viernes, 12 de octubre de 2018

Chapter 5: Memoria


GRUPO

Es el día previo al festival que se hará en la Residencia 21.
Damien, Germán, Irupé y Celina están saliendo de la residencia en conjunto cuando Virginia se interpone entre ellos y el portón.

VIRGINIA: ¿Se puede saber dónde van?
IRUPE: Estoy yendo al trabajo, como todos los días.
VIRGINIA: Chicos, la presentación es mañana. Específicamente les ordené que pidieran el día libre en el trabajo. El show de Lulú será lo más importante y eso no puede salir mal.
IRUPE: Tranquila, mujer loca, yo trabajo con Lulú. Vamos a venir después de su programa para ensayar.
VIRGINIA: Está bien. (a Damien) ¿Cuál es tu excusa?
DAMIEN: Yo no voy a participar del show de Lulú porque me parece excesivamente bizarro participar en un evento con la actual mujer de mi ex.
VIRGINIA: De acuerdo. (a Germán) ¿Y tú?
GERMAN: Yo sólo voy a la ferretería para comprar herramientas que necesito para los arreglos.
VIRGINIA: Te entiendo. (a Celina) ¿Y tú?
CELINA: Yo me pedí el día como ordenaste, su Alteza.
VIRGINIA: Así me gusta. Entonces vas a ayudarme ahora a...
CELINA: No puedo. Tengo que ir a buscar a mi ex a la estación porque va a salir de su guardia.
VIRGINIA: ¿En serio? ¿Vas a dejar que tu ridícula situación sentimental se interponga en tus obligaciones?
CELINA: A veces hay que pensar en uno. Pero esta noche tenemos una cena con el fastidioso vecino de Santiago, la cual puedo cancelar gustosamente si necesitas mi ayuda.
VIRGINIA: No, a la noche estarás libre. Puedes ir a la cena tranquila.
CELINA: Pero no quiero ir a la cena, quiero ayudar aquí.
VIRGINIA: No haremos nada por la noche, vas a estar libre.

Celina, murmurando maldiciones por lo bajo, se marcha en compañía del resto del grupo.

JOSEPH

En la comisaría, terminando su guardia de 48 horas, Joseph se está bañando cuando la puerta de su cubículo se abre. Santiago, también desnudo, ingresa sin previo aviso y se mete bajo la ducha también.
Joseph se queda impactado.

JOSEPH: ¿Qué estás haciendo?
SANTIAGO: Lo siento pero Celina está viniendo a buscarme. Es la primera pizca de interés que pone en mí en meses, así que al menos quiero estar presentable y no la quiero hacer esperar.
JOSEPH: ¿Por eso decides meterte cuando me estoy duchando?
SANTIAGO: No tenemos otro cubículo para ducha. Puedes estar tranquilo que no te haré nada.
JOSEPH: ¿Tú recuerdas que soy gay, no? Tu cuerpo masculino está rozándose con el mío, por lo que involuntariamente puedo tener una reacción que nos haría pasar un momento incómodo a ambos. Incluso más para ti.
SANTIAGO: Pareces demasiado nervioso como para tener esa reacción, Joseph.
JOSEPH: Sí, es probable. Aun así...
SANTIAGO: Te prometo que si tienes una erección por tenerme al lado, no lo tomaré personal y sólo como parte de la biología masculina.

Joseph asiente y sale de la ducha.

JOSEPH: Puedes seguir solo.
SANTIAGO: Te pareces a mi novia.
JOSEPH: (murmurando) Ya quisiera.
SANTIAGO: ¿Qué?
JOSEPH: Nada. Sigue tú.

PABLO

Pablo Catalani, el comisario del pueblo que también vive en la Residencia 21, ve salir a los dos policías vestidos de civiles.

PABLO: Dejen su celular en sonido.

Ambos se vuelven a Pablo, consternados.

SANTIAGO: ¿Por qué? ¿Quién no viene?
PABLO: González tiene licencia esta semana, así que ante cualquier cosa extraordinaria que suceda, necesito que cubran.
JOSEPH: Deberías considerar la opción de contratar más personal.
PABLO: En un pueblo donde nunca sucede nada, al alcalde no le haría gracia.
SANTIAGO: Nos estás explotando.
PABLO: Es la vida dinámica que escogieron. Los celulares en sonido.

Pablo cierra la puerta de su despacho, se tira en su sillón y se pone a buscar pornografía en Internet.

HERNAN

Hernán está tomando una cerveza con Ignacio, el hijo de Edgar, en un bar. Ya están tomando parte de una discusión.

HERNAN: La primera acción que tomó Virginia cuando se hizo cargo de las organizaciones de los eventos, fue quitar a Edgar como figura central. Entonces me escogió a mí y las recaudaciones se multiplicaron. Ahora me siento desechado como Edgar.
IGNACIO: No te ofendas, Hernán, pero descuidaste tu figura...
HERNAN: Unos kilitos de más que en realidad es la ternura que emano.
IGNACIO: Podría entrenarte si quieres.
HERNAN: Lo voy a pensar. Recuerda que vivo en el barrio de tu padre y si se entera que paso tiempo contigo, pondrá una cruz en la puerta de mi casa.
IGNACIO: ¿Sigue odiándome?
HERNAN: Como siempre. En fin, ¿en qué puedo ayudarte?

Ignacio tuerce la boca.

IGNACIO: Necesito un favor. Quisiera saber si conoces a una tal Celina Santa Fe.
HERNAN: Sí, la conozco. ¿Por qué?
IGNACIO: Porque su novio es mi inquilino y ella parece muy interesada en vivir en el barrio de mi padre.

Hernán sonríe pero no menciona nada más.

HERNAN: No me voy a meter. Me sorprende que quieras meterte tú.
IGNACIO: Si no nos cuidamos entre los hombres...
HERNAN: Las mujeres nos pasan por encima, claro.
IGNACIO: Sólo quiero saber si se está acostando con alguien de allí.

Hernán vuelve a sonreir y prende un cigarrillo.

HERNAN: Voy a averiguarlo. Pero si el muchacho en cuestión, asumiendo que exista uno, me cae bien, no te lo diré. Porque sé la forma que tienes de solucionar estas cosas, amigo.
IGNACIO: Ya te lo dije, no es para mí.
HERNAN: No vas a resistirte si hay que golpear a alguien.

Ignacio sonríe y mira hacia los autos que cruzan por la calle.

IGNACIO: Probablemente no.

DAMIEN

Damien está en su oficina, chequeando unos videos en internet cuando por la puerta se ve a alguien agitando un pañuelo blanco. Luego de unos segundos, sale Pedro.

PEDRO: Vengo en son de paz.
DAMIEN: Lo interpreté con el pañuelo.
PEDRO: ¿Sigues enojado conmigo?
DAMIEN: Tú te enojaste conmigo cuando te dije que no.
PEDRO: Lo sé. Después tuve un par de días para meditar mis acciones y reconocer que no fue un buen modo de actuar.
DAMIEN: Yo también pensé mucho en lo que nos dijimos y creo que también tienes razón. Yo no actué.

Pedro se queda confundido ante la confesión.

PEDRO: ¿A qué te refieres?
DAMIEN: A cuando me dijiste que no podíamos seguir. No dije nada. Tenías razón. Simplemente me fui.
PEDRO: Vaya... Eso...
DAMIEN: Eso no significa nada. Lo que sucedió antes, sucedió. Ambos tomamos malas decisiones y ahora estás con Lulú.
PEDRO: ¿Y tú estás con alguien? Porque sabes sobre mi vida afectiva actual pero no sé nada sobre la tuya.
DAMIEN: Sé sobre tu vida porque es pública, no porque hayas elegido venir a contármelo. Yo tengo la opción de no hacerlo.
PEDRO: No estás con nadie y sólo quieres darme celos, ¿no?
DAMIEN: Tal vez.

Pedro sonríe, se gira sobre sus talones y se marcha de la oficina.

HERNAN

Al entrar en la Residencia se encuentra con todo el mundo vestido como guerreros romanos. Virginia se destaca entre la multitud por usar una sábana blanca de Emperatriz. Está a punto de ir hacia ella cuando ve al nuevo Emperador apareciendo cerca. Nota que Virginia sonríe al verlo. Se acerca de todas maneras. La expresión sonriente de ella cambia en cuanto lo ve.

HERNAN: ¿Este es el chico que va a reemplazarme?
VIRGINIA: Te pido por favor que te ubiques.
HERNAN: ¿Qué papel tendré yo? ¿De tapete?
VIRGINIA: Ya te dije que puedes ser un fuerte guerrero. Encontraremos un traje a tu medida.

Hernán se ríe con ironía. Fernando se mantiene cerca, atento a la discusión.

HERNAN: No pierdes la oportunidad de humillarme, ¿eh? ¿Acaso él te gusta?
VIRGINIA: Hernán, por favor, basta...
HERNAN: Desechaste a Edgar porque te gustaba yo. Ahora me desechas a mí porque te gusta él, así funcionas.

Hernán mira a Fernando.

HERNAN: Y dentro de un tiempo, te desechará a ti cuando encuentre alguien mejor.

Ofendido, se marcha, dejando a Virginia y a Fernando en un momento completamente incómodo.

MOMENTO MUSICAL

Virginia entra furiosa en su casa. Hernán está enojado sentado en el sillón.
Joseph ve como Santiago se encuentra con Celina en la entrada de la comisaría y le da un beso.
Pedro vuelve al trabajo. Damien camina por los pasillos del Canal.



VIRGINIA:
Hoy he vuelto a recordar
por qué me equivoco contigo.
HERNAN:
Si le hago caso a la percepción.
VIRGINIA:
Me voy dando porrazos.

PEDRO:
Y la memoria
no es más una señal de luz.
Un código binario
en algún lugar lejos de aquí.

CELINA:
Transformista, traicionera, conformista.
SANTIAGO:
Te recuerda, te reinventa.
HERNAN:
Te mira como atenta.
VIRGINIA:
Te mejora, te empeora.
DAMIEN:
Te condena con su peso.
PEDRO:
Te atrapó con la melancolía.

JOSEPH:
Y ahora estoy aquí
pensando en cosas que nunca dijiste.
Hilando días en el calendario y hoy
se pueden morir.

DAMIEN:
De no ser por las fotos
pensaría
que no estuviste aquí jamás.

CELINA:
Transformista, traicionera, conformista.
SANTIAGO:
Te recuerda, te reinventa.
HERNAN:
Te mira como atenta.
VIRGINIA:
Te mejora, te empeora.
DAMIEN:
Te condena con su peso.
PEDRO:
Te atrapó con la melancolía.

VIRGINIA

Virginia entra con tranquilidad a la casa donde Hernán está tirado en el sofá, jugando con su celular. Con suma paciencia, va hacia el vinoteca, toma una botella y se sirve un poco en su copa usual.

HERNAN: Antes de que empieces, ya lo sé. Reaccioné como un idiota. Voy a quedarme escondido todo el fin de semana, pensando en mis acciones por ser tan infantil y arruinarlo todo.

Virginia se sienta frente a él, con actitud fría mientras toma su vino.

VIRGINIA: ¿Por qué estás enojado?
HERNAN: Porque tiene mi papel. En todo sentido.

Virginia se hace la desentendida.

VIRGINIA: ¿Qué quieres decir?
HERNAN: Vi como lo mirabas. ¿Por eso le diste el papel principal? ¿Porque él te gusta?
VIRGINIA: Hernán, por supuesto que no.
HERNAN: Bueno, es obvio que ese chico le gusta a alguien, porque de otro modo, tú no lo habrías considerado para el papel por sobre mí.

Virginia bebe de su copa antes de responder.

VIRGINIA: Claro que sí, le gusta a Celina.
HERNAN: ¿A Celina?
VIRGINIA: Nuestra vecina nueva, ya sabes. Ella me pidió que lo elija para el papel principal porque le atrae. Y yo le hice caso porque estoy en esa etapa en donde quiero que crea que puede tomar alguna decisión.

El rostro de Hernán luce vigorosamente entusiasta. Virginia se calma al notar que le cree.

HERNAN: ¿Crees que se están acostando?
VIRGINIA: ¿Qué?
HERNAN: Para que ella esté tan interesada en él...
VIRGINIA: No lo sé, Hernán. No pregunté tanto. Ni me interesa saberlo.
HERNAN: Creo que lo están haciendo.
VIRGINIA: Ahora entiendes por qué lo elegí, ¿verdad?

Hernán asiente, divertido. Virginia bebe de su copa y disimula una sonrisa de triunfo.

ALVARO

Álvaro ingresa a la casa de Ignacio. El dueño de la Residencia Forte, se encuentra en compañía de un muchacho regordete de sonrisa ancha.

ALVARO: ¿Me llamaste?
IGNACIO: Quiero que conozcas a Hernán. Es uno de los amigos que quedaron viviendo en el barrio de mi padre.

Álvaro saluda a Hernán. Ambos comparten la misma sonrisa arrogante y, de macho a macho, se saludan con complicidad.

ALVARO: Un gusto, amigo.
IGNACIO: Hernán ha conseguido información interesante.
ALVARO: (mirando a Hernán) ¿Ah, sí?
HERNAN: ¿Tú eres el novio de Celina?
ALVARO: Soy un amigo del novio. Santiago no tiene idea de lo que sucede. ¿Qué es lo que sabes?
HERNAN: El chico de mi barrio por el que Celina está prendida se llama Fernando Pérez. Un muchachito musculoso...
ALVARO: Como Santiago. Le gustan así.
HERNAN: Es todo lo que sé.
ALVARO: Es más que suficiente.
IGNACIO: (a Álvaro) Ahora que tienes la información que querías, ¿qué vamos a hacer? ¿Se lo vas a decir a Santiago?
ALVARO: Me gustaría más solucionarlo por mi cuenta. Darle un aviso al muchacho para que no se enrolle con mujeres ajenas.

Ignacio se ríe.

IGNACIO: Me gusta el rumbo que toma esta conversación.
HERNAN: Y yo me sumo. Me gustaría que lo dejemos inhabilitado para el show del sábado y poder recuperar un papel que me corresponde. Después de todo, me estoy acostando con la que organiza el evento. Algún privilegio tengo que tener.
IGNACIO: Tengo pasamontañas.
ALVARO: ¡Ja! Estás preparado para esto.

Ignacio saca de un pequeño armario unos pasamontañas y los pone sobre la mesa.

IGNACIO: Siempre estoy preparado para algo que me gusta.

DAMIEN

Damien está buscando unos archivos en su oficina cuando al salir, se choca con un muchacho atractivo vestido de un overol azul. Es un chico de la limpieza.
Se choca y tras el impacto, comienzan a reírse.

DAMIEN: Disculpa. Venía pensando en otra cosa.
FRANCO: No hay problema. Yo también. Estaba pensando si sigo trabajando con esta escoba o si nos dará el presupuesto para pedir otra.

Damien se ríe de su chiste, aunque ni siquiera era tan gracioso.

DAMIEN: ¿Eres nuevo? Soy Damien.
FRANCO: Soy Franco. Y sí, es mi segundo día aquí. El dueño del canal me ha puesto en el horario de la tarde para que no choque mi cabeza con las personas.
DAMIEN: Tienes sentido del humor. Si esto de la limpieza no funciona, deberías probar el stand-up.
FRANCO: ¿Sabes cuántas veces me dijeron eso? Es la primera vez.
DAMIEN: Bueno, ya vas a tener público cuando te decidas.
FRANCO: Te mandaré la invitación junto con un trapo de piso.
DAMIEN: Tu acento me indica que no eres de Estrella Dorada.
FRANCO: No, recién me mudé esta semana aquí. Pensé que este trabajo me ayudaría a hacer relaciones sociales pero eres el primero que me habla para no indicarme que tire su tacho de basura.
DAMIEN: Bueno, mañana a la noche hay una gala de beneficencia en mi barrio. Te invito oficialmente.
FRANCO: ¿Gala de beneficencia? ¿No suena muy elitista para un simple encargado de la limpieza?
DAMIEN: Hacemos excepciones con la gente linda.

Damien le dedica una sonrisa y sigue su camino. Franco se queda mirándolo y luego niega con la cabeza, como si estuviera reprochándose de lo que sintió.

FERNANDO

Fernando va camino hacia la residencia cuando, al pasar por un pequeño baldío, no reacciona a tiempo cuando alguien tira de él para meterlo dentro. Se quiere defender, pero solamente ve a tres hombres con pasamontaña que comienzan a golpearlo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario