GERMAN
Dos
muchachas del campamento han interceptado a Germán, descubriendo que él las
seguía mientras ellas conversaban.
GERMAN:
¿Ustedes pueden verme?
MELISSA:
Por supuesto que podemos. ¿Quién eres?
LUNA:
Ten paciencia, Melissa. Tal vez es un fantasma.
MELISSA:
Me encanta tener paciencia con los fantasmas.
Germán
tiene que pensar en algo rápido.
Decide
aprovechar lo poco que pudo escuchar en la charla.
GERMAN:
No, no soy un fantasma. Escuché de casualidad lo que dijeron sobre emparejar a
todo el mundo para el baile de mañana a la noche y me gustaría ayudar.
MELISSA:
Pero si no conoces a nuestros...
LUNA:
¡Eso es genial! ¡Mientras más personas seamos, menos oportunidades tendrá
Valeria de oponerse a esto! ¡Ayúdanos!
Melissa
pone los ojos en blanco al escucharla y da por perdida su batalla.
MELISSA:
De acuerdo. Iré a dejar mis bolsos. Ustedes jueguen a armar parejas mientras.
JOSEPH
Abre
los ojos cuando el auto está deteniéndose en una estación de servicio, al
costado de la ruta.
IGNACIO:
Bueno, pensé que no ibas a dormir nada y al final pudiste hacer un buen sueño.
JOSEPH:
¿Me obligaste a dormir?
IGNACIO:
No. Creo que realmente tenías sueño.
JOSEPH:
Pudimos haber ayudado a mis amigos.
IGNACIO:
Van a estar bien. Esa drenadora no lo iba a atacar. Cargaremos combustible y
seguiremos viaje. No estamos muy lejos de Bahía Ausente.
JOSEPH:
Necesito ir al baño también. ¿Quieres que maneje yo cuando salgamos de aquí?
IGNACIO:
Me llevarás directamente a Bahía Ausente y no intentarás nada raro.
JOSEPH:
Podrás dormir como un bebé.
Antes
de que Ignacio pueda decir algo, se pone a buscar entre su bolso un cepillo de
dientes.
Mira
su reloj disimuladamente.
Todavía
faltan dos horas para que caduque el efecto que Ignacio tiene sobre él.
Joseph
toma sus auriculares, busca música en su celular y la pone a todo volumen.
Luego,
abre la puerta del auto y, sin esperar a nada, echa a correr, tapándose los
oídos.
Corre,
tomando un camino paralelo a la ruta por la que volvieron.
No
escucha la orden de Ignacio si es que le dijo que se detuviera.
Su
cuerpo recupera autonomía.
Finalmente
es libre.
GERMAN
Unos
minutos después, Luna guió a Germán hasta la presencia de Julio, un muchacho tímido
y retraído, claramente incómodo por el avasallamiento de Luna a la hora de
elegirle pareja. Ni siquiera se fijó en Germán ni Luna le dio oportunidad.
JULIO:
Me estás incomodando.
LUNA:
Oh, vamos, Julio. Tiene que haber una chica que te guste. Sólo dime quién es y
te ayudaré a conseguirla.
JULIO:
¿Por qué asumes que yo no puedo conseguirla por mí mismo?
LUNA:
Para empezar, porque casi no se te entiende cuando hablas. Cuando te acercas a
alguien, cuesta interpretar si lo haces en son de paz o vas a asaltarla. El
único atributo que tienes es cuando te quitas la remera. Pero no puedes
aparecer en el baile de mañana sin remera.
Julio
parecía a punto de golpearla, pero Luna no parecía darse cuenta.
LUNA:
Sólo dime quién te gusta y te ayudaré. Te ayudaremos con mi nuevo mejor amigo
Germán.
Germán
sonríe con timidez y saluda.
GERMAN:
No acepto los golpes que quieras darle a ella.
JULIO:
De acuerdo. Aquella chica. Me parece linda.
Julio
señala hacia una muchacha que está hablando con otro chico regordete.
LUNA:
¿Ella? ¿Quién es?
JULIO:
Sí, me parece linda la chica que Ángel está abrazando.
Germán
nota que Julio se está vengando de Luna y que el famoso Ángel debe ser
importante para ella.
Además,
el rostro de Luna se transforma a una mueca de fastidio rápidamente.
CELINA
Celina
mira desde su cama como Virginia observa hacia el exterior de la cabaña.
VIRGINIA:
El hechizo ha funcionado. Estamos en el pasado. Tenemos dos días para encontrar
el Compendio, así que tenemos que trazar un plan.
Llaman
a la puerta.
Las
dos muchachas se quedan paralizadas.
VIRGINIA:
¿Sí?
VOZ
de FABIAN: Soy Fabián. ¿Están decentes?
Virginia
no responde. Abre la puerta detrás y lo deja pasar.
VIRGINIA:
¿Por qué estás solo?
FABIAN:
Eso venía a decirles... Germán no está.
VIRGINIA:
¿Cómo que no está?
FABIAN:
Desperté y él no estaba. Así que no sé si está perdido en alguna dimensión
extraña o si ya se mezcló con la gente del campamento.
CELINA:
Chicos, tengo una pregunta...
Los
dos chicos la miran.
CELINA:
¿Creen que hice bien en no invitar a Alejandro a venir con nosotros?
FABIAN:
¿Qué?
VIRGINIA:
¡¿A quién diablos le importa?!
CELINA:
A mí, Virginia. Soñé con él y entonces me di cuenta que quizá no fue bueno
abandonarlo en Estrella Dorada.
FABIAN:
Pero... ¿Por qué? ¿Qué hay entre mi amigo y tú?
CELINA:
Oh, nada. No ha sucedido nada aún.
Celina
no percibe lo perturbador que es para Fabián recibir esa noticia.
CELINA:
Iré a cepillarme los dientes y estaré lista para que enfrentemos al mundo.
FABRICIO
Fabricio
y Jaime están frente al taller donde mandaron a reparar el auto.
Jaime
viene hacia el muchacho con algunas noticias.
JAIME:
Lo bueno es que descubrieron la falla del auto y ya lo repararon. Me costará un
riñón pagarlo, pero podemos seguir viaje y dejar este terrible lugar.
FABRICIO:
¿Crees que hice bien en dejar a Dafne?
JAIME:
Fabricio, acabas de recibir un ataque de una mujer que casi te cuesta la vida,
¿por qué te pones a pensar en tu ex?
FABRICIO:
Es que en esos momentos en donde uno pelea entre la vida y la muerte, es en
donde me doy cuenta que no hay nada más importante que el amor.
JAIME:
No vamos a tener esta conversación.
FABRICIO:
Pero, Jaime, estuve al borde de la muerte.
JAIME:
Y volverás a estarlo si no haces silencio.
FABRICIO:
¿Entonces crees que debo llamarla y rogarle que me perdone?
JAIME:
No voy a hablarte, Fabricio.
Jaime
se marcha hacia el interior del taller y deja al muchacho confundido, en la
vereda del taller.
MOMENTO MUSICAL
En
un cuadro musical compuesto por un mambo místico de Celina y Fabricio, ellos
están en compañía de sus amigos y en medio de la música aparecen Dafne y
Alejandro, para bailar coreográficamente lo que la canción amerite.
FABRICIO:
Ella me dejó
y yo quería hacerlo.
¡Maldita sea!
CELINA:
Esa soy yo,
la que aguanta patanes
por ser tan buenas.
VIRGINIA:
Uuuuhhhh.
CELINA:
Por un rato quiero estar soltera.
JAIME:
Mmmmmm.
FABRICIO:
Mis amigos me regañan
porque me enamoro de cualquiera.
CELINA y FABRICIO:
Y apareciste tú
para cambiar mi suerte.
Ya me está encantado conocerte.
Dime, todo o nada en ti me aburre.
Ya quiero quererte.
CELINA:
¡Soy adicta al amor!
VIRGINIA:
Uo, uo, uo.
CELINA: (a Alejandro)
Te diré que
no me molesta nada
tu mala fama.
FABRICIO: (a Dafne)
Te advierto que
yo soy una promesa
de mucho drama.
ALEJANDRO:
Uuuuhhhhh.
CELINA:
Jamás he sido muy romántica.
DAFNE:
Mmmmmm.
FABRICIO:
Pero necesito tus abrazos
y besos de práctica.
TODOS:
Y apareciste tú
para cambiar mi suerte.
Ya me está encantado conocerte.
Dime, todo o nada en ti me aburre.
Ya quiero quererte.
FABRICIO:
¡Soy adicto al amor!
JAIME:
Uo, uo, uo.
TODOS:
Y apareciste tú
para cambiar mi suerte.
Ya me está encantado conocerte.
Dime, todo o nada en ti me aburre.
Ya quiero quererte.
ALEJANDRO:
¡Soy adicto al amor!
CELINA:
Uo, uo, uo.
CELINA:
Jamás he sido muy romántica.
Pero necesito tus abrazos.
FABRICIO:
Y apareciste tú
para cambiar mi suerte.
Ya me está encantado conocerte.
Dime, todo o nada en ti me aburre.
Ya quiero quererte.
DAFNE:
¡Ooohhh!
CELINA:
Y apareciste tú
para cambiar mi suerte.
Ya me está encantado conocerte.
Dime, todo o nada en ti me aburre.
Ya quiero quererte.
¡Soy adicta al amor!
Uo, uo.
FABRICIO:
Soy adicto al amor.
Uo, uo, uo.
ALEJANDRO:
Soy adicto al amor.
CELINA:
Apareciste tú
para cambiar mi suerte.
DAFNE:
Uo, uo, uo.
FABRICIO:
Apareciste tú
para cambiar mi suerte.
JOSEPH
Continúa
corriendo, a escondidas, entre los árboles que bordean la ruta.
Cada
vez que pasa un auto, se tira al piso con tal de que su secuestrador no lo vea.
Está
sucio y lleno de tierra.
Desorientado,
continúa por aquel ejercicio.
Consulta
su reloj.
Todavía
una hora más de hechizo.
Su
plan es no toparse con Ignacio durante ese período. Si logra escapar de él, ya
no podrá dominarlo.
Sigue
corriendo.
GERMAN
Germán
puede percibir la tensión que se genera en Luna al ver al tal Ángel abrazar a
una muchacha.
Ángel,
en compañía de la chica, comienza a caminar hacia ellos.
LUNA:
Voy a tomarme esto con tranquilidad. ¿Tienes un hacha?
JULIO:
¿Quieres cortar leña?
LUNA:
Algo así. Están viniendo para aquí. Mantengan la calma. Que Ángel no perciba
que ustedes trataron a la chica de ramera.
GERMAN:
Pero si nosotros no...
LUNA:
¡Ángel! ¡Amor de mi vida! ¡Macho de mis noches!
ANGEL:
Luna, Julio, Completo Desconocido. Quiero presentarles a...
Luna
no lo deja terminar porque comenzó a besarlo como si se reencontraran después
de que meses de ausencia.
Germán
siente vergüenza ajena.
El
muchacho regordete, finalmente encuentra un espacio de la lengua de Luna para
poder comenzar a hablar.
ANGEL:
Ella es Luz. Es la novia de Max.
Luna
suelta a su novio, cambiando su estado de amenazada por el de intrigada.
LUZ:
Ex novia de Max.
LUNA:
¿Y como ahora no estás más con Max, vas por su amigo?
LUZ:
¿¡Qué!? ¡Claro que no! Vine porque quería hablar con Max. ¿Alguien puede
decirme dónde está?
Germán
nota que algo extraño sucede en relación al mencionado Max.
Los
rostros de Ángel, Luna y Julio se transforman, como si intentaran encontrar una
respuesta a aquella pregunta.
GERMAN:
¿Quién es Max?
DAMIEN
Damien
ingresa al comedor de la casa de Theo Costas. Fernando e Irupé están haciendo
el desayuno.
IRUPE:
Hasta que al fin despiertas.
DAMIEN:
Me costó dormir anoche. ¿No la vieron?
FERNANDO:
¿A quién?
DAMIEN:
A lo que sea que quiere entrar a esta casa en madrugada. Anoche la vi desde la
ventana de la habitación. Era una muchacha.
FERNANDO:
¿Estaba buena?
DAMIEN:
Para ser un demonio o un fantasma, supongo que sí. Me desperté porque escuché
ruidos en el patio.
IRUPE:
Yo por suerte no escuché nada. Así que espero que hoy aparezca mi marido y
podamos ir al Campamento, porque prefiero estar en un conjuro del pasado que
tener que vérmelas con un fantasma. Todo esto, asumiendo que a Jaime le
arreglen el auto en el día de la fecha, cosa que no tengo idea porque no
tenemos comunicación y me estoy volviendo completamente loca.
Damien
no dice nada ante su soliloquio.
DAMIEN:
¿Alguno tiene ganas de recorrer el pueblo?
IRUPE:
¿Recorrer un pueblo maldito o quedarme en una casa maldita? Las opciones cada
vez me resultan más emocionantes.
FERNANDO:
Yo quiero salir, así que te acompaño.
DAMIEN:
De paso, podemos ver si en este lugar hay algún bar gay.
FERNANDO:
Ahora quiero quedarme.
IRUPE:
Damien, querido, tienes que empezar a ser un poco más realista. Antes que este
pueblo tenga un bar gay, primero deberías ver si existe un bar.
DAMIEN:
Bueno, veamos si existe un bar. O algo para hacer, más que esperar a que
aparezca Jaime.
IRUPE:
Tú no estás esperando por Jaime, estás evitando a Germán.
DAMIEN:
Gracias por tu aporte que en realidad no nos aporta nada.
IRUPE:
Es mi don.
DAMIEN:
La magia está bien representada en ti.
FERNANDO:
Al menos ustedes tienen magia.
IRUPE:
Desayunemos y salgamos de esta casa.
GERMÁN
La
tensión está en el aire.
La
muchacha, Luz, ha preguntado por Max y es evidente que ni Ángel, ni Julio ni
Luna pueden responderle.
LUNA:
Iremos a ver si lo podemos encontrar.
Germán
se da cuenta que Luna lo toma del brazo, haciéndolo partícipe de ir a buscar al
misterioso Max.
LUNA:
(a Ángel) ¿Por qué no le muestran a Luz nuestras instalaciones? Nosotros
volvemos en un segundo.
ÁNGEL:
¿Por qué estás agarrando con total confianza el brazo de una persona que no
conozco?
GERMAN:
Lo mismo me pregunto yo.
LUNA:
Por favor, Ángel, ¿escenas de celos? Es muy inmaduro de tu parte.
Sin
mediar más palabra, Luna lo saca de allí y lo lleva a caminar por todo el
predio.
LUNA:
Tenemos que encontrar a Valeria urgente.
GERMAN:
¿Qué sucede con Max?
LUNA:
No debería contarte esto, porque recién te conozco, pero estoy desestabilizada.
GERMAN:
Parece que te sucede con mucha frecuencia.
LUNA:
Sólo parece. Max era un joven de nuestro grupo. Una noche, un demonio o lo que
fuera le dio un beso, absorbiendo su juventud. Ahora Max es un anciano y está
desaparecido por Edgar se lo llevó, en teoría, a una clínica. Pero nunca
apareció en la clínica por lo que sospechamos que Edgar lo tiene secuestrado.
¿Entiendes por qué necesitamos hablar con urgencia con Valeria?
GERMAN:
La verdad... No.
LUNA:
Bueno, no puedo explicarte todo, Germán. Necesito un poco de compromiso de tu
parte.
Luna
sigue caminando hasta otro bloque de cabañas, diferente del sitio donde
despertaron.
LUNA:
Espero que Valeria consiga una respuesta de Edgar o todos vamos a estar en
serios problemas.
JOSEPH
Un
poco cansado pero igual, persistente, Joseph continúa su recorrido escapando de
Ignacio.
De
repente, en su caminata, se detiene en seco.
El
auto de Ignacio está estacionado a un costado del camino, del otro lado de la
ruta.
Se
tira al piso por inercia, aunque desconoce por dónde puede andar el muchacho.
Mira
su reloj.
Todavía
faltan 15 minutos.
Se
tira al costado de un árbol, con miedo, mugre y angustia.
De
repente, siente unas pisadas cerca de él.
No
está solo.
DAMIEN
Damien
espera a Fernando y a Irupé para salir.
Inspecciona
la casa.
No
hay muchas fotografías de Theo por el lugar. El ambiente, además de pacífico,
es minimalista en cuanto a decoración de paredes y muebles.
Pero
encuentra una foto de Theo Costa, siendo parte de un grupo de cuatro amigos.
Fernando
se acerca dispuesto a salir.
DAMIEN:
Creo que estos eran sus amigos.
FERNANDO:
Sí, parece que sí.
DAMIEN:
Tal vez deberíamos ver si encontramos a alguno de ellos. Quizá podamos saber
qué es lo que nos acecha por las noches.
FERNANDO:
¿No puedes evitar investigar en cada lugar en el que estés?
DAMIEN:
Oh, vamos, ¿acaso no te mueve la curiosidad de saber qué es lo que provoca que
no podamos abrir la casa por las noches?
FERNANDO:
No, no realmente.
DAMIEN:
Diablos que eres limitado.
FERNANDO:
¿Disculpa?
DAMIEN:
Quiero decir... Que eres... Limitado.
FERNANDO:
Te entendí, Damien. No soy limitado. Simplemente no me interesa. Pero en virtud
de que no voy a saber nada sobre Margaret hasta mañana a la noche, voy a
acompañarte a averiguar. ¿Cómo pretendes saber quiénes son las personas de la
foto?
Damien
señala un cartel colgante que hay en la fotografía, detrás de los muchachos.
DAMIEN:
Aquí hay un sitio donde empezar. Además, Bahía Ausente es un pueblo pequeño.
Estoy seguro que a la tercera persona que le preguntemos, sabrá decirnos quién
era alguno de estos muchachos.
Irupé
sale en ese momento lista para salir.
Cuando
ve a Damien sosteniendo una fotografía, empalidece.
IRUPE:
Fernando, ¿por qué Damien sostiene una foto y sonríe? ¿Qué acaba de planear y
por qué no lo evitaste?
FERNANDO:
Al parecer, soy limitado.
Irupé
está a punto de responder a eso pero guarda silencio.
IRUPE:
Hay argumentos que ni yo puedo discutir.
GERMÁN
Luna
golpea impacientemente la puerta de una cabaña.
Al
cabo de unos instantes es atendida por Melissa, la misma chica con la que se
reencontró hace unos minutos atrás.
Melissa
no parece muy feliz de verla.
MELISSA:
Luna, este es tu cuarto, ¿por qué directamente no entras?
LUNA:
Es que estoy en compañía de un muchacho y quería asegurarme de que ustedes
estuvieran vestidas.
MELISSA:
¿Y no podías dejarlo afuera mientras corroborabas eso?
LUNA:
No hay tiempo para pensar en lo que pudo haber sido y no fue, Melissa.
Necesitamos hablar con Valeria de forma urgente.
Melissa
pega un suspiro de fastidio y se gira sobre sus talones.
MELISSA:
¡Valeria! Tu amiga loca en compañía de un muchacho desconocido, pero que si
está con ella asumo que está igual de loco, te buscan.
Un
momento después, la tan mencionada Valeria sale al exterior de la cabaña.
Germán
se queda paralizado al verla.
VALERIA:
¿Sí, Luna? ¿Qué sucede?
LUNA:
¡Luz, la ex de Max, está en el campamento preguntando por Max! ¿Qué haremos?
Pero
poco le importa a Germán lo que suceda entre el desaparecido Max y la recién
llegada Luz. Queda sumamente sorprendido por Valeria.
GERMAN:
¡Virginia!
Valeria
y Luna detienen su charla y lo miran con confusión.
LUNA:
No es Virginia, es Valeria. ¿No me escuchaste nombrarla? Estuve diciendo su
nombre como treinta veces en los diez metros que recorrimos.
GERMAN:
(a Valeria) Disculpa, pero eres igual... ¿Tu segundo nombre no es Virginia?
VALERIA:
No. De hecho Valeria es mi segundo nombre. Mi primer nombre es Margaret.
Germán
vuelve a quedar boquiabierto ante la revelación, poniendo sutilmente incómodas
a las muchachas.
VALERIA:
Disculpa, ¿quién eres tú?
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