PREVIAMENTE
El elitista Barrio Privado Residencial 21 está organizando un evento a
beneficio. Edgar, el dueño del barrio está muy interesado en conseguir el
dinero recaudado, pero Virginia se ha interpuesto en este plan pues ella se
hará cargo del dinero. Esto no le sienta muy bien al Señor Verdi, el dueño del
canal local, quien discute acaloradamente con Edgar sobre el asunto, sin saber
que su hijo Franco, recién llegado de Alborada, había escuchado la
conversación.
Damien se reencontró con su ex novio Pedro, quien ahora sale con Lulú,
una animadora infantil y jefa de Irupé, quien a su vez tiene serios problemas
por conseguir que su marido le preste atención. Damien y Pedro tienen varios
conflictos tras el reencuentro hasta que finalmente sellan un tratado de paz. Pero
el último día laboral, Damien conoció a Franco, quien cumple funciones de
limpieza en la empresa, donde lo invitó al evento de caridad que se hará en su
barrio.
Sobre este evento, Virginia puso mucho empeño en escoger a un figura
que vendiera una buena imagen. Por eso eligió a Fernando, un joven que le gusta
mucho aunque no lo quiera admitir. Hernán, el novio de Virginia, se siente
desplazado, por eso no duda en aceptar la propuesta de Álvaro cuando creen
erróneamente que Fernando es el interés amoroso de Celina, una joven que
abandonó su convivencia con su novio Santiago aunque éste todavía no lo sepa.
Cegados por una ira machista de marcar territorio, Álvaro, Hernán e
Ignacio toman por sorpresa a Fernando en un callejón y lo atacan.
CELINA
Celina está
preparando las cosas para la cena cuando ve aparecer a Santiago, vestido
nuevamente de uniforme policial.
SANTIAGO: Me
tengo que ir. Un joven ha sido atacado.
CELINA:
¿Cómo que te tienes que ir? No puedo tener la cena con Álvaro y Luciana yo
sola.
SANTIAGO: El
chico está gravemente herido en un baldío.
CELINA: Una
tragedia, pero más trágico es tener que estar sola con Álvaro.
SANTIAGO:
Pensé que te caían bien.
CELINA: Me
cae bien ella. Cuando no está con él. Lo que básicamente no ocurre casi nunca.
No voy a soportarlos yo sola, Santiago. No te puedes ir.
SANTIAGO:
Bien, cancela la cena.
CELINA: Ah,
entonces sí puedes irte en paz.
SANTIAGO:
Gracias.
Santiago
quiere darle un beso en los labios y ella le pone la mejilla. Él, confundido,
finalmente opta por irse.
MOMENTO MUSICAL
Fernando
está tirado en el baldío, semi inconsciente, con el rostro lleno de moretones.
Hay gente a su alrededor pero nadie lo toca. Están esperando una ambulancia.
Los
tres atacantes de Fernando se encuentran instantáneamente dándose una ducha en
sus respectivos baños. Ignacio parece sumamente relajado por lo que sucedió,
pero no es lo mismo para Álvaro y para Hernán. Álvaro está sumamente
angustiado, arrepentido por lo que hizo, al borde del llanto. Hernán, por su
parte, se encuentra sumamente consternado, como si hubiera sufrido un shock
tremendo. De los tres se puede percibir cómo sale la sangre, que no es de
ellos, de su cuerpo.
Por
su parte, Santiago se va confundido en su auto hasta la comisaría, mientras que
Celina fuma un cigarrillo llena de felicidad dirigiéndose hacia la casa de
Luciana.
Pedro
está deprimido, cenando con su novia Lulú.
SANTIAGO:
Me conformo con un poco de verdad
de los labios que una vez me dieron tanto.
ÁLVARO:
Y me pongo a respirar la realidad
para colocarme un rato.
PEDRO:
Me conformo con un cielo al que mirar
porque a ti ya sé que no volveré a verte.
CELINA:
Me conformo con ganar alguna vez
aunque luego me despierte.
LULU:
Aunque luego me despierte.
FERNANDO:
Me conformo con volverme a levantar.
Encajar un golpe más
y fingir que no me duele.
Me conformo con llorar sin molestar.
Por saber sin preguntar.
Con tener algo de suerte.
HERNAN:
Me conformo con quedarme hasta el final.
Con llegar donde me lleve la corriente.
IGNACIO:
Y morir con balas de tranquilidad
para ver lo que se siente.
LULU:
Para ver lo que se siente.
FERNANDO:
Me conformo con volverme a levantar.
Encajar un golpe más
y fingir que no me duele.
HERNAN:
Me conformo con llorar sin molestar.
Por saber sin preguntar.
Con tener algo de suerte.
DAMIEN
Damien está en la casa de Virginia, explicándole
una nueva situación. Virginia lo escucha atentamente mientras bebe de su copa
de vino.
DAMIEN: Así que viendo que mi vida no se iba a
solucionar sola y no había mucho más para hacer en compañía de Pedro, tomé la
iniciativa e invité al sensual muchacho que contrataron para la limpieza.
VIRGINIA: Damien, eso es genial.
DAMIEN: Y no tengo idea de si es gay o no, pero
nuestro primer contacto estuvo cargado de química. Al menos yo percibí que algo
pasó.
VIRGINIA: Seguramente no lo imaginaste.
DAMIEN: Es decir, ni siquiera eso es lo que más
me emociona, sino el hecho de que siento que di vuelta la página y que
finalmente decidí dejar de jugar al despechado.
VIRGINIA: Es magnífico. Brindo por eso. No tengo
una entrada extra.
DAMIEN: ¿Disculpa?
VIRGINIA: El evento de mañana ya está vendido en
su totalidad. No tengo una entrada extra.
DAMIEN: Pero la necesito, Virginia. ¿No acabas de
escuchar el discurso que di sobre mi nueva vida?
VIRGINIA: Tendrás que comenzar una nueva vida
después del evento.
En ese momento, Irupé entra en la casa. La
muchacha está completamente sobresaltada.
IRUPE: ¡Chicos! ¡Atacaron a Fernando!
VIRGINIA: ¿Cómo?
IRUPE: Lo atacaron en un baldío, a tres cuadras
de aquí. Aparentemente un robo. En este momento está inconsciente en la
clínica.
VIRGINIA: Oh, Dios, esto es terrible. ¿Quién hará
de Emperador?
IRUPE: ¿De verdad es lo primero que vas a pensar
al escuchar la historia?
DAMIEN: Ahora que Fernando no va a poder asistir
mañana, ¿puedo darle su entrada al chico con el que me quiero acostar?
IRUPE: ¡Damien! ¡¿Alguno puede prestar atención
al hecho de que Fernando está luchando por su vida?! ¡¿Y con qué chico te quieres
acostar?!
DAMIEN: Con el muchacho nuevo de la limpieza.
IRUPE: Oh, ¿ya le hablaste? Es increíblemente
sensual.
VIRGINIA: ¿Entraría en un traje de Emperador?
DAMIEN: ¿No deberíamos ir a ver a Fernando?
VIRGINIA: Oh, claro, él. Vamos.
Los tres salen de la casa.
VIRGINIA
Virginia camina por los pasillos de la clínica,
cuando encuentra a su ex novio Joseph, vestido de policía. Él la ve y se acerca
confundido.
JOSEPH: ¿Qué haces aquí?
VIRGINIA: Me acabo de enterar de lo que sucedió
y éste muchacho vive en mi barrio.
JOSEPH: Oh, cierto, no lo recordaba.
VIRGINIA: ¿Qué sabes hasta el momento?
JOSEPH: Sé que estaba disfrutando de mi día
libre cuando me llamaron de emergencia para abrir una investigación por
lesiones. Conseguimos hablar con él antes de que pierda el conocimiento. Lo
atacaron tres hombres con pasamontañas.
VIRGINIA: Oh, eso es terrible. ¿Para robarlo?
JOSEPH: No le robaron nada. Es muy raro, porque
parece más un ajuste de cuentas que un asalto. ¿Acaso tienes idea sobre si
alguien quisiera hacerle daño?
Virginia se pone a meditar en lo que escuchó.
Finalmente niega con la cabeza.
VIRGINIA: La realidad es que era un vecino algo
hermético. No conozco mucho sobre su vida.
JOSEPH: Bien, si tú o alguno de tus vecinos
puede dar algún dato útil, que no dude en avisarnos. Este caso va a volverse
llamativo y no tenemos nada.
VIRGINIA: Sin dudas, te avisaré si me entero de
algo.
CELINA
Celina llama
a la puerta de la casa de Luciana y Álvaro. Es atendida por ella quien, al
verla de costumbre, la abraza.
LUCIANA:
¡Celi! ¡Te extrañé!
CELINA:
Luci, querida, vengo porque tengo una noticia terrible.
LUCIANA:
¿Qué sucedió?
CELINA: Un
joven ha sido salvajemente atacado recién y Santiago tuvo que ir a investigar
el caso. Mucho me temo que debemos posponer la cena.
LUCIANA: Oh,
es una pena. Aunque en realidad, Álvaro se encuentra descompuesto. Parece que
no íbamos a poder ir.
CELINA: ¿De
verdad? ¿Y él está... Vivo?
LUCIANA:
Todavía sí, gracias a Dios.
CELINA:
Claro, gracias. Bueno, supongo que no estaba destinado a ser. Nos vemos, mi
querida.
Le da un
abrazo breve y se gira sumamente emocionada por escapar de aquel evento.
LUCIANA:
¡Espera, Celina! Mañana en la Residencia 21 hay un evento de caridad de
temática romana. Iba a ir con mi hermano pero no va a poder. ¿Quieres ir
conmigo?
CELINA:
¿Bromeas? Voy a participar del espectáculo de mañana. No te avisé nada porque
pensé que ibas a querer ir con Álvaro.
LUCIANA: No,
Álvaro no cree en que debamos hacer beneficencia, así que no le interesa
asistir a esos eventos. ¿Por qué? ¿Tienes un problema con él?
CELINA: No,
Lu, para nada. ¿Cómo crees?
LUCIANA:
Genial. Entonces mañana vamos juntas.
CELINA: ¡Sí!
¡Nosotras dos sin los pescados de nuestros novios!
LUCIANA:
¿Por qué dices así? ¿Tienes algún problema con Santiago?
CELINA: Para
nada, Lu. Pescado pero con amor.
HERNÁN
Hernán
está acostado en la cama, mirando sin ver la televisión, cuando Virginia entra
en la alcoba con gesto desafiante. Mientras habla, ella saca un vino del
botiquín del baño y sirve una copa.
VIRGINIA:
A Fernando Pérez lo atacaron y se encuentra en coma en este momento. La policía
ha descartado un robo y se cree que fue un ajuste de cuentas. Convenientemente,
esto sucede un día antes de que Fernando realice el papel que tú querías.
Hernán
se toma su tiempo para contestar.
HERNAN:
Es una pena lo que fuera que le haya sucedido a Fernando. Ojalá se mejore. Pero
ahora que está fuera de juego, supongo que el rol de Emperador puede volver a
mí, ¿no crees?
VIRGINIA:
No tendrás el papel, Hernán. Se lo ofreceré a Germán que es de público
conocimiento que su abdomen es tan perfecto que podemos picar verduras en él.
Pero tengo que admitir que ese golpe de ambición que tienes me resulta
increíblemente estimulante.
Hernán,
que venía poniendo mala cara al escuchar que nuevamente no le darían el papel,
siente un improvisado interés en lo que escucha.
HERNAN:
¿Estimulante?
VIRGINIA:
Bastante. Así que quítate la ropa ahora mismo.
Sonriendo,
Hernán hace volar su ropa interior al otro lado de la habitación.
IRUPÉ
Sábado
por la mañana.
Irupé
está viendo las noticias en la televisión en donde están hablando sobre el
ataque que recibió Fernando.
PERIODISTA:
La policía está desconcertada ante el ataque. Fernando Pérez vive en el Barrio
Residencial 21, en donde esta noche se celebrará una gala de beneficencia. Los
vecinos del lugar no lo conocían mucho porque no era de relacionarse demasiado
con los demás, por lo que se desconoce si es que tenía problemas. Pero se
descarta que haya sido un ataque al azar, sino que más bien es algo
planificado. Las huellas muestran la presencia de al menos tres personas que lo
han atacado, aunque no haya motivos aparentes.
Irupé
queda anonadada ante lo que escucha. Jaime está desayunando, jugando con su
celular.
IRUPE:
Es increíble que haya sucedido algo así con Fernando.
JAIME:
¿Cuál era Fernando?
IRUPE:
¿No sabes quién era?
JAIME:
No conozco a todo el barrio.
IRUPE:
Iba a ser la figura central esta noche.
JAIME:
¿Qué hay esta noche?
IRUPE:
¡Jaime! ¡Esta noche es la gala de los romanos!
JAIME:
¿Era hoy? Uh, ya acepté jugar fútbol.
Irupé
siente que está por desmayarse.
IRUPE:
¿Ya hiciste qué? ¡Jaime! ¡Eres mi pareja para el baile inaugal!
JAIME:
Lo siento, Irupé, pero soy el arquero. Un equipo no puede jugar sin el arquero.
IRUPE:
¿Tu equipo de fútbol no puede estar sin ti pero yo debo bailar sola como si
fuera una loca?
JAIME:
Sabía que lo entenderías.
Irupé
lanza un suspiro de fastidio pero deja de discutir con él para que no se
perciba que está por llorar.
DAMIEN
Damien, asombrado y contrariado, ingresa en la
habitación de Franco llevando el traje romano para el evento de esa noche.
DAMIEN: Cuando dije que iba a traerte un traje
para la gala de esta noche, ciertamente no pensé que vivieras en una mansión.
FRANCO: Eso es por generalizar y pensar que las
personas de la limpieza no podemos vivir a lo grande.
DAMIEN: Claro, un fallo de cálculos míos. ¿Quién
eres?
Franco se ríe y toma el traje de las manos de
Damien.
FRANCO: Mi padre es tu jefe. Mi apellido es
Verdi.
DAMIEN: Oh, Dios. ¿De verdad? ¿Eres el hijo de
Verdi?
FRANCO: Sí. ¿No te echarás a correr presa del
pánico?
DAMIEN: No, ahora no... Aunque estoy tentado.
¿Qué haces siendo el chico de la limpieza si tu padre es el dueño del canal?
FRANCO: Eso se resume en una simple explicación.
Él me odia.
DAMIEN: Oh, tiene sentido. Pensé en regalarte la
invitación a la gala, pero ahora que veo quien eres, estoy muy tentado en
cobrártela.
FRANCO: Yo sigo siendo pobre, Damien. El que es
rico es mi padre. Y ten en cuenta que sólo trabajo hace un par de días, por lo
que todavía no cobré.
DAMIEN: No siento pena por ti.
FRANCO: ¿Te puedo pagar la entrada en cuotas?
DAMIEN: Hay muchas formas en las que podrías
retribuirlo.
Ambos se ríen ante el comentario. Franco se
comienza a quitar la ropa.
FRANCO: Imagino que sí, pero tengo prohibido
hacer cosas gay aquí. Por lo que sólo podré contentarte con que me veas
probarme el traje.
DAMIEN: Lo acepto por ahora. Puedo recibir el
pago después de la fiesta, en mi propia casa.
FRANCO: Me gusta ese plan.
Damien se sienta en la silla del escritorio, cual
espectador, a ver como Franco se prueba la ropa que debe ponerse esa noche.
ÁLVARO
Álvaro se encuentra con Ignacio, el
dueño de las residencias con quien atacó a Fernando la noche anterior. Al
contrario de Álvaro, Ignacio se encuentra tranquilo, pero el novio de Luciana
está envuelto en una crisis de nervios.
ÁLVARO: El chico no despierta, ¿lo
entiendes? Se nos fue la mano, Ignacio. No supimos parar a tiempo. Ahora el
chico corre riesgo de quedar en coma o algo peor.
IGNACIO: Son cosas que a veces pasan,
Álvaro.
ÁLVARO: No puedo dormir. Anoche no
pegué un ojo. Tuve que decirle a Luciana que estaba descompuesto, pero los
nervios me van a matar.
IGNACIO: Con el tiempo te irás
haciendo a la idea.
ÁLVARO: ¿En qué estaba pensando? Yo no
soy así. No soy un matón. Ni siquiera es mi estúpida novia la que me está
engañando. No puedo creer que casi maté a alguien por culpa de Celina. ¡Su
novio es policía, por todos los cielos!
IGNACIO: Si sigues dándole vueltas al
asunto, sólo te vas a alterar más.
ÁLVARO: Tenemos que confesar,
Ignacio...
Ignacio se levanta en ese instante,
toma a Álvaro de la entrepierna y lo arrincona contra la pared. Álvaro siente
el dolor automáticamente.
IGNACIO: Si tuviste los huevos para
hacer este plan, tenlos ahora para afrontar las consecuencias o los vas a
perder.
ÁLVARO: Está bien, está bien...
Ignacio lo suelta, mientras Álvaro se
encuentra agitado.
IGNACIO: No hay forma de que nos
relacionen con el hecho a menos que alguno de nosotros abra la boca. Y me
aseguraré que ninguno lo haga, ¿está claro?
Álvaro asiente. Aunque ya
anteriormente estaba angustiado, ahora mira a Ignacio con verdadero temor.
JOSEPH
Joseph
y Santiago están en la oficina del comisario, Pablo Catalani.
SANTIAGO:
Pablo... Supongo que como trabajamos toda la noche de ayer, vamos a tener el
día libre hoy, ¿no?
Pablo
tuerce la boca, lo que cambia automáticamente la expresión de los dos
muchachos.
PABLO:
Lo siento, chicos. Pero esta noche voy a necesitar que cubran la guardia aquí.
Tengo el evento de beneficencia que organiza mi barrio.
JOSEPH:
Pero nosotros tenemos derecho a una vida.
PABLO:
Coincido totalmente, pero la tendrán a partir de mañana. Además, el chico en
coma es de mi barrio, así que si lo piensan, estaré en plena investigación en
lugar de disfrutarlo.
SANTIAGO:
Si quieres puedo intercambiar el lugar, ir a la fiesta e investigar yo.
PABLO:
No, Santiago. A veces el que debe sacrificarse es el comisario.
Joseph
pone los ojos en blanco. Santiago queda enojado.
PABLO:
De acuerdo, ¿qué les parece si les ofrezco una ronda de cerveza a ambos para
compensar?
SANTIAGO:
Eso puede servir de incentivo.
PABLO:
Pero no se alcoholicen, ¿eh? Las miradas de todo el pueblo estarán puestas en
nosotros.
FRANCO
Franco
se está vistiendo con la ropa del evento y sale de su habitación. Se cruza con
su padre, el señor Verdi, que también está disfrazado.
SR.
VERDI: Dime que esto es una pesadilla. ¿Qué haces vestido así?
FRANCO:
Los sábados por la noche me gusta fingir que estoy en el Coliseo y hacer
batallas a muerte.
SR.
VERDI: ¿Quién te invitó?
FRANCO:
Un amigo del canal. Tuvo compasión porque soy nuevo en el pueblo y se ofreció a
ayudarme a agrandar mi círculo social que solamente se reduce a ti.
El
señor Verdi se encuentra desesperado.
SR.
VERDI: Te lo suplico, que no nos vean juntos. Las muchachas no van a creer que
tengo la edad suficiente para tener un hijo de tu edad. Ni siquiera van a creer
que tengo la edad suficiente como para tener un hijo.
FRANCO:
Pero tienes casi 60.
SR.
VERDI: Me van a tomar por mentiroso, Franco. Soy la persona más respetable y
admirada de todo Estrella Dorada. Que me aparezca un hijo de la nada... ¿Qué
pensará la congregación? Si no lo haces por mí, hazlo por la iglesia.
FRANCO:
Papá, no tengo interés de alardear que te conozco, así que relájate.
SR.
VERDI: Gracias.
El
señor Verdi suspira. Estaba hiperventilando.
FRANCO:
¿Puedo ir contigo?
SR.
VERDI: Lo siento, Franco, no. Acabamos de pactarlo. Hay que sostener las
apariencias.
DAMIEN
Damien se encuentra con los drogadictos de la
casa 14, Fabián y Alejandro. Los tres están vestidos de antiguos romanos, tal
como el resto de las personas que asisten al evento.
FABIAN: Así que invitaste a un chico nuevo a un
evento en donde participa tu ex. Eso es diabólico.
DAMIEN: ¿Por qué cuando cuento la historia nadie
tiene en cuenta la parte en que la actual de mi ex participa en el evento
también? De todos modos, tomé la decisión de dejar de jugar a las novelas y
continuar hacia adelante.
En ese momento, ven a Celina y a Luciana ingresar
en el predio. Damien no se da cuenta que Fabián se pone colorado, pero
Alejandro no duda en mandarlo al frente.
ALEJANDRO: Mira, Fabián, allí viene la chica que
te gusta.
FABIAN: Siempre tan sutil, Ale.
ALEJANDRO: ¿Pero acaso no estás aprendiendo nada
de la historia de superación personal de Damien? Tienes que hacer lo mismo. Si
te gusta esa chica ve y háblale. ¿No piensas igual, Damien?
DAMIEN: (a Fabián) Mi mejor amigo está prendido
por Celina, por lo que tengo un conflicto ético. Pero ella dijo que eres lindo.
FABIAN: Resuelves rápido tus conflictos éticos.
ALEJANDRO: (a Damien) No puedo creer que
traiciones así a tu amigo.
FABIAN: Yo no te juzgo. En tu lugar hubiera hecho
lo mismo.
ALEJANDRO: ¿Me hubieras traicionado sólo por
querer agradarle a otras personas?
DAMIEN: Yo no quiero agradarles.
ALEJANDRO: (a Fabián) Me rompes el alma, Fabián.
Tu amistad realmente vale poco. Vivimos juntos, carajo.
Alejandro se retira ofendido, mientras que Damien
vuelve a mirar a Fabián.
DAMIEN: No lo dejes acercarse a Celina o tu vida
será un infierno.
FRANCO
Franco
ingresa al Barrio Residencial. Entre la gente se encuentra con Damien.
DAMIEN:
Bienvenido a mi humilde hogar
FRANCO:
¿Te atreviste a hacer comentarios sobre mi casa cuando tú vives en un barrio
lujoso?
DAMIEN:
¿Qué esperabas encontrar?
FRANCO:
Por como te sorprendiste, esperaba que vivieras en una choza.
DAMIEN:
Oh, por favor, como si tu padre vendría a un evento en una choza.
FRANCO:
No lo conozco tanto como para saber si vendría o no, pero tengo que mantener
las apariencias y decir que no es mi padre.
DAMIEN:
¿El señor Verdi no quiere que comentes que eres su hijo? ¿Por qué?
FRANCO:
Una parte mía quisiera decirte que se avergüenza que soy gay, como para tener
un fundamento social lógico, pero la realidad es que no quiere que crean que
tiene edad para tener un hijo.
DAMIEN:
Pero si tiene edad para ser un abuelo.
FRANCO:
Lo mismo pienso. Pero con él...
En
ese momento Franco se queda callado al reconocer a una persona. Damien se gira
con sorpresa en dirección hacia donde apunta la mirada de su invitado. Está
viendo a Edgar.
DAMIEN:
¿Qué sucede? Ese es Edgar, el dueño del barrio.
FRANCO:
Estuvo en mi casa, hablando con mi padre el otro día.
DAMIEN:
Por la expresión de tu rostro, noto que algo de la charla no te agradó.
FRANCO:
Damien... Creo que él y mi padre pretenden quedarse con todo el dinero de esta
noche.
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