viernes, 26 de octubre de 2018

Chapter 14


VIRGINIA

La puerta de la casa de Pablo se abre e ingresa Edgar Villas, el dueño del barrio. Se queda paralizando al ver que el grupo de chicos está allí.

EDGAR: ¿Qué hacen aquí?
GERMAN: Vine a arreglar un par de cosas que andaban mal en la casa.
DAMIEN: Y nosotros queríamos hablar con Germán, así que vinimos.
VIRGINIA: ¿Qué haces tú aquí?

Edgar los mira unos instantes con rostro sospechoso y finalmente decide aceptar la explicación.

EDGAR: No sé si se enteraron pero Pablo fue atacado ayer. Vine a buscar algunas cosas para llevársela a la clínica.
IRUPE: Oh, si deseas, puedo acompañarte.

Todos miran inquisitivamente a Irupé, quien sólo se limita a sonreírle a Edgar.

EDGAR: Claro... Si no tienes nada que hacer.
IRUPE: Oh, no. Hablo con estos tontos todo el tiempo. Puedo ir contigo.
EDGAR: Genial. Vamos a juntar un poco de ropa de su habitación y vamos.

Edgar se encamina a la habitación y todos miran a Irupé.

IRUPE: Chicos, es por el bien de la investigación. No tiene nada que ver mis instintos sexuales aquí.

Y lo sigue. Justo en ese momento, Virginia recibe una llamada de Joseph.

VIRGINIA: ¿Joseph?
JOSEPH: Virginia... Es Celina.
VIRGINIA: ¿Qué pasa con ella?
JOSEPH: Fue atacada. Estaba hablando con Santiago cuando algo la atacó. Estamos yendo para el bosque porque creemos que fue allí donde sucedidó.
VIRGINIA: Hace unos minutos estaba aquí, así que es probable. Vamos para allá.
JOSEPH: Pobre Santiago. Si pierde a la mujer con la que se va a casar, estará triste. Incluso podría llegar a estar vulnerable... ¿Sabes qué? Quizá no sea tan bueno que la encontremos.
VIRGINIA: La vamos a encontrar, Joseph. Es una de las que más me hace caso. ¿Sabes lo difícil que es hallar a alguien así? Nos vemos en un momento.

Corta la llamada y mira a Damien y a Germán.

VIRGINIA: Tenemos trabajo que hacer.

HERNÁN

En la casa de Ignacio, una vez más, Hernán y el dueño de las Residencias Forte están conversando.

HERNAN: Sólo tenemos que esperar dos semanas y el problema desaparecerá.
IGNACIO: Es bueno que lo veas de esa manera. Álvaro va a perder la cabeza cuando se entere de que lo desconectaron. Va a asumir que nosotros lo matamos.
HERNAN: Estoy más preocupado si despierta, Ignacio. Creo que en la golpiza que le dimos, el chico me reconoció.
IGNACIO: Lo sé. Noté que te miraba a ti, pese a que los tres teníamos pasamontañas.
HERNAN: Por eso mismo. No estoy diciendo que me alegra que el muchacho muera, pero sentiré realmente un alivio si mi vida no se arruina por una idea de Álvaro.
IGNACIO: Todos nos sentiremos aliviado, incluso el propio Álvaro. O lo haremos tranquilizarse.

Hernán se queda en silencio, como intentando encontrar las palabras para preguntar algo. Ignacio lo percibe y sonríe sutilmente.

IGNACIO: Quieres preguntarme por mi padre.
HERNAN: Me sorprendió mucho verlo aquí. Pensé que ustedes dos no se hablaban.
IGNACIO: Y no lo hacemos. Después de que abrí mi propio negocio, él nunca me lo perdonó. Pero tenemos una sola cosa en común que nos une.
HERNAN: ¿Qué es?
IGNACIO: Mi hermano menor.

Hernán se queda sorprendido ante la confesión.

HERNAN: No sabía que tenías un hermano.
IGNACIO: Y hubiera sido lindo que no te enteraras. El chico es un verdadero problema. Y lo será para todo el pueblo a menos que lo encuentren.
HERNAN: ¿La bestia de la que todo el mundo habla y que atacó al comisario...?
IGNACIO: Es probable que sea él, sí.

CELINA

Celina abre los ojos, aterrorizada, y se encuentra que está en una especie de cabaña sucia y abandonada. Pero está siendo custodiada por una bestia.
El monstruo en cuestión que la atacó se llama Wilfredo. La bestia es un hombre mugroso, de piel oscura, gordo y con una ligera deformidad. Cuando Celina abre los ojos encuentra a la bestia llorando.

WILFREDO: No quise, no quise, no quise...
CELINA: ¿Quién eres?

Wilfredo se da cuenta que Celina despertó. Se acerca a ella con temor, más parecido a un perro pulgoso que a un animal indomable.

WILFREDO: Perdón... Perdón... Es este instinto... Me controle. No quise lastimarte. Tampoco quise lastimarlos a los demás... Es que una vez que empiezo, no me controlo... Sólo cuando recién me doy cuenta... Pero por eso no te lastimé, porque me di cuenta.
CELINA: No quiero interrumpir tu monólogo delirante, pero sigo sin saber quién eres. Y, ¿estoy secuestrada o algo así?
WILFREDO: No, no, no. Te traje aquí para no dejarte en el bosque. Te desmayaste del susto cuando aparecí... Por eso me controlé, porque no me atacaste... Los de ayer sí me atacaron y yo los ataqué también... No sé si los dejé con vida, porque simplemente huí.

Celina, medio aburrida por el discurso, busca un cigarrillo de su cartera.

CELINA: Esto será largo.

JOSEPH

Joseph y Santiago van caminando por el bosque buscando rastros de Celina.

SANTIAGO: Perder a mi novia antes de casarnos, suena a una tragedia dramática de las que les gustan a Celina.
JOSEPH: La vamos a encontrar, Santiago.
SANTIAGO: Si esa bestia la atacó o le hizo lo mismo que a Pablo...

Joseph pone la mano en el hombro de su amigo quien, abarrotado por la oleada de emociones, se gira a abrazarlo. Joseph queda inmóvil, sorprendido.

JOSEPH: La vamos a encontrar.
SANTIAGO: Lo sé.

Se aparta de Santiago y se dirige hacia un árbol.

JOSEPH: Necesito mear.
SANTIAGO: Pero la estamos buscando...
JOSEPH: Me sacaste de mi casa sin que pudiera ni siquiera quitarme el uniforme, Santiago. Tampoco pude ir al baño.

Joseph saca su miembro y comienza a mear.

SANTIAGO: Diablos.

Joseph lo mira y se sorprende al descubrir que Santiago lo está mirando.

SANTIAGO: Es enorme. No parecía que la tenías tan grande.
JOSEPH: No tenía idea de que dudabas sobre eso. Lo hubieras planteado y te lo hubiera mostrado sin problemas.

Tras unos segundos eternos, Santiago quita la mirada y se enfoca en el bosque.

SANTIAGO: Celina. Tengo que encontrar a Celina.

Joseph, divertido, vuelve su miembro dentro del pantalón y continúan la búsqueda.

IRUPÉ

Irupé va en el asiento de acompañante mientras Edgar conduce hacia la clínica donde está internado Pablo y Guillermina.

IRUPE: ¿Qué crees que pudo haber sido lo que los atacó? ¿No estás preocupado que haya animales salvajes en Estrella Dorada?
EDGAR: No fue un animal salvaje.
IRUPE: ¿Ah, no? ¿Qué fue?
EDGAR: Una persona desequilibrada. Y sin medicación.
IRUPE: Pareces saber bastante del tema.

Edgar la mira con curiosidad y luego decide sonreír.

EDGAR: ¿Le avisaste a Jaime que venías conmigo?
IRUPE: Jaime no se dará cuenta que no estoy hasta la hora del almuerzo.
EDGAR: Faltan tres horas para eso. Eso significaría que hasta te puedes perder por ese tiempo.
IRUPE: Claro que sí. Siempre y cuando haya algo interesante por lo que perderme.

Edgar sonríe pero no dice nada más. Irupé, desafiante, continúa con la mirada al frente.

CELINA

Celina está intentando comprender a Wilfredo.

WILFREDO: Tienes que ayudarme. Ellos me encontrarán... Me volverán a encerrar... Otra vez encerrado... Papá nunca viene a verme... Él quiere que quede encerrado...
CELINA: Pobre bestia horrible, se nota que has sufrido mucho. Me partes el corazón.
WILFREDO: Eres muy linda... Tú eres una niña linda... No me dejan acercarme a las niñas lindas... Es pecado, es pecado... Pero eres linda...

Celina se ruboriza.

CELINA: Bueno, gracias. Supongo que tú tienes belleza interior. Somos como La Bella y la Bestia sin los muebles irritantes. Y claramente esta choza está lejos de ser la mansión que tenían ellos.
WILFREDO: Sí... Eres bella... Muy bella...
CELINA: Nunca me canso de escuchar eso. ¿Por qué no me cuentas qué pasa contigo? Me encantaría ayudarte.
WILFREDO: ¿Ayudarme?... Puedes ayudarme... Sí, sí... Por favor, que no me encuentren...
CELINA: Pero no puedes andar por el bosque. Es obvio que te gusta lastimar personas.
WILFREDO: No soy yo... Es lo que pusieron dentro de mí... Yo no quiero lastimar a nadie... Yo no te lastimé.
CELINA: Eso es cierto. ¿Sabes qué haremos? No diré que te encuentras aquí y primero hablaré con Virginia. Ella sabrá qué hacer contigo. Sólo quédate encerrado aquí hasta que encuentre la solución. Si tienes hambre, yo te traeré comida más tarde.

Wilfredo la mira con una sonrisa de tonto. Sin darse cuenta, se le cae un hilo de baba.

WILFREDO: Eres linda...
CELINA: Celina... Soy Celina.

MOMENTO MUSICAL

Celina y Wilfredo están en la vieja cabaña juntos.
Santiago y Joseph continúan buscándola en el bosque.
Irupé y Edgar llegan a la clínica.



IRUPE:
Hay tanto que quiero contarte.
Hay tanto que quiero saber de ti.
EDGAR:
Ya podemos empezar, poco a poco.
Cuéntame qué te trae por aquí.

CELINA:
No te asustes de decirme la verdad.
Eso nunca puede estar así tan mal.
JOSEPH:
Yo también tengo secretos para darte
y que sepas que ya no me sirven más.

TODOS:
Hay tantos caminos por andar.
IRUPE:
Dime si tú quisieras andar conmigo.
EDGAR:
Cuéntame si quisieras andar conmigo.

IRUPE:
Estoy ansiosa por soltarlo todo.
Desde el principio hasta llegar al día de hoy.
JOSEPH:
Una historia tengo en mí para entregarte.
Una historia todavía sin final.

CELINA:
Podríamos decirnos cualquier cosa.
Incluso darnos para siempre un siempre no.
WILFREDO:
Pero ahora, frente a frente, aquí sentados
festejemos que la vida nos cruzó.

TODOS:
Y hay tantos caminos por andar.
JOSEPH:
Dime si tú quisieras andar conmigo.
WILFREDO:
Cuéntame si quisieras andar conmigo.
IRUPE:
Dime si tú quisieras andar conmigo.
EDGAR:
Cuéntame si quisieras andar conmigo.

GRUPO

Virginia, Damien y Germán están por el bosque cuando la primera distingue a Celina entre la maleza.

VIRGINIA: ¡Chicos! ¡Allá está!

Todos salen corriendo hacia ella.

CELINA: ¡Amigos! ¡Salieron a buscarme! ¿Dónde está Irupé?
VIRGINIA: Se fue con Edgar.
CELINA: ¿Esa maldita zorra prefirió ir con el simio retrasado en lugar de venir a buscarme?
DAMIEN: Tal vez iba a tener sexo con él.
CELINA: ¡Me lo hubiera dicho! Podríamos haberlo negociado.
VIRGINIA: Celina, ¿qué diablos fue lo que pasó?
CELINA: Ah, cierto. ¡Fui atacada! Me desmayé y la supuesta bestia me llevó hasta una cabaña que hay escondida aquí cerca para que me recupere. No es un chico malo. Sólo está muy asustado. No podemos entregarlo.
GERMAN: ¿Cómo no lo vamos a entregar? Puede ser peligroso.
CELINA: Sí, técnicamente lo es. Pero me dijo que soy linda.

Los tres lanzan una mirada lapidaria a Celina.

DAMIEN: ¿No quieres que lo entreguemos a la policía porque dijo que eres linda?
CELINA: ¿Alguien puede culparme? Aunque tendré que mentirle a la policía. Es decir, a Santiago. Eso me parte el alma.

En ese instante llegan Santiago y Joseph. Santiago apenas la ve, corre a abrazarla.

SANTIAGO: Celina, mi amor, ¿estás bien? ¿Qué sucedió?
CELINA: Estoy bien, Santiago. Algo me atacó pero me desmayé y nunca supe qué era. Cuando desperté, tampoco estaba.
DAMIEN: Y ahora tiene el alma partida.

Joseph, en ese momento ajeno al reencuentro romántico, corta su celular y se dirige exclusivamente a Santiago.

JOSEPH: Tengo que ir a la clínica. ¿Te encargas tú?
SANTIAGO: Sí, ve tranquilo.

Joseph se marcha del lugar, en dirección a la salida del bosque. Santiago sigue abrazado a Celina.

SANTIAGO: Voy a pedir unos días de licencia en el trabajo hasta que te recuperes.
CELINA: Estoy recuperada.
SANTIAGO: Entonces para planificar nuestra boda.
CELINA: Súper.

IRUPE

Irupé está en la habitación de la clínica de Guillermina, la mujer de Pablo.

IRUPE: Y yo sé que a simple vista, Edgar parece un ser desagradable. Bueno, a vista más compleja también, pero conmigo es distinto. Siento algo diferente cuando me mira. Como que tenemos una química especial. Chispas. Eso es lo que siento. ¿Alguna vez sentiste chispas?
GUILLERMINA: Agua...
IRUPE: No, chispas.
GUILLERMINA: Por favor, pásame agua...
IRUPE: Oh, claro.

Irupé se encamina hacia la botella con agua que hay sobre una repisa.

IRUPE: Quiero decir, tú más que nadie tienes que entender cómo es esto, Guillermina. Sales con Pablo y es la persona más horrible que ha habitado este planeta. Pero en realidad todo es distinto porque yo tengo un Jaime. Creo que tengo uno. No es que me registre mucho.
GUILLERMINA: Irupé... Agua...
IRUPE: Sí, agua, claro. Cielos, Guillermina, es indignante que quieras que todo el tiempo el mundo gire en torno a ti.

Le sirve un vaso con agua y está por llevárselo cuando ve a Joseph pasar por el pasillo con rostro preocupado.

IRUPE: Eh, es el ex novio de Virginia.

Sale de la habitación dejando el vaso de agua en la repisa. Va al encuentro con Joseph.

IRUPE: ¡Ex novio de Virginia! ¡Ex novio de Virginia!
JOSEPH: Amiga que habla mucho.
IRUPE: Te acuerdas de mí. Bien, ¿qué haces aquí?
JOSEPH: Tu vecino.
IRUPE: ¿Cuál de todos? Tengo a medio barrio en la clínica en este momento.
JOSEPH: Fernando. Ha despertado.

Irupé se queda sin reacción mientras el policía ingresa en la habitación de Fernando.

JOSEPH

Joseph entra en la habitación de Fernando. El médico se acerca hacia él cuando lo ve entrar.

MEDICO: Ha despertado hace un rato.
JOSEPH: ¿Puede hablar?
MEDICA: Le cuesta un poco pero sí, puede hablar. Sólo trate de no ponerlo nervioso.

Joseph asiente y se acerca a Fernando.

JOSEPH: Fernando... Soy Joseph. Estoy a cargo de la investigación por el ataque que recibiste. ¿Puedes hablar conmigo?

Fernando, cauteloso, asiente.

JOSEPH: ¿Recuerdas lo que sucedió esa noche?
FERNANDO: Sí. Lo recuerdo bien.
JOSEPH: ¿Puedes decirme qué sucedió?
FERNANDO: Tres personas me atacaron en un baldío cerca de mi barrio. No me robaron nada. Querían golpearme.
JOSEPH: ¿Viste a quién lo hizo?
FERNANDO: Reconocí a uno de ellos.

Joseph lo mira expectante, esperando que continúe.

FERNANDO: Vive en mi barrio.


No hay comentarios:

Publicar un comentario