CELINA
Viernes
por la noche.
Celina
entra en la casa de Virginia. Un Germán vestido de traje se prepara para salir
a su investigación en el club nocturno.
CELINA:
¡Tengo noticias importantes para todos! ¿Dónde están todos?
VIRGINIA:
No están aquí, pero es una suerte que hayas llegado. Necesito que lleves a
Germán hasta la puerta del Club nocturno.
Virginia
le da la llave de su auto.
CELINA:
¿Por qué no lo llevas tú?
VIRGINIA:
Porque están haciendo control de alcoholemia y tengo tres botellas de vino
demás.
CELINA:
¿Tres botellas demás?
VIRGINIA:
Hoy fue un día estresante, Celina.
CELINA:
Bien, vamos.
Germán,
sin notar la amargura de Celina, la sigue hasta el exterior de la vivienda y se
meten dentro del auto.
GERMAN:
Gracias por llevarme. El único medio de movilidad que tengo para trasladarme es
una bicicleta vieja. Y un triciclo pero le faltan dos ruedas. No combinan con
este traje.
CELINA:
No es nada. ¿Estás nervioso?
GERMAN:
Un poco. No sé si sirvo para ser detective.
CELINA:
Por lo que conozco a Virginia, vas a tener que aprender a lidiar con eso porque
ella nos mandará a investigar a todos lados.
GERMAN:
Haré mi mejor esfuerzo para no defraudarlos.
Germán
se centra en la mano de la chica que conduce.
GERMAN:
Es un lindo anillo.
CELINA:
Oh, ¿este? Es un anillo de mi abuela.
GERMAN
Germán
está en la entrada al Club Privado, en donde el guardia le pide una credencial.
Él le muestra la que extrajo de la casa de Fernando Pérez e ingresa. Antes, le
dedica una mirada a Celina quien arranca el coche y se marcha.
Dentro,
Germán descubre que el Club Privado es un cabaré. Hay mujeres semidesnudas
bailando en el escenario, tal como lo previó Virginia.
Germán
está entusiasmado, mirando aquellas luces rojas como si estuviera en Disney.
Anabella,
la madama del lugar, es una mujer sumamente gorda y de baja estatura. Viste de
forma provocativa, no obstante. Se acerca hacia Germán.
ANABELLA:
Hola, guapo. ¿Primera vez aquí?
GERMAN:
¿Tanto se me nota?
ANABELLA:
Sé reconocer a un virgen cuando lo veo.
GERMAN:
No soy tan virgen. Antes vivía en un campo y las gallinas eran dóciles.
ANABELLA:
¿Qué?
GERMAN:
Quiero decir que es la primera vez que vengo.
ANABELLA:
¿Por qué no recorres el lugar y miras si te gusta algo?
Entonces,
mirando en el escenario, Germán reconoce a Paola, la amante de Pablo Catalani.
GERMAN:
Ella. La quiero a ella.
DAMIEN
Damien
hace ingresar a su casa a Franco. Por las reacciones de ambos, previamente
habían acordado en verse.
DAMIEN:
Supongo que habrá sido muy importante que no podía esperar hasta el lunes. O de
otro modo, asumiré que simplemente querías verme.
FRANCO:
Estuve investigando. A diferencia de ti que lo único que hiciste fue tener sexo
en la oficina.
DAMIEN:
Sigues sonando a celoso.
FRANCO:
En realidad, sólo es enfado porque tuve que limpiar ciertos líquidos extraños
del escritorio de Pedro.
DAMIEN:
Esos líquidos podrían haber sido los nuestros pero decidiste que no era tiempo.
Así que, más allá de todos nuestros disparos mutuos, ¿qué fue lo que
averiguaste?
FRANCO:
La plata que Edgar quería robar era pagar la detención clandestina de una
persona. Hay alguien peligroso, no apto para la sociedad, a quien Edgar
mantiene en cautiverio mes a mes, a cambio de un excesivo costo. Por eso no fue
la primera recaudación que fue destinada para eso.
DAMIEN:
Con Virginia analizamos la posibilidad de que nuestras obras de caridad nunca
llegaron a destino. ¿A quién quiere mantener Edgar en cautiverio? ¿Cuál es la
historia?
FRANCO:
Bueno, no pude saber mucho porque fue todo lo que mi padre quiso compartir
conmigo. Pero sé que es alguien peligroso.
DAMIEN:
¿Y ahora que no pudo pagar?
FRANCO:
Ahora está suelto.
MOMENTO MUSICAL
Celina
está llorando en su auto mirando el anillo de su dedo.
Germán
y Paola ingresan a una habitación del prostíbulo y se besan.
Damien
y Franco continúan conversando en la habitación.
Hernán
vuelve a su casa después de la charla que tuvo en la casa de Ignacio. Virginia
está en el living, bebiendo una copa de vino.
CELINA:
No preguntes cuando no quieras saber
ni me coloques donde no te pueda ver.
VIRGINIA:
Llegan revoloteando avispas.
Vierten ansiedad.
GERMAN:
Lamo como un animal tus rimas.
Bebo oscuridad.
PAOLA:
Compongo tus ojos.
CELINA:
Será mejor
colocarte en la vitrina, no rozar tu
piel.
Y sentada desde abajo, mirarte.
GERMAN:
Consagrarte cual diosa,
convertirte en miel.
HERNAN:
Si me das la espalda,
no me perderé.
FRANCO:
Sientes libres de las sábanas, tus
pies.
VIRGINIA:
Quedan sin detalles las medidas
de cada canción.
PAOLA:
Frotas con el arco viejas cuerdas,
la resignación.
GERMAN:
Apenas la vela.
DAMIEN:
Será mejor
colocarte en la vitrina, no rozar tu
piel.
Y sentado desde abajo, mirarte.
GERMAN:
Consagrarte cual diosa,
convertirte en miel.
DAMIEN:
Será mejor
colocarte en la vitrina, no rozar tu
piel.
Y sentado desde abajo, mirándote.
HERNAN:
Consagrarte cual diosa,
convertirte en miel.
Tu papel es más hermoso inspirándome.
CELINA:
Inspirándome.
DAMIEN:
Inspirándome.
FRANCO:
Inspirándome.
PAOLA:
Inspirándome.
VIRGINIA:
Inspirándome.
HERNAN:
Si me das la espalda,
no me perderé.
GERMAN
En
una de las habitaciones del prostíbulo, Paola apenas ingresa se tira sobre
Germán a besarlo. Él, con mucha pena, se aparta de ella.
PAOLA:
¿Voy muy rápido? Lo siento. Es que eres muy atractivo.
GERMAN:
Gracias... Pero la verdad es que no vengo aquí por esto.
Paola,
un poco defraudada, se aparta del muchacho y se apoya en una cómoda para
escucharlo.
PAOLA:
No vendo información de otros clientes. No eres el primer policía que viene a
investigar sobre alguien aquí.
GERMAN:
No soy policía. Sólo estoy preocupado por mi amigo.
PAOLA:
¿Qué amigo?
GERMAN:
Fernando Pérez. ¿Lo conoces? Vive en el mismo barrio que Pablo.
El
nombre de Pablo hace efecto en la muchacha, quien expresa contrariedad e
intriga. La chica se incorpora y se acerca seductoramente hacia él.
PAOLA:
¿Tú vives en ese barrio?
GERMAN:
Sí. Te vi un par de veces allí.
PAOLA:
¿Por eso me elegiste? Pensé que era porque te gustaba.
GERMAN:
Sí, me gustas. Mucho. Es decir, estás para gustarme, ¿no? Pero también porque
pensé que me podrías ayudar.
Paola
tuerce la boca en señal de disgusto.
PAOLA:
No es un cliente mío. Pero puedo investigar por ti si tú, en cambio, me ayudas
un poco.
GERMAN:
¿Tú en qué necesitas mi ayuda?
PAOLA:
Pablo tiene algo mío que quiero recuperar.
GRUPO
Sábado
por la mañana.
En
el living de Virginia, el grupo está reunido. Ella, fiel con su copa en la mano
en el sillón del centro. A su derecha, se encuentran Irupé y Celina. A la
izquierda, están Damien y Germán.
VIRGINIA:
Vamos a proceder a dar inicio a nuestra asamblea informativa.
IRUPE:
¿Es necesario que lleve el título de asamblea?
DAMIEN:
Es un poco exagerado. Somos los mismos de siempre.
CELINA:
(a Virginia) A mí me gusta que le digas asamblea, Virginia.
VIRGINIA:
(a Celina) ¿Qué no te gustaría con tal de agradarme? (a todos) En fin, quien
tenga la copa en su mano es el que hará uso de la palabra.
DAMIEN:
Entonces nunca hablaremos nosotros.
VIRGINIA:
Empezaré yo, ya que soy la que tiene la copa.
IRUPE:
Sorprendente.
VIRGINIA:
Acabo de hablar con la policía. La familia de Fernando dio el plazo de un mes
para que el joven reaccione. Si Fernando no vuelve en sí en dos semanas, se lo
desconectará y sus órganos serán donados.
GERMAN:
¿Nosotros podemos elegir los órganos?
DAMIEN:
(a Germán) No, amigo. No nos van a donar los órganos a nosotros.
GERMAN:
Oh, disculpen. Estoy tan acostumbrado a vivir de donaciones que cuando alguien
las menciona, pienso que voy a conseguir algo. Una vez, bajo una lluvia
torrencial no sabía dónde cubrirme y una señora me donó un árbol para que me protegiera.
IRUPE:
Un gesto noble, ¿eh?
GERMAN:
Sí. Pero fue una pena que el árbol atrajo al rayo. Aunque estuve internado dos
semanas gracias a eso. Incluso pasé mi cumpleaños allí.
CELINA:
Es una tristeza que hayas pasado tu cumpleaños internado.
GERMAN:
Pero fue el único cumpleaños que celebré, así que tengo bonitos recuerdos.
Virginia,
queriendo pasar el momento, toma un último trago y le pasa la copa a Germán.
VIRGINIA:
Bien, pero volviendo a Fernando, ¿averiguaste algo en el club al que fuiste
anoche?
GERMAN:
Sí, estuve con una prostituta que es amante de Pablo Catalani. Hicimos un
trato.
DAMIEN:
¿Un trato sexual?
GERMAN:
No. Me dijo que iba a averiguar información sobre Fernando si yo robaba unos
documentos que Pablo tiene sobre ella.
IRUPE:
No te debe costar conseguir eso, teniendo en cuenta que...
VIRGINIA:
La copa, Irupé.
IRUPE:
¿Qué pasa con la copa?
VIRGINIA:
No tienes la copa. No puedes hablar sin la copa.
IRUPE:
Ah, cierto. Perdón. Pásamela.
Virginia
vuelve a agarrar la copa de Germán, bebe un trago y se la pasa a Irupé.
IRUPE:
Decía que no te costará mucho entrar en la casa de Pablo porque ayer fue
atacado en el bosque.
DAMIEN:
¿Qué? ¿De verdad?
IRUPE:
Los del Canal acaban de contarme porque están cubriendo la nota. Según los
primeros datos que tengo, él y Guillermina paseaban por el bosque cuando una
bestia los atacó.
CELINA:
¡Eso es terrible!... Bueno, en teoría. No es que sean una pareja que me caigan
bien.
IRUPE:
Te caigan bien o te caigan mal, no es bueno que sean atacados y terminen en una
clínica.
CELINA:
¡Por supuesto que no!... En teoría.
GERMAN:
(a Irupé) ¿Y ellos cómo están?
IRUPE:
Están fuera de peligro, pero van a quedar en observación. Sólo sufrieron
golpes, algunos cortes y un par de mordidas.
DAMIEN:
Creo que la bestia está relacionada con Edgar.
CELINA:
Ay, Damien. Que Edgar parezca el eslabón perdido en la escala de evolución no
significa que sea una bestia.
IRUPE:
Con las ganas que le tengo, ojalá fuera una bestia en la cama.
VIRGINIA:
(a Irupé) Todavía no desayuné pero tengo ganas de vomitar.
IRUPE:
No sería por lo que dije, Virginia, creo que sería el alcohol.
GERMAN:
(a Damien) ¿Por qué crees que estarían relacionados?
DAMIEN:
Anoche vino a verme Franco. Él tuvo una charla con su...
VIRGINIA:
¡La copa, Damien! ¡Te falta la copa! Chicos, las reglas no son muy complicadas
de seguir como para que todos las estén haciendo mal.
DAMIEN:
Pásame la maldita copa.
Virginia
toma la copa de Irupé, bebe un trago y se la pasa a Damien.
DAMIEN:
Decía que vino Franco anoche a verme...
CELINA:
(interrumpiendo) ¿Finalmente lo hicieron?
IRUPE:
No. Ayer Damien lo hizo con Pedro.
CELINA:
¿El marido de Lulú? ¡Me muero! ¡Me encanta!
DAMIEN:
Sí, a mí también.
IRUPE:
Vamos a quedarnos sin empleo por culpa de Damien. Recuerden lo que les digo.
VIRGINIA:
¿Podemos volver al gay de anoche?
DAMIEN:
Oh, cierto. Bueno, habló con su padre y le dijo que sabíamos que el dinero de
la recaudación fue a parar a su casa. Su padre le explicó que ayudaba a Edgar
en una transacción ilegal. Había alguien a quien intentaba mantener en cautiverio
porque era un peligro para la sociedad. Como el dinero no se pudo conseguir,
parece que esa cosa estaba suelta.
IRUPE:
Entonces, ¿puede ser la misma cosa que atacó a Pablo? Es decir, ¿acaso somos
los culpables que el comisario del pueblo y la loca de su mujer hayan sido
atacados anoche?
VIRGINIA:
No tenemos ninguna responsabilidad. Edgar nos estaba robando.
DAMIEN:
También es probable que lo haya hecho en todos los eventos de caridad que se
realizaron.
VIRGINIA:
¡¿Qué?!
CELINA:
Bueno, como ese dato ya no me incluye a mí porque recién estoy con ustedes hace
un mes, creo que es hora de darles mi noticia.
Celina
toma la copa de vino directamente de Damien. Virginia la mira al borde de las
lágrimas porque no pudo beber ni una gota.
CELINA:
Santiago me propuso casamiento y voy a casarme.
Todos
quedan boquiabiertos.
IRUPE:
¿Te vas a casar con el hombre que querías abandonar?
CELINA:
Sí.
DAMIEN:
¿Por qué?
CELINA:
Porque me lo propuso y una romántica como yo no puede decirle que no a esas
cosas.
GERMAN:
Me dijiste que era el anillo de tu abuela.
CELINA:
(a Germán) Anoche estuviste con una prostituta. No te hagas el enamorado ahora,
por favor, porque estarías fuera de lugar.
GERMAN:
Pero todo el tiempo pensé en ti.
IRUPE:
Eso es romanticismo.
DAMIEN:
En defensa de Germán, no tuvo sexo con ella.
GERMAN:
(a Damien) ¿Cómo lo supiste?
DAMIEN:
Porque aún se te percibe lo virgen a kilómetros de distancia.
VIRGINIA:
Diablos, Celina, no sé cómo lo haces, pero aportaste el dato que menos relación
tiene con una investigación pero es el más sorprendente de todos.
CELINA:
Gracias.
VIRGINIA:
No era un cumplido.
CELINA:
Oh.
GERMAN
Germán
y sus amigos están investigando en la casa de Pablo Catalani.
IRUPE:
¿Específicamente qué estamos buscando? ¿Un documento? ¿Una fotografía
comprometedora? ¿Una muestra de ADN?
GERMAN:
Me dijo que son unos documentos que Catalani tiene para extorsionarla. Que por
eso ella tiene que venir a verlo cuando a él se le plazca en ganas. Aunque yo
creo que ella realmente lo ama.
DAMIEN:
Germán, por Dios, no tenemos tiempo para gastar energía en los sentimientos de
las prostitutas con la que casi te acostaste anoche.
CELINA:
¡Oh, por Dios!
Todos
se giran a ver a Celina.
VIRGINIA:
¿Encontraste algo?
CELINA:
No. Es que se me fue la hora y Santiago está por llegar a casa. ¡Tengo que
irme!
IRUPE:
¿Ahora que te vas a casar con él, significa que vas a dejar de vivir en este
barrio?
CELINA:
No, ¿por qué?
Todos
la miran inquisitivamente.
IRUPE:
Porque te vas a casar... Y vives en otra casa... Casa a la que te viniste para
abandonar a tu novio... Con el que te vas a casar. ¿Estás entendiendo a dónde
apunto?
CELINA:
No, Irupé. La verdad es que hablas muy complicado. Voy a tener que cortar
camino por el bosque.
GERMAN:
¿Estás loca? Hay una bestia en el bosque. No es un sitio seguro.
CELINA:
Me genera más pánico tener que decirle la verdad a Santiago que enfrentarme a
una bestia asesina. Nos vemos.
Y
sin decir más, sale corriendo. Por su lado, Damien abre un cajón extraño.
DAMIEN:
Oh, por Dios. Tiene un bóxer mío aquí.
Todos
los chicos van hacia el cajón.
IRUPE:
¡Y eso es mío!... ¡Y ese es de Jaime!
VIRGINIA:
Ay, chicos, esto es muy perturbador. ¿Cómo consigue nuestra ropa? ¿La quita de
nuestro tendedero? ¿O acaso entra en nuestras casas?
IRUPE:
Si entra en nuestras casas, tenemos que denunciarlo.
DAMIEN:
Nosotros estamos haciendo lo mismo en su casa.
IRUPE:
Sí, pero por seguir una investigación. Somos los buenos aquí, Damien.
GERMAN:
Chicos... Viene alguien.
Todos
se giran hacia la ventana al ver que un automóvil estaciona justo enfrente de
la casa.
CELINA
Va
corriendo por un pequeño sendero en el bosque cuando recibe un llamado de
Santiago.
CELINA:
¡Mi amor! Estoy yendo a casa.
SANTIAGO:
Ah, bien. Te llamé porque me sorprendió no encontrarte.
CELINA:
Es que salí a correr. Necesitaba hacer un poco de ejercicio.
SANTIAGO:
Hagas lo que hagas, evita el bosque.
Un
pequeño crujir de hojas se escucha.
Celina
mira para todos lados. Automáticamente se detiene, paralizada del pánico.
CELINA:
¿El bosque? ¿Por qué?
SANTIAGO:
Ayer atacaron a Pablo Catalani y a su mujer. Él dice que fue una persona pero a
juzgar por las heridas que tienen, creemos que es un simple animal salvaje.
Cualquiera que fuere la verdad, es peligroso porque sigue en el bosque, así que
no entres ahí.
Celina
no alcanza a responder.
Una
bestia sale de la nada en dirección hacia ella y Celina no puede hacer otra
cosa más que gritar.
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