lunes, 3 de diciembre de 2018

Chapter 38


CELINA

En medio del bosque, Celina se encuentra sumamente ansiosa hablando con Margaret, que está colgada de una rama intentando cortar una soga vieja.

CELINA: No sabes todo lo que nos ha perturbado enterarnos de que existías. Me dijeron que tú eras la gemela malvada pero yo estoy convencida de que no puedes ser peor que Virginia. No puedes ser peor que ella, ¿verdad? ¿Qué estás haciendo?

Margaret consigue cortar la soga y la tira al piso. Ella baja del árbol y comienza a atar uno de los extremos de su muñeca.

MARGARET: Ata el otro extremo a tu muñeca. Es la única forma para que te vuelvas invisible conmigo.
CELINA: ¿Por qué tenemos que volvernos invisibles?
MARGARET: Porque este tiempo es distinto al tuyo, Celina. Aquí no nos pueden ver. Y tú corres más peligro que yo.
CELINA: Pero el hombre de blanco, ¿cómo nos verá?
MARGARET: Nos encontraremos con él más tarde. Cuando sea seguro.

Celina obedece y se ata la soga a su muñeca, pero no percibe que haya algún cambio. Sin embargo, ambas comienzan a caminar.

CELINA: Todavía puedo verme. Y puedo verte a ti.
MARGARET: Tú podrás vernos, pero alguien ajeno a nosotras no nos verá.
CELINA: Bien, ¿dónde vamos a ir? Porque no es por ser pretenciosa, pero estuve revolcándome por el bosque durante toda la tarde y quisiera ir por mi casa a pegarme un baño. No estamos lejos de la residencia.
MARGARET: Estamos más lejos de lo que imaginas.
CELINA: ¿De qué estás hablando? Reconozco el bosque.

Margaret suspira sin apartar los ojos del camino.

MARGARET: Tu barrio privado ya no existe, Celina. De hecho, fue el primer lugar que dejó de existir.

IRUPE

Germán va corriendo por los pasillos guiando a Irupé y Edgar, que van detrás de él.

GERMAN: Lamento haberlos interrumpido...
IRUPE: No te preocupes. Ya habíamos terminado hace largo rato. Sólo estábamos matando el tiempo.
EDGAR: Estábamos juntando fuerzas para la segunda ronda.
IRUPE: Claro. Como si eso pasara realmente alguna vez.
EDGAR: (a Germán) ¿Qué sucede? ¿Por qué nos interrumpiste?
GERMAN: Es Wilfredo.
IRUPE: ¿Volvió?
EDGAR: ¿De dónde tenía que volver?
IRUPE: Celina hizo un conjuro para llevarlo al bosque.
EDGAR: ¿Celina hizo eso por Wilfredo? Vaya. Tengo una nuera fantástica.
GERMAN: El problema es que Wilfredo volvió herido. Algo pasó cuando estuvieron afuera y se está desangrando.
IRUPE: Oh, ¿y Celina?
GERMAN: Celina no volvió.

Irupé se queda en shock tras escuchar la noticia y luego sigue a los hombres hasta la celda de Wilfredo.

IRUPE: Es genial porque Virginia va a perder la cabeza.

GERMAN

Germán abre la celda de Wilfredo. Edgar entra a pasos apresurados y va hacia su hijo que continúa muriéndose en el piso, pero no muestra signos de alarma.

IRUPE: Tenemos que llamar a una ambulancia ahora mismo.
EDGAR: Tendrán que explicar cómo fue que mi hijo se hizo esto en una celda acolchonada. Se abrirá una investigación por él. Podrían quedar expuestos.
IRUPE: Si se muere también quedaríamos expuestos.
EDGAR: No, tienen que traer a Zack aquí.
GERMAN: ¿Al curandero? ¿Quieres que traigamos a un curandero para salvar a tu hijo?

Edgar mira a Irupé y a Germán con firmeza.

EDGAR: Él sabrá qué hacer. ¿Puedes hacerlo pasar por aquí sin despertar sospechas?
GERMAN: Si no viene con su ropa extravagante y sus muñecos vudú, creo que sí.
EDGAR: Irupé, ve a buscarlo, ahora.

DAMIEN

Damien recibe una llamada de Irupé, mientras él está trabajando en el Canal.

IRUPE: ¿Estás en tu casa?
DAMIEN: No, estoy en el trabajo.
IRUPE: ¿Conseguiste otro?
DAMIEN: En el Canal, Irupé.
IRUPE: Pero, ¿acaso no te despidieron?
DAMIEN: Sí, pero después Franco apareció diciéndome que se retractaba. No pude contártelo porque la próxima vez que te vi, todos estaban teniendo una orgía a la que no fui invitado.

En ese momento, dos señoras mayores pasan al lado de Damien y escucharon lo último que dijo al teléfono.

DAMIEN: (a las señoras) Mis amigos hacen orgías y no me invitan. Debo cambiar de amigos. (a Irupé) ¿Qué sucede?
IRUPE: Celina, una vez más, nos generó una catástrofe. Se llevó a Wilfredo a un paseo astral y no sólo lo devolvió al borde de la muerte sino que además ella ni siquiera regresó.
DAMIEN: ¿Y dónde está?
IRUPE: No sabemos. Ahora estoy yendo a buscar a Zack porque Edgar considera que el hechicero puede salvarle la vida a su hijo bobo. ¿Puedes reunirte con nosotros?
DAMIEN: Me encantaría pero gracias a que tú no estás llegando a trabajar, a Franco le pareció hilarante que hoy ayude a Lulú. No puedo irme de mi trabajo el primer día que me reintegran.
IRUPE: Tu último día fue el viernes, Damien. Nunca te fuiste.
DAMIEN: Llama a los demás, salven a Wilfredo y encuentren a Celina.
IRUPE: No sé cuál de todas las actividades podría interesarme menos.

Damien corta la llamada y en ese momento aparece Lulú, que salta cual koala sobre él.

LULU: ¡Irupó!

FABRICIO

Fabricio está siguiendo a Dafne por el medio de las veredas.

FABRICIO: Por favor, no es para tomártela tan a la tremenda. Tienes que entrar en razón un poco.

En ese momento, su celular suena. Es Irupé.

IRUPE: Necesito que vayas ya mismo a la comisaría. Hay problemas.
FABRICIO: ¿Problemas de nuestro tipo de problemas?
IRUPE: Por supuesto que de nuestro tipo de problemas. No recurriría a ti si los presos se han escapado y tenemos que volver a encerrarlos.
FABRICIO: ¿Por qué no? Sería bueno haciendo ese trabajo. Estoy capacitado para trabajar en situaciones de tensión.
IRUPE: Fabricio, no te pedí un currículum. Te pedí que vayas a la comisaría.
FABRICIO: Pero, ¿Virginia va a estar?

Fabricio escucha un suspiro del otro lado de la línea.

IRUPE: Estoy yendo a hablar con ella. Creo que sí. ¿Por qué?
FABRICIO: Entonces preferiría pasar esta vez. Las cosas entre nosotros dos se volvieron raras.
IRUPE: ¿No estabas capacitado para trabajar bajo tensión?
FABRICIO: No es válido ya que no me pediste el currículum.
IRUPE: ¡Dios! ¡Me tienen harta!

Irupé corta la llamada. Fabricio se encoge en hombros y continúa corriendo a Dafne.

IRUPÉ

Irupé llega hacia la clase de Virginia, donde está dándole órdenes a su grupo de alumnos del gimnasio.

IRUPE: ¡Virginia! ¿Qué haces a esta hora? No es tu horario de trabajo.
VIRGINIA: Lo sé, pero Fabricio tuvo un problema con su chica y tengo que reemplazarlo. ¿Sabías que tenía una chica? Dafne. ¿Qué clase de nombre es ese? Ni siquiera es un nombre. Parece un sonido.
IRUPE: No tenemos tiempo para analizar tus emociones ahora. Tenemos que ir a la comisaría. Celina hizo un hechizo y está desaparecida.

Virginia pone los ojos en blanco como señal de fastidio.

VIRGINIA: ¿No estás cansada de que ellos estén siempre en problemas y nosotros tengamos que salir corriendo a solucionarlos? ¿En qué momento nos convertimos en los padres de estos chicos? ¿Por qué no paran de pasarle cosas? ¿O por qué se meten en tantas situaciones de las que es difícil salvarlos?
IRUPE: Virginia, realmente tenemos que irnos.
VIRGINIA: No puedo irme. Si Celina está desaparecida por un hechizo mal realizado, pues que encuentre la forma de volver. Del mismo modo que a Fabricio se le descontará el día que no está trabajando porque, una vez más, no pudo dejar sus emociones de lado.
IRUPE: No parece que sea Fabricio el que no deja sus emociones de lado.
VIRGINIA: Yo tengo mis sentimientos totalmente bajo control.
IRUPE: ¡De acuerdo! Yo sola salvaré el día, por el amor de Dios.

Totalmente enojada, Irupé se marcha de allí.

CELINA

Unidas por una soga e invisibles para el resto del mundo, Celina camina a la par de Margaret, totalmente devastada por escuchar lo que sucedió con su querido barrio.
Están caminando por un barrio desolado.

CELINA: ¿Pero cómo puede ser? ¿Eso significa que mi casa ya no existe? ¿Qué fue de la vida de mis amigos? ¿Están todos muertos? Oh, por Dios, ¿y mis cosas? Hay un vestido que nunca alcancé a estrenar.
MARGARET: ¿Pero es que no dejas de llorar nunca?
CELINA: Me tienes la misma paciencia que Virginia.
MARGARET: Yo no te tengo paciencia.
CELINA: Por eso.

Margaret la guía hacia el interior de una casa aparentemente abandonada pero que por dentro tiene signos de estar habitada.

CELINA: ¿Qué sucedió en este pueblo?
MARGARET: Se llaman Los Ángeles del Cielo. Son personas que desarrollaron algunas habilidades y el primer punto para atacar fue el Barrio 21.
CELINA: ¿Por qué a nosotros?
MARGARET: Porque ustedes podían detenerlos.
CELINA: Entonces... ¿nos mataron? ¿La Celina de este tiempo está muerta?

Margaret no responde.
Celina, nuevamente entonces, rompe a llorar.

FABRICIO

Finalmente, después de una persecución interminable, finalmente Fabricio logra detener la carrera de Dafne.
La chica se encuentra muy enojada.

FABRICIO: ¿Puedes tranquilizarte un poco?
DAFNE: ¿Yo tengo que tranquilizarme? Tú ves como esa ridícula amiga tuya me insulta y no haces nada, pero ¿la que tiene que tranquilizarse soy yo?
FABRICIO: Estoy seguro de que Virginia no quiso decirte lo que te dijo.
DAFNE: Encima la sigues defendiendo. ¿Por qué? ¿Qué sucedió entre tú y ella?

Fabricio palidece ante la pregunta.

FABRICIO: No sucedió nada. ¿Por qué?
DAFNE: Eres malo mintiendo.
FABRICIO: No estoy mintiendo.
DAFNE: Eres malo mintiendo al asegurar que no mientes. ¿Sabes qué? No quiero que sigamos hablando por hoy. Dijiste más de lo que tenías que decir.

Totalmente furiosa, la muchacha se marcha de ese lugar.

DAMIEN

Mientras Lulú está haciendo el programa infantil ante las cámaras, Damien está controlando todo detrás.
No se da cuenta que Pedro se acerca detrás de él hasta que no le habla.

PEDRO: ¿Franco te devolvió el trabajo pero te puso a trabajar con Lulú? Es un desgraciado.
DAMIEN: Un desgraciado con poder de hacerme pasar situaciones incómodas.

Pedro todavía se acerca con sutileza aún más al cuerpo de Damien.

PEDRO: Aunque tengo que reconocer que me genera un poco de morbo el hecho de que estés trabajando para mi mujer.
DAMIEN: Un nuevo nivel de perversión, me imagino.
PEDRO: ¿A ti no te genera eso?
DAMIEN: Suena raro para venir de mí, pero esta situación sólo me genera culpa.

Automáticamente Pedro se aparta, un poco asustado.

PEDRO: Entiendo. Bien, entonces te veré por ahí.

Damien no dice nada y continúa observando a Lulú que está jugando sobre un tomate.

IRUPE

Irupé entra en su casa velozmente y se sorprende, por un segundo, de ver a Jaime en el sofá.

IRUPE: ¡Jaime! ¿Qué haces aquí? ¿No trabajaste hoy? Me encantaría quedarme a charlar pero tengo que rescatar a Celina que no sabemos en qué universo anda perdida y al parecer ninguno tiene deseos genuinos de encontrarla. Tú me preguntarás si yo los tengo y honestamente es una pregunta que podemos someter a debate, pero lo cierto es que no podemos dejarla sola, por lo que tendremos que preguntarnos eso en otra ocasión, ya que visiblemente soy la única ubicada en tiempo y espacio... ¿Qué te sucede?

Finalmente Irupé deja de hablar y se da cuenta que Jaime tenía el rostro cargado de angustia.

JAIME: Así que tú y Edgar...
IRUPE: Oh.
JAIME: No me lo imaginé.
IRUPE: ¿Quieres hablar de eso ahora?
JAIME: Me gustaría... Pero tienes que salvar a Celina.
IRUPE: Oh, bueno, ya que todos la dejaron de lado, una amiga más, una amiga menos, el drama lo hará de todos modos.

MOMENTO MUSICAL

Irupé se sienta a hablar con Jaime.
Fabricio vuelve caminando a su lugar de trabajo. En ese lugar, Virginia continúa entrenando a los chicos.
Damien continúa con el programa de Lulú, sin percibir que Pedro lo observa a la distancia.
Edgar está cuidando de su hijo esperando que aparezca Zack, mientras Germán mira pálido la situación.
En el futuro, Celina llora en el living de Margaret.

  
JAIME:
Que se la lleven.
Que la saquen de mi vida.
Que no quiero hablar con nadie,
que no importa lo que digan.
VIRGINIA:
Que me expliquen ni que pare.
Ya he cerrado mis trincheras
y me voy tranquila.

CELINA:
Que la destruyan
que no quiero estar tentada
a tenerla ni a mirarla.
FABRICIO:
Que no quiero tropezarme
cuando vuelvo tarde a casa.
Que la saquen de mi vida
de una vez por todas.

IRUPE:
Que me he visto por la espalda
y no me conocí,
masticando vida nueva
que no me tragué.
He llenado de arena mis ojos,
cuidé mis despojos
pidiendo una tregua.

PEDRO:
Me he saltado los prohibidos
y los volveré.
Me he creído mis mentiras
y me acostumbré
a abrazar a mis rodillas.
Me vieron buscando razones
que nunca encontré.

EDGAR:
Que se la lleven,
que la suelten de mi mano,
que le quiten argumentos.
IRUPE:
Que no vuelva a dar señales,
que no venga con el cuento.
Que bloqueen los pasillos,
que no de conmigo.

VIRGINIA:
Que sea inútil,
que se aburra de intentarlo
y ni el más tonto la quiera.
DAMIEN:
Que detecten sus disfraces
y agradezcan cada ausencia.
Que la saquen de mi vida
de una vez por toda.

VIRGINIA:
Que me he visto por la espalda
y no me conocí,
masticando vida nueva
que no me tragué.
CELINA:
He llenado de arena mis ojos,
cuidé mis despojos
pidiendo una tregua.

FABRICIO:
Me he saltado los prohibidos
y los volveré.
Me he creído mis mentiras
y me acostumbré
a abrazar a mis rodillas.
JAIME:
Me vieron buscando razones
que nunca encontré.

FABRICIO:
Que se la lleven.
Que la saquen de mi vida.
Que no quiero hablar con nadie,
que no importa lo que digan.
VIRGINIA:
Que me expliquen ni que pare.
Que la saquen de mi vida
de una vez por todas.

CELINA

Ya desatadas de la soga que las unía, Celina continúa afligida por su propia muerte y Margaret no muestra ningún interés en consolarla.

CELINA: Pero, ¿acaso hay alguna forma de evitarlo? Ahora que vivimos en un mundo en donde todos desarrollaron sus habilidades, ¿no pueden ir al pasado y cambiar esto?
MARGARET: Nosotros podemos ir al pasado, pero nada de lo que hagamos puede cambiar lo que ya está. Lo que pasó, pasó. Lo muerto, muerto está. Pero desconozco si tú, sabiendo sobre este presente, puedes hacer algo para modificarlo.
CELINA: Entonces, ¿existe una posibilidad? Porque podría ir contra el líder de los Ángeles del Cielo y eliminarlo. De ese modo, nosotros no moriríamos y yo podría usar mi hermoso vestido.
MARGARET: No tienen líderes. Tienen reyes. Absurdos, a mi criterio, pero han creado su propio imperio.
CELINA: Bien, entonces dime quiénes son.

Margaret toma asiento en el sillón, mirando fijamente a Celina, quien automáticamente se siente inhibida.

CELINA: No te ofendas. Estoy acostumbrada a que una mujer igual a ti me mire de esa manera, pero por lo general sostiene una copa de vino.
MARGARET: Estoy dudando en si confiarte a ti una misión tan importante como eliminar a los reyes.
CELINA: ¿Por qué no? Soy totalmente apta para una misión importante.
MARGARET: No creo que puedas.
CELINA: ¿Por qué no?
MARGARET: Porque nuestra reina no es más ni menos que tu amiga personal y ex vecina, Celina. Luciana es la que dio la orden de exterminar tu barrio.

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