista, mientras Celina es interceptada por el muchacho que tiene un libro negro en su poder.
¿Será el famoso Compendio que buscaban?
Celina, lejos de acobardarse, defiende su accionar.

CELINA: ¡Tenían a este chico colgado a punto de ser ahorcado! No sé qué clase de juegos peligrosos hacían, pero lo saqué de su miseria.

El muchacho mira hacia el piso y su rostro se transforma.
Está enojado, pero también está asustado.

LUCAS: Lo han liberado. ¡Lo liberaron!
CELINA: Pues creo que eso es bastante obvio porque ya no está colgado más de esta rama.
LUCAS: No lo entiendes. ¡Acaban de liberar a un peligroso fantasma!

Virginia siente el escalofrío al escuchar las últimas palabras del joven.

CELINA: ¿Cómo...?
LUCAS: Estaba encerrado en un círculo alrededor de este árbol, porque es un asesino. Era la única forma que tuvimos de contenerlo. ¡Y ahora está libre!

Definitivamente, Virginia optará por quedarse escondida y no hacerse ver.

DAMIEN

El primer cazador de forasteros no tarda en caer cerca de la mesa de Damien. Es un muchacho rubio, de ojos claros y hundidos. Su actitud es simpática, como tanteando el terreno.
Señala la silla frente a Damien.

CHICO DEL BAR: ¿Está ocupada?
DAMIEN: Depende. ¿Es para llevártela a otro sitio o es para sentarte allí?
CHICO DEL BAR: Es para sentarme.
DAMIEN: Entonces está libre.

El muchacho se ríe y se sienta.

CHICO DEL BAR: ¿Por qué? ¿Qué pasaba si quería llevármela a otro sitio?
DAMIEN: Te iba a responder que estoy esperando a alguien. No iba a quedar como un fracasado. Aunque también te hubiera dicho lo mismo si no me resultaras atractivo.
CHICO DEL BAR: Vaya. Directo al punto en la primera oración.
DAMIEN: Los chicos de la ciudad somos directos.
CHICO DEL BAR: ¿De dónde eres?
DAMIEN: De Estrella Dorada.
CHICO DEL BAR: No es una ciudad.
DAMIEN: ¿Cómo me hubiera imaginado que sabrías eso? Soy Damien.
CHICO DEL BAR: Damien de Estrella Dorada. Mucho gusto. Me llamo Nathan.

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