GRUPO
Virginia
ingresa a la habitación en donde está internado Fernando, seguidos de Celina,
Damien, Irupé y Germán que intentan, a duras penas, ingresar con un armado de
flores que no entra por la puerta.
Los
cuatro quedan completamente estancados sin poder pasar. Irupé y Germán empujan
desde afuera mientras que Damien y Celina intentan hacerla pasar desde adentro.
IRUPE:
Les dije que esto no iba a entrar por la puerta.
CELINA:
¿Qué clase de empresa hace arreglos florales que no pasan por una puerta?
IRUPE:
Es lo que pudieron hacer cuando tuvieron que desarmar la corona de flores.
FERNANDO:
¿Por qué habían solicitado una corona de flores?
DAMIEN:
(a Fernando) Porque no sabíamos si ibas a despertar y por las dudas, mandamos a
hacer una hace semanas.
CELINA:
(a Fernando) Pero no te sientas culpable por arruinarnos el plan. Técnicamente
estamos felices de que hayas vuelto a la vida.
IRUPE:
Chicos, esto no pasa. ¿Por qué no lo desconectan y que vuelvan a armar la
corona de flores?
GERMAN:
Creo que ya no está conectado a nada.
FERNANDO:
Y además, puedo oírlos.
DAMIEN:
¿Y si la dejamos aquí?
GERMAN:
Pero nosotros dos no podremos pasar.
IRUPE:
Eso no sería tan malo.
CELINA:
Y nosotros no podríamos salir.
IRUPE:
Tampoco sería malo.
GERMAN:
Entonces vamos a tener que cortar el arreglo para poder pasar.
Los
chicos rompen en dos mitades el arreglo y entonces todos pueden ingresar.
FERNANDO:
Soy alérgico al polen.
CELINA:
¿Es en serio?
IRUPE:
¿Alérgico al punto de causarte la muerte? Porque todavía podemos armar la
corona.
FERNANDO:
Era un chiste.
DAMIEN:
Cuando uno renace parece tener sentido del humor.
Los
chicos se acercan hacia la cama de Fernando.
CELINA:
¿Cómo es la vida después de la muerte?
FERNANDO:
No morí.
CELINA:
¿Viste a Dios? ¿Hay hombres guapos en el cielo?
VIRGINIA:
¿Hay vino?
FERNANDO:
No tengo mucho para contarles porque lo único que recuerdo fue la golpiza y
después despertar aquí. ¿Por qué no me cuentan ustedes que estuvieron haciendo?
Los
cinco muchachos se miran con inquietud.
IRUPE:
Nuestra vida está súper tranquila, ¿no?
IRUPE
Un
día atrás.
Irupé
está besándose apasionadamente con Edgar, lista para quitarle la ropa y
copular.
Están
en la casa de la propia Irupé.
EDGAR:
No puedo hacerlo si me está mirando.
IRUPE:
¿Quién te está mirando?
EDGAR:
Jaime.
IRUPE:
¿Jaime nos está mirando? ¿Y ni aún así reacciona? Realmente me tiene menos en
cuenta de lo que pensaba.
EDGAR:
No, me está mirando en la foto que tienes sobre la repisa. Y siento que me está
juzgando.
IRUPE:
¿Quieres que no tengamos sexo porque sientes que te está juzgando una foto?
EDGAR:
Antes me pasaba con una imagen de Jesús que tenía sobre mi mesa de noche, así
que la tiré.
Irupé
va hacia la fotografía y la tira en el cesto de basura.
IRUPE:
Listo. ¿Ahora sí puedes hacer lo que viniste a hacer?
EDGAR:
Ahora creo que sí, aunque probablemente después me sienta culpable y necesite
volver a poner la fotografía en su lugar.
IRUPE:
Después, Edgar. Deja la culpa para después.
Vuelve
a besarlo apasionadamente.
GRUPO
Presente.
Se
produce un breve silencio ante la pregunta de Fernando sobre qué era la vida de
cada uno.
IRUPE:
Engañé a Jaime con Edgar.
FERNANDO:
¿El Edgar que todos conocemos?
IRUPE:
El mismo. Soy un ser despreciable.
DAMIEN:
No sólo despreciable. También tienes gustos horribles.
IRUPE:
Es una horrible persona por fuera y por dentro, estoy consciente. Pero si
supieran lo que me hizo sentir.
Todos
hacen un gesto de reproche ante el comentario.
VIRGINIA:
Yo no tengo suficiente vino para tolerar esa conversación.
IRUPE:
Claro, yo engaño a Jaime y nadie quiere escucharme, porque siempre es más fácil
el papel de amante como el que tiene Damien.
Todos
se giran a mirar a Damien.
DAMIEN:
El papel de amante no es tan sencillo. Hay muchas cosas con las que uno debe
lidiar también.
FERNANDO:
¿Cómo cuáles? Vas y comes gratis, sin responsabilidades.
DAMIEN:
Pero no quita que uno está libre de tensión. En especial cuando uno casi es
descubierto.
DAMIEN
El
día anterior.
En
la oficina, Damien tiene los ojos cerrados. Al rato, se ve que Pedro se levanta
después de haber estado de rodillas ante él.
DAMIEN:
Sigo insistiendo que deberíamos dejar de hacer esto aquí...
PEDRO:
¿Por qué?
La
puerta de la oficina se abre en ese instante y entra Lulú. Pedro cubre a Damien
para que él pueda meterse dentro de los pantalones la herramienta que estaba
usando.
DAMIEN:
Por esto.
LULU:
¡Mi amoooooor! ¡Iujuuuu!
Lulú
corre y salta cual koala sobre Pedro.
PEDRO:
Lulú, tienes que dejar de hacer eso con las personas. En especial con los
niños, porque no aguantan el peso y se fracturan.
LULU:
Pero es mi salto especial. La gente me reconoce por abrazarlos así. Si no lo
hago, yo no sabría si soy yo.
PEDRO:
Te van a distinguir igual.
LULU:
No quiero correr el riesgo. Ya estoy lista para ir a casa. ¡Wiiiiii!
PEDRO:
Pero justo estaba en medio de una reunión.
DAMIEN:
No hay problema. Podemos continuar hablando mañana.
LULU:
O puedes ir a la casa de él más tarde si deben seguir hablando.
PEDRO:
Esa es una buena idea.
DAMIEN:
No, no lo es. Es una pésima idea.
PEDRO:
Podemos arreglar luego.
DAMIEN:
No, no podemos. Nos vemos mañana. Adiós.
Damien
sale de la oficina sonriendo a ambos.
GRUPO
Todos
miran a Damien, quien terminó la charla. Se acuesta en la cama al lado de
Fernando.
FERNANDO:
¿Qué haces?
DAMIEN:
Estoy cansado de estar de pie. Y ellos no se iban a acostar. Las chicas por
pudor y Germán porque sostiene que hacer esto es gay.
FERNANDO:
Yo sostengo que hacer esto es gay.
DAMIEN:
Tú estabas en coma. Todavía estás confundido.
GERMAN:
Hablando de cosas gay, por seguir la investigación en la casa de Pablo, la cosa
casi termina muy mal.
IRUPE:
¿Por qué?
GERMAN:
Porque anoche estaba intentando encontrar los documentos para Paola y no sabía
que a Pablo ya le habían dado de alta.
VIRGINIA:
Dios, dime que no te descubrió.
GERMAN:
Lo hizo.
Todos
quedan boquiabiertos ante la historia de Germán.
CELINA:
¿Y qué sucedió?
GERMAN:
Bueno, la cosa se poco un poco violenta al principio. Y luego se puso bastante
rara.
DAMIEN:
¿Con rara quieres decir que se puso bastante gay?
GERMAN:
Exacto.
FERNANDO:
(a Damien) Si Germán va a contar una historia bastante gay, te pido que te bajes
de la cama.
DAMIEN:
(a Fernando) ¿Me crees que no puedo dominar los impulsos?
GERMAN:
Quiso penetrarme.
DAMIEN:
Es mejor si bajo de la cama.
Damien
se baja de la cama y todos escuchan la historia de Germán.
GERMAN
La
noche anterior.
Pablo
está sobre Germán, en el piso de la habitación. Germán se encuentra
aterrorizado mientras que Pablo parece estar divirtiéndose.
PABLO:
Vi muchas películas porno para saber cómo termina esta historia. Hubiera
preferido que me robe una señorita, pero después de dos días internado, tengo
el esperma urgente.
GERMAN:
Pablo, por favor...
PABLO:
Dos opciones. O te bajas los pantalones voluntariamente o te llevo detenido por
entrar en mi casa. Tú eliges. De todos modos, en prisión te va a pasar lo mismo
y no seré únicamente yo.
Germán,
al borde de las lágrimas.
GERMAN:
Soy virgen.
PABLO:
Si esa es tu manera de bajarme el morbo, no está funcionando.
GERMAN:
No, no lo entiendes. Ni siquiera estuve nunca con ninguna chica. Al menos
quiero estar con una chica antes de experimentar con hombres.
Pablo
se aparta automáticamente, intrigado y divertido. Germán, confundido, no sabe
si levantarse o no.
PABLO:
Oh, esto es interesante.
GERMAN:
¿Lo es?
PABLO:
Verás lo bueno que seré, que voy a conseguir que pierdas tu virginidad con una
chica.
GRUPO
Todos
quedan espantados ante la historia.
DAMIEN:
Hice bien en bajarme de la cama.
IRUPE:
¡Damien! ¿Cómo puede erotizarte una cosa así?
DAMIEN:
¿Me van a juzgar a mí y no al hombre que casi lo viola?
IRUPE:
Por supuesto.
En
ese momento, Celina se acerca a Germán y le pone la mano en el hombro.
CELINA:
(murmurando) Dios te salve María, llena eres de gracia...
VIRGINIA:
No es esa clase de virgen, Celina.
CELINA:
Oh. Bueno, pero ya que de historias virginales estamos hablando, creo que a mi
monstruo nunca lo tocó una mujer.
FERNANDO:
¿De qué monstruo hablas? ¿Esto es una historia por Halloween?
CELINA:
Al contrario. Creo que es una historia de amor.
CELINA
El
día anterior.
En
la cabaña en el bosque, Celina está llevando comida al monstruo que la atacó.
Él come como un animal pero mira que ella tiene el anillo en sus manos.
WILFREDO:
¿Y eso?
CELINA:
Significa que me voy a casar. Hay un hombre especial en mi vida.
WILFREDO:
Debe ser... Debe ser muy afortunado para que esté contigo... Eres muy linda,
muy linda... Debe ser un gran chico, ¿no?... Tú no te casarías con
cualquiera...
Celina
lanza un suspiro de angustia.
CELINA:
Es un buen hombre, sí. Pero ciertamente no estoy enamorada de él.
WILFREDO:
¿Entonces?... No tiene sentido que te cases con él... ¿O sí?... No, no lo
tiene... Tú eres muy linda, muy linda... Wilfredo quiere ser tu amigo... Quiere
ser tu chico especial.
CELINA:
Oh, Wilfredo, eso es tan romántico. Pero tienes comida en la cara y es tan poco
erótico que ni siquiera lo voy a considerar.
Wilfredo
asiente con tristeza y sigue comiendo.
WILFREDO:
Cuando te cases... Porque te vas a casar... ¿Vas a seguir viniendo a verme?
CELINA:
Primero tengo que esperar a que Virginia venga a verte y juntos tomemos una
decisión. Atacaste al comisario del pueblo, Wilfredo. Están buscándote por
todos lados.
WILFREDO:
Yo no quise... De verdad es que no quiero... Es esa droga, eso que me
inyectaron... Esto lo hizo mi padre...
CELINA:
Tu padre suena a una persona horrible. Me pregunto quién será.
GRUPO
Todos
se quedan en silencio tras escuchar la historia de Celina.
FERNANDO:
¿Qué problema hay con ustedes?
DAMIEN:
¿Disculpa?
FERNANDO:
Tú tienes sexo con tu jefe. (a Irupé) Tú engañas a tu marido con el dueño del
barrio. (a Celina) Tú estás protegiendo a un monstruo. (a Germán) Y tú estás
jugando al juego de otro monstruo. ¿Cómo se metieron en tantos problemas?
TODOS:
Virginia.
Virginia
deja su copa de vino y los mira enojada.
VIRGINIA:
No puedo creer que me echen la culpa a mí de sus malas decisiones. Sólo tenían
que averiguar determinadas cosas. No es mi culpa si no pueden controlar sus
estúpidos sentimientos.
FERNANDO:
(a Virginia) ¿Y tú sí puedes?
Virginia
lanza un suspiro.
VIRGINIA:
Muy bien, terminó la hora de visita. Antes de irnos, quisiera hablar con
Fernando a solas un segundo.
CELINA:
Sí, chicos, vayan que tenemos que hablar con Fernando.
VIRGINIA:
Tú también afuera, Celina.
CELINA:
¡¿Por qué?! ¿Vas a hablar mal de mí?
VIRGINIA:
No, aunque debería. Vete.
Celina
se va enojada junto con el resto de los integrantes del grupo. Fernando espera
a que todos salgan antes de hablar.
FERNANDO:
Lamento que la situación con Hernán se torne complicada para nosotros.
VIRGINIA:
No tienes nada que disculparte, Fernando. Si hay alguien que tiene que dar
explicaciones, ese es Hernán.
VIRGINIA
Hace
tres días.
Virginia
le vuela la cara de un cachetazo a Hernán.
VIRGINIA:
¿¡Qué demonios ocurre contigo!? ¿Mandar al hospital a Fernando? ¿Por una
golpiza? ¿Entre tres?
HERNAN:
¿Me vas a acusar porque él dice que fui yo? ¿Al menos tendrías el reparo de
preguntármelo?
VIRGINIA:
¿Fuiste tú?
HERNAN:
Sí, fui yo.
Hernán
se echa a llorar.
HERNAN:
Y ahora iré a la cárcel... Dios, ¿sabes el infierno que será la cárcel para una
persona como yo? ¿Y con mis pompas? Porque los kilos demás no se quedaron en el
estómago, sino que también fueron hacia mis nalgas.
Virginia
lanza un suspiro de fastidio. Abre una gaveta de la cómoda y vuelve con unos
sobres. Se lo entrega a Hernán. El chico toma el sobre con confusión.
VIRGINIA:
Aquí tienes.
HERNAN:
¿Qué es esto?
VIRGINIA:
Documentos nuevos y pasaportes. Otra identidad. Y dinero en efectivo. Empieza
de nuevo en otro lado.
HERNAN:
Pero...
VIRGINIA:
Es irte ahora mismo o es ser juguete sexual en prisión. ¿Qué eliges?
HERNAN:
Pero no te volveré a ver.
VIRGINIA:
Cariño, si caías en prisión tampoco iría a visitarte.
HERNAN:
¿Y cómo es que tenías documentos y pasaportes falsos?
VIRGINIA:
Estuve el suficiente tiempo en una relación contigo como para saber que algún
día los iba a necesitar. Y mira tú por dónde, una vez más, yo tenía razón.
MOMENTO MUSICAL
La
canción está ambientada en el día anterior al encuentro en la clínica.
Damien
ingresa en su habitación luego del encuentro con Pedro. Pedro, a su vez, está
quitándose la ropa al volver del trabajo.
Virginia
mira como Hernán sube las maletas apresuradamente para escapar.
Irupé
despide a Edgar después de hacer el amor.
Celina
sigue mirando comer a Wilfredo.
Para
el final de la canción, Damien, Celina, Irupé y Germán, se acercan a Virginia
para ver marcharse a Hernán en su auto azul, dando a entender que todo el grupo
sabía perfectamente lo que estaba sucediendo.
HERNAN:
Me equivoqué.
Me he dejado llevar
por mi desequilibrio,
mi cabeza loca, mi falta de juicio,
mi inmadurez.
IRUPE:
Me equivoqué
y he mandado al carajo
los únicos años de toda mi vida
en los que pude decir
"soy tan feliz".
PEDRO:
Y me dices que muy pronto
habré olvidado lo que fuiste para mí.
VIRGINIA:
Te vas alejando
en tu coche azul eléctrico.
Iré recordándote
cada martes a las 4 y 36.
DAMIEN:
Me equivoqué
y ahora las palomita
del cine de casa,
se están caducando,
te están esperando en el sofá.
HERNAN:
Me equivoqué.
Sin embargo te digo
muchísimas gracias,
por haberme olvidado,
por haberme ayudado
a ser tan feliz.
CELINA:
Y prometo ayudarte
si algún día necesitas sonreír.
VIRGINIA:
Te vas alejando
en tu coche azul eléctrico.
HERNAN:
Iré recordándote
cada martes a las 4 y 36.
TODOS:
Te vas alejando
en tu coche azul eléctrico.
Iré recordándote
cada martes a las 4 y 36.
VIRGINIA:
Te vas alejando
en tu coche azul eléctrico.
HERNAN:
Iré recordándote
cada martes a las 4 y 36.
VIRGINIA
Presente.
En
la habitación de Fernando, ella acaba de decirle que si hay alguien que debe
dar explicaciones sobre lo que pasó, es Hernán.
FERNANDO:
¿Entonces sigue sin aparecer?
VIRGINIA:
Desde que se enteró que la policía lo busca, ha juntado sus cosas y se ha
marchado.
FERNANDO:
Pero intentará comunicarse contigo. Seguramente querrá hablar contigo en algún
momento.
VIRGINIA:
La policía está esperando ese momento. Pero, Fernando, yo dudo mucho que
suceda.
Sonríe
una vez más y se marcha hacia el exterior de la habitación.
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