miércoles, 2 de enero de 2019

Chapter 55


FABIAN

La reunión del grupo del campamento se tuvo a primera hora de la mañana. Antes que cualquier otro grupo de coordinadores se levantase.
Fabián se despertó tras casi no haber dormido después de la noche de rabia que tuvo ante el rechazo de Celina.
No era el único que había dormido mal. Bruno, Joshua, Ángel, Valeria, Melissa, Luna y Julio mostraban su mejor rostro de cansancio. El chico con el que estaba Celina la noche anterior, Lucas, también pertenecía a la ronda.
Los chicos hablaban sobre el evento de la noche anterior y se sorprendió al notar que en ningún momento mencionaron a Germán en su tour.

FABIAN: Esto ya pasó y Germán no perteneció al evento original. Se olvidan rápido. Esto no es real.

Murmuró sin darse cuenta.
Joshua, frente a él, fue el único que lo escuchó.

JOSHUA: ¿Sucede algo?
FABIAN: No. De momento no. Sigan.

Los chicos continúan hablando como si no hubiera existido la interrupción.

VALERIA: Lo importante es que encontraron la granja. Ahora tenemos que entrar y descubrir si realmente tiene a Max ahí dentro.
MELISSA: ¡¿Entrar?! ¿Escuchaste la parte de las mujeres murciélago? Creo que son para asustarnos y logran su cometido.
LUCAS: Se encontraron con una harpía. Un ser mitológico, que es mitad mujer y mitad cuervo.
BRUNO: ¡Como mi suegra!

Solamente él se rió.
Bruno busca aprobación en Joshua.

JOSHUA: Mi madre murió hace trece años.
BRUNO: Oh, Josh, lo siento.
JOSHUA: No pasa nada.
BRUNO: De verdad, no lo sabía.
LUNA: Si esto provoca una separación entre ustedes y no quieren ir al baile juntos, infórmenme. Yo les conseguiré una nueva pareja.

Todos la ignoraron.

LUCAS: Tenemos armas para pelear contra las Arpías. Julio y yo estuvimos arreglando algunos elementos de recreación para convertirlos en arma.
ANGEL: ¿Eso es lo que hacían tanto tiempo encerrados en el depósito? Hubiera apostado que se drogaban.
MELISSA: Si a nadie le molesta, me gustaría traer nuevamente la coherencia a la charla. Creo que es absurdo que nos enfrentemos a unas mujeres murciélago.
LUCAS: Según lo que se cuenta, una Arpía te reconoce como presa por medio del aroma. Si lograron escapar, es probable que venga por ellos. Son territoriales, pero en cuestiones de caza, no se quedan quietas.
ANGEL: Pero la que nos olió está muerta. Helen dijo que no corremos riesgo porque ninguna otra nos descubrió.
FABIAN: ¿Helen?

Todos miran a Fabián, como si no pudieran entender por qué él se sorprendía.

FABIAN: Anoche no mencionaron a ninguna Helen.
ANGEL: Claro que lo hicimos. Estábamos siendo atacados por la Arpía cuando Helen, la dueña de la estancia que vive al otro lado de la ruta, le disparó con un arma y la mató.

Luna, al lado de Ángel, comienza a jugar por el cabello del muchacho.

LUNA: Y esta Helen... ¿te resultó atractiva?

Todos volvieron a ignorarla.

VALERIA: A riesgo de aumentar la paranoia de Luna, ¿quién es esta chica?
BRUNO: Dijo ser una cazadora de monstruos. Parece que sabe bastante sobre lo que nos estamos enfrentando.
FABIAN: En realidad, anoche no mencionaron a ninguna Helen.

Pero todos volvieron a ignorarlo. Era una escena en donde Fabián los comentarios de Fabián no intervenían.

LUCAS: Quiero conocerla. Cualquier persona que pueda aportar datos a mi Compendio, me resulta interesante de conocer.
LUNA: También quiero conocerla. Pero por motivos que en realidad no tienen relación a lo que estamos investigando. Sólo quiero saber si es más bonita que yo.
VALERIA: Entonces iremos a hablar con ella.

Fue como si se levantara la sesión. El final de la escena.

MELISSA: ¿¡Por qué nadie en este grupo usa la razón!?

CELINA

Cuando Celina abre los ojos, se encuentra con Virginia mirando por la ventana de la habitación.

CELINA: ¡Virginia! ¡No escuché que llegaste anoche! Estaba sumamente asustada porque temí que te pasara algo. ¿Sabías que perdimos a Germán? Bueno, no importa mucho en este momento. No vas a creer lo que pasó. ¡Descubrí que amo a Alejandro! ¿Cómo descubrí eso? Porque Fabián me dijo que sentía algo por mí. ¿Puedes creerlo? Es decir, le tuve que decir la verdad, porque ante todo, tengo que tener un principio de honestidad. Aunque después me puse a pensar, ¿y qué pasa si Alejandro todavía no sabe que me ama? Porque es también una posibilidad de que él no lo entienda y yo tenga que esperar meses hasta que lo descubra. No sé si quiero esperar tanto. ¿Y qué tal si lo que siente Fabián también es igual de sincero que lo que sentirá Alejandro? Esto de las paradojas temporales me está volviendo loca. Ya casi no sé qué versión de mí soy ahora. ¿Por qué estás tan callada, Virginia? ¿Qué ha sucedido?

Virginia mira a su amiga por primera vez desde que comenzó su discurso.
Tiene los ojos empañados en lágrimas.

VIRGINIA: Anoche me encontré con mi hermana...
CELINA: ¿Con Margaret? Oh, por Dios. ¿Qué ha sucedido? ¿Se armó un drama familiar? ¿Le dijiste lo de Fernando? ¡Me muero! ¡Dos hermanas peleando por un hombre! Honestamente, considero que hay otros hombres más interesantes por los que pelear, pero si ustedes decidieron que Fernando sea el elegido, ¿quién soy yo para juzgarlas? Después de todo, no es que Alejandro sea el hombre más sensual del mundo. ¡Oh, por Dios, Virginia! ¿Te das cuenta lo que significa? Yo soy Fernando en la historia de Alejandro y Fabián. ¡Ellos dos viven juntos, casi como hermanos! Y yo vengo a ser la discordia entre los dos.
VIRGINIA: ¿No te cansas de hablar?
CELINA: No. Honestamente no. Estoy muy entusiasmada.

Virginia se gira para hablar.
Es obvio que algo le ha sucedido en el encuentro con Margaret.

VIRGINIA: Es un poco difícil de explicar esto, porque yo no puedo entenderlo todavía. Pero anoche, cuando me topé con Margaret...

Llaman a la puerta.
Virginia, más aliviada que incómoda por la interrupción, va a abrir.

VIRGINIA: Fabián.

Fabián entra en la habitación de las muchachas.
Pese a que Celina le sonríe, Fabián no le devuelve el saludo. Eso hace que ella se entusiasme más.

FABIAN: Tenemos problemas.
VIRGINIA: Siempre tenemos problemas.
FABIAN: Los chicos están hablando del día de ayer, pero no recuerdan que fueron con Germán y que lo abandonaron en el bosque. Y cambiaron la historia. Ahora hay una misteriosa Helen que apareció y los salvó a Ángel y a Bruno del ataque de las Arpías.
CELINA: ¿Una muchacha apareció y salvó a Ángel? Esto debe estar enloqueciendo a Luna.

Virginia y Fabián la miraron con incomprensión.

CELINA: No están tan comprometidos como yo en los dramas de este campamento.

VIRGINIA

Su hermana la olvidó.
¿Cómo es posible?
Entendía que hubiera hecho un conjuro para escapar de Fernando, pero, ¿por qué usaría la magia para eliminarla a ella también?
¿Fue para protegerla o acaso fue para escapar?
¿Por qué Margaret querría escapar de ella?
No obstante, después de escuchar lo que dijo Fabián, había una pequeña luz de esperanza.

VIRGINIA: Entonces, ellos están repitiendo la historia tal como tenía que transcurrir el día de hoy. No recuerdan de lo que sucedió el día de ayer.
FABIAN: Algo recuerdan pero no todo. Por ejemplo, cuando yo aparecí, me integraron al grupo sin que les resulte extraño, pero no mencionaron a Germán ni al hecho que anoche volvieron sin él.
VIRGINIA: Eso es interesante.
FABIAN: Y peligroso, porque no sabemos dónde está Germán.
VIRGINIA: Pero hay una misteriosa Helen que apareció en la historia.

Fabián asiente.

FABIAN: Irán a hablar con ella. La muchacha se presentó como una cazadora de monstruos, lo cual ha enloquecido a la mayoría que está fanatizado con esta cuestión.
VIRGINIA: ¿Margaret irá con ellos?
FABIAN: Esta vez sí.
VIRGINIA: Entonces ve también. Busca a Germán e intenta sacarle información a Margaret.
FABIAN: No confía mucho en mí. Desde ayer que la confundí contigo, está un poco reacia a hablar conmigo.
VIRGINIA: Hazla hablar, Fabián. Encuentra la manera de que te cuente algo sobre ella.
FABIAN: Veré qué puedo hacer. ¿Ustedes piensan quedarse encerradas todo el día otra vez?
VIRGINIA: Ya veremos.

Fabián asiente y se marcha.
Virginia sonríe.
Quizá hay un poco de esperanza después de todo.

JOSEPH

Joseph sale de la habitación donde pasó la noche.
Bruno, el campesino que lo rescató el día anterior, ya está despierto.
Prepara un desayuno a base de té y tostadas.

BRUNO: Oh, ya despertaste. Disculpa que no tenga mucho pero es que no esperaba visitas.
JOSEPH: Yo no esperaba dormir tanto.

Mira hacia el exterior. El sol es fuerte y entra por los grandes ventanales de aquella casa de campo.

BRUNO: Tengo un cepillo de dientes en su empaque original en el baño. Puedes usarlo.
JOSEPH: Gracias.

Joseph camina hacia el baño cuando presta atención a las fotografías en la pared.
Hay una imagen que llama su atención.
Es del mismo Bruno en compañía de otro muchacho.
Sonríen en la fotografía.
Bruno parece mucho más joven de lo que es ahora. Tenía un cabello espeso, a diferencia de la versión actual que utiliza el corte casi al ras.
Percibe que el anfitrión nota que se quedó prendido en la fotografía.

BRUNO: Fue mi amor de verano.
JOSEPH: Ese lugar...
BRUNO: Éramos instructores de un Campamento.

Joseph lo mira con sorpresa.
Necesita lavarse la cara antes de tener una conversación.

GERMAN

Al abrir los ojos, lo primero que ve es a una mujer rubia sentada en un sillón cerca de su cama.
Piensa, en primer lugar, que está en una clínica. Pero al instante logra descubrir que en realidad está en una habitación normal.
Le duele el cuerpo. El golpe que recibió fue duro.
Por la ventana, logra distinguir que es de día y demora unos instantes en recordar el ataque de la mujer de alas negras.
La mujer rubia abre los ojos en cuanto él se mueve.

HELEN: Hola...
GERMAN: Hola...
HELEN: Me quise quedar aquí esperando que despiertes para que no te asustes. Pero veo que no estás asustado.
GERMAN: Estoy confundido más que asustado.
HELEN: Mi nombre es Helen.
GERMAN: Soy Germán. ¿Tú fuiste la que ayer destruyó a la gárgola?
HELEN: No era una gárgola, pero sí, fui yo. Le disparé cuando te estaba llevando.
GERMAN: ¿Y dónde estamos ahora?
HELEN: En mi estancia. Del otro lado de la ruta, está el bosque que no pudieron atravesar ayer tú y tus amigos. Hace días que vengo notando a los extraños seres que viven allí, pero jamás me animé a acercarme. No pensé que atacaban hasta que los vi.
GERMAN: Pero sospechabas que eran peligrosos. Por eso tenías el arma.

La mujer asiente, lentamente.

HELEN: No parecían criaturas simpáticas e inocentes. Pero me dieron la sensación de que protegen el lugar.
GERMAN: ¿De qué?
HELEN: De lo que fuera que está detrás del bosque. ¿Qué hacían allí?
GERMAN: Seguíamos al líder del campamento. Creemos que tiene escondido a un joven que despareció.
HELEN: Parece que el joven es importante si es que lo protege con arpías. ¿Quieres desayunar algo?
GERMAN: Debería ir al campamento. Deben estar preocupado por mí.
HELEN: Oh, ellos vendrán hoy. No te preocupes. Ya he vivido esta historia un par de veces.

Germán no entiende lo que Helen acaba de decirle.
Ella simplemente le dedica una sonrisa y se incorpora del sillón donde hizo guardia.

FABIAN

Fabián va en el auto en compañía de Bruno, Lucas, Julio y Valeria.
Se dirigen hacia la estancia donde fueron atacados por una arpía.
Lucas va leyendo su libro negro, agradecido por la luz de la mañana que pega en la ventanilla. Valeria va en medio de ambos, en los asientos de atrás del auto. Tiene un humor de perro.

FABIAN: (a Valeria) Estás enojada.
VALERIA: Por supuesto que lo estoy. Teníamos que haber salido hace una hora atrás.
JULIO: Te dije que no voy a ningún lado sin entrenar primero.
VALERIA: Eso hasta lo puedo entender.
BRUNO: (a Valeria) ¿Vas a entender a Julio que quiere entrenar y no a mí que quiero desayunar primero?
VALERIA: Hay prioridades y prioridades.
BRUNO: Bueno, las tuyas están mal.
FABIAN: Uuuuuuuhhhhhhh.

Valeria lo lapida con la mirada.

FABIAN: Perdón. Me haces recordar a una chica que nos hubiera golpeado si le contestaban así.

Antes de que Valeria pudiera usar la violencia, el auto de Bruno aminora la marcha.

BRUNO: La chica dijo vivir en la granja frente a la que entró Edgar. Así que supongo que debe ser esta.

Bruno señala la granja a la derecha.
Se veía una amplia casa de color blanco que se encontraba al final de un camino. A diferencia de lo que se apreciaba al otro lado de la ruta, aquí no había árboles y el camino parecía despejado de seres sobrenaturales.
Dobla lentamente e ingresa con el automóvil.

JOSEPH

Joseph está sentado en el asiento frente a Bruno, intentando no demostrar demasiado interés en su historia.
No sabe hasta qué punto puede confiar en él como para hacerle saber lo importante que es el campamento en cuestión.

BRUNO: Te he dicho que estoy familiarizado con las cosas sobrenaturales.
JOSEPH: Sí, lo has dicho. ¿Qué pasó en ese campamento?

Bruno hace una mueca.
Está evocando un recuerdo doloroso.

BRUNO: Tenía que ser un trabajo como cualquier otro. Yo antes solía atender un kiosco, por lo que cuando me llegó la oferta de prestar servicios en aquel campamento, fue un soplo de aire fresco. Conocí a mucha gente brillante allí. Y también a mucha gente malvada.

Bruno se conmociona. Joseph ignora si es la primera vez que está contando aquello.

JOSEPH: ¿Qué sucedió en ese campamento?
BRUNO: Un día nos atacaron. Eran mujeres gigantes, con alas negras y garras. Volaban. Despedazaban a todo a su alrededor. Mataron a mucha gente...

Bruno se conmociona.
Joseph tiene el instinto de abrazarlo pero se contiene.
Para evitar derramar lágrimas, Bruno se levanta y va hacia la repisa.
Encuentra una fotografía enmarcada y se la extiende a Joseph.

BRUNO: Era mi equipo. Había un chico más, de otro grupo, que nos ayudaba.

Joseph mira la fotografía.
La reconoce.
Siente como todo su cuerpo se comienza a estremecer.

JOSEPH: Esta chica...
BRUNO: Esa perra.

Joseph lo mira, confundido.

BRUNO: Ella es Valeria.

¿La hermana de Virginia no se llamaba Margaret?
¿Quién es esa Valeria que sonríe en la fotografía?

JOSEPH: Valeria.
BRUNO: Es la hija de puta que mató a todo el campamento.


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