DAMIEN
Damien está pasando la casilla de seguridad para entrar en su trabajo.
Saluda al guardia. Un joven atlético vestido de camisa blanca, corbata y
pantalón negro.
DAMIEN: Buenos días, Max.
GUARDIA: Damien. Llegas dos minutos tarde.
DAMIEN: Sí, un amigo tiene un evento esta noche y me pidió ropa
prestada. Lo consideré mi buena acción del día.
GUARDIA: Pues tu buena acción te trajo como resultado una
advertencia por demora.
Damien, altamente confundido, mira al guardia que le extiende su
amonestación en un papel.
DAMIEN: ¿Esto es una broma?
GUARDIA: No, amigo, no lo es.
DAMIEN: Max, jamás tuve una advertencia por llegar tarde al
trabajo. Bueno, una vez, pero fue una orgía de la que no me arrepiento.
GUARDIA: Entonces acabas de debutar. ¡Felicidades!
DAMIEN: No sé a quién agradecerle, porque al igual que en la
orgía, no estoy seguro de quién acaba de clavarme.
GUARDIA: Pedro Escalante es el nuevo productor de este canal. De
él viene la orden de las advertencias de demora.
Damien se queda boquiabierto al escuchar el nombre de su ex que
ahora se convirtió en su nuevo jefe.
DAMIEN: Bueno, al menos ahora se podrá jactar de que me hizo lo
que no le dejé hacer.
GUARDIA: Damien, no te ofendas, pero no me interesa tu vida
privada.
Damien se marcha con la amonestación.
HERNÁN
Hernán,
un poco más calmado después de que Virginia saboteara su desayuno, atiende su
celular cuando recibe una llamada de un número que no tiene registrado. Es
Álvaro.
ALVARO:
Creo que cometimos un error.
HERNAN:
¿Quién habla?
ALVARO:
Álvaro.
HERNAN:
No conozco ningún Álvaro.
ALVARO:
Golpeamos a un chico juntos hace unas semanas.
HERNAN:
Oh, sí. El gordito. ¿Cómo estás?
ALVARO:
¿Yo? ¿El gordito? ¿Te viste en un espejo? Porque creo que lo tuyo no es retención
de líquidos.
HERNAN:
Claro que no. Yo estoy rellenito de amor.
ALVARO:
Te sobra amor.
HERNAN:
¿Qué puedo hacer por ti?
ALVARO:
Creo que golpeamos al chico equivocado. Celina acaba de decirme que no tenía
ningún romance con Fernando. Que, de hecho, apenas lo conoce.
Hernán
abre los ojos, impresionado. Se asoma a la ventana para ver a su mujer
marchándose en su auto.
HERNAN:
Pudo haberte mentido. Dudo que ella te confiese la verdad.
ALVARO:
Conozco a Celina. Cuando miente, comienza a tener tick raros. Su ojo izquierdo
comienza a parpadear como un monstruo y tiene tendencia a comerse su propio
cabello. Me fue sincera. Por lo que, por descarte, al que mintieron es a ti.
HERNAN:
Es imposible. Quien me contó esto fue Virginia y ella no me mentiría a menos
que...
Se
queda en silencio.
ALVARO:
A menos que ella fuera la que estaba acostándose con Fernando, ¿no? Eso es un
problema, porque no te conozco lo suficiente como para ir a la cárcel por ti.
HERNAN:
Hablaremos después.
Hernán
corta la llamada y se queda meditando lo que descubrió.
PABLO
Pablo
está penetrando a Paola, mientras que con sus enormes manos, sostiene el cuello
de la chica, asfixiándola. Pero suena el teléfono y su fetiche sexual es
interrumpido. Paola vuelve a respirar con dificultad, pero él no deja de
hacérselo mientras contesta. Quien llama es Guillermina.
GUILLERMINA:
Mi amor, ¿qué estás haciendo?
PABLO:
Lo de siempre. Aprovecho mi día libre para jugar un poco.
GUILLERMINA:
¿Online? Es genial, mi amor, te mereces divertirte con todo lo que trabajas. Te
cuento que estoy en la playa y hay poca gente hoy.
PABLO:
¿Ah, sí? Debe ser por el clima.
GUILLERMINA:
Seguro. Me preguntaba si quizás tenías ganas de pasarte por aquí unos minutos.
PABLO:
¿Es para que lo que pienso?
GUILLERMINA:
Sí. Para que juegues un poco en la vida real.
PABLO:
Genial. Acabo mi partida y voy.
GUILLERMINA:
Te espero.
Corta
la llamada y continúa con Paola como si nada hubiera pasado. Ella se queda
sorprendida e irritada.
PAOLA:
¿Estás organizando ir a tener sexo con tu mujer cuando todavía estás dentro
mío?
PABLO:
Sí, pero voy a acabar primero.
PAOLA:
¡Quítate de encima!
Pablo,
confundido, se aparta de la chica que empieza a vestirse.
PABLO:
¿Qué te pasa?
PAOLA:
¿Qué me pasa? Que estoy cansada de ser tu segunda opción, Catalani.
PABLO:
Oh, vamos, Paola. Ya lo hablamos. Tienes demasiados sentimientos para ser una
puta.
Paola,
totalmente sacada, le pega un cachetazo. Pablo se queda boquiabierto y sin
reaccionar. Ella termina de juntar sus cosas y se marcha de la habitación.
PABLO:
Sí, demasiados sentimientos.
DAMIEN
Damien se encuentra con Irupé en uno de los estudios de grabación.
Le muestra la amonestación. Irupé se muestra nerviosa.
DAMIEN: Tu estúpido jefe me hizo una multa.
IRUPE: Ya no es mi estúpido jefe, D. Ahora es nuestro. ¿Recuerdas
el dinero que Verdi y Edgar quisieron robarse de la beneficencia? Creo que
estaba destinado a cubrir algunos pozos del canal.
DAMIEN: ¿Y nosotros decidimos donar esa plata a los pobres en
lugar de salvar nuestro trabajo?
IRUPE: Estoy preocupada, Damien. Hay cambios en la gerencia lo que
puede significar cambios en el personal. Y tú tienes una advertencia por
demora, lo que significa que tu trabajo corre más peligro que el mío.
DAMIEN: ¿Alguna vez te dijeron que no eres buena brindando
consuelo?
IRUPE: Sí, me lo dicen todo el tiempo. Pero la gente dice cada
cosa.
DAMIEN: Bien, iré a visitar a nuestro nuevo jefe y veremos si
puedo hacerlo cambiar de idea.
IRUPE: Ay, qué tristeza. Eso significa que en unos minutos te veré
juntando tus cosas en una cajita.
Damien no dice nada más y se marcha.
JOSEPH
Joseph
y Virginia están en la habitación de la clínica donde Fernando está en coma.
Ella bebe felizmente de su vino. Él está vestido de policía, listo para ir al
trabajo.
JOSEPH:
Que nos reunamos casi a diario para desayunar juntos en un bar, es bastante
extraño para que seamos ex pareja.
VIRGINIA:
Eres el mejor de todos mis romances pasados y hasta actuales. Principalmente
porque no eres gordo y porque no estás en coma.
JOSEPH:
Pero que nos reunamos en la habitación de Fernando creo que es morboso.
VIRGINIA:
Siempre son interesantes los cambios, ¿no crees?
En
ese momento ingresa una anciana enfermera que mira a Virginia con recelo.
ENFERMERA:
¿Está tomando vino?
VIRGINIA:
En honor a Fernando. Es algo que hacíamos cuando estaba despierto y quiero
conservar ciertas costumbres.
ENFERMERA:
¿Se juntaban a tomar vino a las 9 de la mañana?
VIRGINIA:
No, pero es el único horario en que tengo disponible para venir a verlo.
Fingiendo
que se seca una lágrima, levanta la copa hacia Fernando y bebe un trago. La
enfermera, sin cambiar su cara de recelo, se marcha de la habitación.
JOSEPH:
Santiago le propuso casamiento a su novia y ella aceptó.
VIRGINIA:
Lo siento mucho, Joseph. Tal vez debas aceptar que el chico no estaba
interesado en ti.
JOSEPH:
Sí, una parte mía lo sabía.
VIRGINIA:
Oye, necesitas estimularte un poco. ¿Quieres que le levantemos las sábanas a
Fernando y miremos su pene?
JOSEPH:
Virginia, el chico está en coma.
VIRGINIA:
Estoy al tanto, Joseph.
JOSEPH:
Mirarle el pene es inmoral.
VIRGINIA:
Creo que hace tiempo hemos cruzado la línea de la moralidad.
Joseph
se acerca hacia la cama, dudando en aceptar la propuesta.
JOSEPH:
Bueno, tal vez tengas razón y me ayude un poco a levantar la moral.
Están
por hacerlo cuando la puerta se abre y la enfermera vuelve a aparecer. Los dos
se sobresaltan.
ENFERMERA:
¿Sucede algo?
VIRGINIA:
Creímos que se movió pero quizá sólo son nuestros deseos de que se levante.
JOSEPH:
Fernando. Que se levante Fernando.
La
enfermera mira al muchacho en coma y luego a ellos dos.
ENFERMERA:
O quizá simplemente es el alcohol.
FRANCO
Franco está
limpiando los pasillos del canal cuando Damien choca con él, casi sin quererlo.
FRANCO: ¿Vas
apurado?
DAMIEN: Sí,
perdón. Parece que siempre te choco. Tengo que ir a arreglar un asunto del
trabajo.
FRANCO: ¿Vas a la
oficina del nuevo jefe?
DAMIEN: Sí.
También conocido como mi ex.
FRANCO: Oh.
Se produce un
segundo de silencio en donde Franco intenta armar la historia.
FRANCO: ¿Nuestro
nuevo jefe no es el marido de Lulú?
DAMIEN: Sí. Y
todavía me desea, así que si tengo que tener sexo para salvar mi trabajo, así
será.
FRANCO: ¿Tu
trabajo corre peligro realmente o sólo quieres tener sexo?
Se vuelve a
producir un segundo de silencio en donde Damien medita la respuesta.
DAMIEN: Tengo una
advertencia por llegar dos minutos tardes.
FRANCO: Necesitas
tramitarlo con urgencia.
DAMIEN: ¿Lo ves?
FRANCO: Oye, no
quiero quitarte el tiempo ni la energía que tienes destinada a tu antiguo amor,
pero estuve pensando en lo que sucedió entre nosotros en la noche de los
romanos.
DAMIEN: O en lo
que no sucedió.
FRANCO: Sí,
específicamente en lo que no sucedió.
Damien espera a
que Franco continúe pero el chico parece meditarlo.
DAMIEN: ¿Y bien?
FRANCO: Creo que
sólo te haré perder el tiempo.
DAMIEN: ¿Es lo
que tenías para decirme?
FRANCO: Estás con
la mente en otra cosa.
Damien pone los
ojos en blanco y finalmente continúa su camino. Franco se queda mirándolo y
luego vuelve a trabajar.
MOMENTO MUSICAL
Damien camina por
los pasillos de la empresa, alejándose de Franco.
Virginia sigue
bebiendo su vino en la habitación de Fernando mientras que Joseph está a su
lado, un poco resignado por su situación personal.
Santiago y Celina
están desayunando juntos. Hernán está en el auto, perdido en sus pensamientos.
Jaime, en su negocio. Irupé está en el canal mirando una fotografía de Edgar.
Paola se marcha
enojada del Barrio Privado mientras que Pablo, todavía desnudo en la
habitación, se está masturbando con la ayuda de la ropa interior robada.
Pedro, por su
parte, está en la oficina del canal.
DAMIEN:
Nunca me conoció,
nunca me dijo "tengo miedo
de que ya no vuelvas".
Nunca se declaró culpable
de tanta intención
tirada en la escalera.
Nunca sus ojos libres,
su cuerpo libre
ni sus palabras tirándome al cuello.
Nunca me conoció,
tal vez jamás lo hiciera.
VIRGINIA:
Vive derrotado,
caminando entre la gente.
Vive lleno de zarpazos,
esquivando cuando siente.
JOSEPH:
A las rotas y cansadas
de romperse en algún vuelo.
Lluvia seca que te nace
pero nunca llega dentro.
SANTIAGO:
Mirada inofensiva
de los que nunca reclaman.
Algo cómodo que sientes
pero nunca te desarma.
IRUPE:
Tierno como un animal
que va buscando una caricia.
Se llevó todo de mí
pero nunca tuvo prisa.
DAMIEN:
Nunca me conoció,
nunca me dijo "tengo miedo
de que ya no vuelvas".
Jamás se declaró culpable
de tanta intención
tirada en la escalera.
CELINA:
Nunca sus ojos libres,
su cuerpo libre
ni sus palabras tirándome al cuello.
Tal vez me conoció
y no pudo soltar la rienda.
HERNAN:
Viaje programado
que se queda en algún sueño.
Cuentas de una servilleta
que siempre arruga a su dueño.
JAIME:
Luces rojas que de nuevo
condicionarán la marcha.
Te devuelvo tus cristales
que quiero seguir descalzo.
PAOLA:
Yo no tengo preparado
mi discurso, no soy nadie.
Sólo quiero hacerte ver
lo que nunca me enseñaste.
PABLO:
Y ahora pides que te agarre fuerte
porque te me mueres
como hago cada noche
con quien a mi lado duerme.
PEDRO:
Nunca me conoció,
nunca me dijo "tengo miedo
de que ya no vuelvas".
Jamás se declaró culpable
de tanta intención
tirada en la escalera.
DAMIEN:
Y así mi cuerpo libre,
mis ojos libres
dejaron que algún otro se acercaran.
Tal vez me conoció,
por eso ahora me pide con más ganas.
DAMIEN
Damien ingresa a la oficina de Pedro. El hombre se sorprende de
verlo allí.
DAMIEN: Felicidades, nuevo jefe. Estoy más que feliz al enterarme
que estás a cargo de esta empresa. Este canal al que durante años he defendido
con ardua labor. Seguramente con tu ingenio...
PEDRO: (interrumpiendo) Las advertencias se cargan
automáticamente, Damien. Ya sé que llegaste tarde.
Damien suspira con alivio.
DAMIEN: Gracias a Dios. La farsa me estaba matando.
PEDRO: Y ya la borré. No tiene sentido que quede en tu expediente.
Solamente un día llegaste tarde.
DAMIEN: Estaba rezando en la iglesia.
PEDRO: Conociéndote, habrás estado de rodillas confesándote ante
un cura.
Pedro se ríe de su propio chiste. Damien levanta una ceja
dispuesto a atacar.
DAMIEN: Mira la fecha de la vez que llegué tarde. Tal vez tú lo
recuerdes y me puedas decir si es que realmente había algún cura.
Pedro mira la computadora y su expresión cambia tras unos
segundos.
PEDRO: Oh.
DAMIEN: Ya lo recuerdas...
PEDRO: Quizá podamos borrar esta fecha de tu expediente también.
DAMIEN: No, déjala. Me siento orgulloso de ese día.
Pedro lo mira con asombro. Luego deja la computadora. Se incorpora
y se acerca hacia Damien. Peligrosamente cerca.
PEDRO: Hiciste muy buenas cosas ese día.
DAMIEN: Tú no te quedaste atrás.
PEDRO: La pasamos bien. Y yo...
Damien se acerca y le da un beso en los labios. Pedro se lo
devuelve, algo sorprendido pero encantado.
PEDRO: No esperaba que...
DAMIEN: Cierra la puerta con llave y cállate.
VIRGINIA
Virginia y Joseph están caminando hacia la salida de la clínica.
VIRGINIA: Lamentablemente no pudimos acceder al miembro de
Fernando, pero seguramente hay miles de trozos de carnes para que te olvides de
tu compañero de trabajo, Joseph.
JOSEPH: Clalo que chí.
VIRGINIA: No hables como idiota. ¿Qué hay del chico del colectivo?
JOSEPH: Expresamente dejó en claro que no quería nada serio.
VIRGINIA: Puedo presentarte a uno de mis amigos del Barrio
Privado. Damien te encantaría...
JOSEPH: No te ofendas, Virginia, pero toda la gente que vive en tu
barrio es bastante rara y, posiblemente, sospechosa de meter a Fernando en
coma. Preferiría no involucrarme.
VIRGINIA: Es ofensivo, pero tienes razón.
JOSEPH: Oh, no.
Virginia se vuelve al ver que Joseph detuvo la marcha y mira con
verdadero terror hacia la calle.
VIRGINIA: ¿Qué sucede?
JOSEPH: El coche azul.
Virginia se gira con sorpresa al ver que Hernán desciende del
automóvil azul y se dirige hacia ella.
HERNAN: ¿A este lugar vienes todas las mañanas?
VIRGINIA: Hernán, ¿qué haces aquí?
HERNAN: Dime la verdad, Virginia. No era a Celina a quien le
interesaba Fernando, sino a ti. ¿O me equivoco?
No hay comentarios:
Publicar un comentario