jueves, 6 de diciembre de 2018

Chapter 41


IRUPE

Irupé, Damien y Germán están saliendo del Barrio Privado, mientras charlan sobre la conversación grupal que tuvieron el día anterior.

IRUPE: ¿Matar a Luciana? ¿Pero en qué está pensando Virginia? Por lo poco que la conozco, Luciana es mucho más inocente que cualquiera de los seis que quiere matarla. Por Dios, díganme que Virginia está loca.
DAMIEN: Virginia está loca.
IRUPE: Gracias.

Irupé sonríe llena de felicidad hasta que luego vuelve a meditar la respuesta.

IRUPE: ¿Qué significa eso?
DAMIEN: Tampoco estoy de acuerdo con que tenemos que matar a Luciana, por supuesto. Pero si me das a elegir, tampoco estoy de acuerdo en que ella nos mate a nosotros.
IRUPE: En eso coincido contigo.

Germán, lejos de coincidir, está aterrorizado.

GERMAN: No podemos matarla, chicos. Ni siquiera podemos estar hablando de esto. Tendría que meterlos en prisión por estar hablando de esto. Soy policía, ¿recuerdan?
IRUPE: Eres policía hace dos semanas, por todos los cielos. Apenas dejes de serlo, te vas a olvidar que usaste ese uniforme, como hiciste cuando dejaste de ser el chico que arreglaba todo en nuestras casas y ahora ya no recuerdas cómo hacerlo.
GERMAN: Claro que recuerdo cómo reparar las cosas.
IRUPE: ¿Entonces cuándo vas a pasar a ver el maldito tanque de agua que te pedí el viernes?

Damien decide cambiar el tema de la charla.

DAMIEN: Por el momento, no nos preocupes por la idea de Virginia. Tenemos que investigar a Luciana y ver si existe un problema real en que se convierta en alguien peligroso.
IRUPE: Con la facilidad con la que la gente se convierte en algo peligroso, sólo basta un toque de la magia del africano loco para que nuestra vida se termine.
DAMIEN: Entonces quizá deberíamos hablar con Zack.
GERMAN: Ustedes hagan eso. Yo tengo que hablar con otra persona.

Y como si de repente recordara algo que olvidó, Germán comienza a correr por las calles.
Irupé mira a Damien con terror.

IRUPE: No crees que va a denunciarnos, ¿verdad?
DAMIEN: Si es así, tenemos que apurarnos a hablar con Zack.
IRUPE: ¿Te das cuenta que jamás me tranquilizas?
DAMIEN: Nunca tengo la intención genuina de hacerlo. ¿Qué decirte? Me gusta el caos.

JOSEPH

Joseph todavía se encuentra en bóxer cuando escucha que llaman a la puerta de su departamento. Se pone un pantalón corto y, al abrir, del otro lado se encuentra a una Celina sumamente desbordada de ansiedad.

JOSEPH: ¿Celina? ¿Qué haces aquí?
CELINA: Creo que Santiago puede ser el hombre de blanco.

Joseph espera que ella diga algo más, pero ella se queda mirándolo esperando que él fuera el que continúe el diálogo.

JOSEPH: Celina, ya hablamos de esto. Debes dejar de aparecer en la casa de las personas, tirar una frase misteriosa y asumir que los demás sabrán de lo que estás hablando.
CELINA: Lo siento. Tienes razón. Viajé al futuro y conocí a un hombre que me ama.

Joseph se queda esperando una explicación más larga.
No la obtiene.

JOSEPH: Bien, tampoco sé de lo que estás hablando.
CELINA: Bueno, Joseph, te estoy dando todas las herramientas pero tú no colaboras. La cosa es que creo que ese hombre puede ser Santiago. Y quiero que me ayudes a encontrarlo.
JOSEPH: Pero Santiago está en otro lugar haciendo otra vida.
CELINA: Pero en algún momento se vestirá de blanco y me amará, ¿no lo entiendes?
JOSEPH: No, Celina, ¿no viste sus redes sociales?

Celina muestra el rostro lleno de confusión.

CELINA: No... ¿Qué tendría que haber visto?
JOSEPH: Ya está con otra chica.
CELINA: ¿De qué estás hablando? Apenas hace un mes desde que rompimos.
JOSEPH: Desde que lo dejaste.
CELINA: Lo que fuera. ¿Acaso no me merezco que ande destruido por la vida y sin encontrar el rumbo? ¿Tan mala novia fui que Santiago no quedó desmoralizado ante mi abandono? ¡¿Qué diablos está pasando, Joseph?!

DAMIEN

Damien e Irupé están en la casa de Zack. Blanca, la asistente de Zack, pasea por el living con sahumerios mientras baila al ritmo de un cántico en otro idioma.
Ellos terminaron de explicarle lo que sucedió con Celina.

ZACK: No puedo asegurarles que Luciana se convierta o no en una reina tirana que extermine este barrio.
IRUPE: Pero tú nos viste muerto en el futuro.
ZACK: Lo que yo tuve fue una visión sobre el futuro. Lo de Celina fue un viaje. Nosotros, en nuestro presente, no podemos alterar el pasado. La realidad que vivimos es la que sucedió, no importa las intervenciones que queramos realizar. Pero desconozco si Celina, siendo una persona del presente que fue hacia el futuro, puede alterar esa ley. Tal vez pueda o tal vez su intervención es la que provoque que las cosas tengan ese destino. Es un arma de doble filo.
DAMIEN: Es genial, porque a fin de cuenta no nos estás diciendo nada.
ZACK: La decisión es de ustedes. Yo sólo estoy para brindar mis conocimientos pero no para intervenir.

Damien e Irupé intercambian una mirada.

IRUPE: Si tenemos un ataque relacionado con el mundo mágico, estamos desarmados. El círculo no se completa sin el séptimo y ya no tenemos poderes.
ZACK: Tal vez no puedan lanzar conjuros, pero hay muchas cosas que pueden hacer. ¿Sabían que Edgar antes dirigía un campamento en las afueras de Bahía Ausente?
DAMIAN: Algo del tema escuchamos.
ZACK: Bueno, en ese campamento sucedieron cosas sobrenaturales también. Y hay una persona en particular que estaba al tanto del tema y escribía o recolectaba todos los sucesos, armando una especie de compendio. Tal vez él pueda ayudarlos.
IRUPE: ¿Tú nos estás sugiriendo que viajemos hasta Bahía Ausente para ir en busca de un libro?
ZACK: Es una posibilidad para que sobrevivan.
IRUPE: Bien, nos vamos a Bahía Ausente.

Irupé se incorpora de un salto y Damien la mira con confusión.

DAMIEN: ¿Cómo puedes decidir que vamos a viajar?
IRUPE: Despierta, Damien, la otra opción es que Virginia mate a la chica que llora por todo. ¿Cuál de las dos prefieres?

Damien suspira con agotamiento y asiente.

DAMIEN: Creo que estoy prefiriendo mudarme de barrio.

GERMAN

Germán llega al departamento de Joseph, pero antes de llamar a la puerta, la misma se abre y una Celina totalmente desbordada la abre.

GERMAN: Eh, Celina.
CELINA: ¡Mi vida está arruinada! ¡Arruinada! ¡Me quiero morir!
GERMAN: Me alegra que tras tu viaje al futuro, vuelvas a la normalidad.

Celina sale corriendo, llorando como una loca, hasta salir del edificio de Joseph.
Germán se encoge en hombros e ingresa en el departamento de su compañero.

JOSEPH: ¿Tú también vienes a llorar?
GERMAN: No, yo no lloro. Creo que estoy hecho de piedra.
JOSEPH: Por ese abdomen que tienes, te creo.

Germán sonríe por el halago y decide cambiar de tema.

GERMAN: Tenemos un problema moral importante.
JOSEPH: ¿Qué sucedió?
GERMAN: ¿Conoces a Luciana?
JOSEPH: ¿La mujer de Álvaro? Sí, la conozco.
GERMAN: Bueno, Celina viajó al futuro y descubrió que ella se volverá poderosa y nos matará. Virginia quiere que la matemos antes de que suceda eso. ¿Qué crees que deberíamos hacer?

Joseph se queda boquiabierto por un instante.

JOSEPH: Creo que deben dejar de venir a mi departamento.

MOMENTO MUSICAL

Celina está llorando desconsoladamente en el living de su casa.
Damien e Irupé van nuevamente hacia el trabajo.
Virginia está desayunando en el bar, con su usual taza de café llena de vino.
Fabricio está despertándose en su casa.
Joseph está yendo hacia el trabajo en compañía de Germán.




FABRICIO:
Dónde se encuentra el telón
para salirme de esta cama.
VIRGINIA:
Y decirle al mundo que
tengo el control de mi situación.
JOSEPH:
Cuando a las 3
de la mañana,
vi una foto sin querer
donde se ven tan felices los dos.
CELINA:
Apenas tiene un mes
que lo nuestro acabó.

DAMIEN:
Me dije lávate la cara.
A nadie le interesa
tanto drama.

VIRGINIA:
Maquíllate hasta el alma.
Ponte tu mejor sonrisa falsa.
Nunca falla.
CELINA:
No habrá mejor venganza
que le cuenten
que te ves más guapa.
FABRICIO:
Llórala de espalda
pues la ropa sucia
se lava en casa.

JOSEPH:
Quiero inventar el rumor
que he encontrado a su reemplazo.
FABRICIO:
Que tiene todo
lo que siempre le faltó,
que me lleva a viajar.
CELINA:
Aunque mi viaje más lejano
ha sido viendo aquella serie
en mi sillón
sin salir ni al balcón.
VIRGINIA:
Mi espejo me reclama
la pena que doy.

DAMIEN:
Me dije lávate la cara.
A nadie le interesa
tanto drama.

IRUPE:
Maquíllate hasta el alma.
Ponte tu mejor sonrisa falsa.
Nunca falla.
VIRGINIA:
No habrá mejor venganza
que le cuenten
que te ves más guapa.
CELINA:
Llóralo de espalda
que la ropa sucia
se lava en casa.

FABRICIO

Fabricio está en la habitación de Dafne.
Ella tiene la clara expresión de estar enfadada.
Él, a su vez, se comienza a alterar por esto.

FABRICIO: No entiendo... ¿Me dejaste venir a tu casa para que me muestres que sigues enojada?
DAFNE: Claro que sí. ¿Qué pretendías?
FABRICIO: Honestamente, pensé que lo íbamos a hacer.

Dafne se altera como si la hubieran insultado.

DAFNE: ¡¿Pero por quién me tomas?! ¿Cómo puedes pensar que voy a tener sexo contigo después de lo que hiciste?
FABRICIO: Pero si yo no hice nada.
DAFNE: Exacto. Dejaste que tu amiga me insultara y no hiciste nada.
FABRICIO: De acuerdo, de acuerdo, ¿cómo puedo recompensártelo?
DAFNE: No lo sé. Haz algo lindo por mí. Demuéstrame interés. Escríbeme un poema.
FABRICIO: No sé escribir un poema.

Dafne se altera cada vez más.

DAFNE: Pues nunca vas a hacerlo si ni siquiera lo intentas.
FABRICIO: ¿Por qué quieres que te escriba un poema, Dafne?
DAFNE: ¿Sabes qué? Mejor vete. Fue un error pensar que ibas a cambiar.
FABRICIO: De acuerdo, te escribiré un maldito poema. Dame una lapicera, un papel y unos minutos a solas.
DAFNE: Puedes ir al baño.
FABRICIO: No voy a escribir un poema en el baño.
DAFNE: Entonces vete al patio, Fabricio.
FABRICIO: Está lloviendo.

Dafne sonríe. Él acepta, sumiso, la hoja y la lapicera y sale al exterior, bajo la lluvia.

DAMIEN

Damien se encuentra en el canal cuando recibe una llamada a su teléfono.
Es Fabricio, que está bajo la lluvia en el patio de Dafne.

DAMIEN: ¿Hola?
FABRICIO: Damien.
DAMIEN: ¿Quién habla?
FABRICIO: Soy Fabricio. ¿No tienes agendado mi número?
DAMIEN: No sé quién eres.
FABRICIO: Tu amigo Fabricio.
DAMIEN: No tengo ningún amigo que se llama así.

Se escucha como Fabricio respira con paciencia.

FABRICIO: Ayer estábamos hablando sobre matar a una muchacha, ¿no lo recuerdas?
DAMIEN: Ah, sí. ¿No te llamabas Fernando?
FABRICIO: No, ese es el Cariviejo. Y me ofende que me confundas con él.
DAMIEN: Deberíamos preguntarle a Fernando si se ofende que lo confunda contigo.
FABRICIO: ¿Puedes escucharme?
DAMIEN: Tienes toda mi atención.
FABRICIO: Necesito tu ayuda para escribir un poema.
DAMIEN: ¿Por qué crees que sé sobre escribir un poema?
FABRICIO: Porque eres gay.
DAMIEN: Estoy por cortar.
FABRICIO: Oh, vamos, vamos, no te ofendas. ¿No lo sabes?

Damien suspira con irritación.

DAMIEN: ¿Para qué quieres escribir un poema?
FABRICIO: Para tener sexo.
DAMIEN: De acuerdo. Esa respuesta es válida.
FABRICIO: Sabía que tú lo entenderías. Vives teniendo sexo.
DAMIEN: Espera, ¿quieres tener sexo con un hombre?
FABRICIO: No, con una chica.
DAMIEN: Entonces no puedo ayudarte. No sé nada sobre romance heterosexual.
FABRICIO: Sólo cambio la palabra pene por vagina y ya está.
DAMIEN: De acuerdo, ¿qué tan largo tiene que ser un poema?
FABRICIO: Con un verso bastará.
DAMIEN: Bien, ¿qué tienes hasta ahora?
FABRICIO: Una lapicera y una hoja. Y agua porque me estoy mojando.
DAMIEN: ¿Por qué te estás mojando?
FABRICIO: Porque no quiero que Dafne se entere que te estoy pidiendo ayuda.
DAMIEN: Bien. Entonces, prueba con algo sobre "la lluvia refleja la tristeza que hay en mi alma cuando me aparto de ti".
FABRICIO: Eso es bueno. ¿Cómo lo uso en una mujer?
DAMIEN: Puedes usarlo en una mujer.
FABRICIO: Suena un poco gay.
DAMIEN: ¿Qué tiene de gay lo que acabo de decir?
FABRICIO: Todo.
DAMIEN: Adiós, Fabricio.
FABRICIO: No, espera, está bien. Repíteme...

Damien corta la llamada.

FABIAN

Fabián está llegando bajo la lluvia torrencial hacia su casa, cuando ve a Celina llorando escandalosamente, arrodillada en el patio, mojándose por completo.
Va hacia ella.

FABIAN: ¿Celina? ¿Qué haces aquí?
CELINA: Es que estaba llorando en mi living cuando se largó a llover. Y me pareció que salir a llorar en el patio me daba más dramatismo. ¿No crees?
FABIAN: Creo que te puede dar neumonía.
CELINA: Eso sería más dramático aún. Moriré en mi propia angustia.
FABIAN: Celina, ¿por qué no vienes a casa y tomamos un poco de té? ¿Te gustaría eso?

Celina duda unos instantes.

CELINA: No lo sé, Fabián. Entre llorar en mi living a ir a llorar al tuyo, me parece lo mismo.
FABIAN: Puedes dejar de llorar también.
CELINA: No quiero dejar de llorar.
FABIAN: Puedes llorar en compañía. Apuesto que eso es nuevo.
CELINA: Oh, sí, me encanta.

Sumamente feliz, acepta la mano de Fabián, se incorpora y marcha con él hacia la casa del muchacho.

FABRICIO

Fabricio está sumamente empapado, con la hoja manuscrita, otra vez en el dormitorio de Dafne.

FABRICIO: Bueno, hice algo para ti.
DAFNE: Oh, Fabricio, no me lo esperaba.
FABRICIO: ¿Cómo que no te lo esperabas? Si me obligaste a hacerlo.
DAFNE: ¿Realmente quieres arruinar este momento?
FABRICIO: No, tienes razón. Bien. Aquí va. "Cae fuerte la lluvia y esto agranda mi pena. Desearía que fueras la flor de primavera. Para poder..."

Pero Fabricio no puede terminar su poema.
Automáticamente sucede algo que él no logra entender.
Dafne se transformó, de un instante a otro, en una flor.
Literal.

FABRICIO: Pero... ¿Qué diablos ha sucedido?

Dos segundos después de tener la mirada perdida en la flor, Fabricio vuelve a leer su poema y cae en cuenta.

FABRICIO: Oh, Dios... ¡Hice un conjuro!

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