miércoles, 19 de diciembre de 2018

Chapter 49


GERMAN

Dos muchachas del campamento han interceptado a Germán, descubriendo que él las seguía mientras ellas conversaban.

GERMAN: ¿Ustedes pueden verme?
MELISSA: Por supuesto que podemos. ¿Quién eres?
LUNA: Ten paciencia, Melissa. Tal vez es un fantasma.
MELISSA: Me encanta tener paciencia con los fantasmas.

Germán tiene que pensar en algo rápido.
Decide aprovechar lo poco que pudo escuchar en la charla.

GERMAN: No, no soy un fantasma. Escuché de casualidad lo que dijeron sobre emparejar a todo el mundo para el baile de mañana a la noche y me gustaría ayudar.
MELISSA: Pero si no conoces a nuestros...
LUNA: ¡Eso es genial! ¡Mientras más personas seamos, menos oportunidades tendrá Valeria de oponerse a esto! ¡Ayúdanos!

Melissa pone los ojos en blanco al escucharla y da por perdida su batalla.

MELISSA: De acuerdo. Iré a dejar mis bolsos. Ustedes jueguen a armar parejas mientras.

JOSEPH

Abre los ojos cuando el auto está deteniéndose en una estación de servicio, al costado de la ruta.

IGNACIO: Bueno, pensé que no ibas a dormir nada y al final pudiste hacer un buen sueño.
JOSEPH: ¿Me obligaste a dormir?
IGNACIO: No. Creo que realmente tenías sueño.
JOSEPH: Pudimos haber ayudado a mis amigos.
IGNACIO: Van a estar bien. Esa drenadora no lo iba a atacar. Cargaremos combustible y seguiremos viaje. No estamos muy lejos de Bahía Ausente.
JOSEPH: Necesito ir al baño también. ¿Quieres que maneje yo cuando salgamos de aquí?
IGNACIO: Me llevarás directamente a Bahía Ausente y no intentarás nada raro.
JOSEPH: Podrás dormir como un bebé.

Antes de que Ignacio pueda decir algo, se pone a buscar entre su bolso un cepillo de dientes.
Mira su reloj disimuladamente.
Todavía faltan dos horas para que caduque el efecto que Ignacio tiene sobre él.
Joseph toma sus auriculares, busca música en su celular y la pone a todo volumen.
Luego, abre la puerta del auto y, sin esperar a nada, echa a correr, tapándose los oídos.
Corre, tomando un camino paralelo a la ruta por la que volvieron.
No escucha la orden de Ignacio si es que le dijo que se detuviera.
Su cuerpo recupera autonomía.
Finalmente es libre.

GERMAN

Unos minutos después, Luna guió a Germán hasta la presencia de Julio, un muchacho tímido y retraído, claramente incómodo por el avasallamiento de Luna a la hora de elegirle pareja. Ni siquiera se fijó en Germán ni Luna le dio oportunidad.

JULIO: Me estás incomodando.
LUNA: Oh, vamos, Julio. Tiene que haber una chica que te guste. Sólo dime quién es y te ayudaré a conseguirla.
JULIO: ¿Por qué asumes que yo no puedo conseguirla por mí mismo?
LUNA: Para empezar, porque casi no se te entiende cuando hablas. Cuando te acercas a alguien, cuesta interpretar si lo haces en son de paz o vas a asaltarla. El único atributo que tienes es cuando te quitas la remera. Pero no puedes aparecer en el baile de mañana sin remera.

Julio parecía a punto de golpearla, pero Luna no parecía darse cuenta.

LUNA: Sólo dime quién te gusta y te ayudaré. Te ayudaremos con mi nuevo mejor amigo Germán.

Germán sonríe con timidez y saluda.

GERMAN: No acepto los golpes que quieras darle a ella.
JULIO: De acuerdo. Aquella chica. Me parece linda.

Julio señala hacia una muchacha que está hablando con otro chico regordete.

LUNA: ¿Ella? ¿Quién es?
JULIO: Sí, me parece linda la chica que Ángel está abrazando.

Germán nota que Julio se está vengando de Luna y que el famoso Ángel debe ser importante para ella.
Además, el rostro de Luna se transforma a una mueca de fastidio rápidamente.

CELINA

Celina mira desde su cama como Virginia observa hacia el exterior de la cabaña.

VIRGINIA: El hechizo ha funcionado. Estamos en el pasado. Tenemos dos días para encontrar el Compendio, así que tenemos que trazar un plan.

Llaman a la puerta.
Las dos muchachas se quedan paralizadas.

VIRGINIA: ¿Sí?
VOZ de FABIAN: Soy Fabián. ¿Están decentes?

Virginia no responde. Abre la puerta detrás y lo deja pasar.

VIRGINIA: ¿Por qué estás solo?
FABIAN: Eso venía a decirles... Germán no está.
VIRGINIA: ¿Cómo que no está?
FABIAN: Desperté y él no estaba. Así que no sé si está perdido en alguna dimensión extraña o si ya se mezcló con la gente del campamento.
CELINA: Chicos, tengo una pregunta...

Los dos chicos la miran.

CELINA: ¿Creen que hice bien en no invitar a Alejandro a venir con nosotros?
FABIAN: ¿Qué?
VIRGINIA: ¡¿A quién diablos le importa?!
CELINA: A mí, Virginia. Soñé con él y entonces me di cuenta que quizá no fue bueno abandonarlo en Estrella Dorada.
FABIAN: Pero... ¿Por qué? ¿Qué hay entre mi amigo y tú?
CELINA: Oh, nada. No ha sucedido nada aún.

Celina no percibe lo perturbador que es para Fabián recibir esa noticia.

CELINA: Iré a cepillarme los dientes y estaré lista para que enfrentemos al mundo.

FABRICIO

Fabricio y Jaime están frente al taller donde mandaron a reparar el auto.
Jaime viene hacia el muchacho con algunas noticias.

JAIME: Lo bueno es que descubrieron la falla del auto y ya lo repararon. Me costará un riñón pagarlo, pero podemos seguir viaje y dejar este terrible lugar.
FABRICIO: ¿Crees que hice bien en dejar a Dafne?
JAIME: Fabricio, acabas de recibir un ataque de una mujer que casi te cuesta la vida, ¿por qué te pones a pensar en tu ex?
FABRICIO: Es que en esos momentos en donde uno pelea entre la vida y la muerte, es en donde me doy cuenta que no hay nada más importante que el amor.
JAIME: No vamos a tener esta conversación.
FABRICIO: Pero, Jaime, estuve al borde de la muerte.
JAIME: Y volverás a estarlo si no haces silencio.
FABRICIO: ¿Entonces crees que debo llamarla y rogarle que me perdone?
JAIME: No voy a hablarte, Fabricio.

Jaime se marcha hacia el interior del taller y deja al muchacho confundido, en la vereda del taller.

MOMENTO MUSICAL

En un cuadro musical compuesto por un mambo místico de Celina y Fabricio, ellos están en compañía de sus amigos y en medio de la música aparecen Dafne y Alejandro, para bailar coreográficamente lo que la canción amerite.



FABRICIO:
Ella me dejó
y yo quería hacerlo.
¡Maldita sea!
CELINA:
Esa soy yo,
la que aguanta patanes
por ser tan buenas.

VIRGINIA:
Uuuuhhhh.
CELINA:
Por un rato quiero estar soltera.
JAIME:
Mmmmmm.
FABRICIO:
Mis amigos me regañan
porque me enamoro de cualquiera.

CELINA y FABRICIO:
Y apareciste tú
para cambiar mi suerte.
Ya me está encantado conocerte.
Dime, todo o nada en ti me aburre.
Ya quiero quererte.
CELINA:
¡Soy adicta al amor!
VIRGINIA:
Uo, uo, uo.

CELINA: (a Alejandro)
Te diré que
no me molesta nada
tu mala fama.
FABRICIO: (a Dafne)
Te advierto que
yo soy una promesa
de mucho drama.

ALEJANDRO:
Uuuuhhhhh.
CELINA:
Jamás he sido muy romántica.
DAFNE:
Mmmmmm.
FABRICIO:
Pero necesito tus abrazos
y besos de práctica.

TODOS:
Y apareciste tú
para cambiar mi suerte.
Ya me está encantado conocerte.
Dime, todo o nada en ti me aburre.
Ya quiero quererte.
FABRICIO:
¡Soy adicto al amor!
JAIME:
Uo, uo, uo.
TODOS:
Y apareciste tú
para cambiar mi suerte.
Ya me está encantado conocerte.
Dime, todo o nada en ti me aburre.
Ya quiero quererte.
ALEJANDRO:
¡Soy adicto al amor!
CELINA:
Uo, uo, uo.

CELINA:
Jamás he sido muy romántica.
Pero necesito tus abrazos.

FABRICIO:
Y apareciste tú
para cambiar mi suerte.
Ya me está encantado conocerte.
Dime, todo o nada en ti me aburre.
Ya quiero quererte.
DAFNE:
¡Ooohhh!
CELINA:
Y apareciste tú
para cambiar mi suerte.
Ya me está encantado conocerte.
Dime, todo o nada en ti me aburre.
Ya quiero quererte.
¡Soy adicta al amor!
Uo, uo.

FABRICIO:
Soy adicto al amor.
Uo, uo, uo.
ALEJANDRO:
Soy adicto al amor.
CELINA:
Apareciste tú
para cambiar mi suerte.
DAFNE:
Uo, uo, uo.
FABRICIO:
Apareciste tú
para cambiar mi suerte.

JOSEPH

Continúa corriendo, a escondidas, entre los árboles que bordean la ruta.
Cada vez que pasa un auto, se tira al piso con tal de que su secuestrador no lo vea.
Está sucio y lleno de tierra.
Desorientado, continúa por aquel ejercicio.
Consulta su reloj.
Todavía una hora más de hechizo.
Su plan es no toparse con Ignacio durante ese período. Si logra escapar de él, ya no podrá dominarlo.
Sigue corriendo.

GERMAN

Germán puede percibir la tensión que se genera en Luna al ver al tal Ángel abrazar a una muchacha.
Ángel, en compañía de la chica, comienza a caminar hacia ellos.

LUNA: Voy a tomarme esto con tranquilidad. ¿Tienes un hacha?
JULIO: ¿Quieres cortar leña?
LUNA: Algo así. Están viniendo para aquí. Mantengan la calma. Que Ángel no perciba que ustedes trataron a la chica de ramera.
GERMAN: Pero si nosotros no...
LUNA: ¡Ángel! ¡Amor de mi vida! ¡Macho de mis noches!
ANGEL: Luna, Julio, Completo Desconocido. Quiero presentarles a...

Luna no lo deja terminar porque comenzó a besarlo como si se reencontraran después de que meses de ausencia.
Germán siente vergüenza ajena.
El muchacho regordete, finalmente encuentra un espacio de la lengua de Luna para poder comenzar a hablar.

ANGEL: Ella es Luz. Es la novia de Max.

Luna suelta a su novio, cambiando su estado de amenazada por el de intrigada.

LUZ: Ex novia de Max.
LUNA: ¿Y como ahora no estás más con Max, vas por su amigo?
LUZ: ¿¡Qué!? ¡Claro que no! Vine porque quería hablar con Max. ¿Alguien puede decirme dónde está?

Germán nota que algo extraño sucede en relación al mencionado Max.
Los rostros de Ángel, Luna y Julio se transforman, como si intentaran encontrar una respuesta a aquella pregunta.

GERMAN: ¿Quién es Max?

DAMIEN

Damien ingresa al comedor de la casa de Theo Costas. Fernando e Irupé están haciendo el desayuno.

IRUPE: Hasta que al fin despiertas.
DAMIEN: Me costó dormir anoche. ¿No la vieron?
FERNANDO: ¿A quién?
DAMIEN: A lo que sea que quiere entrar a esta casa en madrugada. Anoche la vi desde la ventana de la habitación. Era una muchacha.
FERNANDO: ¿Estaba buena?
DAMIEN: Para ser un demonio o un fantasma, supongo que sí. Me desperté porque escuché ruidos en el patio.
IRUPE: Yo por suerte no escuché nada. Así que espero que hoy aparezca mi marido y podamos ir al Campamento, porque prefiero estar en un conjuro del pasado que tener que vérmelas con un fantasma. Todo esto, asumiendo que a Jaime le arreglen el auto en el día de la fecha, cosa que no tengo idea porque no tenemos comunicación y me estoy volviendo completamente loca.

Damien no dice nada ante su soliloquio.

DAMIEN: ¿Alguno tiene ganas de recorrer el pueblo?
IRUPE: ¿Recorrer un pueblo maldito o quedarme en una casa maldita? Las opciones cada vez me resultan más emocionantes.
FERNANDO: Yo quiero salir, así que te acompaño.
DAMIEN: De paso, podemos ver si en este lugar hay algún bar gay.
FERNANDO: Ahora quiero quedarme.
IRUPE: Damien, querido, tienes que empezar a ser un poco más realista. Antes que este pueblo tenga un bar gay, primero deberías ver si existe un bar.
DAMIEN: Bueno, veamos si existe un bar. O algo para hacer, más que esperar a que aparezca Jaime.
IRUPE: Tú no estás esperando por Jaime, estás evitando a Germán.
DAMIEN: Gracias por tu aporte que en realidad no nos aporta nada.
IRUPE: Es mi don.
DAMIEN: La magia está bien representada en ti.
FERNANDO: Al menos ustedes tienen magia.
IRUPE: Desayunemos y salgamos de esta casa.

GERMÁN

La tensión está en el aire.
La muchacha, Luz, ha preguntado por Max y es evidente que ni Ángel, ni Julio ni Luna pueden responderle.

LUNA: Iremos a ver si lo podemos encontrar.

Germán se da cuenta que Luna lo toma del brazo, haciéndolo partícipe de ir a buscar al misterioso Max.

LUNA: (a Ángel) ¿Por qué no le muestran a Luz nuestras instalaciones? Nosotros volvemos en un segundo.
ÁNGEL: ¿Por qué estás agarrando con total confianza el brazo de una persona que no conozco?
GERMAN: Lo mismo me pregunto yo.
LUNA: Por favor, Ángel, ¿escenas de celos? Es muy inmaduro de tu parte.

Sin mediar más palabra, Luna lo saca de allí y lo lleva a caminar por todo el predio.

LUNA: Tenemos que encontrar a Valeria urgente.
GERMAN: ¿Qué sucede con Max?
LUNA: No debería contarte esto, porque recién te conozco, pero estoy desestabilizada.
GERMAN: Parece que te sucede con mucha frecuencia.
LUNA: Sólo parece. Max era un joven de nuestro grupo. Una noche, un demonio o lo que fuera le dio un beso, absorbiendo su juventud. Ahora Max es un anciano y está desaparecido por Edgar se lo llevó, en teoría, a una clínica. Pero nunca apareció en la clínica por lo que sospechamos que Edgar lo tiene secuestrado. ¿Entiendes por qué necesitamos hablar con urgencia con Valeria?
GERMAN: La verdad... No.
LUNA: Bueno, no puedo explicarte todo, Germán. Necesito un poco de compromiso de tu parte.

Luna sigue caminando hasta otro bloque de cabañas, diferente del sitio donde despertaron.

LUNA: Espero que Valeria consiga una respuesta de Edgar o todos vamos a estar en serios problemas.

JOSEPH

Un poco cansado pero igual, persistente, Joseph continúa su recorrido escapando de Ignacio.
De repente, en su caminata, se detiene en seco.
El auto de Ignacio está estacionado a un costado del camino, del otro lado de la ruta.
Se tira al piso por inercia, aunque desconoce por dónde puede andar el muchacho.
Mira su reloj.
Todavía faltan 15 minutos.
Se tira al costado de un árbol, con miedo, mugre y angustia.
De repente, siente unas pisadas cerca de él.
No está solo.

DAMIEN

Damien espera a Fernando y a Irupé para salir.
Inspecciona la casa.
No hay muchas fotografías de Theo por el lugar. El ambiente, además de pacífico, es minimalista en cuanto a decoración de paredes y muebles.
Pero encuentra una foto de Theo Costa, siendo parte de un grupo de cuatro amigos.
Fernando se acerca dispuesto a salir.

DAMIEN: Creo que estos eran sus amigos.
FERNANDO: Sí, parece que sí.
DAMIEN: Tal vez deberíamos ver si encontramos a alguno de ellos. Quizá podamos saber qué es lo que nos acecha por las noches.
FERNANDO: ¿No puedes evitar investigar en cada lugar en el que estés?
DAMIEN: Oh, vamos, ¿acaso no te mueve la curiosidad de saber qué es lo que provoca que no podamos abrir la casa por las noches?
FERNANDO: No, no realmente.
DAMIEN: Diablos que eres limitado.
FERNANDO: ¿Disculpa?
DAMIEN: Quiero decir... Que eres... Limitado.
FERNANDO: Te entendí, Damien. No soy limitado. Simplemente no me interesa. Pero en virtud de que no voy a saber nada sobre Margaret hasta mañana a la noche, voy a acompañarte a averiguar. ¿Cómo pretendes saber quiénes son las personas de la foto?

Damien señala un cartel colgante que hay en la fotografía, detrás de los muchachos.

DAMIEN: Aquí hay un sitio donde empezar. Además, Bahía Ausente es un pueblo pequeño. Estoy seguro que a la tercera persona que le preguntemos, sabrá decirnos quién era alguno de estos muchachos.

Irupé sale en ese momento lista para salir.
Cuando ve a Damien sosteniendo una fotografía, empalidece.

IRUPE: Fernando, ¿por qué Damien sostiene una foto y sonríe? ¿Qué acaba de planear y por qué no lo evitaste?
FERNANDO: Al parecer, soy limitado.

Irupé está a punto de responder a eso pero guarda silencio.

IRUPE: Hay argumentos que ni yo puedo discutir.

GERMÁN

Luna golpea impacientemente la puerta de una cabaña.
Al cabo de unos instantes es atendida por Melissa, la misma chica con la que se reencontró hace unos minutos atrás.
Melissa no parece muy feliz de verla.

MELISSA: Luna, este es tu cuarto, ¿por qué directamente no entras?
LUNA: Es que estoy en compañía de un muchacho y quería asegurarme de que ustedes estuvieran vestidas.
MELISSA: ¿Y no podías dejarlo afuera mientras corroborabas eso?
LUNA: No hay tiempo para pensar en lo que pudo haber sido y no fue, Melissa. Necesitamos hablar con Valeria de forma urgente.

Melissa pega un suspiro de fastidio y se gira sobre sus talones.

MELISSA: ¡Valeria! Tu amiga loca en compañía de un muchacho desconocido, pero que si está con ella asumo que está igual de loco, te buscan.

Un momento después, la tan mencionada Valeria sale al exterior de la cabaña.
Germán se queda paralizado al verla.

VALERIA: ¿Sí, Luna? ¿Qué sucede?
LUNA: ¡Luz, la ex de Max, está en el campamento preguntando por Max! ¿Qué haremos?

Pero poco le importa a Germán lo que suceda entre el desaparecido Max y la recién llegada Luz. Queda sumamente sorprendido por Valeria.

GERMAN: ¡Virginia!

Valeria y Luna detienen su charla y lo miran con confusión.

LUNA: No es Virginia, es Valeria. ¿No me escuchaste nombrarla? Estuve diciendo su nombre como treinta veces en los diez metros que recorrimos.
GERMAN: (a Valeria) Disculpa, pero eres igual... ¿Tu segundo nombre no es Virginia?
VALERIA: No. De hecho Valeria es mi segundo nombre. Mi primer nombre es Margaret.

Germán vuelve a quedar boquiabierto ante la revelación, poniendo sutilmente incómodas a las muchachas.

VALERIA: Disculpa, ¿quién eres tú?


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