jueves, 25 de octubre de 2018

Chapter 13




CELINA

Viernes por la noche.
Celina entra en la casa de Virginia. Un Germán vestido de traje se prepara para salir a su investigación en el club nocturno.

CELINA: ¡Tengo noticias importantes para todos! ¿Dónde están todos?
VIRGINIA: No están aquí, pero es una suerte que hayas llegado. Necesito que lleves a Germán hasta la puerta del Club nocturno.

Virginia le da la llave de su auto.

CELINA: ¿Por qué no lo llevas tú?
VIRGINIA: Porque están haciendo control de alcoholemia y tengo tres botellas de vino demás.
CELINA: ¿Tres botellas demás?
VIRGINIA: Hoy fue un día estresante, Celina.
CELINA: Bien, vamos.

Germán, sin notar la amargura de Celina, la sigue hasta el exterior de la vivienda y se meten dentro del auto.

GERMAN: Gracias por llevarme. El único medio de movilidad que tengo para trasladarme es una bicicleta vieja. Y un triciclo pero le faltan dos ruedas. No combinan con este traje.
CELINA: No es nada. ¿Estás nervioso?
GERMAN: Un poco. No sé si sirvo para ser detective.
CELINA: Por lo que conozco a Virginia, vas a tener que aprender a lidiar con eso porque ella nos mandará a investigar a todos lados.
GERMAN: Haré mi mejor esfuerzo para no defraudarlos.

Germán se centra en la mano de la chica que conduce.

GERMAN: Es un lindo anillo.
CELINA: Oh, ¿este? Es un anillo de mi abuela.

GERMAN

Germán está en la entrada al Club Privado, en donde el guardia le pide una credencial. Él le muestra la que extrajo de la casa de Fernando Pérez e ingresa. Antes, le dedica una mirada a Celina quien arranca el coche y se marcha.
Dentro, Germán descubre que el Club Privado es un cabaré. Hay mujeres semidesnudas bailando en el escenario, tal como lo previó Virginia.
Germán está entusiasmado, mirando aquellas luces rojas como si estuviera en Disney.
Anabella, la madama del lugar, es una mujer sumamente gorda y de baja estatura. Viste de forma provocativa, no obstante. Se acerca hacia Germán.

ANABELLA: Hola, guapo. ¿Primera vez aquí?
GERMAN: ¿Tanto se me nota?
ANABELLA: Sé reconocer a un virgen cuando lo veo.
GERMAN: No soy tan virgen. Antes vivía en un campo y las gallinas eran dóciles.
ANABELLA: ¿Qué?
GERMAN: Quiero decir que es la primera vez que vengo.
ANABELLA: ¿Por qué no recorres el lugar y miras si te gusta algo?

Entonces, mirando en el escenario, Germán reconoce a Paola, la amante de Pablo Catalani.

GERMAN: Ella. La quiero a ella.

DAMIEN

Damien hace ingresar a su casa a Franco. Por las reacciones de ambos, previamente habían acordado en verse.

DAMIEN: Supongo que habrá sido muy importante que no podía esperar hasta el lunes. O de otro modo, asumiré que simplemente querías verme.
FRANCO: Estuve investigando. A diferencia de ti que lo único que hiciste fue tener sexo en la oficina.
DAMIEN: Sigues sonando a celoso.
FRANCO: En realidad, sólo es enfado porque tuve que limpiar ciertos líquidos extraños del escritorio de Pedro.
DAMIEN: Esos líquidos podrían haber sido los nuestros pero decidiste que no era tiempo. Así que, más allá de todos nuestros disparos mutuos, ¿qué fue lo que averiguaste?
FRANCO: La plata que Edgar quería robar era pagar la detención clandestina de una persona. Hay alguien peligroso, no apto para la sociedad, a quien Edgar mantiene en cautiverio mes a mes, a cambio de un excesivo costo. Por eso no fue la primera recaudación que fue destinada para eso.
DAMIEN: Con Virginia analizamos la posibilidad de que nuestras obras de caridad nunca llegaron a destino. ¿A quién quiere mantener Edgar en cautiverio? ¿Cuál es la historia?
FRANCO: Bueno, no pude saber mucho porque fue todo lo que mi padre quiso compartir conmigo. Pero sé que es alguien peligroso.
DAMIEN: ¿Y ahora que no pudo pagar?
FRANCO: Ahora está suelto.

MOMENTO MUSICAL

Celina está llorando en su auto mirando el anillo de su dedo.
Germán y Paola ingresan a una habitación del prostíbulo y se besan.
Damien y Franco continúan conversando en la habitación.
Hernán vuelve a su casa después de la charla que tuvo en la casa de Ignacio. Virginia está en el living, bebiendo una copa de vino.



CELINA:
No preguntes cuando no quieras saber
ni me coloques donde no te pueda ver.
VIRGINIA:
Llegan revoloteando avispas.
Vierten ansiedad.

GERMAN:
Lamo como un animal tus rimas.
Bebo oscuridad.
PAOLA:
Compongo tus ojos.

CELINA:
Será mejor
colocarte en la vitrina, no rozar tu piel.
Y sentada desde abajo, mirarte.
GERMAN:
Consagrarte cual diosa,
convertirte en miel.

HERNAN:
Si me das la espalda,
no me perderé.
FRANCO:
Sientes libres de las sábanas, tus pies.

VIRGINIA:
Quedan sin detalles las medidas
de cada canción.
PAOLA:
Frotas con el arco viejas cuerdas,
la resignación.
GERMAN:
Apenas la vela.

DAMIEN:
Será mejor
colocarte en la vitrina, no rozar tu piel.
Y sentado desde abajo, mirarte.
GERMAN:
Consagrarte cual diosa,
convertirte en miel.

DAMIEN:
Será mejor
colocarte en la vitrina, no rozar tu piel.
Y sentado desde abajo, mirándote.
HERNAN:
Consagrarte cual diosa,
convertirte en miel.
Tu papel es más hermoso inspirándome.

CELINA:
Inspirándome.
DAMIEN:
Inspirándome.
FRANCO:
Inspirándome.
PAOLA:
Inspirándome.
VIRGINIA:
Inspirándome.

HERNAN:
Si me das la espalda,
no me perderé.

GERMAN

En una de las habitaciones del prostíbulo, Paola apenas ingresa se tira sobre Germán a besarlo. Él, con mucha pena, se aparta de ella.

PAOLA: ¿Voy muy rápido? Lo siento. Es que eres muy atractivo.
GERMAN: Gracias... Pero la verdad es que no vengo aquí por esto.

Paola, un poco defraudada, se aparta del muchacho y se apoya en una cómoda para escucharlo.

PAOLA: No vendo información de otros clientes. No eres el primer policía que viene a investigar sobre alguien aquí.
GERMAN: No soy policía. Sólo estoy preocupado por mi amigo.
PAOLA: ¿Qué amigo?
GERMAN: Fernando Pérez. ¿Lo conoces? Vive en el mismo barrio que Pablo.

El nombre de Pablo hace efecto en la muchacha, quien expresa contrariedad e intriga. La chica se incorpora y se acerca seductoramente hacia él.

PAOLA: ¿Tú vives en ese barrio?
GERMAN: Sí. Te vi un par de veces allí.
PAOLA: ¿Por eso me elegiste? Pensé que era porque te gustaba.
GERMAN: Sí, me gustas. Mucho. Es decir, estás para gustarme, ¿no? Pero también porque pensé que me podrías ayudar.

Paola tuerce la boca en señal de disgusto.

PAOLA: No es un cliente mío. Pero puedo investigar por ti si tú, en cambio, me ayudas un poco.
GERMAN: ¿Tú en qué necesitas mi ayuda?
PAOLA: Pablo tiene algo mío que quiero recuperar.

GRUPO

Sábado por la mañana.
En el living de Virginia, el grupo está reunido. Ella, fiel con su copa en la mano en el sillón del centro. A su derecha, se encuentran Irupé y Celina. A la izquierda, están Damien y Germán.

VIRGINIA: Vamos a proceder a dar inicio a nuestra asamblea informativa.
IRUPE: ¿Es necesario que lleve el título de asamblea?
DAMIEN: Es un poco exagerado. Somos los mismos de siempre.
CELINA: (a Virginia) A mí me gusta que le digas asamblea, Virginia.
VIRGINIA: (a Celina) ¿Qué no te gustaría con tal de agradarme? (a todos) En fin, quien tenga la copa en su mano es el que hará uso de la palabra.
DAMIEN: Entonces nunca hablaremos nosotros.
VIRGINIA: Empezaré yo, ya que soy la que tiene la copa.
IRUPE: Sorprendente.
VIRGINIA: Acabo de hablar con la policía. La familia de Fernando dio el plazo de un mes para que el joven reaccione. Si Fernando no vuelve en sí en dos semanas, se lo desconectará y sus órganos serán donados.
GERMAN: ¿Nosotros podemos elegir los órganos?
DAMIEN: (a Germán) No, amigo. No nos van a donar los órganos a nosotros.
GERMAN: Oh, disculpen. Estoy tan acostumbrado a vivir de donaciones que cuando alguien las menciona, pienso que voy a conseguir algo. Una vez, bajo una lluvia torrencial no sabía dónde cubrirme y una señora me donó un árbol para que me protegiera.
IRUPE: Un gesto noble, ¿eh?
GERMAN: Sí. Pero fue una pena que el árbol atrajo al rayo. Aunque estuve internado dos semanas gracias a eso. Incluso pasé mi cumpleaños allí.
CELINA: Es una tristeza que hayas pasado tu cumpleaños internado.
GERMAN: Pero fue el único cumpleaños que celebré, así que tengo bonitos recuerdos.

Virginia, queriendo pasar el momento, toma un último trago y le pasa la copa a Germán.

VIRGINIA: Bien, pero volviendo a Fernando, ¿averiguaste algo en el club al que fuiste anoche?
GERMAN: Sí, estuve con una prostituta que es amante de Pablo Catalani. Hicimos un trato.
DAMIEN: ¿Un trato sexual?
GERMAN: No. Me dijo que iba a averiguar información sobre Fernando si yo robaba unos documentos que Pablo tiene sobre ella.
IRUPE: No te debe costar conseguir eso, teniendo en cuenta que...
VIRGINIA: La copa, Irupé.
IRUPE: ¿Qué pasa con la copa?
VIRGINIA: No tienes la copa. No puedes hablar sin la copa.
IRUPE: Ah, cierto. Perdón. Pásamela.

Virginia vuelve a agarrar la copa de Germán, bebe un trago y se la pasa a Irupé.

IRUPE: Decía que no te costará mucho entrar en la casa de Pablo porque ayer fue atacado en el bosque.
DAMIEN: ¿Qué? ¿De verdad?
IRUPE: Los del Canal acaban de contarme porque están cubriendo la nota. Según los primeros datos que tengo, él y Guillermina paseaban por el bosque cuando una bestia los atacó.
CELINA: ¡Eso es terrible!... Bueno, en teoría. No es que sean una pareja que me caigan bien.
IRUPE: Te caigan bien o te caigan mal, no es bueno que sean atacados y terminen en una clínica.
CELINA: ¡Por supuesto que no!... En teoría.
GERMAN: (a Irupé) ¿Y ellos cómo están?
IRUPE: Están fuera de peligro, pero van a quedar en observación. Sólo sufrieron golpes, algunos cortes y un par de mordidas.
DAMIEN: Creo que la bestia está relacionada con Edgar.
CELINA: Ay, Damien. Que Edgar parezca el eslabón perdido en la escala de evolución no significa que sea una bestia.
IRUPE: Con las ganas que le tengo, ojalá fuera una bestia en la cama.
VIRGINIA: (a Irupé) Todavía no desayuné pero tengo ganas de vomitar.
IRUPE: No sería por lo que dije, Virginia, creo que sería el alcohol.
GERMAN: (a Damien) ¿Por qué crees que estarían relacionados?
DAMIEN: Anoche vino a verme Franco. Él tuvo una charla con su...
VIRGINIA: ¡La copa, Damien! ¡Te falta la copa! Chicos, las reglas no son muy complicadas de seguir como para que todos las estén haciendo mal.
DAMIEN: Pásame la maldita copa.

Virginia toma la copa de Irupé, bebe un trago y se la pasa a Damien.

DAMIEN: Decía que vino Franco anoche a verme...
CELINA: (interrumpiendo) ¿Finalmente lo hicieron?
IRUPE: No. Ayer Damien lo hizo con Pedro.
CELINA: ¿El marido de Lulú? ¡Me muero! ¡Me encanta!
DAMIEN: Sí, a mí también.
IRUPE: Vamos a quedarnos sin empleo por culpa de Damien. Recuerden lo que les digo.
VIRGINIA: ¿Podemos volver al gay de anoche?
DAMIEN: Oh, cierto. Bueno, habló con su padre y le dijo que sabíamos que el dinero de la recaudación fue a parar a su casa. Su padre le explicó que ayudaba a Edgar en una transacción ilegal. Había alguien a quien intentaba mantener en cautiverio porque era un peligro para la sociedad. Como el dinero no se pudo conseguir, parece que esa cosa estaba suelta.
IRUPE: Entonces, ¿puede ser la misma cosa que atacó a Pablo? Es decir, ¿acaso somos los culpables que el comisario del pueblo y la loca de su mujer hayan sido atacados anoche?
VIRGINIA: No tenemos ninguna responsabilidad. Edgar nos estaba robando.
DAMIEN: También es probable que lo haya hecho en todos los eventos de caridad que se realizaron.
VIRGINIA: ¡¿Qué?!
CELINA: Bueno, como ese dato ya no me incluye a mí porque recién estoy con ustedes hace un mes, creo que es hora de darles mi noticia.

Celina toma la copa de vino directamente de Damien. Virginia la mira al borde de las lágrimas porque no pudo beber ni una gota.

CELINA: Santiago me propuso casamiento y voy a casarme.

Todos quedan boquiabiertos.

IRUPE: ¿Te vas a casar con el hombre que querías abandonar?
CELINA: Sí.
DAMIEN: ¿Por qué?
CELINA: Porque me lo propuso y una romántica como yo no puede decirle que no a esas cosas.
GERMAN: Me dijiste que era el anillo de tu abuela.
CELINA: (a Germán) Anoche estuviste con una prostituta. No te hagas el enamorado ahora, por favor, porque estarías fuera de lugar.
GERMAN: Pero todo el tiempo pensé en ti.
IRUPE: Eso es romanticismo.
DAMIEN: En defensa de Germán, no tuvo sexo con ella.
GERMAN: (a Damien) ¿Cómo lo supiste?
DAMIEN: Porque aún se te percibe lo virgen a kilómetros de distancia.
VIRGINIA: Diablos, Celina, no sé cómo lo haces, pero aportaste el dato que menos relación tiene con una investigación pero es el más sorprendente de todos.
CELINA: Gracias.
VIRGINIA: No era un cumplido.
CELINA: Oh.

GERMAN

Germán y sus amigos están investigando en la casa de Pablo Catalani.

IRUPE: ¿Específicamente qué estamos buscando? ¿Un documento? ¿Una fotografía comprometedora? ¿Una muestra de ADN?
GERMAN: Me dijo que son unos documentos que Catalani tiene para extorsionarla. Que por eso ella tiene que venir a verlo cuando a él se le plazca en ganas. Aunque yo creo que ella realmente lo ama.
DAMIEN: Germán, por Dios, no tenemos tiempo para gastar energía en los sentimientos de las prostitutas con la que casi te acostaste anoche.
CELINA: ¡Oh, por Dios!

Todos se giran a ver a Celina.

VIRGINIA: ¿Encontraste algo?
CELINA: No. Es que se me fue la hora y Santiago está por llegar a casa. ¡Tengo que irme!
IRUPE: ¿Ahora que te vas a casar con él, significa que vas a dejar de vivir en este barrio?
CELINA: No, ¿por qué?

Todos la miran inquisitivamente.

IRUPE: Porque te vas a casar... Y vives en otra casa... Casa a la que te viniste para abandonar a tu novio... Con el que te vas a casar. ¿Estás entendiendo a dónde apunto?
CELINA: No, Irupé. La verdad es que hablas muy complicado. Voy a tener que cortar camino por el bosque.
GERMAN: ¿Estás loca? Hay una bestia en el bosque. No es un sitio seguro.
CELINA: Me genera más pánico tener que decirle la verdad a Santiago que enfrentarme a una bestia asesina. Nos vemos.

Y sin decir más, sale corriendo. Por su lado, Damien abre un cajón extraño.

DAMIEN: Oh, por Dios. Tiene un bóxer mío aquí.

Todos los chicos van hacia el cajón.

IRUPE: ¡Y eso es mío!... ¡Y ese es de Jaime!
VIRGINIA: Ay, chicos, esto es muy perturbador. ¿Cómo consigue nuestra ropa? ¿La quita de nuestro tendedero? ¿O acaso entra en nuestras casas?
IRUPE: Si entra en nuestras casas, tenemos que denunciarlo.
DAMIEN: Nosotros estamos haciendo lo mismo en su casa.
IRUPE: Sí, pero por seguir una investigación. Somos los buenos aquí, Damien.
GERMAN: Chicos... Viene alguien.

Todos se giran hacia la ventana al ver que un automóvil estaciona justo enfrente de la casa.

CELINA

Va corriendo por un pequeño sendero en el bosque cuando recibe un llamado de Santiago.

CELINA: ¡Mi amor! Estoy yendo a casa.
SANTIAGO: Ah, bien. Te llamé porque me sorprendió no encontrarte.
CELINA: Es que salí a correr. Necesitaba hacer un poco de ejercicio.
SANTIAGO: Hagas lo que hagas, evita el bosque.

Un pequeño crujir de hojas se escucha.
Celina mira para todos lados. Automáticamente se detiene, paralizada del pánico.

CELINA: ¿El bosque? ¿Por qué?
SANTIAGO: Ayer atacaron a Pablo Catalani y a su mujer. Él dice que fue una persona pero a juzgar por las heridas que tienen, creemos que es un simple animal salvaje. Cualquiera que fuere la verdad, es peligroso porque sigue en el bosque, así que no entres ahí.

Celina no alcanza a responder.
Una bestia sale de la nada en dirección hacia ella y Celina no puede hacer otra cosa más que gritar.

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