VIRGINIA
La
puerta de la casa de Pablo se abre e ingresa Edgar Villas, el dueño del barrio.
Se queda paralizando al ver que el grupo de chicos está allí.
EDGAR:
¿Qué hacen aquí?
GERMAN:
Vine a arreglar un par de cosas que andaban mal en la casa.
DAMIEN:
Y nosotros queríamos hablar con Germán, así que vinimos.
VIRGINIA:
¿Qué haces tú aquí?
Edgar
los mira unos instantes con rostro sospechoso y finalmente decide aceptar la
explicación.
EDGAR:
No sé si se enteraron pero Pablo fue atacado ayer. Vine a buscar algunas cosas
para llevársela a la clínica.
IRUPE:
Oh, si deseas, puedo acompañarte.
Todos
miran inquisitivamente a Irupé, quien sólo se limita a sonreírle a Edgar.
EDGAR:
Claro... Si no tienes nada que hacer.
IRUPE:
Oh, no. Hablo con estos tontos todo el tiempo. Puedo ir contigo.
EDGAR:
Genial. Vamos a juntar un poco de ropa de su habitación y vamos.
Edgar
se encamina a la habitación y todos miran a Irupé.
IRUPE:
Chicos, es por el bien de la investigación. No tiene nada que ver mis instintos
sexuales aquí.
Y
lo sigue. Justo en ese momento, Virginia recibe una llamada de Joseph.
VIRGINIA:
¿Joseph?
JOSEPH:
Virginia... Es Celina.
VIRGINIA:
¿Qué pasa con ella?
JOSEPH:
Fue atacada. Estaba hablando con Santiago cuando algo la atacó. Estamos yendo para
el bosque porque creemos que fue allí donde sucedidó.
VIRGINIA:
Hace unos minutos estaba aquí, así que es probable. Vamos para allá.
JOSEPH:
Pobre Santiago. Si pierde a la mujer con la que se va a casar, estará triste.
Incluso podría llegar a estar vulnerable... ¿Sabes qué? Quizá no sea tan bueno
que la encontremos.
VIRGINIA:
La vamos a encontrar, Joseph. Es una de las que más me hace caso. ¿Sabes lo
difícil que es hallar a alguien así? Nos vemos en un momento.
Corta
la llamada y mira a Damien y a Germán.
VIRGINIA:
Tenemos trabajo que hacer.
HERNÁN
En
la casa de Ignacio, una vez más, Hernán y el dueño de las Residencias Forte
están conversando.
HERNAN:
Sólo tenemos que esperar dos semanas y el problema desaparecerá.
IGNACIO:
Es bueno que lo veas de esa manera. Álvaro va a perder la cabeza cuando se
entere de que lo desconectaron. Va a asumir que nosotros lo matamos.
HERNAN:
Estoy más preocupado si despierta, Ignacio. Creo que en la golpiza que le
dimos, el chico me reconoció.
IGNACIO:
Lo sé. Noté que te miraba a ti, pese a que los tres teníamos pasamontañas.
HERNAN:
Por eso mismo. No estoy diciendo que me alegra que el muchacho muera, pero
sentiré realmente un alivio si mi vida no se arruina por una idea de Álvaro.
IGNACIO:
Todos nos sentiremos aliviado, incluso el propio Álvaro. O lo haremos
tranquilizarse.
Hernán
se queda en silencio, como intentando encontrar las palabras para preguntar
algo. Ignacio lo percibe y sonríe sutilmente.
IGNACIO:
Quieres preguntarme por mi padre.
HERNAN:
Me sorprendió mucho verlo aquí. Pensé que ustedes dos no se hablaban.
IGNACIO:
Y no lo hacemos. Después de que abrí mi propio negocio, él nunca me lo perdonó.
Pero tenemos una sola cosa en común que nos une.
HERNAN:
¿Qué es?
IGNACIO:
Mi hermano menor.
Hernán
se queda sorprendido ante la confesión.
HERNAN:
No sabía que tenías un hermano.
IGNACIO:
Y hubiera sido lindo que no te enteraras. El chico es un verdadero problema. Y
lo será para todo el pueblo a menos que lo encuentren.
HERNAN:
¿La bestia de la que todo el mundo habla y que atacó al comisario...?
IGNACIO:
Es probable que sea él, sí.
CELINA
Celina
abre los ojos, aterrorizada, y se encuentra que está en una especie de cabaña
sucia y abandonada. Pero está siendo custodiada por una bestia.
El
monstruo en cuestión que la atacó se llama Wilfredo. La bestia es un hombre
mugroso, de piel oscura, gordo y con una ligera deformidad. Cuando Celina abre
los ojos encuentra a la bestia llorando.
WILFREDO:
No quise, no quise, no quise...
CELINA:
¿Quién eres?
Wilfredo
se da cuenta que Celina despertó. Se acerca a ella con temor, más parecido a un
perro pulgoso que a un animal indomable.
WILFREDO:
Perdón... Perdón... Es este instinto... Me controle. No quise lastimarte.
Tampoco quise lastimarlos a los demás... Es que una vez que empiezo, no me
controlo... Sólo cuando recién me doy cuenta... Pero por eso no te lastimé,
porque me di cuenta.
CELINA:
No quiero interrumpir tu monólogo delirante, pero sigo sin saber quién eres. Y,
¿estoy secuestrada o algo así?
WILFREDO:
No, no, no. Te traje aquí para no dejarte en el bosque. Te desmayaste del susto
cuando aparecí... Por eso me controlé, porque no me atacaste... Los de ayer sí
me atacaron y yo los ataqué también... No sé si los dejé con vida, porque
simplemente huí.
Celina,
medio aburrida por el discurso, busca un cigarrillo de su cartera.
CELINA:
Esto será largo.
JOSEPH
Joseph
y Santiago van caminando por el bosque buscando rastros de Celina.
SANTIAGO:
Perder a mi novia antes de casarnos, suena a una tragedia dramática de las que
les gustan a Celina.
JOSEPH:
La vamos a encontrar, Santiago.
SANTIAGO:
Si esa bestia la atacó o le hizo lo mismo que a Pablo...
Joseph
pone la mano en el hombro de su amigo quien, abarrotado por la oleada de
emociones, se gira a abrazarlo. Joseph queda inmóvil, sorprendido.
JOSEPH:
La vamos a encontrar.
SANTIAGO:
Lo sé.
Se
aparta de Santiago y se dirige hacia un árbol.
JOSEPH:
Necesito mear.
SANTIAGO:
Pero la estamos buscando...
JOSEPH:
Me sacaste de mi casa sin que pudiera ni siquiera quitarme el uniforme,
Santiago. Tampoco pude ir al baño.
Joseph
saca su miembro y comienza a mear.
SANTIAGO:
Diablos.
Joseph
lo mira y se sorprende al descubrir que Santiago lo está mirando.
SANTIAGO:
Es enorme. No parecía que la tenías tan grande.
JOSEPH:
No tenía idea de que dudabas sobre eso. Lo hubieras planteado y te lo hubiera
mostrado sin problemas.
Tras
unos segundos eternos, Santiago quita la mirada y se enfoca en el bosque.
SANTIAGO:
Celina. Tengo que encontrar a Celina.
Joseph,
divertido, vuelve su miembro dentro del pantalón y continúan la búsqueda.
IRUPÉ
Irupé
va en el asiento de acompañante mientras Edgar conduce hacia la clínica donde
está internado Pablo y Guillermina.
IRUPE:
¿Qué crees que pudo haber sido lo que los atacó? ¿No estás preocupado que haya
animales salvajes en Estrella Dorada?
EDGAR:
No fue un animal salvaje.
IRUPE:
¿Ah, no? ¿Qué fue?
EDGAR:
Una persona desequilibrada. Y sin medicación.
IRUPE:
Pareces saber bastante del tema.
Edgar
la mira con curiosidad y luego decide sonreír.
EDGAR:
¿Le avisaste a Jaime que venías conmigo?
IRUPE:
Jaime no se dará cuenta que no estoy hasta la hora del almuerzo.
EDGAR:
Faltan tres horas para eso. Eso significaría que hasta te puedes perder por ese
tiempo.
IRUPE:
Claro que sí. Siempre y cuando haya algo interesante por lo que perderme.
Edgar
sonríe pero no dice nada más. Irupé, desafiante, continúa con la mirada al
frente.
CELINA
Celina
está intentando comprender a Wilfredo.
WILFREDO:
Tienes que ayudarme. Ellos me encontrarán... Me volverán a encerrar... Otra vez
encerrado... Papá nunca viene a verme... Él quiere que quede encerrado...
CELINA:
Pobre bestia horrible, se nota que has sufrido mucho. Me partes el corazón.
WILFREDO:
Eres muy linda... Tú eres una niña linda... No me dejan acercarme a las niñas
lindas... Es pecado, es pecado... Pero eres linda...
Celina
se ruboriza.
CELINA:
Bueno, gracias. Supongo que tú tienes belleza interior. Somos como La Bella y
la Bestia sin los muebles irritantes. Y claramente esta choza está lejos de ser
la mansión que tenían ellos.
WILFREDO:
Sí... Eres bella... Muy bella...
CELINA:
Nunca me canso de escuchar eso. ¿Por qué no me cuentas qué pasa contigo? Me
encantaría ayudarte.
WILFREDO:
¿Ayudarme?... Puedes ayudarme... Sí, sí... Por favor, que no me encuentren...
CELINA:
Pero no puedes andar por el bosque. Es obvio que te gusta lastimar personas.
WILFREDO:
No soy yo... Es lo que pusieron dentro de mí... Yo no quiero lastimar a
nadie... Yo no te lastimé.
CELINA:
Eso es cierto. ¿Sabes qué haremos? No diré que te encuentras aquí y primero
hablaré con Virginia. Ella sabrá qué hacer contigo. Sólo quédate encerrado aquí
hasta que encuentre la solución. Si tienes hambre, yo te traeré comida más
tarde.
Wilfredo
la mira con una sonrisa de tonto. Sin darse cuenta, se le cae un hilo de baba.
WILFREDO:
Eres linda...
CELINA:
Celina... Soy Celina.
MOMENTO MUSICAL
Celina
y Wilfredo están en la vieja cabaña juntos.
Santiago
y Joseph continúan buscándola en el bosque.
Irupé
y Edgar llegan a la clínica.
IRUPE:
Hay tanto que quiero contarte.
Hay tanto que quiero saber de ti.
EDGAR:
Ya podemos empezar, poco a poco.
Cuéntame qué te trae por aquí.
CELINA:
No te asustes de decirme la verdad.
Eso nunca puede estar así tan mal.
JOSEPH:
Yo también tengo secretos para darte
y que sepas que ya no me sirven más.
TODOS:
Hay tantos caminos por andar.
IRUPE:
Dime si tú quisieras andar conmigo.
EDGAR:
Cuéntame si quisieras andar conmigo.
IRUPE:
Estoy ansiosa por soltarlo todo.
Desde el principio hasta llegar al
día de hoy.
JOSEPH:
Una historia tengo en mí para
entregarte.
Una historia todavía sin final.
CELINA:
Podríamos decirnos cualquier cosa.
Incluso darnos para siempre un
siempre no.
WILFREDO:
Pero ahora, frente a frente, aquí
sentados
festejemos que la vida nos cruzó.
TODOS:
Y hay tantos caminos por andar.
JOSEPH:
Dime si tú quisieras andar conmigo.
WILFREDO:
Cuéntame si quisieras andar conmigo.
IRUPE:
Dime si tú quisieras andar conmigo.
EDGAR:
Cuéntame si quisieras andar conmigo.
GRUPO
Virginia,
Damien y Germán están por el bosque cuando la primera distingue a Celina entre
la maleza.
VIRGINIA:
¡Chicos! ¡Allá está!
Todos
salen corriendo hacia ella.
CELINA:
¡Amigos! ¡Salieron a buscarme! ¿Dónde está Irupé?
VIRGINIA:
Se fue con Edgar.
CELINA:
¿Esa maldita zorra prefirió ir con el simio retrasado en lugar de venir a
buscarme?
DAMIEN:
Tal vez iba a tener sexo con él.
CELINA:
¡Me lo hubiera dicho! Podríamos haberlo negociado.
VIRGINIA:
Celina, ¿qué diablos fue lo que pasó?
CELINA:
Ah, cierto. ¡Fui atacada! Me desmayé y la supuesta bestia me llevó hasta una
cabaña que hay escondida aquí cerca para que me recupere. No es un chico malo.
Sólo está muy asustado. No podemos entregarlo.
GERMAN:
¿Cómo no lo vamos a entregar? Puede ser peligroso.
CELINA:
Sí, técnicamente lo es. Pero me dijo que soy linda.
Los
tres lanzan una mirada lapidaria a Celina.
DAMIEN:
¿No quieres que lo entreguemos a la policía porque dijo que eres linda?
CELINA:
¿Alguien puede culparme? Aunque tendré que mentirle a la policía. Es decir, a
Santiago. Eso me parte el alma.
En
ese instante llegan Santiago y Joseph. Santiago apenas la ve, corre a
abrazarla.
SANTIAGO:
Celina, mi amor, ¿estás bien? ¿Qué sucedió?
CELINA:
Estoy bien, Santiago. Algo me atacó pero me desmayé y nunca supe qué era.
Cuando desperté, tampoco estaba.
DAMIEN:
Y ahora tiene el alma partida.
Joseph,
en ese momento ajeno al reencuentro romántico, corta su celular y se dirige
exclusivamente a Santiago.
JOSEPH:
Tengo que ir a la clínica. ¿Te encargas tú?
SANTIAGO:
Sí, ve tranquilo.
Joseph
se marcha del lugar, en dirección a la salida del bosque. Santiago sigue
abrazado a Celina.
SANTIAGO:
Voy a pedir unos días de licencia en el trabajo hasta que te recuperes.
CELINA:
Estoy recuperada.
SANTIAGO:
Entonces para planificar nuestra boda.
CELINA:
Súper.
IRUPE
Irupé
está en la habitación de la clínica de Guillermina, la mujer de Pablo.
IRUPE:
Y yo sé que a simple vista, Edgar parece un ser desagradable. Bueno, a vista
más compleja también, pero conmigo es distinto. Siento algo diferente cuando me
mira. Como que tenemos una química especial. Chispas. Eso es lo que siento.
¿Alguna vez sentiste chispas?
GUILLERMINA:
Agua...
IRUPE:
No, chispas.
GUILLERMINA:
Por favor, pásame agua...
IRUPE:
Oh, claro.
Irupé
se encamina hacia la botella con agua que hay sobre una repisa.
IRUPE:
Quiero decir, tú más que nadie tienes que entender cómo es esto, Guillermina.
Sales con Pablo y es la persona más horrible que ha habitado este planeta. Pero
en realidad todo es distinto porque yo tengo un Jaime. Creo que tengo uno. No
es que me registre mucho.
GUILLERMINA:
Irupé... Agua...
IRUPE:
Sí, agua, claro. Cielos, Guillermina, es indignante que quieras que todo el
tiempo el mundo gire en torno a ti.
Le
sirve un vaso con agua y está por llevárselo cuando ve a Joseph pasar por el
pasillo con rostro preocupado.
IRUPE:
Eh, es el ex novio de Virginia.
Sale
de la habitación dejando el vaso de agua en la repisa. Va al encuentro con
Joseph.
IRUPE:
¡Ex novio de Virginia! ¡Ex novio de Virginia!
JOSEPH:
Amiga que habla mucho.
IRUPE:
Te acuerdas de mí. Bien, ¿qué haces aquí?
JOSEPH:
Tu vecino.
IRUPE:
¿Cuál de todos? Tengo a medio barrio en la clínica en este momento.
JOSEPH:
Fernando. Ha despertado.
Irupé
se queda sin reacción mientras el policía ingresa en la habitación de Fernando.
JOSEPH
Joseph
entra en la habitación de Fernando. El médico se acerca hacia él cuando lo ve
entrar.
MEDICO:
Ha despertado hace un rato.
JOSEPH:
¿Puede hablar?
MEDICA:
Le cuesta un poco pero sí, puede hablar. Sólo trate de no ponerlo nervioso.
Joseph
asiente y se acerca a Fernando.
JOSEPH:
Fernando... Soy Joseph. Estoy a cargo de la investigación por el ataque que
recibiste. ¿Puedes hablar conmigo?
Fernando,
cauteloso, asiente.
JOSEPH:
¿Recuerdas lo que sucedió esa noche?
FERNANDO:
Sí. Lo recuerdo bien.
JOSEPH:
¿Puedes decirme qué sucedió?
FERNANDO:
Tres personas me atacaron en un baldío cerca de mi barrio. No me robaron nada.
Querían golpearme.
JOSEPH:
¿Viste a quién lo hizo?
FERNANDO:
Reconocí a uno de ellos.
Joseph
lo mira expectante, esperando que continúe.
FERNANDO:
Vive en mi barrio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario