CELINA
En
medio del bosque, Celina se encuentra sumamente ansiosa hablando con Margaret,
que está colgada de una rama intentando cortar una soga vieja.
CELINA:
No sabes todo lo que nos ha perturbado enterarnos de que existías. Me dijeron
que tú eras la gemela malvada pero yo estoy convencida de que no puedes ser
peor que Virginia. No puedes ser peor que ella, ¿verdad? ¿Qué estás haciendo?
Margaret
consigue cortar la soga y la tira al piso. Ella baja del árbol y comienza a
atar uno de los extremos de su muñeca.
MARGARET:
Ata el otro extremo a tu muñeca. Es la única forma para que te vuelvas
invisible conmigo.
CELINA:
¿Por qué tenemos que volvernos invisibles?
MARGARET:
Porque este tiempo es distinto al tuyo, Celina. Aquí no nos pueden ver. Y tú
corres más peligro que yo.
CELINA:
Pero el hombre de blanco, ¿cómo nos verá?
MARGARET:
Nos encontraremos con él más tarde. Cuando sea seguro.
Celina
obedece y se ata la soga a su muñeca, pero no percibe que haya algún cambio.
Sin embargo, ambas comienzan a caminar.
CELINA:
Todavía puedo verme. Y puedo verte a ti.
MARGARET:
Tú podrás vernos, pero alguien ajeno a nosotras no nos verá.
CELINA:
Bien, ¿dónde vamos a ir? Porque no es por ser pretenciosa, pero estuve
revolcándome por el bosque durante toda la tarde y quisiera ir por mi casa a
pegarme un baño. No estamos lejos de la residencia.
MARGARET:
Estamos más lejos de lo que imaginas.
CELINA:
¿De qué estás hablando? Reconozco el bosque.
Margaret
suspira sin apartar los ojos del camino.
MARGARET:
Tu barrio privado ya no existe, Celina. De hecho, fue el primer lugar que dejó
de existir.
IRUPE
Germán
va corriendo por los pasillos guiando a Irupé y Edgar, que van detrás de él.
GERMAN:
Lamento haberlos interrumpido...
IRUPE:
No te preocupes. Ya habíamos terminado hace largo rato. Sólo estábamos matando
el tiempo.
EDGAR:
Estábamos juntando fuerzas para la segunda ronda.
IRUPE:
Claro. Como si eso pasara realmente alguna vez.
EDGAR:
(a Germán) ¿Qué sucede? ¿Por qué nos interrumpiste?
GERMAN:
Es Wilfredo.
IRUPE:
¿Volvió?
EDGAR:
¿De dónde tenía que volver?
IRUPE:
Celina hizo un conjuro para llevarlo al bosque.
EDGAR:
¿Celina hizo eso por Wilfredo? Vaya. Tengo una nuera fantástica.
GERMAN:
El problema es que Wilfredo volvió herido. Algo pasó cuando estuvieron afuera y
se está desangrando.
IRUPE:
Oh, ¿y Celina?
GERMAN:
Celina no volvió.
Irupé
se queda en shock tras escuchar la noticia y luego sigue a los hombres hasta la
celda de Wilfredo.
IRUPE:
Es genial porque Virginia va a perder la cabeza.
GERMAN
Germán
abre la celda de Wilfredo. Edgar entra a pasos apresurados y va hacia su hijo
que continúa muriéndose en el piso, pero no muestra signos de alarma.
IRUPE:
Tenemos que llamar a una ambulancia ahora mismo.
EDGAR:
Tendrán que explicar cómo fue que mi hijo se hizo esto en una celda
acolchonada. Se abrirá una investigación por él. Podrían quedar expuestos.
IRUPE:
Si se muere también quedaríamos expuestos.
EDGAR:
No, tienen que traer a Zack aquí.
GERMAN:
¿Al curandero? ¿Quieres que traigamos a un curandero para salvar a tu hijo?
Edgar
mira a Irupé y a Germán con firmeza.
EDGAR:
Él sabrá qué hacer. ¿Puedes hacerlo pasar por aquí sin despertar sospechas?
GERMAN:
Si no viene con su ropa extravagante y sus muñecos vudú, creo que sí.
EDGAR:
Irupé, ve a buscarlo, ahora.
DAMIEN
Damien
recibe una llamada de Irupé, mientras él está trabajando en el Canal.
IRUPE:
¿Estás en tu casa?
DAMIEN:
No, estoy en el trabajo.
IRUPE:
¿Conseguiste otro?
DAMIEN:
En el Canal, Irupé.
IRUPE:
Pero, ¿acaso no te despidieron?
DAMIEN:
Sí, pero después Franco apareció diciéndome que se retractaba. No pude
contártelo porque la próxima vez que te vi, todos estaban teniendo una orgía a
la que no fui invitado.
En
ese momento, dos señoras mayores pasan al lado de Damien y escucharon lo último
que dijo al teléfono.
DAMIEN:
(a las señoras) Mis amigos hacen orgías y no me invitan. Debo cambiar de
amigos. (a Irupé) ¿Qué sucede?
IRUPE:
Celina, una vez más, nos generó una catástrofe. Se llevó a Wilfredo a un paseo
astral y no sólo lo devolvió al borde de la muerte sino que además ella ni
siquiera regresó.
DAMIEN:
¿Y dónde está?
IRUPE:
No sabemos. Ahora estoy yendo a buscar a Zack porque Edgar considera que el
hechicero puede salvarle la vida a su hijo bobo. ¿Puedes reunirte con nosotros?
DAMIEN:
Me encantaría pero gracias a que tú no estás llegando a trabajar, a Franco le
pareció hilarante que hoy ayude a Lulú. No puedo irme de mi trabajo el primer
día que me reintegran.
IRUPE:
Tu último día fue el viernes, Damien. Nunca te fuiste.
DAMIEN:
Llama a los demás, salven a Wilfredo y encuentren a Celina.
IRUPE:
No sé cuál de todas las actividades podría interesarme menos.
Damien
corta la llamada y en ese momento aparece Lulú, que salta cual koala sobre él.
LULU:
¡Irupó!
FABRICIO
Fabricio
está siguiendo a Dafne por el medio de las veredas.
FABRICIO:
Por favor, no es para tomártela tan a la tremenda. Tienes que entrar en razón
un poco.
En
ese momento, su celular suena. Es Irupé.
IRUPE:
Necesito que vayas ya mismo a la comisaría. Hay problemas.
FABRICIO:
¿Problemas de nuestro tipo de problemas?
IRUPE:
Por supuesto que de nuestro tipo de problemas. No recurriría a ti si los presos
se han escapado y tenemos que volver a encerrarlos.
FABRICIO:
¿Por qué no? Sería bueno haciendo ese trabajo. Estoy capacitado para trabajar
en situaciones de tensión.
IRUPE:
Fabricio, no te pedí un currículum. Te pedí que vayas a la comisaría.
FABRICIO:
Pero, ¿Virginia va a estar?
Fabricio
escucha un suspiro del otro lado de la línea.
IRUPE:
Estoy yendo a hablar con ella. Creo que sí. ¿Por qué?
FABRICIO:
Entonces preferiría pasar esta vez. Las cosas entre nosotros dos se volvieron
raras.
IRUPE:
¿No estabas capacitado para trabajar bajo tensión?
FABRICIO:
No es válido ya que no me pediste el currículum.
IRUPE:
¡Dios! ¡Me tienen harta!
Irupé
corta la llamada. Fabricio se encoge en hombros y continúa corriendo a Dafne.
IRUPÉ
Irupé
llega hacia la clase de Virginia, donde está dándole órdenes a su grupo de
alumnos del gimnasio.
IRUPE:
¡Virginia! ¿Qué haces a esta hora? No es tu horario de trabajo.
VIRGINIA:
Lo sé, pero Fabricio tuvo un problema con su chica y tengo que reemplazarlo.
¿Sabías que tenía una chica? Dafne. ¿Qué clase de nombre es ese? Ni siquiera es
un nombre. Parece un sonido.
IRUPE:
No tenemos tiempo para analizar tus emociones ahora. Tenemos que ir a la
comisaría. Celina hizo un hechizo y está desaparecida.
Virginia
pone los ojos en blanco como señal de fastidio.
VIRGINIA:
¿No estás cansada de que ellos estén siempre en problemas y nosotros tengamos
que salir corriendo a solucionarlos? ¿En qué momento nos convertimos en los
padres de estos chicos? ¿Por qué no paran de pasarle cosas? ¿O por qué se meten
en tantas situaciones de las que es difícil salvarlos?
IRUPE:
Virginia, realmente tenemos que irnos.
VIRGINIA:
No puedo irme. Si Celina está desaparecida por un hechizo mal realizado, pues
que encuentre la forma de volver. Del mismo modo que a Fabricio se le
descontará el día que no está trabajando porque, una vez más, no pudo dejar sus
emociones de lado.
IRUPE:
No parece que sea Fabricio el que no deja sus emociones de lado.
VIRGINIA:
Yo tengo mis sentimientos totalmente bajo control.
IRUPE:
¡De acuerdo! Yo sola salvaré el día, por el amor de Dios.
Totalmente
enojada, Irupé se marcha de allí.
CELINA
Unidas
por una soga e invisibles para el resto del mundo, Celina camina a la par de
Margaret, totalmente devastada por escuchar lo que sucedió con su querido
barrio.
Están
caminando por un barrio desolado.
CELINA:
¿Pero cómo puede ser? ¿Eso significa que mi casa ya no existe? ¿Qué fue de la
vida de mis amigos? ¿Están todos muertos? Oh, por Dios, ¿y mis cosas? Hay un
vestido que nunca alcancé a estrenar.
MARGARET:
¿Pero es que no dejas de llorar nunca?
CELINA:
Me tienes la misma paciencia que Virginia.
MARGARET:
Yo no te tengo paciencia.
CELINA:
Por eso.
Margaret
la guía hacia el interior de una casa aparentemente abandonada pero que por
dentro tiene signos de estar habitada.
CELINA:
¿Qué sucedió en este pueblo?
MARGARET:
Se llaman Los Ángeles del Cielo. Son personas que desarrollaron algunas
habilidades y el primer punto para atacar fue el Barrio 21.
CELINA:
¿Por qué a nosotros?
MARGARET:
Porque ustedes podían detenerlos.
CELINA:
Entonces... ¿nos mataron? ¿La Celina de este tiempo está muerta?
Margaret
no responde.
Celina,
nuevamente entonces, rompe a llorar.
FABRICIO
Finalmente,
después de una persecución interminable, finalmente Fabricio logra detener la
carrera de Dafne.
La
chica se encuentra muy enojada.
FABRICIO:
¿Puedes tranquilizarte un poco?
DAFNE:
¿Yo tengo que tranquilizarme? Tú ves como esa ridícula amiga tuya me insulta y
no haces nada, pero ¿la que tiene que tranquilizarse soy yo?
FABRICIO:
Estoy seguro de que Virginia no quiso decirte lo que te dijo.
DAFNE:
Encima la sigues defendiendo. ¿Por qué? ¿Qué sucedió entre tú y ella?
Fabricio
palidece ante la pregunta.
FABRICIO:
No sucedió nada. ¿Por qué?
DAFNE:
Eres malo mintiendo.
FABRICIO:
No estoy mintiendo.
DAFNE:
Eres malo mintiendo al asegurar que no mientes. ¿Sabes qué? No quiero que
sigamos hablando por hoy. Dijiste más de lo que tenías que decir.
Totalmente
furiosa, la muchacha se marcha de ese lugar.
DAMIEN
Mientras
Lulú está haciendo el programa infantil ante las cámaras, Damien está
controlando todo detrás.
No
se da cuenta que Pedro se acerca detrás de él hasta que no le habla.
PEDRO:
¿Franco te devolvió el trabajo pero te puso a trabajar con Lulú? Es un
desgraciado.
DAMIEN:
Un desgraciado con poder de hacerme pasar situaciones incómodas.
Pedro
todavía se acerca con sutileza aún más al cuerpo de Damien.
PEDRO:
Aunque tengo que reconocer que me genera un poco de morbo el hecho de que estés
trabajando para mi mujer.
DAMIEN:
Un nuevo nivel de perversión, me imagino.
PEDRO:
¿A ti no te genera eso?
DAMIEN:
Suena raro para venir de mí, pero esta situación sólo me genera culpa.
Automáticamente
Pedro se aparta, un poco asustado.
PEDRO:
Entiendo. Bien, entonces te veré por ahí.
Damien
no dice nada y continúa observando a Lulú que está jugando sobre un tomate.
IRUPE
Irupé
entra en su casa velozmente y se sorprende, por un segundo, de ver a Jaime en
el sofá.
IRUPE:
¡Jaime! ¿Qué haces aquí? ¿No trabajaste hoy? Me encantaría quedarme a charlar
pero tengo que rescatar a Celina que no sabemos en qué universo anda perdida y
al parecer ninguno tiene deseos genuinos de encontrarla. Tú me preguntarás si
yo los tengo y honestamente es una pregunta que podemos someter a debate, pero
lo cierto es que no podemos dejarla sola, por lo que tendremos que preguntarnos
eso en otra ocasión, ya que visiblemente soy la única ubicada en tiempo y
espacio... ¿Qué te sucede?
Finalmente
Irupé deja de hablar y se da cuenta que Jaime tenía el rostro cargado de
angustia.
JAIME:
Así que tú y Edgar...
IRUPE:
Oh.
JAIME:
No me lo imaginé.
IRUPE:
¿Quieres hablar de eso ahora?
JAIME:
Me gustaría... Pero tienes que salvar a Celina.
IRUPE:
Oh, bueno, ya que todos la dejaron de lado, una amiga más, una amiga menos, el
drama lo hará de todos modos.
MOMENTO MUSICAL
Irupé
se sienta a hablar con Jaime.
Fabricio
vuelve caminando a su lugar de trabajo. En ese lugar, Virginia continúa
entrenando a los chicos.
Damien
continúa con el programa de Lulú, sin percibir que Pedro lo observa a la
distancia.
Edgar
está cuidando de su hijo esperando que aparezca Zack, mientras Germán mira
pálido la situación.
En
el futuro, Celina llora en el living de Margaret.
JAIME:
Que se la lleven.
Que la saquen de mi vida.
Que no quiero hablar con nadie,
que no importa lo que digan.
VIRGINIA:
Que me expliquen ni que pare.
Ya he cerrado mis trincheras
y me voy tranquila.
CELINA:
Que la destruyan
que no quiero estar tentada
a tenerla ni a mirarla.
FABRICIO:
Que no quiero tropezarme
cuando vuelvo tarde a casa.
Que la saquen de mi vida
de una vez por todas.
IRUPE:
Que me he visto por la espalda
y no me conocí,
masticando vida nueva
que no me tragué.
He llenado de arena mis ojos,
cuidé mis despojos
pidiendo una tregua.
PEDRO:
Me he saltado los prohibidos
y los volveré.
Me he creído mis mentiras
y me acostumbré
a abrazar a mis rodillas.
Me vieron buscando razones
que nunca encontré.
EDGAR:
Que se la lleven,
que la suelten de mi mano,
que le quiten argumentos.
IRUPE:
Que no vuelva a dar señales,
que no venga con el cuento.
Que bloqueen los pasillos,
que no de conmigo.
VIRGINIA:
Que sea inútil,
que se aburra de intentarlo
y ni el más tonto la quiera.
DAMIEN:
Que detecten sus disfraces
y agradezcan cada ausencia.
Que la saquen de mi vida
de una vez por toda.
VIRGINIA:
Que me he visto por la espalda
y no me conocí,
masticando vida nueva
que no me tragué.
CELINA:
He llenado de arena mis ojos,
cuidé mis despojos
pidiendo una tregua.
FABRICIO:
Me he saltado los prohibidos
y los volveré.
Me he creído mis mentiras
y me acostumbré
a abrazar a mis rodillas.
JAIME:
Me vieron buscando razones
que nunca encontré.
FABRICIO:
Que se la lleven.
Que la saquen de mi vida.
Que no quiero hablar con nadie,
que no importa lo que digan.
VIRGINIA:
Que me expliquen ni que pare.
Que la saquen de mi vida
de una vez por todas.
CELINA
Ya
desatadas de la soga que las unía, Celina continúa afligida por su propia
muerte y Margaret no muestra ningún interés en consolarla.
CELINA:
Pero, ¿acaso hay alguna forma de evitarlo? Ahora que vivimos en un mundo en
donde todos desarrollaron sus habilidades, ¿no pueden ir al pasado y cambiar
esto?
MARGARET:
Nosotros podemos ir al pasado, pero nada de lo que hagamos puede cambiar lo que
ya está. Lo que pasó, pasó. Lo muerto, muerto está. Pero desconozco si tú,
sabiendo sobre este presente, puedes hacer algo para modificarlo.
CELINA:
Entonces, ¿existe una posibilidad? Porque podría ir contra el líder de los
Ángeles del Cielo y eliminarlo. De ese modo, nosotros no moriríamos y yo podría
usar mi hermoso vestido.
MARGARET:
No tienen líderes. Tienen reyes. Absurdos, a mi criterio, pero han creado su
propio imperio.
CELINA:
Bien, entonces dime quiénes son.
Margaret
toma asiento en el sillón, mirando fijamente a Celina, quien automáticamente se
siente inhibida.
CELINA:
No te ofendas. Estoy acostumbrada a que una mujer igual a ti me mire de esa
manera, pero por lo general sostiene una copa de vino.
MARGARET:
Estoy dudando en si confiarte a ti una misión tan importante como eliminar a
los reyes.
CELINA:
¿Por qué no? Soy totalmente apta para una misión importante.
MARGARET:
No creo que puedas.
CELINA:
¿Por qué no?
MARGARET:
Porque nuestra reina no es más ni menos que tu amiga personal y ex vecina,
Celina. Luciana es la que dio la orden de exterminar tu barrio.
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