JOSEPH
Joseph
está entrenando en su casa cuando llaman a la puerta.
Un
poco fastidiado por la interrupción, va hacia la entrada de su departamento y
abre la puerta.
Del
otro lado, se encuentra Ignacio Villas.
JOSEPH:
¿Te escapaste de prisión?
IGNACIO:
No, no me escapé.
JOSEPH:
Porque tengo que ir a buscar mi arma y llevarte nuevamente a la cárcel si es
que te escapaste.
IGNACIO:
No es necesario.
JOSEPH:
Y es mi día libre. No me gusta meter gente en la cárcel en mi día libre.
IGNACIO:
Tranquilízate, Joseph. No sólo es tu día libre si no que te acabas de ganar
unas vacaciones conmigo.
JOSEPH:
¿Qué?
IGNACIO:
¿No escuchaste el mensaje de tu jefe?
JOSEPH:
Generalmente cuando Pablo me manda mensajes en mis días libres, hago de cuenta
que no los recibo.
IGNACIO:
Bueno, puedes escucharlo y allí te explicará todo. ¿Me dejas pasar? Porque si
bien estoy en libertad, se supone que no tiene que verme nadie.
Joseph
duda, pero finalmente acepta dejarlo entrar en su departamento.
Cierra
la puerta detrás de él.
JOSEPH:
Hasta que escuche el mensaje de Pablo, quédate donde pueda verte.
AUTO DE VIRGINIA
Ya
en plena ruta, tres autos salieron del Barrio Privado 21.
Uno
de ellos es conducido por Virginia, quien va en compañía de Irupé y Celina que
va en la parte de atrás.
VIRGINIA:
¿Cuál será nuestro plan una vez que lleguemos allá?
IRUPE:
Zack nos dijo que primero tenemos que encontrar a una persona que podrá
guiarnos hasta donde está el Compendio.
CELINA:
Entonces, ¿ustedes saben por dónde queda Bahía Ausente?
IRUPE:
Cierto. Primero tenemos que encontrar Bahía Ausente y luego encontrar al hombre
que vive allí.
VIRGINIA:
Ese hombre es una especie de hechicero o algo así, ¿no?
IRUPE:
Seguramente. Dios nos libre que Zack nos mande a interactuar con una persona
normal. Lo bueno es que, si nos pide un sacrificio de sangre, trajimos a muchas
personas con nosotros.
VIRGINIA:
No vamos a sacrificar a Jaime, Irupé.
IRUPE:
Pero...
VIRGINIA:
No vamos a sacrificar a nadie.
IRUPE:
Diablos.
CELINA:
Yo sólo les pido que se queden tranquilas. Estoy en paz con el hecho de
descubrir que Alejandro es el hombre de blanco y que él me amará locamente en
el futuro, así que por eso, no quiero acelerar las cosas. Dejaremos que fluya.
Es totalmente positivo tener la certeza de que él es el amor de mi vida.
VIRGINIA:
Celina, ¿qué diablos tiene que ver eso con lo que estábamos hablando?
CELINA:
Nada. Pero me aburrían.
AUTO DE FERNANDO
Fernando
conduce el segundo auto que salió del Barrio Privado 21.
A
su lado está Damien y en la parte de atrás, Germán.
FERNANDO:
¿Alguno podría explicarme por qué ese chico viene con nosotros?
GERMAN:
¿Quién? ¿Yo?
FERNANDO:
En el otro auto.
GERMAN:
Yo vengo en éste.
DAMIEN:
(a Germán) Creo que lo dice por Fabricio.
FERNANDO:
Ni hace un mes que se mudó al barrio. ¿Por qué de repente está en todas
nuestras actividades?
DAMIEN:
Generalmente soy quien responde estas cosas, pero como tampoco me cae bien, voy
a dejarlo pasar.
GERMAN:
Es uno de los 7. Tenemos que incluirlo aquí.
FERNANDO:
Podría haber sido uno de los 7 desde su casa, ¿no creen?
DAMIEN:
(a Fernando) ¿Por qué te molesta tanto?
Fernando
se encoge en hombros.
FERNANDO:
No lo sé.
DAMIEN:
No es por Virginia, ¿verdad?
FERNANDO:
Creo que no.
DAMIEN:
Porque tú sabes que no estás en condiciones de reclamar nada ahí, ¿cierto?
FERNANDO:
¿Quieres ir en el otro auto, Damien?
DAMIEN:
No, estoy bien aquí.
AUTO DE JAIME
En
el tercer y último auto que salió del Barrio Privado 21, Jaime conduce.
A
su lado, Fabián va con el mismo rostro simpático que el conductor. A su vez, en
los asientos de atrás, Fabricio está destruido por su reciente ruptura.
JAIME:
Hace tanto que no salgo de vacaciones que apenas salimos de Estrella Dorada
sentí que volvía mi alma al cuerpo.
FABIAN:
Pensé que eras de salir bastante seguido del pueblo.
JAIME:
Pero nunca de vacaciones. Siempre fue por trabajo.
FABIAN:
Yo tampoco soportaba más el pueblo. Creo que es la época del año. Aunque no
entiendo mucho dónde estamos yendo ni qué es lo que estamos por buscar.
JAIME:
Yo tampoco. Irupé intentó explicármelo pero ella hablaba mucho y mi
concentración es bastante poca. Pero creo que todos corremos peligro de morir
si no encontramos ese Compendio.
FABIAN:
Ah. Parece algo importante como para que no hayas prestado atención.
JAIME:
Es mi lema. Si hay que morir, moriremos. No vamos a preocuparnos por eso ahora.
FABRICIO:
Yo quisiera morir.
Los
dos hombres de adelante hacen un silencio prudencial ante la declaración de
Fabricio.
FABRICIO:
No puedo creer que haya arruinado todo con Dafne. Ella jamás me perdonará por
haberla dejado en Estrella Dorada. Cuando regrese, no querrá volver a hablarme.
Y sentía que era el amor de mi vida.
FABIAN:
¿Hace cuánto que salían?
FABRICIO:
Dos semanas. Pero fueron las mejores semanas de mi vida.
JAIME:
¿No tuviste sexo con Virginia en el medio?
FABRICIO:
Eso también fue bueno, pero sólo una noche. En nada se compara a los otros
catorce días llenos de dolor, tragedia y angustia que me provocaba Dafne.
FABIAN:
Creo que no estás midiendo las cosas correctamente.
FABRICIO:
Es que al menos con Dafne sentía algo. Ahora sólo me queda esperar la muerte.
Lo bueno es que al no tener sentimientos, seré inmune ante mi mala suerte.
Jaime
nota que Fabián está al borde de perder la paciencia.
FABIAN:
¿Mala suerte?
FABRICIO:
¿Sí? No quise decirles para no asustarlo, pero tengo tendencias a que siempre
me pasen cosas malas. No sé por qué mis padres no me llamaron Igor.
Al
instante, el auto de Jaime se detiene de la nada.
FABIAN:
¿Qué sucedió?
JAIME:
No lo sé. No arranca.
FABRICIO:
Se los dije. Es mi mala suerte. Lo bueno es que ya no puedo sentirme asustado
por esto. Yo ya estoy muerto, chicos.
JOSEPH
Joseph
escucha el mensaje de Pablo en su Whatsapp.
VOZ
DE PABLO: Ignacio fue puesto en libertad por mí. Necesito que vayas con él
hasta Bahía Ausente en la búsqueda de un Compendio. De más está decirte que
este es un favor casi personal y no tienes que hacerme un informe sobre la
búsqueda, como también tienes la libertad de conseguir este misterioso libro a
como de lugar. Suerte.
Confundido,
deja el celular sobre la mesa y vuelve hacia Ignacio.
El
muchacho que recién salió de prisión se encontraba sin su remera.
Joshua
siente el impacto de verlo así.
JOSHUA:
Veo que te pusiste cómodo.
IGNACIO:
Me estaba preguntando si podía ducharme antes de salir de viaje. Sería la
primera ducha que me de que no fuera en la comisaría.
JOSHUA:
Sí, claro, puedes hacerlo.
IGNACIO:
Si quieres también puedes verme como antes, si eso te hace sentir más
tranquilo.
Joshua
tuerce la boca ante su comentario.
JOSHUA:
No.
IGNACIO:
¿Seguro?
JOSHUA:
Ya pasé mucho tiempo idolatrando a una persona. No voy a volver a pasar por lo
mismo.
IGNACIO:
Oh, entonces eso lo podemos cambiar para que la cosa sea más pareja.
Y
sin que Joshua lo pudiera prever, Ignacio se acerca y le da un beso en los
labios.
IRUPE
Los
tres autos están estacionados al costado de la ruta y sus nueve integrantes
están debatiendo qué hacer con el auto de Jaime.
A
su vez, alrededor del automóvil, Jaime, Irupé, Fernando, Fabián, Germán y
Fabricio intentan encontrarle alguna explicación.
IRUPE:
(a Jaime) ¿Lo llevaste al taller?
JAIME:
El mes pasado. Estaba todo en orden.
IRUPE:
Pues deberías cambiar de mecánico.
Jaime
la mira lapidándola y ella sonríe y retrocede.
Irupé
se va hacia donde se encuentran Celina, Virginia y Damien.
DAMIEN:
Lo bueno de ser gay es que ni siquiera tengo que fingir que sé lo que está
pasando.
IRUPE:
A diferencia de todos los que están alrededor del auto en este momento.
CELINA:
¿Quieren que apostemos quién le encuentra la solución? Yo apuesto por Fernando.
Es el que más pinta tiene de saber lo que sucede.
DAMIEN:
Yo creo que simplemente su rostro es así.
VIRGINIA:
No tenemos tiempo para hacer apuestas ni que jueguen a descubrir el fallo de un
auto. Tenemos que seguir viaje.
CELINA:
¡Virginia, por favor, no puedes ser tan cruel! Uno de los autos está fallando.
Tenemos que esperar a que al menos venga la grúa.
VIRGINIA:
Celina, mi amor, tenemos que llegar a Bahía Ausente antes de que anochezca
porque es una zona donde no hay servicio satelital y nos encontraremos sin
señal de celular. No tenemos a ciencias claras dónde queda y no quiero que
tengamos otro accidente de noche, porque eso significaría que quedaríamos
expuestos a cualquier peligro.
CELINA:
Tus excusas son válidas, Virginia, pero ¿acaso son suficientes como para
abandonar a nuestros amigos? ¿Por qué no piensas en Irupé? Es el auto de ella
el que se rompió.
IRUPE:
Yo estoy de acuerdo con Virginia.
CELINA:
¡Irupé!
IRUPE:
Es que tiene razón. Si esperamos a que venga una grúa, Jaime tendrá que irse
con ellos. Está descartado de este viaje. De última, él podrá hacer noche en
otro pueblo y encontrarnos mañana.
VIRGINIA:
Todo arreglado entonces. ¿Quién se quedará con Jaime?
IRUPE:
Fabricio.
DAMIEN:
Fabricio.
CELINA:
¡¿Se quieren deshacer de Fabricio?!
Fabricio
en ese momento aparece entre ellos.
FABRICIO:
¿Me llamaban?
DAMIEN:
¿Te puedes quedar con Jaime hasta que llegue la grúa? El resto necesitamos
seguir viaje.
CELINA:
¡No lo escuches! ¡Es un trampa! ¡Sólo lo hacen porque te odian!
FABRICIO:
(a Damien) Claro que sí. Me quedo con Jaime.
VIRGINIA:
Sólo resta saber qué será de Fabián.
DAMIEN:
Que vaya con ustedes.
IRUPE:
Que vaya con los chicos.
CELINA:
¿También van a deshacerse de Fabián? ¡De ninguna manera! Es mi invitado y no lo
abandonaré.
DAMIEN:
(a Celina) Puedes quedarte con ellos, si gustas.
CELINA:
No, tampoco los quiero tanto.
JOSEPH
Joseph
aparta a Ignacio de sus labios automáticamente.
Ignacio,
lejos de sentirse apenado, sonríe.
JOSEPH:
No.
IGNACIO:
Oh, vamos. Pensé que no querías tener un amor platónico con el pasado. Esto no
es platónico.
JOSEPH:
Pero claramente tampoco es amor.
Ignacio
lanza una carcajada.
IGNACIO:
¿Estás buscando amor?
JOSEPH:
No, no dije que lo estuviera buscando. Pero apareces en mi casa después de
recibir la libertad a favor del comisario más corrupto que haya pisado este
pueblo. Ambos me hablan sobre ir a buscar un libro persiguiendo a mi ex novia y
a sus amigos. Y nunca acepté ser parte de esta persecución. No voy a traicionar
a Virginia.
IGNACIO:
Bésame de nuevo.
JOSEPH:
¿Escuchaste algo de lo que acabo de decir?
IGNACIO:
Sí, pero bésame de nuevo.
JOSEPH:
No quiero...
Totalmente
contradictorio a su oración, vuelve a aproximar los labios a los de Ignacio y
vuelve a besarlo otra vez.
AUTO DE FERNANDO
Fernando
sigue manejando el auto rumbo a Bahía Ausente.
Damien
sigue en el asiento de acompañante y atrás se acopló Fabián para acompañar a
Germán.
FABIAN:
Me siento un poco mal por abandonar a mi equipo. Aunque no tanto como para
haberme quedado con ellos en este calor.
GERMAN:
Estarán bien. Cuando venga la grúa a buscarlos, los llevará hasta Las Viñas.
Allí podrán pasar la noche hasta que reparen el auto.
DAMIEN:
(a Fabián) ¿Y qué hay de tu amigo? ¿El otro heterosexual que vive contigo?
FABIAN:
¿Alejandro?
DAMIEN:
¿Cuántas personas más viven contigo?
FABIAN:
Sólo él. Bueno, estoy un poco harto de la convivencia. Por eso me quise venir
con ustedes.
FERNANDO:
¿Al menos le avisaste que venías?
Fabián
empalidece ante la pregunta.
FABIAN:
No, no le avisé. Aunque conociéndolo, probablemente se altere un poco de no
encontrarme, luego se drogue y se le olvide.
ALEJANDRO
Alejandro
busca en todos los rincones de la casa.
ALEJANDRO:
¡¿Fabián?!
Mira
hasta dentro de las alacenas algún rastro de él, pero al no encontrarlo, sale a
buscarlo por las casas vecinas.
ALEJANDRO:
¿Hola? ¿Hay alguien en este barrio?
Todas
las casas de sus amigos están deshabitadas.
ALEJANDRO:
¿Acaso fue el fin del mundo y me lo perdí por estar drogado? ¿Dónde se metieron
todos?
Asustado
y confundido, sigue la búsqueda cuando ve una muchacha frente a la casa de
Celina.
ALEJANDRO:
¡Celina!
Pero
la chica se da vuelta y no es Celina. Es Luciana.
ALEJANDRO:
Tú no eres Celina.
LUCIANA:
No, soy Luciana. ¿Te acuerdas de mí?
ALEJANDRO:
Claro que sí. Bailamos juntos una vez, ¿no?
LUCIANA:
Lo recuerdas. Vine a buscar a Celina pero parece que ya se fue.
ALEJANDRO:
¿Tienes idea de dónde pudo haberse ido? Porque no encuentro a nadie.
LUCIANA:
Sé que tenía que viajar. Esperaba poder pedir su ayuda antes.
ALEJANDRO:
¿Por algo en especial? ¿Puedo ayudarte yo?
Luciana
suspira con confusión, como si no estuviera convencida de que fuera buena idea.
LUCIANA:
Mi hermano mayor viene al pueblo y tengo que ir a recibirlo. Quería que Celina
me acompañe, porque Roger me supera y no puedo lidiar mucho tiempo con él a
solas.
ALEJANDRO:
Entonces yo soy la persona que buscas. Soy amigo de todo el mundo y siempre
hago que los momentos tensos se calmen.
LUCIANA:
Se dará cuenta rápido si estás drogado.
ALEJANDRO:
Quizá no soy la persona que buscas.
Luciana
se muerde el labio, desilusionada.
LUCIANA:
Qué pena.
ALEJANDRO:
No, puedo hacerlo igual, sin drogas. Voy contigo a recibirlo.
JOSEPH
Joseph
está confundido.
No
entiende por qué no se ha resistido a besar a Ignacio por segunda vez.
Se
aparta, intentando disimular el momento.
Por
su parte, Ignacio se encamina hacia el baño de Joseph quitándose la ropa.
IGNACIO:
Me daré una ducha y en breve saldremos para Bahía Ausente. Tendremos un largo
viaje por delante, así que espero que haya buena predisposición de tu parte.
JOSEPH:
Te dije que no te ayudaré.
IGNACIO:
Lo harás.
JOSEPH:
Claro que lo haré.
Joseph,
boquiabierto, no logra entender por qué afirmó que va a ayudarlo.
IGNACIO:
Así me gusta. Cuando son obedientes.
Joseph
lo mira confundido.
Apenas
el muchacho se gira para entrar al baño, Joseph toma el teléfono.
Ignacio
se detiene antes de entrar al baño.
IGNACIO:
Y no vas a decirle a tu ex novia o a cualquiera de sus amigos lo que vamos a
hacer. ¿Está claro?
Joseph
suelta el celular automáticamente.
Ignacio
vuelve a sonreír y entra en el cuarto.
JOSEPH:
¿Qué demonios...?
EL HECHICERO
Zack
está en el patio de su casa y mira con profundo interés a Alejandro y a Luciana
saliendo del barrio.
Blanca,
su asistente, está maravillada con la escena.
BLANCA:
Tal vez, después de todo, esto que está pasando sea algo bueno, ¿no crees?
ZACK:
No creo que esté pasando algo bueno.
BLANCA:
¿Cómo que no? Si Celina hubiera estado aquí, Luciana jamás habría podido
coincidir con Alejandro. Y entre ellos dos hay algo de química, estoy segura.
Quizá los chicos logren que Luciana y Álvaro no se conviertan en los reyes del apocalipsis.
Zack
niega con la cabeza. Se gira y vuelve a entrar en la casa.
ZACK:
Todo está pasando como tiene que pasar.
BLANCA:
¿A qué te refieres?
ZACK:
Que Álvaro nunca fue el rey de los Ángeles Azules que mandó a destruir este
barrio, Blanca.
BLANCA:
¿Estás queriendo decir que...?
ZACK:
Exacto. Fue ese chico, Alejandro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario