lunes, 8 de octubre de 2018

Chapter 1: Raro


DAMIEN

Damien Castillo vive en la Casa 21, el último hogar del gigantesco predio que equivale el Barrio Privado “Residencia 21”.
Está trabajando en unos apuntes sobre su mesa cuando llaman a la puerta. Atiende. Del otro lado está Irupé Océanos, su amiga y compañera de trabajo en el Canal Dorado. Se encuentra agitada.

DAMIEN: ¿Te persigue alguien?
IRUPE: No... Pero apenas lo vi... Corrí para avisarte...
DAMIEN: ¿De qué hablas?
IRUPE: De la noticia que acaba de salir en el diario digital de Estrella Dorada.
DAMIEN: Si es una noticia, ¿no podrías haberme mandado el link y así evitar correr desde tu casa a la mía?
IRUPE: Es que quería ver tu expresión cuando te enteres. Sabes que me alimento de las desgracias ajenas para que mi vida tenga un poco de sentido.

Damien le quita el teléfono con rostro amargado y ve la nota.

DAMIEN: No puede ser.
IRUPE: Así es. Tu ex novio ahora es el novio oficial de Lulú. Y conociendo a Lulú, lo tendremos a este chico en el canal todo el día. Así que si aparece mañana, tenías que estar preparado.
DAMIEN: Bueno, lo estoy. Han pasado dos años desde que rompimos. Imaginé que eventualmente nos íbamos a encontrar. Claro que en mi imaginación nuestro encuentro era su funeral.
IRUPE: A veces lo sueños no se cumplen como uno quiere. Pensé que ustedes dos habían terminado bien.
DAMIEN: Terminamos lo mejor que una relación puede terminar cuando uno te dice "lo siento, no estoy listo para salir del armario" y entra en una crisis de pánico. 
IRUPE: Bueno, la crisis de pánico le duró mucho porque ahora es el novio de Lulú. Lo que, si me pongo a pensar, no es sinónimo de nada.
DAMIEN: Bien, gracias por avisarme. Ahora, tengo que seguir trabajando para el programa de mañana. ¿Quieres ayudarme?
IRUPE: No, yo ya terminé mi parte. Es lo bueno de trabajar en el programa infantil. Ponemos a unas frutas hablando con la conductora y tenemos el show realizado.
DAMIEN: Una pena que yo tengo que trabajar en un magazine.
IRUPE: Piensa en las frutas hablando. Quizá también sirva.

Irupé se marcha y Damien cierra la puerta detrás de ella. Se queda pensando. Luego, niega con la cabeza y vuelve a trabajar. 

FRANCO

Franco está frente a la estación de ómnibus, en compañía de su madre, dentro del automóvil que la mujer maneja. Ella mira a su hijo con algo de inquietud. Se la nota conmovida. En cambio él, tiene el rostro risueño y cargado de esperanzas.

MAMA: Una vez más, ¿estás seguro de que esta es la mejor opción?
FRANCO: Después de haber analizado la situación alrededor de un millón de veces, creo que sí, mamá.
MAMA: ¿Tu padre te ha respondido las llamadas?
FRANCO: No, pero si no me quiere atender por teléfono, no se negará a verme si aparezco en persona. Al menos, no si lo hago frente a un público.
MAMA: Te expones a que te humille y te rechace.
FRANCO: No me expongo a nada que ya no conozca, ¿no crees? Se hace la hora que parte el autobús. Te quiero, mamá.
MAMA: Y yo a ti, hijo. Llámame en cuanto puedas.

Se dan un beso en la mejilla y un abrazo incómodo dentro del auto. Luego, Franco desciende con las maletas, entusiasta y feliz.
Se dirige hacia la cabina de la empresa y mientras esperaba, se ve jugar con su celular, dudando entre si apretar el dedo sobre una aplicación para contactos gays. Finalmente, se lo pienso mejor y no lo hace.
Luego, mira al vendedor.

FRANCO: Un pasaje a Estrella Dorada. Sólo de ida, por favor.

PEDRO

En la mansión de Lulú, ella y Pedro están cenando. A él no le dejan de caer mensajes de texto. Lulú es excesivamente entusiasta a la hora de hablar y siempre dice sus frases como si estuviera hablando a los chicos.

PEDRO: No paran de llegarme felicitaciones por nuestro romance.
LULU: Oh, mi amor. Es lógico que te pase. Pero Anna me recomendó que aclare esto antes de que empieces a trabajar mañana porque si no tendríamos a todos los rumores sobre nosotros.
PEDRO: Sí, creo que fue una buena elección, pero... No sé, me siento incómodo con tanta exposición.
LULU: Acostúmbrate, mi cielo hermoso. Tú elegiste enamorarte de una estrella infantil. Mañana seguramente tendremos a unos cuantos reporteros antes de que entremos al canal. Pero luego, la tormenta pasará.
PEDRO: ¿Y qué tengo que decir?
LULU: La verdad, tesoro mío. Que te mueres de amor por mí.

Pedro sonríe.

LULU: Porque mueres de amor por mí, ¿cierto?
PEDRO: Oh, claro. Por supuesto que sí.
LULU: Pedro, tú tienes que ser mi príncipe azul. Los niños no pueden ver que su princesa se enamora y el príncipe la abandona luego.
PEDRO: No va a pasar eso.
LULU: Espero. Aunque siempre puedo decir que una malvada bruja te sacó el corazón y lo utilizó en algún ritual de apareamiento.
PEDRO: ¿Puedes decirles a los niños eso?
LULU: Por supuesto. Son niños. Nos creemos cualquier cosa.

Pedro no sabe que responder y termina por asentir.

GERMÁN

Germán Blasco se despierta. Se estira y sale a tomar aire al exterior solamente usando unos pantalones cortos. Vive en la casa 8 de la Residencia 21.
En la Casa 10 vive Celina Olivares Beretriz de Casassola, una joven de la que él secretamente está enamorado desde que ella se mudó. Pese a su figura de adonis, le genera mucho pudor interactuar con ella. Cruza la calle de tierra y va hacia su portal.

GERMAN: Buen día, Celina.
CELINA: Hola, Germán. Parece que vamos a tener una buena mañana.
GERMAN: Las mañanas suelen ser más lindas desde que te mudaste aquí.
CELINA: Oh, eres un encanto. Voy a aprovechar mi día libre para relajarme... ¡Un momento! ¿Qué hora es?
GERMAN: Son las 8.
CELINA: ¡Tengo que irme! ¡Mi novio está por llegar a su departamento!

Sin pensarlo, lo toma del brazo y comienzan a correr por medio de las casas. Germán la sigue aunque no está seguro de por qué.

GERMAN: ¿Tu novio? Pensé que te habías mudado porque te separaste de él.
CELINA: Claro que me separé de él, pero Santiago todavía no lo sabe. Entonces, cada vez que vuelve de su guardia laboral, tengo que estar en su departamento para que no sospeche nada.
GERMAN: ¿Qué? ¿Y qué esperas para decírselo?
CELINA: No soy buena dejando a las personas. Espero que mi indiferencia sexual un día termine por agotarlo y me abandone.
GERMAN: ¿Y por qué me llevas corriendo de la mano?
CELINA: Porque no me ibas a seguir el ritmo y necesitaba contarle a alguien mi drama del día. ¡Gracias! ¡Adiós!

Y totalmente desquiciada, se sube a su moto y se marcha. Germán la mira marchar y se queda sorprendido.

PABLO

En la casa 13, Pablo Catalani está en bóxer en su cama, mirando su celular. Guillermina Galeano se está preparando para salir al trabajo.

GUILLERMINA: Le pedí a Edgar que viniera a controlar el problema de cañería que teníamos.
PABLO: Te dije que podía arreglarlo yo.
GUILLERMINA: Pero, amor, esa no es tu responsabilidad. Es responsabilidad de Edgar que nos cobra un ojo de la cara mensualmente. Lo mínimo que tiene que hacer es mantener el lugar en condiciones.
PABLO: ¿Y qué te respondió?
GUILLERMINA: Mandará a Germán a primera hora.

Pablo tuerce la boca al escuchar eso. Se incorpora automáticamente y toma a Guillermina de la cintura. Ella se da vuelta a mirarlo y él le da un beso en los labios.

PABLO: Entonces, tenemos unos minutos antes de que el pobretón venga.
GUILLERMINA: Pablo, tengo que irme. Sabes que no puedo llegar tarde.
PABLO: Oh, vamos Guillermina, sabes que en el primer polvo no duro mucho.
GUILLERMINA: ¿Consideras esto el primer polvo? Lo hicimos antes de dormir.
PABLO: Y dormimos. Ahora me desperté. Este es el primer polvo.
GUILLERMINA: No me explico cómo tu pene nunca se agota.
PABLO: Siempre insaciable.
GUILLERMINA: Y seguirá así hasta que vuelva del trabajo.

Guillermina lo aparta y le da un beso. Pablo se tira en la cama, erecto, mientras escucha que su mujer se marcha. Luego, toma el teléfono y marca un número.

PABLO: No tendré la casa libre ahora. Viene un manitas a arreglar un problema de tubería... Lo dejamos para luego.

Corta la comunicación. Busca un video pornográfico en su teléfono y comienza a masturbarse.

FRANCO

El autobús en el que viaja Franco se detiene. Con la inercia, el joven se despierta.

VOZ de CHOFER: Haremos una parada de una hora. Si quieren bajar, ir al baño, desayunar.

Franco se incorpora al igual que otros viajantes.
Sale del baño, se pone una menta en la boca y va a recorrer el lugar. Es un bar en medio de la nada, aunque bastante moderno.
Mira su celular. Mensajes de su madre y otros contactos que ignora de momento, pero que todos tratan el tema sobre su partida al parecer repentina.
Abre la aplicación gay y se encuentra que un contacto está en la misma zona que él.
Sonríe, con una mezcla de orgullo y lo comienza a buscar entre la gente.

DAMIEN

Damien e Irupé van caminando hacia el canal. Queda a unas cuadras de la Residencia 21, por lo que no necesitan trasladarse en automóvil. Ambos llevan varias carpetas entre sus regazos.

IRUPE: ¿Pudiste dormir algo anoche?
DAMIEN: Me acosté temprano.
IRUPE: No fue lo que te pregunté.
DAMIEN: ¿Estás intentando saber si pasé la noche lleno de ansiedad esperando saber cómo sería el encuentro con mi ex?
IRUPE: Exacto.
DAMIEN: No pienso responderte eso.
IRUPE: No deberías lamentarte tanto, Damien. Además, después de Pedro, tú tuviste otros novios. De hecho, más de los que puedo recordar y eso que yo me acuerdo de todo.
DAMIEN: Muchos de los chicos que conociste no llegaron a la categoría de novios.
IRUPE: Bueno, entiendes el punto.
DAMIEN: Se me hará raro ver a Pedro de los brazos de nuestra Lulú, pero creo que será cuestión de acostumbrarme.

Llegan al canal y los ven, a la distancia, a Lulú y a Pedro descendiendo del auto. Varios reporteros se acercan. El rostro de Damien se queda congelado.

IRUPE: Espero que esa no sea tu cara de costumbre.
DAMIEN: Diablos, está hermoso.
IRUPE: Tiene mejor físico que cuando se veía contigo.
DAMIEN: Sí, antes me gustaban por su personalidad. Ahora me volví superficial y sólo me acuesto con los que tienen buen físico.
IRUPE: Como debe ser, Damien, como debe ser.

CELINA

Celina estaciona su motocicleta en la Residencia Forte, el lugar donde vivía con Santiago. Justo en ese momento se encuentra en el estacionamiento Luciana Soler, una joven amorosa e inocente, que al verla la abraza.

LUCIANA: ¡Celina! ¡Tanto tiempo! ¡Te extrañé!
CELINA: Hola, Lu. ¿Cómo estás?
LUCIANA: ¿De dónde vienes tan temprano?
CELINA: Fui a comprar pan.

Luciana la mira sonriente y luego baja la mirada para analizarla por completo.

LUCIANA: ¿Y el pan?
CELINA: ¿Qué pan?
LUCIANA: El que fuiste a comprar.
CELINA: No había. ¿No sabes si ya volvió Santiago?
LUCIANA: No lo vi. Creo que no.
CELINA: Genial. Gracias, Lu. Nos vemos más tarde.

La despide con un beso y va corriendo hacia su casa.

FRANCO

Franco se encuentra con un muchacho que está leyendo y compara la fotografía difusa de su perfil con la persona real. El chico en cuestión se llama Joseph y es un joven atractivo que lee un libro con el rostro aburrido y apagado.
Finalmente, Franco junta valor para ir a enfrentarlo.

FRANCO: Hola...

Joseph levanta la mirada.

JOSEPH: Hola.
FRANCO: Disculpa, ¿por casualidad eres este joven?

Franco la muestra la fotografía del perfil. Joseph lo mira y niega con la cabeza.

FRANCO: Oh, lo siento.

Franco se gira para marcharse, pero Joseph no vuelve a bajar la cabeza para seguir leyendo.

JOSEPH: Pero sé de cuál aplicación es la imagen, si te interesa.

Franco se gira, sonriendo.

FRANCO: ¿Lo sabes?
JOSEPH: A veces la uso.
FRANCO: Pero no ahora.
JOSEPH: No se me ocurrió que en un lugar tan desértico alguien la usaría. Aunque de haberlo imaginado, lo hubiera hecho.

Franco sonríe con picardía.

FRANCO: ¿Quieres conocer el baño de este lugar?
JOSEPH: ¿Traes protección?
FRANCO: Tengo una estampita de la virgen en mi billetera.

Joseph levanta una ceja, escéptico.

FRANCO: También traigo preservativos.

GERMÁN

Germán va hacia una casa diferente a las 21 que los rodean. Tiene el rótulo de administración en la puerta y del otro lado se encuentra Edgar Villas, el dueño.
Germán tiene un contrato con Edgar en donde, hasta que saliera un trabajo estable, cumple funciones de manitas en las casas.

EDGAR: Buen día.
GERMAN: Buen día, Edgar.
EDGAR: Tenemos bastante trabajo para hacer. La cañería de la Casa 13 está averiada, así que creo que vas a tener el día para entretenerte. Aquí tienes la llave.
GERMAN: Me pondré a ello.
EDGAR: Te vi correr de la mano con la chica nueva.
GERMAN: Celina.
EDGAR: Creo que es una chica problemática, Germán.
GERMAN: Para ti, todas las mujeres son problemáticas.
EDGAR: Tengo años de experiencia que abalan lo que te estoy diciendo. Esta chica vino a vivir aquí porque se separó de un novio del que no se separó. Y tú vas a ir tras ella. Te voy a contar el final: nunca eligen al chico bueno. Por eso, ninguna terminó eligiéndome.
GERMAN: Pero tú no eres el chico bueno.
EDGAR: Siempre lo fui, Germán. Vas a quedarte esperando como Penélope por algo que no va a pasar. Me veo reflejado en ti. Eres como el hijo que nunca tuve.
GERMAN: Tienes un hijo.
EDGAR: Pero no le hablo.

Germán asiente y sale con la caja de herramientas del lugar.

GERMAN: Me iré a trabajar, Edgar. Gracias por las lecciones de amor.
EDGAR: Cuando quieras, hijo.
GERMAN: No soy tu hijo.

CELINA

Celina llega hasta la casa donde vive Santiago. Entra con su llave. Cierra la puerta y comienza a ver señales de vida en el domicilio. No hay.
Suspira aliviada.
Por la ventana, ve a su musculoso ex novio entrando en la residencia.
Alterada, corre hacia la habitación, se quita la ropa y se echa a dormir en la cama.
Apenas apoya la cabeza, escucha que su marido abre la puerta.
Al instante, se despereza justo cuando Santiago, vestido de su uniforme policial, abre la puerta.

CELINA: ¡Buen día, mi amor!
SANTIAGO: ¿Te desperté?
CELINA: No, me había despertado un rato antes pero me quedé en la cama. ¿Cómo estás?
SANTIAGO: Fusilado.

Santiago se tira en la cama, todavía vestido de policía y se duerme al apenas apoyar la cabeza.
Ella sonríe orgullosa de sí misma y se levanta de la cama, poco a poco, para salir de allí.

FRANCO

Franco y Joseph se meten dentro de un cubículo de un baño. Desesperados pero sigilosos, se comienzan a sacar los pantalones.

JOSEPH: Lo siento, ¿cuál es tu nombre?
FRANCO: No tenemos tiempo para eso.
JOSEPH: Tengo una regla. No me acuesto con desconocidos.
FRANCO: ¿Saber mi nombre te haría más cercano?
JOSEPH: Me haría sentir así.
FRANCO: Me llamo Franco.
JOSEPH: Yo soy Joseph.
FRANCO: ¿Podemos tener sexo ya?
JOSEPH: Sí, claro, tampoco quería un currículum.

Se besan.
Joseph se gira para mirar la pared, mientras Franco se coloca el preservativo.
Unos segundos después, comienza a penetrarlo.
Incluso, con su mano, tapa la boca de Joseph cuando él comienza a suspirar muy fuerte.

DAMIEN

Damien e Irupé están en uno de los estudios de grabación. El muchacho va escondiéndose entre la gente, intentando evitar a Lulú y a Pedro. La gente va y viene.

IRUPE: ¿Sabes que es inútil intentar esconderte porque Lulú está presentado a su novio uno por uno? Eventualmente te encontrará. O, peor, me mandará a buscarte.
DAMIEN: Lo sé, pero intento retrasar el impacto lo más que pueda.
VOZ de LULU: ¡Iujú! ¡Iruuuu! ¡Damiiiii!
IRUPE: Hiciste lo que pudiste.

Irupé y Damien se giran, resignados, a ver a un Lulú que va corriendo hacia ellos. Lulú, entusiasmada, salta sobre Irupé cual koala.

IRUPE: Lulú, ya hablamos de que no puedes saltar así sobre las personas.

Lulú se baja de encima de Irupé.

LULU: Estoy feliz de verte, Iru. ¡Quiero presentarte a mi novio!
IRUPE: Ya vi las noticias ayer, felicidades.
LULU: Perdóname por no habértelo contado yo, pero es que no quería decir nada porque sabes que una estrella como yo no puede andar contando eso. Pero como quería a Pedro trabajando conmigo, entonces me decidí a hablar. ¿Me perdonas?
IRUPE: Yo te perdono, claro. Además, no me gusta que las personas me cuenten cosas que las hacen felices.
LULU: Chicos, les presento a Pedro.

Pedro ve a Damien, boquiabierto. Luego, reacciona rápido para cambiar de expresión y termina extendiéndole la mano.

PEDRO: Soy Pedro. Mucho gusto.
DAMIEN: Soy Damien.
IRUPE: Y yo soy Irupé. Creo que te conozco de algún sitio. ¿No te resulta conocido, Damien?

Pedro y Damien la lapidan con la mirada. Irupé sonríe.

DAMIEN: No, no lo reconozco.
IRUPE: Oh, debo haberme confundido.
PEDRO: Un gusto, Irupé.
IRUPE: El gusto es tuyo.
LULU: Bueno, dejemos el amor de lado que tenemos que trabajar, chicos. ¡Wiiii!

Totalmente desbordada de felicidad, Lulú toma de la mano a Pedro y a Irupé y se los lleva como si fueran niños.
Pedro le dedica una última mirada a Damien antes de marcharse.

MOMENTO MUSICAL

Diversos hechos se dan consecutivamente mientras los personajes se ponen a cantar los versos de la canción.
Damien se mezcla entre la gente del estudio.
Lulú lleva de la mano a Irupé y a Pedro. Este último va perdido en sus pensamientos.
Franco y Joseph siguen teniendo sexo en el baño del bar.
Germán está arreglando unas cañerías. A su vez, Pablo se está dando una ducha.
Celina está en la cama mirando a Santiago dormir mientras juega con su celular.



DAMIEN:
Me dejaste en el mismo lugar,
a la misma hora, en el mismo canal.
GERMAN:
Ya me estoy acostumbrando a esperar.
JOSEPH:
Te llevaste una página más,
un capítulo que nunca terminará.
FRANCO:
Una historia vacía que extraña su final.

LULU:
Puedo ser la que siempre se queda atrás.
GERMAN:
Puedo esperar toda la eternidad.

CELINA:
Me sacaste de mí,
te quedaste de más.
Me dejaste el corazón extraño.
GERMAN:
Conseguiste salir,
me perdiste por el camino.
Me dejaste raro, muy raro.

PABLO:
Conseguimos subir y bajar.
Era tan divertido, tan especial.
Inventamos el ritmo que nos gusta bailar.
DAMIEN:
Y ahora me despierto con sueño menos.
Me dejaste sin mi otra mitad.
PEDRO:
Quiero y no puedo.

FRANCO:
Me sacaste de mí,
te quedaste de más.
Me dejaste el corazón extraño.
DAMIEN:
Conseguiste salir,
me perdiste por el camino.
Me dejaste raro, muy raro.

CELINA:
Puedo ser la que siempre se queda atrás.
Puede ser que ya no me quiera quedar.

PEDRO:
Me sacaste de mí,
te quedaste de más.
Me dejaste el corazón extraño.
DAMIEN:
Conseguiste salir,
me perdiste por el camino.
Me dejaste raro, muy raro.


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