GRUPO
Irupé
tiene 5 años. La tarde que sintió terror por primera vez, fue ante una
situación cotidiana. Había salido con sus padres y sus hermanos menores de
compra. Benjamín, el bebé recién nacido, ocupaba toda la atención. Irupé se
compró ropa nueva para el ciclo escolar que comenzaría en breve. Jacinta, la
hermana del medio, tenía el rostro malhumorado porque ya comenzó a adivinar que
heredaría todo lo que Irupé se cansaría de probar. Jacinta odiaba a su familia
porque sentía que nadie la quería. Pero a Irupé no podría importarle menos los
sentimientos de ella. Sin embargo, a la hora de volver a casa, sucede lo
impensado. Los padres de Irupé, sumamente concentrados en Benjamín, olvidan
cuántos hijos tienen en total y se suben al automóvil. Irupé todavía está en el
shopping. Siente el terror de ver a sus padres encender el auto y arrancar.
Jacinta la ve por la ventanilla y le sonríe maliciosamente desde la parte de
atrás. Irupé tira sus compras y corre detrás del auto gritando que no se vayan.
No la escuchan. Desearía poder gritar más fuerte.
La
noche que su hermano mayor lo encerró en el armario, Fabricio sintió que iba a
enloquecer por la claustrofobia. Quería abrir la puerta con todas sus fuerzas,
pero todavía era demasiado pequeño y no tenía fuerzas. Su sádico hermano lo
sabía. No era la primera vez que pasaba. Pero sí fue la primera vez que se
cansó. Gritó, chilló y golpeó con todo su cuerpo una puerta que nunca cedía. A
partir de allí, no pudo a volver a permanecer en espacios cerrados durante
mucho tiempo. Y siempre se prometió entrenar para adquirir más capacidad para
triunfar ante esas situaciones.
El
establo donde Celina guardaba los caballos comenzó a incendiarse. El fuego
venía desde el monte hacía días y no había forma de apagarlo. Eventualmente
llegaría a la granja de su familia. Alcanzaron a sacar los caballos al tiempo y
el resto de los animales el día anterior. Pero el fuego vendría y se devoraría
su casa. Y llegó. Celina vio arder su infancia incontrolable, entre los
lamentos de todos los miembros de su familia. No haría mucho limitándose a ver
aquello cuando no podía hacer nada. Además, pondría en riesgo su vida. Todos lo
entendían, menos ella. Por eso, evitó hasta el último minuto el subirse sobre
la carreta que la alejaría de su casa natal. Cuando finalmente lo lograron,
miró una vez el fuego y deseó poder controlarlo.
Damien
se está ahogando. Apartarse de la orilla del mar fue una de las decisiones más
absurdas que podía haber tomado. Estaba queriendo perseguir una pelota de playa
que se había ido lejos de la mano de sus primos. Creyó que llegaría a
alcanzarla porque todavía sentía arena en sus pies. De repente, no la sintió
más. El agua comenzó a entrar por su boca. Jugando al superhéroe, imaginó que
podía apartarla con su pensamiento. Pero no lo logró. Y tampoco la podía
apartar de sus pulmones. Tuvieron que rescatarlo. Y luego lo reprendieron por
haber ido hasta allá. La pelota nunca se recuperó.
A
Virginia le estresaba no saber qué habían organizado sus padres para su
cumpleaños. La tradición familiar indicaba que ella recibiría una hermosa
sorpresa y que todos sus compañeros estarían invitados a la fiesta. Pero jamás
la dejaban ser parte del comité de organización. Porque era muy chica, porque
sólo entorpecía todo con sus ideas, porque su hermana siempre estaba calma al
respecto y ella debía aprender a comportarse igual. Pero Virginia no perdía su
capacidad de jugar a la detective. Siempre le hubiera sido más sencillo si
aprendía a leer las mentes. Estar preparada para las sorpresas. Estar preparada
para que lo vendría a continuación. Hubiera sido una hermosa manera de
controlar la ansiedad.
Germán
intenta no gritar cuando su padrastro le está reventando la espalda a cintazos.
Se queda de rodillas, mirando hacia la pared y con la cabeza agachas mientras
el hombre ebrio a sus espaldas pierde la razón. El silencio de Germán sólo lo
violenta más. Quizá si gritara por piedad o incluso si llorara, se detendría.
Pero no lo hace y sólo recibe más dolor. Germán desearía tener la piel tan dura
como para que aquellos golpes ya no le duelan más.
Seis
personas ya adultas abren los ojos al mismo tiempo. Están tirados en el suelo
de un sitio conocido por los seis pero en el que saben que es imposible que
estén allí.
CELINA:
¿En qué momento volvimos a la casa de Virginia?
FABRICIO:
¿Logré escaparme de la prisión? ¿Sigo embarazado?
Todos
lo miran.
FABRICIO:
Es que mientras ustedes estaban en vacaciones, Jaime y yo fuimos secuestrados y
estamos a punto de morir en una cárcel. Me encantaría saber por qué no nos
buscaron, malditos desconsiderados.
VIRGINIA:
Tuvimos nuestros propios problemas, Fabricio. ¿Qué estamos haciendo aquí? Tengo
que ir para otro lado.
La
respuesta se aparece delante de ellos. El hechicero Zack los saluda con una
sonrisa.
ZACK:
Bienvenidos, vecinos.
DAMIEN:
¿Zack? ¿Qué está pasando? ¿Esto es real?
ZACK:
Es real. Pero no está sucediendo en el plano físico. Aproveché el momento en
donde los seis sufrieron un vahído y atraje sus consciencias hacia un espacio
común para nosotros. Este living. Verán, un mago muy poderoso ha abierto La
Puerta. Eso significa que ha liberado, entre otras cosas, los poderes que
ustedes tenían ocultos.
DAMIEN:
¿Entre otras cosas?
ZACK:
Ya nos ocuparemos de eso luego. Lo primero que necesito que entiendan es que
cada uno ha incrementado sus poderes. Entré en los recuerdos de cada uno para
poder comprender qué habilidades tendrían y por qué.
DAMIEN:
¿Entraste en nuestros recuerdos?
ZACK:
Sí. Y tranquilo, no te voy a juzgar.
DAMIEN:
Sólo eso quería saber.
Damien
se sienta en el sillón del living. Sus amigos lo imitan como si estuvieran en
una clase del instituto.
ZACK:
La Puerta provocó que ustedes, miembros del Círculo, poseyeran habilidades
basadas en sus deseos primarios. Sus primeros miedos, sus primeros rencores,
sus primeras ansiedades, sus primeros dolores. Conozco a alguien que puede
entrenarlos y ayudarlos a sacar lo mejor de cada uno, pero necesito que vuelvan
a Estrella Dorada.
FABRICIO:
Me encantaría volver, pero, ¿alguien escuchó la parte en donde fui secuestrado
y embarazado?
ZACK:
Pero ahora tienes la fuerza suficiente para salir de allí.
FABRICIO:
¿La fuerza? ¿Ese es mi superpoder? ¿Tener fuerza? Preferiría estar más delgado.
Todos
se giran para mirarlo feo.
FABRICIO:
Pero entiendo que fue algo que empecé a querer en la pubertad y no fue un deseo
primitivo.
IRUPE:
¿Jaime está secuestrado contigo?
FABRICIO:
Sí, lo tengo en la celda adjunta a la mía.
IRUPE:
Bueno, al menos ahora sabemos dónde está el señor.
FABRICIO:
¿Quieres que le mande saludos?
IRUPE:
No.
Virginia
suspira y vuelve a llamar la atención de todos.
VIRGINIA:
Si la habilidad que desarrolló Fabricio es la fuerza, ¿cuál es la de los demás?
ZACK:
La tuya, Virginia, es la capacidad de leer los pensamientos de las personas con
sólo tocarlos.
Virginia
elabora una sonrisa de oreja a oreja.
VIRGINIA:
¡Eso es estupendo!
IRUPE:
No para nosotros.
ZACK:
Los del círculo no deben preocuparse. Las habilidades de ninguno funciona
contra los miembros de su grupo.
IRUPE:
Entonces sí. Es un estupendo poder.
Zack
mira a Germán, que espera ansioso su turno.
ZACK:
Germán ahora tiene la piel inquebrantable. Ya no será capaz de sentir dolor. Al
menos, no dolor físico.
CELINA:
¡Dios! ¡Estoy tan entusiasmada! Siento que somos los Power Rangers.
VIRGINIA:
Pero sin los trajes coloridos.
CELINA:
(a Virginia) Eres tan Kimberly.
IRUPE:
Un momento. Habían sólo dos mujeres en los Power Rangers. Si Virginia es
Kimberly, ¿quién sería Trini?
CELINA:
Bueno, yo, por supuesto. Fui la de la idea.
IRUPE:
¿Y quién sería yo? Y si alguno dice que sería Rita le romperé las rodillas.
ZACK:
¿De verdad vamos a desperdiciar este encuentro multiconsciencia para hablar de
esto? ¿Saben el gasto de energía que me está llevando?
DAMIEN:
Zack tiene razón, chicos. Deberíamos ubicarnos.
Todos
agachan la mirada, apenados.
DAMIEN:
¡Pido ser el rojo!
GERMAN:
¡No! ¡No es justo!
FABRICIO:
¡Yo quería ese!
IRUPE:
Al menos todavía pueden elegir entre el verde y el azul.
CELINA:
¿Y quién sería el negro?
IRUPE:
Bueno, pensé que... Zack.
Zack
la lapida con la mirada.
IRUPE:
Es que hasta se llama igual... Y su color de piel es...
VIRGINIA:
De acuerdo, basta.
ZACK:
(a Irupé) Yo no estoy jugando, Alpha.
IRUPE:
Me encanta Alpha.
VIRGINIA:
¿Podemos volver a concentrarnos?
Zack
sigue mirando mal a Irupé un tiempo más y luego decide continuar hablándole al
resto del grupo.
ZACK:
Celina, controlas el fuego.
CELINA:
¡Genial! ¡Siempre quise quemar una casa!
ZACK:
Damien, controlas el agua. De hecho, cualquier material en estado líquido.
DAMIEN:
¡Sí! ¡Soy más fuerte que Celina!
CELINA:
¿¡Qué!? ¿Por qué?
DAMIEN:
Porque el agua apaga el fuego.
CELINA:
Depende qué clase de fuego.
DAMIEN:
Podemos probar. Incendia este living y yo intentaré apagarlo.
ZACK:
Preferiría que no hicieran eso.
VIRGINIA:
También yo. Es mi living.
CELINA:
Ay, por favor. Este lugar a ser destruido en breve cuando Luciana llegue al
poder y quiera matarnos.
ZACK:
Ya lo hizo.
Todos
miran a Zack boquiabiertos.
CELINA:
¿Ya nos mató? ¿Estamos muertos? ¿Y de qué nos sirven los poderes ahora?
ZACK:
No están muertos. Su hermano, Roger, es el poderoso mago del que les hablé
antes. Él abrió La Puerta que desató todos los poderes del mundo sobrenatural.
IRUPE:
Pero si en teoría es nuestro rival, ¿por qué nos dio más habilidades?
ZACK:
Fue una consecuencia. Él sólo quería agigantar los suyos.
CELINA:
A todo esto, ¿cuál es el poder de Alpha?
Irupé
mira mal a Celina. Pero luego se vuelve con una sonrisa al Power Ranger Negro.
ZACK:
Irupé tiene la habilidad de mandar ondas electromagnéticas con su voz. Entre
otras cosas, si desea, puede hacer estallar cualquier tímpano humano.
DAMIEN:
Lo sabemos. ¿Pero cuál es su superpoder?
IRUPE:
Eres un idiota.
ZACK:
Tal como les dije, sus poderes son nuevos y con un buen entrenamiento, se los
puede hacer crecer. Pero necesito que vuelvan a Estrella Dorada.
VIRGINIA:
Entonces, si pudiéramos volver al plano real, yo me pondría a buscar el libro
que inexplicablemente nunca podemos encontrar.
CELINA:
Oh, sí, lo recuerdo. Como recuerdo que nos dejaste abandonadas en un pueblucho
y te fuiste corriendo tras tu ex.
VIRGINIA:
Celina, ahora no estoy de humor para escenas.
CELINA:
Nunca lo estás.
ZACK:
De acuerdo. Esta conversación se terminó. Despertarán en breve. Sólo vuelvan
cuanto antes.
FABRICIO.
Sí. Yo escapo de la araña que obliga a los hombres a tener sus crías y estoy.
VIRGINIA:
Y yo encuentro a mi ex y escucho las malditas explicaciones sobre cuál es el
trato que tiene con mi hermana y también estoy.
DAMIEN:
Y nosotros rescatamos a Fernando que fue capturado por un demonio y vamos.
Zack
los mira atónito a todos.
ZACK:
¿Qué clase de viaje hicieron?
IRUPE:
Con nosotros, las aventuras nunca terminan.
GERMAN:
¿Las horas que pasamos aquí cuentan como sueño en el mundo real? Porque no
duermo hace dos días.
ZACK:
En el plano real sólo pasó un minuto.
GERMAN:
¿Eso significa que no?
Zack
sonríe y comienza a murmurar para que los chicos despierten.
CELINA:
¡Espera! ¿Qué poder le tocó al Séptimo?
ZACK:
Adiós, chicos. Nos vemos pronto.
MOMENTO MUSICAL
Los
seis están a punto de volver al mundo real, tras el encuentro que Zack organizó
en sus mentes.
Todavía
en el living de Virginia, comienza a sonar esta alegre canción para despedir la
temporada.
Hey, tú, otra vez estoy
viajando por mi mundo.
DAMIEN:
Algún café que me haga volver
del sueño más profundo.
IRUPE:
Me elevaré hasta tu piel
aunque sea un segundo.
FABRICIO:
Podré saber si tú también
retienes el impulso.
TODOS:
Que no me puedo contener
las ganas de volverte a ver.
¡Qué bueno que nos encontramos!
¡Qué mágico y absurdo fue!
Que todo me hace sentir bien.
Que ya ha dejado de llover.
¡Qué bueno que nos encontramos!
¡Qué mágico y absurdo fue!
CELINA:
No sé si podré esconder
que muero por tus labios.
VIRGINIA:
El corazón se me pone a cien
si estás aquí a mi lado.
GERMAN:
Mis manos caen sobre tu piel
en el momento exacto.
FABRICIO:
Tan frágiles que sin querer
retienen el impacto.
TODOS:
Que no me puedo contener
las ganas de volverte a ver.
¡Qué bueno que nos encontramos!
¡Qué mágico y absurdo fue!
Que todo me hace sentir bien.
Que ya ha dejado de llover.
¡Qué bueno que nos encontramos!
¡Qué mágico y absurdo fue!
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