martes, 16 de octubre de 2018

Chapter 6: Algo de Suerte


PREVIAMENTE

El elitista Barrio Privado Residencial 21 está organizando un evento a beneficio. Edgar, el dueño del barrio está muy interesado en conseguir el dinero recaudado, pero Virginia se ha interpuesto en este plan pues ella se hará cargo del dinero. Esto no le sienta muy bien al Señor Verdi, el dueño del canal local, quien discute acaloradamente con Edgar sobre el asunto, sin saber que su hijo Franco, recién llegado de Alborada, había escuchado la conversación.
Damien se reencontró con su ex novio Pedro, quien ahora sale con Lulú, una animadora infantil y jefa de Irupé, quien a su vez tiene serios problemas por conseguir que su marido le preste atención. Damien y Pedro tienen varios conflictos tras el reencuentro hasta que finalmente sellan un tratado de paz. Pero el último día laboral, Damien conoció a Franco, quien cumple funciones de limpieza en la empresa, donde lo invitó al evento de caridad que se hará en su barrio.
Sobre este evento, Virginia puso mucho empeño en escoger a un figura que vendiera una buena imagen. Por eso eligió a Fernando, un joven que le gusta mucho aunque no lo quiera admitir. Hernán, el novio de Virginia, se siente desplazado, por eso no duda en aceptar la propuesta de Álvaro cuando creen erróneamente que Fernando es el interés amoroso de Celina, una joven que abandonó su convivencia con su novio Santiago aunque éste todavía no lo sepa.
Cegados por una ira machista de marcar territorio, Álvaro, Hernán e Ignacio toman por sorpresa a Fernando en un callejón y lo atacan.

CELINA

Celina está preparando las cosas para la cena cuando ve aparecer a Santiago, vestido nuevamente de uniforme policial.

SANTIAGO: Me tengo que ir. Un joven ha sido atacado.
CELINA: ¿Cómo que te tienes que ir? No puedo tener la cena con Álvaro y Luciana yo sola.
SANTIAGO: El chico está gravemente herido en un baldío.
CELINA: Una tragedia, pero más trágico es tener que estar sola con Álvaro.
SANTIAGO: Pensé que te caían bien.
CELINA: Me cae bien ella. Cuando no está con él. Lo que básicamente no ocurre casi nunca. No voy a soportarlos yo sola, Santiago. No te puedes ir.
SANTIAGO: Bien, cancela la cena.
CELINA: Ah, entonces sí puedes irte en paz.
SANTIAGO: Gracias.

Santiago quiere darle un beso en los labios y ella le pone la mejilla. Él, confundido, finalmente opta por irse.

MOMENTO MUSICAL

Fernando está tirado en el baldío, semi inconsciente, con el rostro lleno de moretones. Hay gente a su alrededor pero nadie lo toca. Están esperando una ambulancia.
Los tres atacantes de Fernando se encuentran instantáneamente dándose una ducha en sus respectivos baños. Ignacio parece sumamente relajado por lo que sucedió, pero no es lo mismo para Álvaro y para Hernán. Álvaro está sumamente angustiado, arrepentido por lo que hizo, al borde del llanto. Hernán, por su parte, se encuentra sumamente consternado, como si hubiera sufrido un shock tremendo. De los tres se puede percibir cómo sale la sangre, que no es de ellos, de su cuerpo.
Por su parte, Santiago se va confundido en su auto hasta la comisaría, mientras que Celina fuma un cigarrillo llena de felicidad dirigiéndose hacia la casa de Luciana.
Pedro está deprimido, cenando con su novia Lulú.



SANTIAGO:
Me conformo con un poco de verdad
de los labios que una vez me dieron tanto.
ÁLVARO:
Y me pongo a respirar la realidad
para colocarme un rato.

PEDRO:
Me conformo con un cielo al que mirar
porque a ti ya sé que no volveré a verte.
CELINA:
Me conformo con ganar alguna vez
aunque luego me despierte.
LULU:
Aunque luego me despierte.

FERNANDO:
Me conformo con volverme a levantar.
Encajar un golpe más
y fingir que no me duele.
Me conformo con llorar sin molestar.
Por saber sin preguntar.
Con tener algo de suerte.

HERNAN:
Me conformo con quedarme hasta el final.
Con llegar donde me lleve la corriente.
IGNACIO:
Y morir con balas de tranquilidad
para ver lo que se siente.
LULU:
Para ver lo que se siente.

FERNANDO:
Me conformo con volverme a levantar.
Encajar un golpe más
y fingir que no me duele.
HERNAN:
Me conformo con llorar sin molestar.
Por saber sin preguntar.
Con tener algo de suerte.

DAMIEN

Damien está en la casa de Virginia, explicándole una nueva situación. Virginia lo escucha atentamente mientras bebe de su copa de vino.

DAMIEN: Así que viendo que mi vida no se iba a solucionar sola y no había mucho más para hacer en compañía de Pedro, tomé la iniciativa e invité al sensual muchacho que contrataron para la limpieza.
VIRGINIA: Damien, eso es genial.
DAMIEN: Y no tengo idea de si es gay o no, pero nuestro primer contacto estuvo cargado de química. Al menos yo percibí que algo pasó.
VIRGINIA: Seguramente no lo imaginaste.
DAMIEN: Es decir, ni siquiera eso es lo que más me emociona, sino el hecho de que siento que di vuelta la página y que finalmente decidí dejar de jugar al despechado.
VIRGINIA: Es magnífico. Brindo por eso. No tengo una entrada extra.
DAMIEN: ¿Disculpa?
VIRGINIA: El evento de mañana ya está vendido en su totalidad. No tengo una entrada extra.
DAMIEN: Pero la necesito, Virginia. ¿No acabas de escuchar el discurso que di sobre mi nueva vida?
VIRGINIA: Tendrás que comenzar una nueva vida después del evento.

En ese momento, Irupé entra en la casa. La muchacha está completamente sobresaltada.

IRUPE: ¡Chicos! ¡Atacaron a Fernando!
VIRGINIA: ¿Cómo?
IRUPE: Lo atacaron en un baldío, a tres cuadras de aquí. Aparentemente un robo. En este momento está inconsciente en la clínica.
VIRGINIA: Oh, Dios, esto es terrible. ¿Quién hará de Emperador?
IRUPE: ¿De verdad es lo primero que vas a pensar al escuchar la historia?
DAMIEN: Ahora que Fernando no va a poder asistir mañana, ¿puedo darle su entrada al chico con el que me quiero acostar?
IRUPE: ¡Damien! ¡¿Alguno puede prestar atención al hecho de que Fernando está luchando por su vida?! ¡¿Y con qué chico te quieres acostar?!
DAMIEN: Con el muchacho nuevo de la limpieza.
IRUPE: Oh, ¿ya le hablaste? Es increíblemente sensual.
VIRGINIA: ¿Entraría en un traje de Emperador?
DAMIEN: ¿No deberíamos ir a ver a Fernando?
VIRGINIA: Oh, claro, él. Vamos.

Los tres salen de la casa.

VIRGINIA

Virginia camina por los pasillos de la clínica, cuando encuentra a su ex novio Joseph, vestido de policía. Él la ve y se acerca confundido.

JOSEPH: ¿Qué haces aquí?
VIRGINIA: Me acabo de enterar de lo que sucedió y éste muchacho vive en mi barrio.
JOSEPH: Oh, cierto, no lo recordaba.
VIRGINIA: ¿Qué sabes hasta el momento?
JOSEPH: Sé que estaba disfrutando de mi día libre cuando me llamaron de emergencia para abrir una investigación por lesiones. Conseguimos hablar con él antes de que pierda el conocimiento. Lo atacaron tres hombres con pasamontañas.
VIRGINIA: Oh, eso es terrible. ¿Para robarlo?
JOSEPH: No le robaron nada. Es muy raro, porque parece más un ajuste de cuentas que un asalto. ¿Acaso tienes idea sobre si alguien quisiera hacerle daño?

Virginia se pone a meditar en lo que escuchó. Finalmente niega con la cabeza.

VIRGINIA: La realidad es que era un vecino algo hermético. No conozco mucho sobre su vida.
JOSEPH: Bien, si tú o alguno de tus vecinos puede dar algún dato útil, que no dude en avisarnos. Este caso va a volverse llamativo y no tenemos nada.
VIRGINIA: Sin dudas, te avisaré si me entero de algo.

CELINA

Celina llama a la puerta de la casa de Luciana y Álvaro. Es atendida por ella quien, al verla de costumbre, la abraza.

LUCIANA: ¡Celi! ¡Te extrañé!
CELINA: Luci, querida, vengo porque tengo una noticia terrible.
LUCIANA: ¿Qué sucedió?
CELINA: Un joven ha sido salvajemente atacado recién y Santiago tuvo que ir a investigar el caso. Mucho me temo que debemos posponer la cena.
LUCIANA: Oh, es una pena. Aunque en realidad, Álvaro se encuentra descompuesto. Parece que no íbamos a poder ir.
CELINA: ¿De verdad? ¿Y él está... Vivo?
LUCIANA: Todavía sí, gracias a Dios.
CELINA: Claro, gracias. Bueno, supongo que no estaba destinado a ser. Nos vemos, mi querida.

Le da un abrazo breve y se gira sumamente emocionada por escapar de aquel evento.

LUCIANA: ¡Espera, Celina! Mañana en la Residencia 21 hay un evento de caridad de temática romana. Iba a ir con mi hermano pero no va a poder. ¿Quieres ir conmigo?
CELINA: ¿Bromeas? Voy a participar del espectáculo de mañana. No te avisé nada porque pensé que ibas a querer ir con Álvaro.
LUCIANA: No, Álvaro no cree en que debamos hacer beneficencia, así que no le interesa asistir a esos eventos. ¿Por qué? ¿Tienes un problema con él?
CELINA: No, Lu, para nada. ¿Cómo crees?
LUCIANA: Genial. Entonces mañana vamos juntas.
CELINA: ¡Sí! ¡Nosotras dos sin los pescados de nuestros novios!
LUCIANA: ¿Por qué dices así? ¿Tienes algún problema con Santiago?
CELINA: Para nada, Lu. Pescado pero con amor.

HERNÁN

Hernán está acostado en la cama, mirando sin ver la televisión, cuando Virginia entra en la alcoba con gesto desafiante. Mientras habla, ella saca un vino del botiquín del baño y sirve una copa.

VIRGINIA: A Fernando Pérez lo atacaron y se encuentra en coma en este momento. La policía ha descartado un robo y se cree que fue un ajuste de cuentas. Convenientemente, esto sucede un día antes de que Fernando realice el papel que tú querías. 

Hernán se toma su tiempo para contestar.

HERNAN: Es una pena lo que fuera que le haya sucedido a Fernando. Ojalá se mejore. Pero ahora que está fuera de juego, supongo que el rol de Emperador puede volver a mí, ¿no crees?
VIRGINIA: No tendrás el papel, Hernán. Se lo ofreceré a Germán que es de público conocimiento que su abdomen es tan perfecto que podemos picar verduras en él. Pero tengo que admitir que ese golpe de ambición que tienes me resulta increíblemente estimulante.

Hernán, que venía poniendo mala cara al escuchar que nuevamente no le darían el papel, siente un improvisado interés en lo que escucha.

HERNAN: ¿Estimulante?
VIRGINIA: Bastante. Así que quítate la ropa ahora mismo.

Sonriendo, Hernán hace volar su ropa interior al otro lado de la habitación.

IRUPÉ

Sábado por la mañana.
Irupé está viendo las noticias en la televisión en donde están hablando sobre el ataque que recibió Fernando.

PERIODISTA: La policía está desconcertada ante el ataque. Fernando Pérez vive en el Barrio Residencial 21, en donde esta noche se celebrará una gala de beneficencia. Los vecinos del lugar no lo conocían mucho porque no era de relacionarse demasiado con los demás, por lo que se desconoce si es que tenía problemas. Pero se descarta que haya sido un ataque al azar, sino que más bien es algo planificado. Las huellas muestran la presencia de al menos tres personas que lo han atacado, aunque no haya motivos aparentes.

Irupé queda anonadada ante lo que escucha. Jaime está desayunando, jugando con su celular.

IRUPE: Es increíble que haya sucedido algo así con Fernando.
JAIME: ¿Cuál era Fernando?
IRUPE: ¿No sabes quién era?
JAIME: No conozco a todo el barrio.
IRUPE: Iba a ser la figura central esta noche.
JAIME: ¿Qué hay esta noche?
IRUPE: ¡Jaime! ¡Esta noche es la gala de los romanos!
JAIME: ¿Era hoy? Uh, ya acepté jugar fútbol.

Irupé siente que está por desmayarse.

IRUPE: ¿Ya hiciste qué? ¡Jaime! ¡Eres mi pareja para el baile inaugal!
JAIME: Lo siento, Irupé, pero soy el arquero. Un equipo no puede jugar sin el arquero.
IRUPE: ¿Tu equipo de fútbol no puede estar sin ti pero yo debo bailar sola como si fuera una loca?
JAIME: Sabía que lo entenderías.

Irupé lanza un suspiro de fastidio pero deja de discutir con él para que no se perciba que está por llorar.

DAMIEN

Damien, asombrado y contrariado, ingresa en la habitación de Franco llevando el traje romano para el evento de esa noche.

DAMIEN: Cuando dije que iba a traerte un traje para la gala de esta noche, ciertamente no pensé que vivieras en una mansión.
FRANCO: Eso es por generalizar y pensar que las personas de la limpieza no podemos vivir a lo grande.
DAMIEN: Claro, un fallo de cálculos míos. ¿Quién eres?

Franco se ríe y toma el traje de las manos de Damien.

FRANCO: Mi padre es tu jefe. Mi apellido es Verdi.
DAMIEN: Oh, Dios. ¿De verdad? ¿Eres el hijo de Verdi?
FRANCO: Sí. ¿No te echarás a correr presa del pánico?
DAMIEN: No, ahora no... Aunque estoy tentado. ¿Qué haces siendo el chico de la limpieza si tu padre es el dueño del canal?
FRANCO: Eso se resume en una simple explicación. Él me odia.
DAMIEN: Oh, tiene sentido. Pensé en regalarte la invitación a la gala, pero ahora que veo quien eres, estoy muy tentado en cobrártela.
FRANCO: Yo sigo siendo pobre, Damien. El que es rico es mi padre. Y ten en cuenta que sólo trabajo hace un par de días, por lo que todavía no cobré.
DAMIEN: No siento pena por ti.
FRANCO: ¿Te puedo pagar la entrada en cuotas?
DAMIEN: Hay muchas formas en las que podrías retribuirlo.

Ambos se ríen ante el comentario. Franco se comienza a quitar la ropa.

FRANCO: Imagino que sí, pero tengo prohibido hacer cosas gay aquí. Por lo que sólo podré contentarte con que me veas probarme el traje.
DAMIEN: Lo acepto por ahora. Puedo recibir el pago después de la fiesta, en mi propia casa.
FRANCO: Me gusta ese plan.

Damien se sienta en la silla del escritorio, cual espectador, a ver como Franco se prueba la ropa que debe ponerse esa noche.

ÁLVARO

Álvaro se encuentra con Ignacio, el dueño de las residencias con quien atacó a Fernando la noche anterior. Al contrario de Álvaro, Ignacio se encuentra tranquilo, pero el novio de Luciana está envuelto en una crisis de nervios.

ÁLVARO: El chico no despierta, ¿lo entiendes? Se nos fue la mano, Ignacio. No supimos parar a tiempo. Ahora el chico corre riesgo de quedar en coma o algo peor.
IGNACIO: Son cosas que a veces pasan, Álvaro.
ÁLVARO: No puedo dormir. Anoche no pegué un ojo. Tuve que decirle a Luciana que estaba descompuesto, pero los nervios me van a matar.
IGNACIO: Con el tiempo te irás haciendo a la idea.
ÁLVARO: ¿En qué estaba pensando? Yo no soy así. No soy un matón. Ni siquiera es mi estúpida novia la que me está engañando. No puedo creer que casi maté a alguien por culpa de Celina. ¡Su novio es policía, por todos los cielos!
IGNACIO: Si sigues dándole vueltas al asunto, sólo te vas a alterar más.
ÁLVARO: Tenemos que confesar, Ignacio...

Ignacio se levanta en ese instante, toma a Álvaro de la entrepierna y lo arrincona contra la pared. Álvaro siente el dolor automáticamente.

IGNACIO: Si tuviste los huevos para hacer este plan, tenlos ahora para afrontar las consecuencias o los vas a perder.
ÁLVARO: Está bien, está bien...

Ignacio lo suelta, mientras Álvaro se encuentra agitado.

IGNACIO: No hay forma de que nos relacionen con el hecho a menos que alguno de nosotros abra la boca. Y me aseguraré que ninguno lo haga, ¿está claro?

Álvaro asiente. Aunque ya anteriormente estaba angustiado, ahora mira a Ignacio con verdadero temor.

JOSEPH

Joseph y Santiago están en la oficina del comisario, Pablo Catalani.

SANTIAGO: Pablo... Supongo que como trabajamos toda la noche de ayer, vamos a tener el día libre hoy, ¿no?

Pablo tuerce la boca, lo que cambia automáticamente la expresión de los dos muchachos.

PABLO: Lo siento, chicos. Pero esta noche voy a necesitar que cubran la guardia aquí. Tengo el evento de beneficencia que organiza mi barrio.
JOSEPH: Pero nosotros tenemos derecho a una vida.
PABLO: Coincido totalmente, pero la tendrán a partir de mañana. Además, el chico en coma es de mi barrio, así que si lo piensan, estaré en plena investigación en lugar de disfrutarlo.
SANTIAGO: Si quieres puedo intercambiar el lugar, ir a la fiesta e investigar yo.
PABLO: No, Santiago. A veces el que debe sacrificarse es el comisario.

Joseph pone los ojos en blanco. Santiago queda enojado.

PABLO: De acuerdo, ¿qué les parece si les ofrezco una ronda de cerveza a ambos para compensar?
SANTIAGO: Eso puede servir de incentivo.
PABLO: Pero no se alcoholicen, ¿eh? Las miradas de todo el pueblo estarán puestas en nosotros.

FRANCO

Franco se está vistiendo con la ropa del evento y sale de su habitación. Se cruza con su padre, el señor Verdi, que también está disfrazado.

SR. VERDI: Dime que esto es una pesadilla. ¿Qué haces vestido así?
FRANCO: Los sábados por la noche me gusta fingir que estoy en el Coliseo y hacer batallas a muerte.
SR. VERDI: ¿Quién te invitó?
FRANCO: Un amigo del canal. Tuvo compasión porque soy nuevo en el pueblo y se ofreció a ayudarme a agrandar mi círculo social que solamente se reduce a ti.

El señor Verdi se encuentra desesperado.

SR. VERDI: Te lo suplico, que no nos vean juntos. Las muchachas no van a creer que tengo la edad suficiente para tener un hijo de tu edad. Ni siquiera van a creer que tengo la edad suficiente como para tener un hijo.
FRANCO: Pero tienes casi 60.
SR. VERDI: Me van a tomar por mentiroso, Franco. Soy la persona más respetable y admirada de todo Estrella Dorada. Que me aparezca un hijo de la nada... ¿Qué pensará la congregación? Si no lo haces por mí, hazlo por la iglesia.
FRANCO: Papá, no tengo interés de alardear que te conozco, así que relájate.
SR. VERDI: Gracias.

El señor Verdi suspira. Estaba hiperventilando.

FRANCO: ¿Puedo ir contigo?
SR. VERDI: Lo siento, Franco, no. Acabamos de pactarlo. Hay que sostener las apariencias.

DAMIEN

Damien se encuentra con los drogadictos de la casa 14, Fabián y Alejandro. Los tres están vestidos de antiguos romanos, tal como el resto de las personas que asisten al evento.

FABIAN: Así que invitaste a un chico nuevo a un evento en donde participa tu ex. Eso es diabólico.
DAMIEN: ¿Por qué cuando cuento la historia nadie tiene en cuenta la parte en que la actual de mi ex participa en el evento también? De todos modos, tomé la decisión de dejar de jugar a las novelas y continuar hacia adelante.

En ese momento, ven a Celina y a Luciana ingresar en el predio. Damien no se da cuenta que Fabián se pone colorado, pero Alejandro no duda en mandarlo al frente.

ALEJANDRO: Mira, Fabián, allí viene la chica que te gusta.
FABIAN: Siempre tan sutil, Ale.
ALEJANDRO: ¿Pero acaso no estás aprendiendo nada de la historia de superación personal de Damien? Tienes que hacer lo mismo. Si te gusta esa chica ve y háblale. ¿No piensas igual, Damien?
DAMIEN: (a Fabián) Mi mejor amigo está prendido por Celina, por lo que tengo un conflicto ético. Pero ella dijo que eres lindo.
FABIAN: Resuelves rápido tus conflictos éticos.
ALEJANDRO: (a Damien) No puedo creer que traiciones así a tu amigo.
FABIAN: Yo no te juzgo. En tu lugar hubiera hecho lo mismo.
ALEJANDRO: ¿Me hubieras traicionado sólo por querer agradarle a otras personas?
DAMIEN: Yo no quiero agradarles.
ALEJANDRO: (a Fabián) Me rompes el alma, Fabián. Tu amistad realmente vale poco. Vivimos juntos, carajo.

Alejandro se retira ofendido, mientras que Damien vuelve a mirar a Fabián.

DAMIEN: No lo dejes acercarse a Celina o tu vida será un infierno.

FRANCO

Franco ingresa al Barrio Residencial. Entre la gente se encuentra con Damien.

DAMIEN: Bienvenido a mi humilde hogar
FRANCO: ¿Te atreviste a hacer comentarios sobre mi casa cuando tú vives en un barrio lujoso?
DAMIEN: ¿Qué esperabas encontrar?
FRANCO: Por como te sorprendiste, esperaba que vivieras en una choza.
DAMIEN: Oh, por favor, como si tu padre vendría a un evento en una choza.
FRANCO: No lo conozco tanto como para saber si vendría o no, pero tengo que mantener las apariencias y decir que no es mi padre.
DAMIEN: ¿El señor Verdi no quiere que comentes que eres su hijo? ¿Por qué?
FRANCO: Una parte mía quisiera decirte que se avergüenza que soy gay, como para tener un fundamento social lógico, pero la realidad es que no quiere que crean que tiene edad para tener un hijo.
DAMIEN: Pero si tiene edad para ser un abuelo.
FRANCO: Lo mismo pienso. Pero con él...

En ese momento Franco se queda callado al reconocer a una persona. Damien se gira con sorpresa en dirección hacia donde apunta la mirada de su invitado. Está viendo a Edgar.

DAMIEN: ¿Qué sucede? Ese es Edgar, el dueño del barrio.
FRANCO: Estuvo en mi casa, hablando con mi padre el otro día.
DAMIEN: Por la expresión de tu rostro, noto que algo de la charla no te agradó.
FRANCO: Damien... Creo que él y mi padre pretenden quedarse con todo el dinero de esta noche.

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