viernes, 21 de diciembre de 2018

Chapter 51


CELINA

La puerta de la habitación se abrió y Celina sintió que la luz del sol le quemaba los ojos.
Fabián y Germán entraron al cuarto con dos bandejas de comida y un agua mineral fría.

FABIAN: Lamento la demora, pero era un poco difícil sacar comida de allí y traerla al cuarto.
CELINA: Siento que soy una prisionera y ustedes los guardias que traen comida.
VIRGINIA: (a Celina) ¿Vas a seguir diciendo eso?
CELINA: Sólo mientras me retengas aquí contigo.
FABIAN: En otro momento, esa sería una fantasía muy buena.
VIRGINIA: Pero no es el momento. ¿Qué averiguaron hasta ahora?
FABIAN: Nadie cree en Edgar.
VIRGINIA: La gran constante.
FABIAN: Él dijo que tiene a Max en una clínica pero los chicos no le creen. Así que están esperando que salga para seguirlo y ver dónde va. Quizás ahí puedan dar con el chico.
GERMAN: Conseguí ser parte del grupo que lo va a seguir. Realmente los chicos son muy buenos. Ojalá pudieran conocerlos.
CELINA: A mí me encantaría conocerlos, pero estoy siendo secuestrada.
VIRGINIA: Basta, Celina, no hagas dramas por todo.

Celina tiene una intensa tentación de arrojarle la bandeja de comida a Virginia.

FABIAN: Germán va a ir con Bruno, que al parecer se puso de novio recientemente con Joshua y no está muy feliz que sea parte de la investigación.
CELINA: Oh, por Dios, este grupo tiene su propia pareja gay. Y parece mucho más tierna que los gays desequilibrados que nos rodean a nosotros. ¡Necesito conocerlos!
VIRGINIA: No, no los necesitas.
CELINA: Pero si Margaret va con el grupo que investiga...
FABIAN: No, ella se queda.
CELINA: Ninguna de las dos hermanas es capaz de hacer algo a mi favor nunca. ¡¿Qué tienen en mi contra?!
FABIAN: En fin, les avisaré cualquier cosa que nos vayamos enterando.

Los muchachos vuelven a salir del cuarto y Celina vuelve a tener genuinos deseos de romper a llorar otra vez.

MOMENTO MUSICAL

Y en un momento de total odio hacia su amiga por obligarla a permanecer encerrada, Celina imagina a todos sus amigos que aparecen a cantarle a Virginia en un escenario.



FERNANDO:
¿Quieres mi amor?
Tómalo.
¿Quieres ver cómo todo se desmorona?
Tómalo.
FABIAN:
Vamos, ahora
muéstrame cómo
te llevas todo.

IRUPE:
¿Quieres mi guante?
¿Estás fascinada?
¿Quieres verlo escurrirse
y verlo caer?
JOSEPH:
Oh, ambos sabemos,
que es tu show
así que tómalo.

CELINA:
Quieres ver el movimiento
que hacen mis caderas.
Mira a la chica seductora.
Mira cómo sus pezones giran.
Que tus campanas suenen
y así realice todo 
lo que quieres.

FABRICIO:
Así que, adelante,
tómalo.
¿Quieres mi alma?
Tómala.
DAMIEN:
Es tiempo de partir
si quiero vivir
porque no tengo nada
más para darte a ti.

CELINA:
Te veo subir,
te veo caer.
Mientras me quedo
con mi espalda en la pared.
FABRICIO:
Ahora es tu turno.
Vas a aprender.
Tuviste el mundo,
tus aventuras.
Quisiste más
y más también.
FERNANDO:
Tuviste tus deseos.
Tuviste tu premio.
Ahora tómalo entre tus piernas.
CELINA:
Te llevaste todo, amiga mía,
pero no viste que al final...
¡No quedó nada!
Nada de mí.

GERMAN

Bruno es un muchacho rudo, musculoso a más no poder y no muy expresivo.
Germán se adentra en el auto de él en la parte de atrás.
Ángel va en el asiento de acompañante.
El auto de Edgar acaba de salir del Campamento y los chicos están por seguirlo.
Apenas dobla el auto de Edgar, Ángel ahoga un suspiro.

ANGEL: No está dirigiéndose hacia el pueblo.
GERMAN: ¿Cómo lo sabes?
ANGEL: Porque giró hacia la izquierda. El único camino para volver a Bahía Ausente es yendo por la derecha.
GERMAN: ¿Y qué hay para la izquierda?
ANGEL: Sólo campos. Muchos campos y granjas.
BRUNO: Y camino de tierra. Lo cual nos puede ayudar para que Edgar no vea por el retrovisor que lo estamos siguiendo.
ANGEL: Entonces, si realmente está yendo a ver a Max, no está en la clínica.
BRUNO: Eso ya lo sabíamos.
GERMAN: ¿Cómo lo sabían?
ANGEL: Porque fui a la clínica a ver a mi amigo y me enteré que jamás fue ingresado. Hace un mes que Edgar se lo llevó pero no sabemos dónde. Confirmar esto es un poco fuerte para mí. Tengo miedo de lo que esté haciendo con Max.
GERMAN: Por lo que escuché de Edgar, seguramente no estará haciendo nada bueno.
ANGEL: Gracias. Eso me tranquiliza.

DAMIEN

Caminando por las calles de Bahía Ausente, Damien encabeza la marcha seguido de Fernando e Irupé. Es el único que va sonriendo, encabezando la marcha.

DAMIEN: Les dije que no nos costaría encontrar a alguno de los integrantes de esta foto.
FERNANDO: Tenías razón. Excepto en la parte de que en lugar de preguntarle a tres personas, tuvimos que hablar con diez.
DAMIEN: Detalles, Fernando.

Llegan a una casa de porte humilde, casi inclinada al abandono.
Llaman a la puerta y se apartan.

IRUPE: ¿A quién te dijeron que tenemos que ver? ¿Águila?
DAMIEN: Cóndor, Irupé. Ese es el apellido de uno de los chicos que sale en la foto.
IRUPE: Y que es el más feo del grupo.
DAMIEN: Confiemos en que los años que pasaron le han sentado bien y que sólo fue feo en la pubertad.

Un hombre adulto con el rostro realmente horrible, sale a atenderlos.

FERNANDO: Diablos, Damien, hasta yo puedo ver que estás equivocado.

Damien ignora el comentario y se acerca al hombre.

DAMIEN: ¿Disculpe, señor Cóndor?
CONDOR: Sí. ¿Qué quieren?
DAMIEN: Queremos hablar de esta fotografía. ¿Le importaría?

Cóndor mira la fotografía. Sus ojos son enormes, como plato, y todavía se abren más al reconocerse.

CONDOR: ¿Le ha pasado algo?
IRUPE: ¿A cuál?
CONDOR: A Theo, obviamente. Es el único que sigue vivo, además de mí, de los cuatro que aparecen allí.

GERMAN

Siguen a Edgar por el camino de tierra, con cautela.
Tras unos minutos, el coche de Edgar vuelve a doblar hacia la izquierda y se mete por un camino que apenas se divisa. Está rodeado de bosque.
Bruno detiene la marcha del auto.

BRUNO: Estacionaremos e iremos de pie.
GERMAN: Pero no sabemos qué tan lejos va.
ANGEL: Detrás de este bosque sólo hay una granja, así que el único lugar posible donde se pueda encontrar es allí.
BRUNO: No iremos por el camino, sino que cruzaremos el bosque.

Bruno desciende y los otros dos lo imitan.
Se adentran en el bosque, automáticamente rodeándose por la oscuridad que producen sus altos árboles.
Germán comienza a sentir frío.

ANGEL: Hubiera sido buen traer un arma.
GERMAN: ¿Temes encontrar un motivo para dispararle a Edgar y que no tengas un revolver?
ANGEL: Siempre hay motivos para dispararle a Edgar.  Temo mucho más por los no humanos que nos podemos topar... Como aquella mujer con alas gigantes que está en medio del  camino.

Los tres se detienen automáticamente al ver lo que señala Ángel.
En medio del bosque, una mujer de alas grandes y garras en lugar de piernas, está suspendida en el aire, como si fuera una estatua.
Germán sabe lo que es.

GERMAN: Es una arpía.
ANGEL: ¿Sabes lo que es?
GERMAN: Una amiga me la describió. Ella vio una. Esta es mi primera vez.
BRUNO: Está como... ¿Custodiando?
ANGEL: Parece que sí.
GERMAN: Si está custodiando, nosotros seríamos intrusos, por lo que...

De repente, las alas comenzaron a moverse.
No cabían dudas de que estaba viva.
Y entonces, se movió en dirección hacia ellos.
Los tres muchachos ahogaron un grito.

BRUNO: ¡Por lo que tenemos que correr!

DAMIEN

La morada de Cóndor no sólo tiene una fachada humilde, sino que además es roñosa por dentro. El hombre les ofrece un sitio para sentarse, pero ninguno de los tres toman asiento.

DAMIEN: Estamos parando en la casa de Theo. Él está... ¿Cómo podría explicarlo?
CONDOR: ¿Haciendo un conjuro para evocar el pasado?
DAMIEN: Que ya lo sepas, ayuda mucho en mi historia.
CONDOR: Conozco a Theo de toda la vida. Sé que suele ayudar a las personas a resolver algo sobre cosas que han sucedido. Incluso ha ayudado a la policía en muchas ocasiones.
IRUPE: Suena interesante la biografía de este hombre raro, pero, ¿en qué momento hablaremos sobre la parte de un demonio que quiere entrar a su casa a la madrugada?

Cóndor sonríe, como si Irupé hubiera dicho una broma.

CONDOR: ¿La vieron?
DAMIEN: Yo la vi anoche. ¿Qué es?
CONDOR: El amor de su vida.

JOSEPH

La casa de campo del campesino que lo rescató es un lugar amplio e iluminado.
El campesino le ofrece una taza de té que Joseph acepta, casi en silencio.

CAMPESINO: ¿Quieres que llamemos a la policía?

Joseph niega con la cabeza.

JOSEPH: ¿Dónde estamos?
CAMPESINO: A unos kilómetros de Campo Azul.
JOSEPH: Tengo un tío en Campo Azul. Tengo que llegar hasta allá. Luego encontraré la forma de volver a casa.
CAMPESINO: ¿Qué te pasó?

Joseph vuelve a negar con la cabeza, por inercia, antes de responder.

JOSEPH: No me lo creerías. Es algo... difícil de explicar.
CAMPESINO: Inténtalo. He escuchado toda la diversidad de cosas viviendo en este lugar. ¿De quién escapabas?
JOSEPH: De un muchacho que me tenía secuestrado.
CAMPESINO: ¿Con magia?

Joseph levanta la mirada, asombrado por la pregunta.

JOSEPH: ¿Cómo sabes que...?
CAMPESINO: Ya te he dicho que he escuchado todo tipo de cosas. Mi nombre es Bruno, por cierto. ¿Tú quién eres?

DAMIEN

El señor Cóndor acaba de informarles a los muchachos que el demonio que intenta ingresar a la casa de Theo es el amor de su vida.

IRUPE: ¿Theo no quiere dejar ingresar a la chica que más amó? Es un romántico.
CONDOR: No es la chica, obviamente, sino un demonio.
IRUPE: Eso tiene más sentido.
CONDOR: Theo tiene la habilidad de volver al pasado y, aunque no pueda cambiarlo, puede interactuar con las personas que habitan en él. Su novia falleció en un accidente hace unos diez años y, haciendo uso de su poder, lo utilizaba para volver a cuando estaba viva y así continuar con ella constantemente.
IRUPE: Oh. Eso es tan triste y romántico a la vez.
CONDOR: Pero en uno de esos viajes fue interceptado por un demonio que quiere venir a nuestro tiempo. Por eso, intenta confundir a Theo todas las noches para que lo deje pasar a su casa.
FERNANDO: ¿Y qué pasaría si lo deja pasar?
CONDOR: No estoy seguro. Creo que lo mataría.

Se produce un silencio incómodo en la charla.

IRUPE: Bueno, ahora es comprensible por qué no abre la puerta en la madrugada.

GERMAN

Germán empieza a correr por el bosque, desorientado, asustado y perdido.
Por el rabillo del ojo, ve que la arpía toma de sus garras a Bruno y lo hace volar por los aires.
El grito que escucha le estremece el alma.
Continúa corriendo.
Otro grito. Esta es Ángel.
¿Están muertos?
Su respiración comienza a cortarse.
Algo malo está sucediendo a sus espaldas.
Se siente mareado.
Todo pasa en pocos segundos pero a la vez tiene la sensación de que es una secuencia que dura horas.
Germán grita cuando las garras de la arpía lo toman por los hombros.
Levita.
Lo que sigue es volar por los aires y terminar clavado sobre las ramas de los árboles.
Es su final.
Pero entonces escucha una explosión.
No logra entender qué sucede pero el ave explota en mil pedazos, tirándolo al piso y llenándolo de sangre y vísceras.
El bosque es oscuro, ya casi es de noche y con el rostro empapado en sangre, apenas logra distinguir a una figura en la oscuridad que sostiene un arma.
Es una mujer.
Pero no la reconoce más.

FABRICIO

Cuando abre los ojos, la oscuridad es total.
Lo primero que logra entender es que el auto con el que viajaba ha perdido completo el control y se estrelló de lleno con el árbol.
Lo siguiente que nota es que su labio sangra.
Lo último que nota antes de caer en una absoluta desesperación es que Jaime no se encuentra en el asiento de al lado.

FABRICIO: ¿Jaime?

Su voz sale quebrada.
Mira hacia el exterior.
Está en un campo, sólo iluminado por la luz de la luna.
Pero está solo.

FABRICIO: ¡Jaime!

Con mucho esfuerzo, sale del automóvil.
Rodea el coche destruido.
Lo busca a su amigo pero no hay señales.

FABRICIO: ¡Jaime!

FABIAN

Se mueve intranquilo.
A su lado, el tal Joshua también está presa del pánico mirando hacia el sitio en donde el auto que llevaba a Bruno, Ángel y Germán se había marchado siguiéndolo a Edgar.

JOSHUA: Detesto que Valeria tenga esta clase de planes. En especial a los que involucran a Bruno.
FABIAN: Por lo que vi, parece un hombre que va a saber defenderse.
JOSHUA: En teoría, da la impresión de que sí. Pero aun así...
FABIAN: Sí, te entiendo. No es divertido esperar.

Un instante después, Melissa y Valeria se acercan hacia ellos cuando ven que el auto de Bruno ingresa por la entrada principal.

VALERIA: Volvieron antes que Edgar. Eso es una buena señal.

Dos segundos después, Fabián se da cuenta que la sensación es ambivalente.

MELISSA: Pero volvieron dos cuando se fueron tres. Creo que eso no es tan buena señal.

Fabián siente un escalofrío recorrer su espalda.

FABIAN: ¿Dónde está Germán?

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