DAMIEN
Damien
entra en el despacho de Pedro con unas planillas en sus manos.
DAMIEN:
¿Me puedes decir qué es esto?
PEDRO:
Por lo que veo a la distancia, es el cronograma de actividades.
DAMIEN:
Me refiero a por qué estoy en la plantilla del programa de Lulú. No trabajo
para ella. Solamente sustituí a Irupé una vez.
PEDRO:
Pero Lulú quiere que trabajes en su programa. Así que como es la estrella, no
pude decirle que no.
Damien
se muerde el labio para reprimir la ira.
DAMIEN:
No pudiste decirle que no.
PEDRO:
Antes que nada, sé lo que estás pensando.
DAMIEN:
¿Sabes que en este momento deseo que literalmente te explote la cabeza?
PEDRO:
Bueno, quizá no estaba pensando eso. Pero asumo que crees que esto significa
que nosotros dos no podremos estar juntos, pero no es necesario que tomemos una
decisión tan drástica.
DAMIEN:
Claro que es necesario. Es obvio que tú no vas a tomar ninguna.
Pedro
acusa el golpe. Se queda callado. Damien suspira.
DAMIEN:
Voy a necesitar unos días libres. Tengo que realizar un viaje de urgencia.
Quizá, con suerte, Lulú se olvide de mí y yo pueda volver a trabajar con Anna.
PEDRO:
Vamos, Damien, no es para que reacciones así. Entiendo que puedas sentirte mal,
pero lo que tenemos nosotros va más allá de si trabajas con ella o no.
DAMIEN:
Lo que tenemos nosotros es un cuento que se repite una y otra vez. Y alguien
tiene que poner un final.
Damien
sale antes de escuchar una respuesta.
En
ese momento, suena su teléfono.
DAMIEN:
¿Sí? ¿Quién habla?
FABRICIO:
¡Soy Fabricio! Agenda mi número de una vez.
DAMIEN:
No estoy de humor, Fabricio. No puedo recitarte un poema.
FABRICIO:
Quizá necesito que lo vuelvas a hacer porque convertí a mi chica en una flor.
Literal.
DAMIEN:
¿Qué quieres decir?
FABRICIO:
Que al hacer el poema, hice un conjuro.
DAMIEN:
Pásame la dirección y voy para allá.
FABRICIO:
¿Vas a agendarme esta vez?
DAMIEN:
Todavía no.
VIRGINIA
Virginia
desciende del auto para entrar en su casa, corriendo bajo la lluvia.
En
ese momento, Fernando la intercepta desde su vivienda y corre para alcanzarla
antes de que ingrese.
FERNANDO:
Virginia, espera. Necesito hablar contigo.
VIRGINIA:
¿Qué sucede?
FERNANDO:
Es sobre Margaret.
Virginia
se queda perpleja por unos minutos y luego asiente.
VIRGINIA:
Pasa. No vamos a tener esta charla bajo la lluvia.
Virginia
abre la puerta de su casa. Ambos ingresan.
FERNANDO:
¿Te molesta si me quito la remera? No quiero resfriarme.
VIRGINIA:
No, te traeré una toalla.
Virginia
toma una toalla de su armario y cuando vuelve, el cuerpo bien marcado de
Fernando sin una remera encima provoca en la muchacha que se quede encandilada.
Le
entrega la toalla y va a buscar una copa de vino.
VIRGINIA:
¿Qué querías hablar sobre mi hermana?
FERNANDO:
Necesito que me ayudes a buscarla.
VIRGINIA:
No veo a mi hermana hace años. No tengo idea de dónde la puedo encontrar. Hemos
perdido comunicación.
FERNANDO:
Bueno, pero tal vez tus padres o algún familiar sepa sobre ella. No pudo haber
desaparecido por completo. Necesito saber si al menos se encuentra con vida.
VIRGINIA:
Con vida se encuentra porque Celina la vio.
FERNANDO:
¿La vio? Genial. ¿En dónde?
VIRGINIA:
En el futuro.
Fernando
pierde automáticamente todo vestigio de esperanza.
FERNANDO:
Celina hizo un conjuro para ir al futuro.
VIRGINIA:
No fue eso lo que quiso hacer, pero fue lo que le salió. Y me encantaría poder
ayudarte de alguna forma mágica, pero en realidad no tenemos más poderes.
FERNANDO:
No estás interesada en ayudarme.
VIRGINIA:
¿Interesada en ayudar a un muchacho que me gustaba a que encuentre a su
enamorada que da la casualidad que es mi gemela? No, no estoy saltando de
felicidad por la propuesta.
FERNANDO:
Yo también estaba interesado en ti...
VIRGINIA:
Por favor, vete. No puedo tener esta charla justamente ahora.
FERNANDO:
¿Por qué nunca puedes tener una charla?
VIRGINIA:
Porque me gusta vivir en la negación, Fernando. Vete.
Sin
que el chico logre volver a ponerse la remera, lo empuja hacia el exterior.
Ella
se queda malhumorada, tanto por Fernando como por su conducta en sí.
FABIAN
Fabián
está intentando comprender el drama de Celina. Ella está tumbada en el living,
contemplando a la nada, mientras derrama algunas lágrimas de vez en cuando.
FABIAN:
Pero no entiendo. Tú no querías casarte con él.
CELINA:
No, no quería.
FABIAN:
Pero estás mal porque está con otra.
CELINA:
Exacto.
FABIAN:
Pero no lo querías a él.
CELINA:
No, en realidad no.
FABIAN:
Entonces, ¿por qué estás mal?
CELINA:
Porque está con otra, tú lo dijiste.
FABIAN:
No tiene sentido.
CELINA:
Soy una mujer complicada.
En
ese momento, la puerta de la casa se abre y entra Alejandro, secándose la
lluvia que cae sobre el cuerpo. Cuando ve a Celina, mira a Fabián con susto.
ALEJANDRO:
¿Me habías dicho que no aparezca hoy? Porque no recibí el mensaje. Me iré al
bar.
FABIAN:
No, no pasa nada. Sólo estoy acompañando a Celina por un momento delicado que
está teniendo.
ALEJANDRO:
(a Celina) ¿Qué sucede? ¿Uno de los personajes de la serie que lees está
triste?
CELINA:
No. Es mi ex. Empezó una relación con una chica.
ALEJANDRO:
Eso es duro.
CELINA:
Lo es.
Alejandro
se tira en otro sillón y comienza a contemplar hacia la nada con el mismo
rostro de tragedia que Celina. Fabián lo mira sin comprender.
FABIAN:
¿Qué estás haciendo?
ALEJANDRO:
Esto se llama empatía, Fabián. Ella está triste y yo me pongo triste. Nos
vendría bien un poco de helado.
FABIAN:
(a Alejandro) Pero tú no tienes motivos para estar triste.
CELINA:
Un poco de helado estaría bien.
ALEJANDRO:
Encima la lluvia no ayuda con nuestra tristeza.
FABIAN:
(a Alejandro) ¡Pero si a ti no te ha pasado nada!
CELINA:
Es verdad, Alejandro. No ayuda.
Ambos
suspiran con tristeza absoluta. Fabián, harto, se incorpora para ir a buscarles
helado.
MOMENTO MUSICAL
Fabricio
mira la flor que alguna vez fue su novia, preocupado y angustiado por revertir
la situación.
Damien
está yendo hacia la dirección que Fabricio le pasó, con el paraguas en alto.
Pedro,
en su oficina, está desconcentrado ante el trabajo que tiene enfrente.
Virginia
está tomando un copa de vino en su living, mientras que Fernando percibe que
tiene todavía la toalla de la chica en sus manos.
Celina
y Alejandro están tristes, mirando la lluvia caer y comiendo helado.
FABRICIO:
Me abrazaste por detrás
cuando estaba en la cocina,
me dijiste: "Creo en ti,
soy tu bomba de autoestima".
CELINA:
Y yo supe que eras tú
mi canción, mi medicina.
El remedio a mi dolor
es la flor de tu rutina.
VIRGINIA:
La bandera es el jersey
que llevabas esa noche
cuando el tiempo se paró
en el centro de tu coche.
DAMIEN:
Quién iba a pensar
que en realidad la eternidad
es solo una casualidad
que va sin ropa y sin relojes.
PEDRO:
Me conoces, ya lo sé.
Tú mejor que yo a mí mismo.
Qué locura de ecuación
este absurdo mecanismo.
FERNANDO:
Que nos hace funcionar
y enfrentarnos al abismo
de llorar en soledad
en mitad de las ciudades.
ALEJANDRO;
Y aprender a naufragar
en islas artificiales
donde no nos queme el sol,
donde no nos hiera nadie.
CELINA:
Solo un paraíso
diminuto para dos.
Un cuento privado
donde el héroe sea el dragón.
DAMIEN:
Quiero volver a empezar,
llevarte a aquel cine
que no existe ya.
VIRGINIA:
Poner las estrellas a rebobinar
al punto de inicio
de nuestro suplicio.
FABRICIO:
Es la felicidad,
el amor y sus vicios,
mi Eva tu Adán,
mi virgen y un Cristo
que olvidó resucitar,
que olvidó resucitar.
ALEJANDRO:
Tantas noches sin dormir
de metralla y purpurina
que he guardado entre la piel
y el marrón de tu retina.
CELINA:
Fuimos héroes, fuimos luz,
corazones de bombilla.
Mentirosos de verdad
como un mar embravecido.
FERNANDO:
Contra un barco de cristal
tan brutal como el destino.
Como un verso que se va
de las páginas de un libro.
VIRGINIA:
Todos nos miraban
y estallaban al pasar.
Y un mendigo nos gritó:
“Sois la pareja tempestad".
CELINA:
Quiero volver a empezar,
llevarte a aquel cine
que no existe ya.
FABRICIO:
Poner las estrellas a rebobinar
al punto de inicio
de nuestro suplicio.
FERNANDO:
Es la felicidad,
el amor y sus vicios,
mi Eva tu Adán,
mi virgen y un Cristo
que olvidó resucitar,
que olvidó resucitar.
VIRGINIA:
Quiero descodificar
las leyes del tiempo
y llevarte hacia atrás.
DAMIEN:
Subirte al Delorean
y rebobinar
al punto de impacto
de abrazos y labios.
VIRGINIA:
Que estalle el big-bang.
Que callen los sabios.
DAMIEN:
Que vuelva a girar
la noria del barrio
que dejó de funcionar,
que dejó de funcionar.
FABRICIO:
Me abrazaste por detrás
cuando estaba en la cocina,
me dijiste: "Creo en ti,
soy tu bomba de autoestima".
FABRICIO
Fabricio
recibe a Damien en la casa de Dafne y lo hace pasar a la habitación en donde su
novia ahora es una flor inmóvil.
FABRICIO:
Le recité el poema que ella me pidió y apenas terminé el primer verso, se
convirtió en esto. No estaba haciendo un conjuro, no pensé que se iba a
transformar.
DAMIEN:
Entiendo, cálmate.
FABRICIO:
¡No puedo calmarme! ¡La chica con la que me iba a costar es una flor! ¿Qué le
diré a sus padres? Me acusarán de matarla y enterrarla en el patio. Oh, Dios,
iré a prisión. No puedo ir a la cárcel, Damien. Ese es un sitio para gente como
Edgar, no para alguien con un trasero tan sensual como el mío.
DAMIEN:
Si lo analizas, puedes decir la verdad y te enviarían a un psiquiátrico. O
simplemente puedes ser tú y te enviarán allí también.
FABRICIO:
No me estás ayudando.
DAMIEN:
No soy psiquiatra.
FABRICIO:
¡Enfócate, hombre! ¿Qué tengo que hacer?
DAMIEN:
¿Intentaste revertir el hechizo?
FABRICIO:
Dije una cosa maravillosa como "que esta pesadilla pueda ser dejada de
lado, vuelve a la normalidad y olvida lo que ha pasado". Pero no pasó
nada. Tienes que intentarlo tú.
DAMIEN:
Tus versos son raros.
Damien
se pone frente a la flor con intención de lanzar su conjuro.
DAMIEN:
Antes de que probemos, ¿estás seguro que quieres volverla a la normalidad? En
su versión de flor parece una chica más soportable.
FABRICIO:
Pero se convirtió en una planta. No puede ser una planta.
DAMIEN:
¿Y por qué?
FABRICIO:
¿Y por dónde?
DAMIEN:
Ah, ya, entiendo. Bien, repito entonces tu frase y vemos si tengo suerte.
"Que esta pesadilla pueda ser dejada de lado, vuelve a la normalidad y
olvida lo que ha pasado".
Automáticamente,
la flor se transforma nuevamente en Dafne.
Los
dos chicos se quedan impresionados.
FABRICIO:
Funcionó. Oh, Dios, me salvé de la cárcel.
DAMIEN:
Tenemos que hablar con Zackarías ya.
CELINA
Celina
se incorpora del sillón. A esas alturas, tiene una sábana que la envuelve de pies
a cabeza y da la impresión de que es una virgen. Se da cuenta que está sola en
el living con Alejandro.
CELINA:
Creo que hartamos a Fabián.
ALEJANDRO:
¿Por qué lo dices?
CELINA:
Porque nos dejó llorando y se metió en su habitación.
ALEJANDRO:
Siempre le pasa lo mismo conmigo. Ese chico no tiene paciencia. Nació con 300
años.
CELINA:
Entonces lo mejor sería que proceda a irme.
Celina
deja la sábana virginal y se dirige hacia la puerta. Alejandro nota que hay una
pequeña bolsa en el portal y la toma.
ALEJANDRO:
Me olvidé de hacer entrar esto.
Entonces
Celina lo ve.
Alejandro
tiene en la bolsa una máscara blanca y una especie de traje del mismo color.
Mira
a Alejandro con los ojos desorbitados.
CELINA:
No puede ser... Esa ropa... Eres tú...
Y
sin que nadie lo pudiera prever, ella lo besa.
Alejandro,
entre sorprendido y drogado, le devuelve el beso.
Tras
el frenesí, ella se aparta un poco apenada.
CELINA:
Lo siento. No debí. Tú aún no lo sabes, pero en el futuro te vas a morir de
amor por mí. Y yo te amaré por amarme. En fin, mejor me voy. Sin presiones.
Sonriendo
como una loca, se marcha de allí.
FABIAN
Tras
escuchar que la puerta de la casa se cierra, Fabián sale de su habitación.
No
percibe que su amigo se encuentra un poco confundido.
FABIAN:
¿Se fue Celina?
ALEJANDRO:
Sí, ya se fue. Oye... ¿A ti realmente te gusta ella, no?
FABIAN:
Un poco, sí, me gusta. Bueno, me gusta mucho.
ALEJANDRO:
Pero creo que está loca.
FABIAN:
Pero es una locura linda, Ale. ¿Por qué?
ALEJANDRO:
No... Por nada.
Alejandro
toma la bolsa de papel que tiene una máscara blanca y un trajo del mismo color.
ALEJANDRO:
Tu traje quedó en mi auto.
FABIAN:
Oh, gracias. No lo quise bajar hoy por la lluvia. Lo voy a guardar.
Sonriendo,
se gira para ingresar nuevamente en su habitación, ignorando que su amigo queda
confundido.
VIRGINIA
Con
la lluvia descendiendo de su intensidad, Virginia aparece en la casa de
Fernando.
El
muchacho la recibe, entre asustado y confundido.
FERNANDO:
¿Vas a tirarme una copa de vino?
VIRGINIA:
Jamás volvería a desperdiciar una copa de vino, Fernando. Vengo porque creo que
fui un poco injusta. Te ayudaré a localizar a mi hermana. Aunque si ella tiene
algunos trucos bajo la manga, quizás haya hecho un hechizo para que no la
encontremos.
FERNANDO:
Entonces, ¿tú crees que debería perder la esperanza?
VIRGINIA:
Vamos a realizar un viaje a Bahía Ausente. Zack nos dijo que podemos averiguar
muchas cosas allí.
FERNANDO:
Sí, sé que Bahía Ausente tiene un cierto misticismo y está muy ligada al mundo
mágico. ¿Es una invitación para que los acompañe?
Virginia
suspira sin saber bien cómo responder.
VIRGINIA:
Podría soportar tu compañía, si eso te sirve como respuesta.
Ella
se da vuelta, sin prestar atención que el muchacho queda sonriendo.
DAMIEN
En
la casa de Zack, nuevamente, los chicos comentan lo que ha sucedido. Pese a que
ambos están sumamente sorprendidos, el hechicero mantiene su temple al
escucharlos.
FABRICIO:
Pensé que ya no éramos poderosos.
DAMIEN:
Exacto. ¿No teníamos que encontrar a un séptimo para que el círculo se
completara y volvamos a tener nuestros poderes?
ZACK:
Así funciona. Ninguno puede volver a lanzar un conjuro hasta que los siete se
hayan pronunciado.
FABRICIO:
Entonces, ¿por qué convertí a mi chica en una flor?
DAMIEN:
¿Y por qué me obligaste a convertirla nuevamente en chica? Cielos, Fabricio,
esa muchacha es insufrible.
FABRICIO:
Enfócate.
DAMIEN:
Lo siento. (a Zack) ¿Qué está pasando?
ZACK:
Es obvio lo que está sucediendo. El círculo se completó. Por eso pueden volver
a usar sus poderes.
Fabricio
y Damien intercambian una mirada de desconcierto.
FABRICIO:
Eso significa que el séptimo sabe que tiene poderes.
DAMIEN:
Y sabe que somos un círculo y voluntariamente está eligiendo no presentarse
ante nosotros.
Zack
los mira sonriendo.
ZACK:
Creo que eso es lo que significa.
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