martes, 4 de diciembre de 2018

Chapter 39


CELINA

Celina está totalmente enloquecida ante el descubrimiento que la reina de Los Ángeles del Cielo, no es nada más ni nada menos que su ex vecina Luciana.
Margaret, frente a ella, continúa con un gesto lleno de indiferencia, pero mira ansiosamente hacia la calle desolada de vez en cuando.

CELINA: ¿De verdad me estás queriendo decir que mi amiga Luciana es en realidad la reina que nos mandó a matar? ¿Pero qué sabe Luciana sobre liderazgo? Lo máximo que la vi hacer por voluntad propia, es elegir un detergente.
MARGARET: Bueno, en algún momento se empoderó y adoptó la creencia que ustedes eran peligrosos. O quizá fue el rey quien, después de todo, le llenó la cabeza.
CELINA: Yo entiendo que era dominada por Álvaro, pero de ahí a aceptar aniquilarnos... Bueno, en algo tienes razón. Aunque te sorprenda, no creo poder matarla ni mandarla a matar.
MARGARET: No estoy sorprendida.
CELINA: Pero puedo evitar que se una con el rey, para evitar que nos maten.
MARGARET: No será suficiente. Si quieres salvar la vida como la conocías, tendrás que escoger sacrificar a uno por el bien de todos.
CELINA: Es como el dilema del tren y las dos vías. En una hay cinco personas y en la otra una. ¿Una vida vale más que el cinco?
MARGARET: Este no es un dilema moral. Cuando vuelvas al pasado, ¡tienes que matar a la reina!

En eso, automáticamente Margaret se incorpora y mira hacia la ventana. Ha percibido algo que Celina todavía es incapaz de ver.
Tras unos segundos, Margaret se vuelve hacia Celina a toda prisa, buscando la soga. A cada palabra que dice, su cuerpo va desdibujándose y volviéndose invisible.

MARGARET: Te detectaron. Tienes que ponerte...

No alcanza a terminar la frase cuando la puerta se derrumba y una especie de murciélago de color azul aparece.
Celina pega un grito, aterrorizada.
La arpía frente a ella es igual a la que vieron pasar en el bosque unas horas atrás.
Señala a Celina con el dedo.

ARPIA: Tú... Ven conmigo.

Y aunque Celina grita desesperadamente e intenta escapar, la toman sin mucha dificultad, la elevan por los aires y se la llevan.
No logra ver a Margaret en ningún momento.

GERMAN

Zack, el hechicero, se encuentra en la comisaría. En la celda de Wilfredo, más precisamente. Fue convocado para salvar la vida del hijo de Edgar.
Germán se encuentra expectante y cada tanto controla el pasillo de celdas para que nadie más los vea.

ZACK: Sabes el riesgo que corre si lo salvo.
GERMAN: ¿Cuál es el riesgo?
EDGAR: (a Zack) Sé muy bien lo que puede pasar, pero si no lo salvas, va a morir. Contamos con pocos minutos.
GERMAN: (a Zack) ¿Qué sucede cuando lo salvas?

Zack comienza a preparar sus artículos para el ritual. Edgar se aparta un poco de Wilfredo.

EDGAR: (a Germán) Cuando Zack trae a la vida a alguien que esté en el limbo, puede rescatar su alma pero trae consigo a alguien más. Según entendemos, esa entidad que viene con él, se escapa con la persona que vuelve.  Por lo general, es un demonio. Es lo que sucedió con Álvaro. Zack lo salvó de morir mediante un conjuro pero volvió con habilidades.
GERMAN: Pero tú pudiste enfrentarte a Álvaro. ¿Cómo?
EDGAR: Tengo ciertos conocimientos para poder regresar a los demonios al limbo. Así que no será problema. Lo que vuelva junto con mi hijo, lo podré regresar fácilmente. Puedes irte si quieres. Zack y yo controlaremos todo.
GERMAN: No puedo. Necesito la ayuda de Zack para traer a Celina. La perdimos.
EDGAR: Esa chica siempre anda perdida, ¿eh?

IRUPE

Irupé está teniendo la incómoda conversación con Jaime, ignorando completamente que debía ayudar a Celina.
Jaime está sentado en el sofá, con un almohadón sobre las piernas que tapa sus manos, con la cabeza agacha y el rostro depresivo.

JAIME: Pero, ¿qué le viste a Edgar?
IRUPE: No estoy segura de que fuera algo que le vi a él, sino más bien algo que él me vio a mí.
JAIME: Si lo dices así, me das a entender que yo no te miro.
IRUPE: En este momento que estamos hablando, ni siquiera me estás mirando. Y es la primera conversación que tenemos en meses.
JAIME: Pasa que no puedo perder la partida. No puedo pausar los juegos online.
IRUPE: ¿Que qué?

Irupé quita el almohadón de las piernas de Jaime y descubre que el chico estuvo jugando con el celular todo el tiempo.

IRUPE: ¡Jaime! ¡Ni siquiera me estás prestando atención!
JAIME: Te estoy escuchando. Me dijiste que no viste nada en Edgar y no necesito saber más. Ya soy feliz de nuevo.

Irupé suspira con fastidio y se encamina hacia la salida.

IRUPE: Parece que tú nunca dejas de ser feliz, Jaime.

VIRGINIA

Virginia sonríe al ver a Fabricio ingresando en el gimnasio.

VIRGINIA: Hasta que te dignaste a venir a trabajar.
FABRICIO: ¿Vas a ser repulsiva conmigo para siempre?
VIRGINIA: Quizá sólo necesite una siesta para descansar. Estamos en el mismo día desde hace cuatro capítulos y honestamente estoy agotada. Y tengo que ir a rescatar a Celina todavía que, como es de suponerse, Irupé quedó en intenciones.
FABRICIO: Pero si vas a salvar a Celina, entonces tengo que ir contigo. Ella es como una hermana gemela para mí.
VIRGINIA: No me caben dudas. Pero de todos modos, mejor quédate a hacer tu trabajo, que no tengo por qué hacerlo por ti.

Fabricio se muerde el labio antes de responderle. Acepta, agachando la cabeza, una tiranía más de Virginia.

CELINA

La arpía que lleva a Celina es una especie de águila con cuerpo de mujer. Tiene unas esplendorosas alas y lleva a la muchacha tomada por sus garras que reemplazan a los pies.
Celina está horrorizada, tanto por la altura por la que está volando como por el hecho de ver que el pueblo de Estrella Dorada completamente destruido. Son los restos de una guerra.
La arpía va murmurando cosas que Celina no puede entender.

ARPIA: Las rosas deberían ser rojas pero se plantaron rosas blancas. A la reina eso no le gustará. Nos decapitará a todas por esto.
CELINA: No creo que Luciana me decapite. Soy su mejor amiga.
ARPIA: Tú eres peligrosa.
CELINA: No soy peligrosa. No puedo usar mis habilidades, por el amor de Dios. ¿Cómo es que la reina loca me percibe como un peligro? Para saber todo, no sabe nada sobre la historia del círculo. ¿Cómo me encontraron?
ARPIA: Se percibe fácilmente a la gente como tú.
CELINA: Algo que a la hermana de Virginia se le escapó fácilmente. Eso la hace distinta. A Virginia jamás se le podría pasar por alto un detalle tan significativo.
ARPIA: Tal vez no se le pasó por alto.

Celina se pone pálida al llegar a la Residencia Forte, el lugar donde supo vivir con Santiago. Diferente a la Residencia 21, el lugar está de pie y protegido con algunos guardias.

CELINA: ¿Quieres decir que Margaret me traicionó anunciando que estoy aquí?

La arpía deja a Celina en medio del patio y vuelve a emprender el vuelo.
Ella queda perpleja ante la situación.

CELINA: Realmente Margaret era la hermana malvada.

DAMIEN

Damien está entrando en la residencia con el claro rostro de haber vivido un mal día cuando es abordado por Fabián.

FABIAN: Disculpa, Damien, necesito hacerte una pregunta.
DAMIEN: Lo siento, Fabián, pero sólo quiero llegar a casa, pegarme un baño, quitarme la mugre del alma y dormir un rato. Podemos hablar en la noche.
FABIAN: No pensaba ocuparte mucho tiempo.
DAMIEN: ¿Puedes hablarme mientras caminamos?
FABIAN: Sí, es por Celina. ¿No sabes dónde está? La llamo y no responde. Pasé por su trabajo hoy y no fue. Pensé que tal vez fue a la comisaría a ver a su amigo, pero buscarla allí me iba a hacer ver como desesperado.
DAMIEN: Contarme todo lo que hiciste para buscarla también.
FABIAN: Pero no me importa lo que tú pienses de mí.
DAMIEN: Entiendo. Es justo. ¿Así que no hay señales de ella? Eso puede ser peligroso.
FABIAN: Peligroso... ¿Por qué?

Damien no responde. Mira en su celular y ve unos cuantos mensajes que le llegaron.

DAMIEN: Tengo que irme, Fabián. Intentaré encontrar a Celina para ti.

PEDRO

Pedro va en el auto con Lulú, hacia la mansión donde vive la estrella infantil.

LULU: Quisiera que Damien pertenezca a mi equipo.
PEDRO: ¿Qué? ¿Estás loca?
LULU: ¿Por qué? Ante la ausencia de Irupé, ese chico ha sabido resolver todos los problemas que teníamos. Wiiiii. Además, Anna tiene muchos empleados que resuelven sus cosas.
PEDRO: Pero sigue siendo un empleado de ella que hoy ha accedido a prestárnoslo. No podemos...
LULU: Si hablo con Franco seguro no tendrá problemas.
PEDRO: Si hablas con Franco te dirá que sí, encantado, porque es un zángano.
LULU: ¿Por qué tiene que ser malvado para que yo pueda trabajar con Damien? Eres confuso, Pedro. Wiiiiii.
PEDRO: Te conseguiremos a otra persona para que trabaje contigo que será mejor que Damien.
LULU: ¿Qué problema tienes con él? Pensé que ya lo conocías desde antes y te caía bien.

Pedro no responde. Por suerte, Lulú mira la ventana y se entretiene con el color de los autos.

     MOMENTO MUSICAL

Irupé va hacia la comisaría después de ser ignorada por Jaime una vez más.
Virginia también va por su cuenta hacia la comisaría.
Pedro llega a la mansión de Lulú, preocupado por la idea de la mujer.
Fabricio, enojado y sin ganas, está dando clases en el gym.
Jaime continúa jugando en la computadora.
Damien también va por su cuenta hacia la comisaría.



IRUPE:
Una semana, una mes de abril.
170 horas a tu lado.
FABRICIO:
Noches y noches sin dormir.
Siempre tuvimos los días contados.

VIRGINIA:
Vimos muchas puesta de sol.
Amanecíamos siempre borrachos.
PEDRO:
Nunca decíamos adiós.
Nunca supimos que algo había empezado.

VIRGINIA:
Recuerdo
de tus prontos, tus movidas,
de tus idas y venidas,
de tus fobias y tus filias.
FABRICIO:
No sabes
todo lo que me arrepiento
cuando sueño que estoy dentro,
de tus piernas todavía.

DAMIEN:
Puse rumbo a ningún lugar.
Todo este tiempo he estado tan perdido.
JAIME:
Amigo de la soledad.
Soy como un caminante sin caminos.

FABRICIO:
Todo acabó y fue tan fugaz.
No terminamos lo que construimos.
IRUPE:
Ahora nos toca recordar
que somos marionetas del destino.

PEDRO:
Recuerdo
de tus prontos, tus movidas,
de tus idas y venidas,
de tus fobias y tus filias.
DAMIEN:
No sabes
todo lo que me arrepiento
cuando sueño que estoy dentro,
de tus piernas todavía.

GERMAN

Germán toma la tierra de color ocre que le otorga Zack en sus manos, al tiempo que aparecen Damien, Irupé y Virginia.

VIRGINIA: ¿Todavía no la trajeron de regreso?
GERMAN: Estábamos salvando la vida de Wilfredo.
ZACK: Es verdad, fui yo quien se demoró.
IRUPE: ¿Y consiguieron salvarlo?
ZACK: Ya hice el hechizo para traerlo de regreso pero, les advierto, que no sabemos en qué condiciones volverá.
VIRGINIA: Nos preocuparemos por eso luego. Hagamos el conjuro para que vuelva Celina.
DAMIEN: Espero que no esté teniendo sexo con algún caballero de la Edad Media o se mostrará sumamente molesta cuando la traigamos de repente.
IRUPE: Y yo me sentiré usada y desechada si eso ocurre.

Todos miran a Irupé.

IRUPE: Lo siento, es que tuvimos sexo, ¿o ya lo olvidaron?
VIRGINIA: No. Todavía estamos pagando las consecuencias psicológicas del conjuro de Edgar.
DAMIEN: Yo no tuve secuelas.

Todos se giran a mirar a Damien.

DAMIEN: Traigamos a Celina de una maldita vez.

Germán se pone en posición para lanzar el hechizo, cuando de repente un grito desgarrador se escucha en la celda de Wilfredo.

EDGAR: ¡Auxilio!

CELINA

La reina que aparece ante Celina no tiene vestidos largos ni una corona, aunque viste de forma elegante.
Cuando Luciana aparece, no queda un vestigio de la amistad que alguna vez profesaba. De hecho, Celina percibe el rechazo en su mirada.
Luciana no aparece sola, sino que es acompañada por cuatro personas más que también miran a Celina con el rechazo.

CELINA: Luciana, sé que quizá no me reconoces...
LUCIANA: Te reconozco.
CELINA: Pero quizá tengas una mala imagen mía porque desconozco que ha sucedido entre nosotras en este tiempo, pero lo cierto es que yo soy la Celina del 2018 y no me puedo hacer responsable por lo que hizo la Celina del 2019. Hasta la última vez que revisé, nosotras dos éramos buenas amigas.

Luciana la mira fríamente pero no dice nada más. Luego, se gira para mirar a las personas que la acompañaron.

LUCIANA: Decapítenla.
CELINA: Espera, ¿¡qué!? ¡Luciana!

Luciana no escucha los gritos de Celina, quien es contenida por las cuatro personas que acompañaron a la reina.
Luciana no se vuelve a mirar a la que fue su amiga.
Celina comienza a llorar, cierra los ojos y, al instante, al volverlos a abrir, se encuentra nuevamente en la comisaría en el año que corresponde.

GERMAN

Germán está en ronda junto con Damien, Virginia e Irupé. Trajeron de regreso a una Celina que está conmocionada.

CELINA: ¡Chicos! ¡Me trajeron de regreso! ¡No saben lo asustada que estaba! ¡Estuve a punto de morir! ¡¿Por qué demoraron tanto en buscarme, malditos desgraciados!?
GERMAN: Estábamos intentando salvar la vida de Wilfredo, al que regresaste con una herida en la cabeza.

Los gritos de Edgar se vuelven a escuchar automáticamente en la celda.
Todos se giran asustados hacia el interior.

CELINA: ¿Y eso?
ZACK: Le salvé la vida a Wilfredo pero hay un demonio que está habitando en su interior. Edgar tendría que poder lidiar con eso.
VIRGINIA: Creo que es mejor si entramos a ayudar.
IRUPE: ¡Pero ya no tenemos poderes! ¡Podemos morir nosotros!
CELINA: Oh, mi pobre Wil. ¡Vamos!

Todos se dirigen hacia la celda de Wilfredo.

IRUPE: Escuchemos a la loca que viene de vaya a saber dónde pero no a la única voz de la cordura que parece que hay en este grupo.

Entonces abren la celda y se encuentran con una imagen terrorífica.
Edgar está en el suelo de la celda, gimiendo del dolor.
Un brazo le ha sido arrancado y Wilfredo se lo está comiendo.
Cuando Wilfredo nota que abren la celda, cual animal salvaje que percibe la libertad, se tira hacia los chicos.
Todos, asustados, retroceden.
Wilfredo consigue escapar sin problemas, corriendo como loco, saliendo de la comisaría y retornando a la vida salvaje.

No hay comentarios:

Publicar un comentario