CELINA
La
puerta de la habitación se abrió y Celina sintió que la luz del sol le quemaba
los ojos.
Fabián
y Germán entraron al cuarto con dos bandejas de comida y un agua mineral fría.
FABIAN:
Lamento la demora, pero era un poco difícil sacar comida de allí y traerla al
cuarto.
CELINA:
Siento que soy una prisionera y ustedes los guardias que traen comida.
VIRGINIA:
(a Celina) ¿Vas a seguir diciendo eso?
CELINA:
Sólo mientras me retengas aquí contigo.
FABIAN:
En otro momento, esa sería una fantasía muy buena.
VIRGINIA:
Pero no es el momento. ¿Qué averiguaron hasta ahora?
FABIAN:
Nadie cree en Edgar.
VIRGINIA:
La gran constante.
FABIAN:
Él dijo que tiene a Max en una clínica pero los chicos no le creen. Así que
están esperando que salga para seguirlo y ver dónde va. Quizás ahí puedan dar
con el chico.
GERMAN:
Conseguí ser parte del grupo que lo va a seguir. Realmente los chicos son muy
buenos. Ojalá pudieran conocerlos.
CELINA:
A mí me encantaría conocerlos, pero estoy siendo secuestrada.
VIRGINIA:
Basta, Celina, no hagas dramas por todo.
Celina
tiene una intensa tentación de arrojarle la bandeja de comida a Virginia.
FABIAN:
Germán va a ir con Bruno, que al parecer se puso de novio recientemente con
Joshua y no está muy feliz que sea parte de la investigación.
CELINA:
Oh, por Dios, este grupo tiene su propia pareja gay. Y parece mucho más tierna
que los gays desequilibrados que nos rodean a nosotros. ¡Necesito conocerlos!
VIRGINIA:
No, no los necesitas.
CELINA:
Pero si Margaret va con el grupo que investiga...
FABIAN:
No, ella se queda.
CELINA:
Ninguna de las dos hermanas es capaz de hacer algo a mi favor nunca. ¡¿Qué
tienen en mi contra?!
FABIAN:
En fin, les avisaré cualquier cosa que nos vayamos enterando.
Los
muchachos vuelven a salir del cuarto y Celina vuelve a tener genuinos deseos de
romper a llorar otra vez.
MOMENTO MUSICAL
Y
en un momento de total odio hacia su amiga por obligarla a permanecer
encerrada, Celina imagina a todos sus amigos que aparecen a cantarle a Virginia
en un escenario.
FERNANDO:
¿Quieres mi amor?
Tómalo.
¿Quieres ver cómo todo se desmorona?
Tómalo.
FABIAN:
Vamos, ahora
muéstrame cómo
te llevas todo.
IRUPE:
¿Quieres mi guante?
¿Estás fascinada?
¿Quieres verlo escurrirse
y verlo caer?
JOSEPH:
Oh, ambos sabemos,
que es tu show
así que tómalo.
CELINA:
Quieres ver el movimiento
que hacen mis caderas.
Mira a la chica seductora.
Mira cómo sus pezones giran.
Que tus campanas suenen
y así realice todo
lo que quieres.
lo que quieres.
FABRICIO:
Así que, adelante,
tómalo.
¿Quieres mi alma?
Tómala.
DAMIEN:
Es tiempo de partir
si quiero vivir
porque no tengo nada
más para darte a ti.
CELINA:
Te veo subir,
te veo caer.
Mientras me quedo
con mi espalda en la pared.
FABRICIO:
Ahora es tu turno.
Vas a aprender.
Tuviste el mundo,
tus aventuras.
Quisiste más
y más también.
FERNANDO:
Tuviste tus deseos.
Tuviste tu premio.
Ahora tómalo entre tus piernas.
CELINA:
Te llevaste todo, amiga mía,
pero no viste que al final...
¡No quedó nada!
Nada de mí.
GERMAN
Bruno
es un muchacho rudo, musculoso a más no poder y no muy expresivo.
Germán
se adentra en el auto de él en la parte de atrás.
Ángel
va en el asiento de acompañante.
El
auto de Edgar acaba de salir del Campamento y los chicos están por seguirlo.
Apenas
dobla el auto de Edgar, Ángel ahoga un suspiro.
ANGEL:
No está dirigiéndose hacia el pueblo.
GERMAN:
¿Cómo lo sabes?
ANGEL:
Porque giró hacia la izquierda. El único camino para volver a Bahía Ausente es
yendo por la derecha.
GERMAN:
¿Y qué hay para la izquierda?
ANGEL:
Sólo campos. Muchos campos y granjas.
BRUNO:
Y camino de tierra. Lo cual nos puede ayudar para que Edgar no vea por el
retrovisor que lo estamos siguiendo.
ANGEL:
Entonces, si realmente está yendo a ver a Max, no está en la clínica.
BRUNO:
Eso ya lo sabíamos.
GERMAN:
¿Cómo lo sabían?
ANGEL:
Porque fui a la clínica a ver a mi amigo y me enteré que jamás fue ingresado.
Hace un mes que Edgar se lo llevó pero no sabemos dónde. Confirmar esto es un
poco fuerte para mí. Tengo miedo de lo que esté haciendo con Max.
GERMAN:
Por lo que escuché de Edgar, seguramente no estará haciendo nada bueno.
ANGEL:
Gracias. Eso me tranquiliza.
DAMIEN
Caminando
por las calles de Bahía Ausente, Damien encabeza la marcha seguido de Fernando
e Irupé. Es el único que va sonriendo, encabezando la marcha.
DAMIEN:
Les dije que no nos costaría encontrar a alguno de los integrantes de esta
foto.
FERNANDO:
Tenías razón. Excepto en la parte de que en lugar de preguntarle a tres
personas, tuvimos que hablar con diez.
DAMIEN:
Detalles, Fernando.
Llegan
a una casa de porte humilde, casi inclinada al abandono.
Llaman
a la puerta y se apartan.
IRUPE:
¿A quién te dijeron que tenemos que ver? ¿Águila?
DAMIEN:
Cóndor, Irupé. Ese es el apellido de uno de los chicos que sale en la foto.
IRUPE:
Y que es el más feo del grupo.
DAMIEN:
Confiemos en que los años que pasaron le han sentado bien y que sólo fue feo en
la pubertad.
Un
hombre adulto con el rostro realmente horrible, sale a atenderlos.
FERNANDO:
Diablos, Damien, hasta yo puedo ver que estás equivocado.
Damien
ignora el comentario y se acerca al hombre.
DAMIEN:
¿Disculpe, señor Cóndor?
CONDOR:
Sí. ¿Qué quieren?
DAMIEN:
Queremos hablar de esta fotografía. ¿Le importaría?
Cóndor
mira la fotografía. Sus ojos son enormes, como plato, y todavía se abren más al
reconocerse.
CONDOR:
¿Le ha pasado algo?
IRUPE:
¿A cuál?
CONDOR:
A Theo, obviamente. Es el único que sigue vivo, además de mí, de los cuatro que
aparecen allí.
GERMAN
Siguen
a Edgar por el camino de tierra, con cautela.
Tras
unos minutos, el coche de Edgar vuelve a doblar hacia la izquierda y se mete
por un camino que apenas se divisa. Está rodeado de bosque.
Bruno
detiene la marcha del auto.
BRUNO:
Estacionaremos e iremos de pie.
GERMAN:
Pero no sabemos qué tan lejos va.
ANGEL:
Detrás de este bosque sólo hay una granja, así que el único lugar posible donde
se pueda encontrar es allí.
BRUNO:
No iremos por el camino, sino que cruzaremos el bosque.
Bruno
desciende y los otros dos lo imitan.
Se
adentran en el bosque, automáticamente rodeándose por la oscuridad que producen
sus altos árboles.
Germán
comienza a sentir frío.
ANGEL:
Hubiera sido buen traer un arma.
GERMAN:
¿Temes encontrar un motivo para dispararle a Edgar y que no tengas un revolver?
ANGEL:
Siempre hay motivos para dispararle a Edgar.
Temo mucho más por los no humanos que nos podemos topar... Como aquella
mujer con alas gigantes que está en medio del
camino.
Los
tres se detienen automáticamente al ver lo que señala Ángel.
En
medio del bosque, una mujer de alas grandes y garras en lugar de piernas, está
suspendida en el aire, como si fuera una estatua.
Germán
sabe lo que es.
GERMAN:
Es una arpía.
ANGEL:
¿Sabes lo que es?
GERMAN:
Una amiga me la describió. Ella vio una. Esta es mi primera vez.
BRUNO:
Está como... ¿Custodiando?
ANGEL:
Parece que sí.
GERMAN:
Si está custodiando, nosotros seríamos intrusos, por lo que...
De
repente, las alas comenzaron a moverse.
No
cabían dudas de que estaba viva.
Y
entonces, se movió en dirección hacia ellos.
Los
tres muchachos ahogaron un grito.
BRUNO:
¡Por lo que tenemos que correr!
DAMIEN
La
morada de Cóndor no sólo tiene una fachada humilde, sino que además es roñosa
por dentro. El hombre les ofrece un sitio para sentarse, pero ninguno de los
tres toman asiento.
DAMIEN:
Estamos parando en la casa de Theo. Él está... ¿Cómo podría explicarlo?
CONDOR:
¿Haciendo un conjuro para evocar el pasado?
DAMIEN:
Que ya lo sepas, ayuda mucho en mi historia.
CONDOR:
Conozco a Theo de toda la vida. Sé que suele ayudar a las personas a resolver
algo sobre cosas que han sucedido. Incluso ha ayudado a la policía en muchas
ocasiones.
IRUPE:
Suena interesante la biografía de este hombre raro, pero, ¿en qué momento
hablaremos sobre la parte de un demonio que quiere entrar a su casa a la
madrugada?
Cóndor
sonríe, como si Irupé hubiera dicho una broma.
CONDOR:
¿La vieron?
DAMIEN:
Yo la vi anoche. ¿Qué es?
CONDOR:
El amor de su vida.
JOSEPH
La
casa de campo del campesino que lo rescató es un lugar amplio e iluminado.
El
campesino le ofrece una taza de té que Joseph acepta, casi en silencio.
CAMPESINO:
¿Quieres que llamemos a la policía?
Joseph
niega con la cabeza.
JOSEPH:
¿Dónde estamos?
CAMPESINO:
A unos kilómetros de Campo Azul.
JOSEPH:
Tengo un tío en Campo Azul. Tengo que llegar hasta allá. Luego encontraré la
forma de volver a casa.
CAMPESINO:
¿Qué te pasó?
Joseph
vuelve a negar con la cabeza, por inercia, antes de responder.
JOSEPH:
No me lo creerías. Es algo... difícil de explicar.
CAMPESINO:
Inténtalo. He escuchado toda la diversidad de cosas viviendo en este lugar. ¿De
quién escapabas?
JOSEPH:
De un muchacho que me tenía secuestrado.
CAMPESINO:
¿Con magia?
Joseph
levanta la mirada, asombrado por la pregunta.
JOSEPH:
¿Cómo sabes que...?
CAMPESINO:
Ya te he dicho que he escuchado todo tipo de cosas. Mi nombre es Bruno, por
cierto. ¿Tú quién eres?
DAMIEN
El
señor Cóndor acaba de informarles a los muchachos que el demonio que intenta
ingresar a la casa de Theo es el amor de su vida.
IRUPE:
¿Theo no quiere dejar ingresar a la chica que más amó? Es un romántico.
CONDOR:
No es la chica, obviamente, sino un demonio.
IRUPE:
Eso tiene más sentido.
CONDOR:
Theo tiene la habilidad de volver al pasado y, aunque no pueda cambiarlo, puede
interactuar con las personas que habitan en él. Su novia falleció en un
accidente hace unos diez años y, haciendo uso de su poder, lo utilizaba para
volver a cuando estaba viva y así continuar con ella constantemente.
IRUPE:
Oh. Eso es tan triste y romántico a la vez.
CONDOR:
Pero en uno de esos viajes fue interceptado por un demonio que quiere venir a
nuestro tiempo. Por eso, intenta confundir a Theo todas las noches para que lo
deje pasar a su casa.
FERNANDO:
¿Y qué pasaría si lo deja pasar?
CONDOR:
No estoy seguro. Creo que lo mataría.
Se
produce un silencio incómodo en la charla.
IRUPE:
Bueno, ahora es comprensible por qué no abre la puerta en la madrugada.
GERMAN
Germán
empieza a correr por el bosque, desorientado, asustado y perdido.
Por
el rabillo del ojo, ve que la arpía toma de sus garras a Bruno y lo hace volar
por los aires.
El
grito que escucha le estremece el alma.
Continúa
corriendo.
Otro
grito. Esta es Ángel.
¿Están
muertos?
Su
respiración comienza a cortarse.
Algo
malo está sucediendo a sus espaldas.
Se
siente mareado.
Todo
pasa en pocos segundos pero a la vez tiene la sensación de que es una secuencia
que dura horas.
Germán
grita cuando las garras de la arpía lo toman por los hombros.
Levita.
Lo
que sigue es volar por los aires y terminar clavado sobre las ramas de los
árboles.
Es
su final.
Pero
entonces escucha una explosión.
No
logra entender qué sucede pero el ave explota en mil pedazos, tirándolo al piso
y llenándolo de sangre y vísceras.
El
bosque es oscuro, ya casi es de noche y con el rostro empapado en sangre,
apenas logra distinguir a una figura en la oscuridad que sostiene un arma.
Es
una mujer.
Pero
no la reconoce más.
FABRICIO
Cuando
abre los ojos, la oscuridad es total.
Lo
primero que logra entender es que el auto con el que viajaba ha perdido
completo el control y se estrelló de lleno con el árbol.
Lo
siguiente que nota es que su labio sangra.
Lo
último que nota antes de caer en una absoluta desesperación es que Jaime no se
encuentra en el asiento de al lado.
FABRICIO:
¿Jaime?
Su
voz sale quebrada.
Mira
hacia el exterior.
Está
en un campo, sólo iluminado por la luz de la luna.
Pero
está solo.
FABRICIO:
¡Jaime!
Con
mucho esfuerzo, sale del automóvil.
Rodea
el coche destruido.
Lo
busca a su amigo pero no hay señales.
FABRICIO:
¡Jaime!
FABIAN
Se
mueve intranquilo.
A
su lado, el tal Joshua también está presa del pánico mirando hacia el sitio en
donde el auto que llevaba a Bruno, Ángel y Germán se había marchado siguiéndolo
a Edgar.
JOSHUA:
Detesto que Valeria tenga esta clase de planes. En especial a los que involucran
a Bruno.
FABIAN:
Por lo que vi, parece un hombre que va a saber defenderse.
JOSHUA:
En teoría, da la impresión de que sí. Pero aun así...
FABIAN:
Sí, te entiendo. No es divertido esperar.
Un
instante después, Melissa y Valeria se acercan hacia ellos cuando ven que el
auto de Bruno ingresa por la entrada principal.
VALERIA:
Volvieron antes que Edgar. Eso es una buena señal.
Dos
segundos después, Fabián se da cuenta que la sensación es ambivalente.
MELISSA:
Pero volvieron dos cuando se fueron tres. Creo que eso no es tan buena señal.
Fabián
siente un escalofrío recorrer su espalda.
FABIAN:
¿Dónde está Germán?
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