FABIAN
La
reunión del grupo del campamento se tuvo a primera hora de la mañana. Antes que
cualquier otro grupo de coordinadores se levantase.
Fabián
se despertó tras casi no haber dormido después de la noche de rabia que tuvo
ante el rechazo de Celina.
No
era el único que había dormido mal. Bruno, Joshua, Ángel, Valeria, Melissa,
Luna y Julio mostraban su mejor rostro de cansancio. El chico con el que estaba
Celina la noche anterior, Lucas, también pertenecía a la ronda.
Los
chicos hablaban sobre el evento de la noche anterior y se sorprendió al notar
que en ningún momento mencionaron a Germán en su tour.
FABIAN:
Esto ya pasó y Germán no perteneció al evento original. Se olvidan rápido. Esto
no es real.
Murmuró
sin darse cuenta.
Joshua,
frente a él, fue el único que lo escuchó.
JOSHUA:
¿Sucede algo?
FABIAN:
No. De momento no. Sigan.
Los
chicos continúan hablando como si no hubiera existido la interrupción.
VALERIA:
Lo importante es que encontraron la granja. Ahora tenemos que entrar y
descubrir si realmente tiene a Max ahí dentro.
MELISSA:
¡¿Entrar?! ¿Escuchaste la parte de las mujeres murciélago? Creo que son para
asustarnos y logran su cometido.
LUCAS:
Se encontraron con una harpía. Un ser mitológico, que es mitad mujer y mitad
cuervo.
BRUNO:
¡Como mi suegra!
Solamente
él se rió.
Bruno
busca aprobación en Joshua.
JOSHUA:
Mi madre murió hace trece años.
BRUNO:
Oh, Josh, lo siento.
JOSHUA:
No pasa nada.
BRUNO:
De verdad, no lo sabía.
LUNA:
Si esto provoca una separación entre ustedes y no quieren ir al baile juntos,
infórmenme. Yo les conseguiré una nueva pareja.
Todos
la ignoraron.
LUCAS:
Tenemos armas para pelear contra las Arpías. Julio y yo estuvimos arreglando
algunos elementos de recreación para convertirlos en arma.
ANGEL:
¿Eso es lo que hacían tanto tiempo encerrados en el depósito? Hubiera apostado
que se drogaban.
MELISSA:
Si a nadie le molesta, me gustaría traer nuevamente la coherencia a la charla.
Creo que es absurdo que nos enfrentemos a unas mujeres murciélago.
LUCAS:
Según lo que se cuenta, una Arpía te reconoce como presa por medio del aroma.
Si lograron escapar, es probable que venga por ellos. Son territoriales, pero
en cuestiones de caza, no se quedan quietas.
ANGEL:
Pero la que nos olió está muerta. Helen dijo que no corremos riesgo porque
ninguna otra nos descubrió.
FABIAN:
¿Helen?
Todos
miran a Fabián, como si no pudieran entender por qué él se sorprendía.
FABIAN:
Anoche no mencionaron a ninguna Helen.
ANGEL:
Claro que lo hicimos. Estábamos siendo atacados por la Arpía cuando Helen, la
dueña de la estancia que vive al otro lado de la ruta, le disparó con un arma y
la mató.
Luna,
al lado de Ángel, comienza a jugar por el cabello del muchacho.
LUNA:
Y esta Helen... ¿te resultó atractiva?
Todos
volvieron a ignorarla.
VALERIA:
A riesgo de aumentar la paranoia de Luna, ¿quién es esta chica?
BRUNO:
Dijo ser una cazadora de monstruos. Parece que sabe bastante sobre lo que nos
estamos enfrentando.
FABIAN:
En realidad, anoche no mencionaron a ninguna Helen.
Pero
todos volvieron a ignorarlo. Era una escena en donde Fabián los comentarios de
Fabián no intervenían.
LUCAS:
Quiero conocerla. Cualquier persona que pueda aportar datos a mi Compendio, me
resulta interesante de conocer.
LUNA:
También quiero conocerla. Pero por motivos que en realidad no tienen relación a
lo que estamos investigando. Sólo quiero saber si es más bonita que yo.
VALERIA:
Entonces iremos a hablar con ella.
Fue
como si se levantara la sesión. El final de la escena.
MELISSA:
¿¡Por qué nadie en este grupo usa la razón!?
CELINA
Cuando
Celina abre los ojos, se encuentra con Virginia mirando por la ventana de la
habitación.
CELINA:
¡Virginia! ¡No escuché que llegaste anoche! Estaba sumamente asustada porque
temí que te pasara algo. ¿Sabías que perdimos a Germán? Bueno, no importa mucho
en este momento. No vas a creer lo que pasó. ¡Descubrí que amo a Alejandro!
¿Cómo descubrí eso? Porque Fabián me dijo que sentía algo por mí. ¿Puedes
creerlo? Es decir, le tuve que decir la verdad, porque ante todo, tengo que
tener un principio de honestidad. Aunque después me puse a pensar, ¿y qué pasa
si Alejandro todavía no sabe que me ama? Porque es también una posibilidad de
que él no lo entienda y yo tenga que esperar meses hasta que lo descubra. No sé
si quiero esperar tanto. ¿Y qué tal si lo que siente Fabián también es igual de
sincero que lo que sentirá Alejandro? Esto de las paradojas temporales me está
volviendo loca. Ya casi no sé qué versión de mí soy ahora. ¿Por qué estás tan
callada, Virginia? ¿Qué ha sucedido?
Virginia
mira a su amiga por primera vez desde que comenzó su discurso.
Tiene
los ojos empañados en lágrimas.
VIRGINIA:
Anoche me encontré con mi hermana...
CELINA:
¿Con Margaret? Oh, por Dios. ¿Qué ha sucedido? ¿Se armó un drama familiar? ¿Le
dijiste lo de Fernando? ¡Me muero! ¡Dos hermanas peleando por un hombre!
Honestamente, considero que hay otros hombres más interesantes por los que
pelear, pero si ustedes decidieron que Fernando sea el elegido, ¿quién soy yo para
juzgarlas? Después de todo, no es que Alejandro sea el hombre más sensual del
mundo. ¡Oh, por Dios, Virginia! ¿Te das cuenta lo que significa? Yo soy
Fernando en la historia de Alejandro y Fabián. ¡Ellos dos viven juntos, casi
como hermanos! Y yo vengo a ser la discordia entre los dos.
VIRGINIA:
¿No te cansas de hablar?
CELINA:
No. Honestamente no. Estoy muy entusiasmada.
Virginia
se gira para hablar.
Es
obvio que algo le ha sucedido en el encuentro con Margaret.
VIRGINIA:
Es un poco difícil de explicar esto, porque yo no puedo entenderlo todavía.
Pero anoche, cuando me topé con Margaret...
Llaman
a la puerta.
Virginia,
más aliviada que incómoda por la interrupción, va a abrir.
VIRGINIA:
Fabián.
Fabián
entra en la habitación de las muchachas.
Pese
a que Celina le sonríe, Fabián no le devuelve el saludo. Eso hace que ella se
entusiasme más.
FABIAN:
Tenemos problemas.
VIRGINIA:
Siempre tenemos problemas.
FABIAN:
Los chicos están hablando del día de ayer, pero no recuerdan que fueron con
Germán y que lo abandonaron en el bosque. Y cambiaron la historia. Ahora hay
una misteriosa Helen que apareció y los salvó a Ángel y a Bruno del ataque de
las Arpías.
CELINA:
¿Una muchacha apareció y salvó a Ángel? Esto debe estar enloqueciendo a Luna.
Virginia
y Fabián la miraron con incomprensión.
CELINA:
No están tan comprometidos como yo en los dramas de este campamento.
VIRGINIA
Su
hermana la olvidó.
¿Cómo
es posible?
Entendía
que hubiera hecho un conjuro para escapar de Fernando, pero, ¿por qué usaría la
magia para eliminarla a ella también?
¿Fue
para protegerla o acaso fue para escapar?
¿Por
qué Margaret querría escapar de ella?
No
obstante, después de escuchar lo que dijo Fabián, había una pequeña luz de
esperanza.
VIRGINIA:
Entonces, ellos están repitiendo la historia tal como tenía que transcurrir el
día de hoy. No recuerdan de lo que sucedió el día de ayer.
FABIAN:
Algo recuerdan pero no todo. Por ejemplo, cuando yo aparecí, me integraron al
grupo sin que les resulte extraño, pero no mencionaron a Germán ni al hecho que
anoche volvieron sin él.
VIRGINIA:
Eso es interesante.
FABIAN:
Y peligroso, porque no sabemos dónde está Germán.
VIRGINIA:
Pero hay una misteriosa Helen que apareció en la historia.
Fabián
asiente.
FABIAN:
Irán a hablar con ella. La muchacha se presentó como una cazadora de monstruos,
lo cual ha enloquecido a la mayoría que está fanatizado con esta cuestión.
VIRGINIA:
¿Margaret irá con ellos?
FABIAN:
Esta vez sí.
VIRGINIA:
Entonces ve también. Busca a Germán e intenta sacarle información a Margaret.
FABIAN:
No confía mucho en mí. Desde ayer que la confundí contigo, está un poco reacia
a hablar conmigo.
VIRGINIA:
Hazla hablar, Fabián. Encuentra la manera de que te cuente algo sobre ella.
FABIAN:
Veré qué puedo hacer. ¿Ustedes piensan quedarse encerradas todo el día otra
vez?
VIRGINIA:
Ya veremos.
Fabián
asiente y se marcha.
Virginia
sonríe.
Quizá
hay un poco de esperanza después de todo.
JOSEPH
Joseph
sale de la habitación donde pasó la noche.
Bruno,
el campesino que lo rescató el día anterior, ya está despierto.
Prepara
un desayuno a base de té y tostadas.
BRUNO:
Oh, ya despertaste. Disculpa que no tenga mucho pero es que no esperaba
visitas.
JOSEPH:
Yo no esperaba dormir tanto.
Mira
hacia el exterior. El sol es fuerte y entra por los grandes ventanales de
aquella casa de campo.
BRUNO:
Tengo un cepillo de dientes en su empaque original en el baño. Puedes usarlo.
JOSEPH:
Gracias.
Joseph
camina hacia el baño cuando presta atención a las fotografías en la pared.
Hay
una imagen que llama su atención.
Es
del mismo Bruno en compañía de otro muchacho.
Sonríen
en la fotografía.
Bruno
parece mucho más joven de lo que es ahora. Tenía un cabello espeso, a
diferencia de la versión actual que utiliza el corte casi al ras.
Percibe
que el anfitrión nota que se quedó prendido en la fotografía.
BRUNO:
Fue mi amor de verano.
JOSEPH:
Ese lugar...
BRUNO:
Éramos instructores de un Campamento.
Joseph
lo mira con sorpresa.
Necesita
lavarse la cara antes de tener una conversación.
GERMAN
Al
abrir los ojos, lo primero que ve es a una mujer rubia sentada en un sillón
cerca de su cama.
Piensa,
en primer lugar, que está en una clínica. Pero al instante logra descubrir que
en realidad está en una habitación normal.
Le
duele el cuerpo. El golpe que recibió fue duro.
Por
la ventana, logra distinguir que es de día y demora unos instantes en recordar
el ataque de la mujer de alas negras.
La
mujer rubia abre los ojos en cuanto él se mueve.
HELEN:
Hola...
GERMAN:
Hola...
HELEN:
Me quise quedar aquí esperando que despiertes para que no te asustes. Pero veo
que no estás asustado.
GERMAN:
Estoy confundido más que asustado.
HELEN:
Mi nombre es Helen.
GERMAN:
Soy Germán. ¿Tú fuiste la que ayer destruyó a la gárgola?
HELEN:
No era una gárgola, pero sí, fui yo. Le disparé cuando te estaba llevando.
GERMAN:
¿Y dónde estamos ahora?
HELEN:
En mi estancia. Del otro lado de la ruta, está el bosque que no pudieron
atravesar ayer tú y tus amigos. Hace días que vengo notando a los extraños
seres que viven allí, pero jamás me animé a acercarme. No pensé que atacaban
hasta que los vi.
GERMAN:
Pero sospechabas que eran peligrosos. Por eso tenías el arma.
La
mujer asiente, lentamente.
HELEN:
No parecían criaturas simpáticas e inocentes. Pero me dieron la sensación de
que protegen el lugar.
GERMAN:
¿De qué?
HELEN:
De lo que fuera que está detrás del bosque. ¿Qué hacían allí?
GERMAN:
Seguíamos al líder del campamento. Creemos que tiene escondido a un joven que
despareció.
HELEN:
Parece que el joven es importante si es que lo protege con arpías. ¿Quieres
desayunar algo?
GERMAN:
Debería ir al campamento. Deben estar preocupado por mí.
HELEN:
Oh, ellos vendrán hoy. No te preocupes. Ya he vivido esta historia un par de
veces.
Germán
no entiende lo que Helen acaba de decirle.
Ella
simplemente le dedica una sonrisa y se incorpora del sillón donde hizo guardia.
FABIAN
Fabián
va en el auto en compañía de Bruno, Lucas, Julio y Valeria.
Se
dirigen hacia la estancia donde fueron atacados por una arpía.
Lucas
va leyendo su libro negro, agradecido por la luz de la mañana que pega en la
ventanilla. Valeria va en medio de ambos, en los asientos de atrás del auto.
Tiene un humor de perro.
FABIAN:
(a Valeria) Estás enojada.
VALERIA:
Por supuesto que lo estoy. Teníamos que haber salido hace una hora atrás.
JULIO:
Te dije que no voy a ningún lado sin entrenar primero.
VALERIA:
Eso hasta lo puedo entender.
BRUNO:
(a Valeria) ¿Vas a entender a Julio que quiere entrenar y no a mí que quiero
desayunar primero?
VALERIA:
Hay prioridades y prioridades.
BRUNO:
Bueno, las tuyas están mal.
FABIAN:
Uuuuuuuhhhhhhh.
Valeria
lo lapida con la mirada.
FABIAN:
Perdón. Me haces recordar a una chica que nos hubiera golpeado si le
contestaban así.
Antes
de que Valeria pudiera usar la violencia, el auto de Bruno aminora la marcha.
BRUNO:
La chica dijo vivir en la granja frente a la que entró Edgar. Así que supongo
que debe ser esta.
Bruno
señala la granja a la derecha.
Se
veía una amplia casa de color blanco que se encontraba al final de un camino. A
diferencia de lo que se apreciaba al otro lado de la ruta, aquí no había árboles
y el camino parecía despejado de seres sobrenaturales.
Dobla
lentamente e ingresa con el automóvil.
JOSEPH
Joseph
está sentado en el asiento frente a Bruno, intentando no demostrar demasiado
interés en su historia.
No
sabe hasta qué punto puede confiar en él como para hacerle saber lo importante
que es el campamento en cuestión.
BRUNO:
Te he dicho que estoy familiarizado con las cosas sobrenaturales.
JOSEPH:
Sí, lo has dicho. ¿Qué pasó en ese campamento?
Bruno
hace una mueca.
Está
evocando un recuerdo doloroso.
BRUNO:
Tenía que ser un trabajo como cualquier otro. Yo antes solía atender un kiosco,
por lo que cuando me llegó la oferta de prestar servicios en aquel campamento,
fue un soplo de aire fresco. Conocí a mucha gente brillante allí. Y también a
mucha gente malvada.
Bruno
se conmociona. Joseph ignora si es la primera vez que está contando aquello.
JOSEPH:
¿Qué sucedió en ese campamento?
BRUNO:
Un día nos atacaron. Eran mujeres gigantes, con alas negras y garras. Volaban.
Despedazaban a todo a su alrededor. Mataron a mucha gente...
Bruno
se conmociona.
Joseph
tiene el instinto de abrazarlo pero se contiene.
Para
evitar derramar lágrimas, Bruno se levanta y va hacia la repisa.
Encuentra
una fotografía enmarcada y se la extiende a Joseph.
BRUNO:
Era mi equipo. Había un chico más, de otro grupo, que nos ayudaba.
Joseph
mira la fotografía.
La
reconoce.
Siente
como todo su cuerpo se comienza a estremecer.
JOSEPH:
Esta chica...
BRUNO:
Esa perra.
Joseph
lo mira, confundido.
BRUNO:
Ella es Valeria.
¿La
hermana de Virginia no se llamaba Margaret?
¿Quién
es esa Valeria que sonríe en la fotografía?
JOSEPH:
Valeria.
BRUNO:
Es la hija de puta que mató a todo el campamento.
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