jueves, 17 de enero de 2019

Chapter 66


GRUPO

Irupé tiene 5 años. La tarde que sintió terror por primera vez, fue ante una situación cotidiana. Había salido con sus padres y sus hermanos menores de compra. Benjamín, el bebé recién nacido, ocupaba toda la atención. Irupé se compró ropa nueva para el ciclo escolar que comenzaría en breve. Jacinta, la hermana del medio, tenía el rostro malhumorado porque ya comenzó a adivinar que heredaría todo lo que Irupé se cansaría de probar. Jacinta odiaba a su familia porque sentía que nadie la quería. Pero a Irupé no podría importarle menos los sentimientos de ella. Sin embargo, a la hora de volver a casa, sucede lo impensado. Los padres de Irupé, sumamente concentrados en Benjamín, olvidan cuántos hijos tienen en total y se suben al automóvil. Irupé todavía está en el shopping. Siente el terror de ver a sus padres encender el auto y arrancar. Jacinta la ve por la ventanilla y le sonríe maliciosamente desde la parte de atrás. Irupé tira sus compras y corre detrás del auto gritando que no se vayan. No la escuchan. Desearía poder gritar más fuerte.

La noche que su hermano mayor lo encerró en el armario, Fabricio sintió que iba a enloquecer por la claustrofobia. Quería abrir la puerta con todas sus fuerzas, pero todavía era demasiado pequeño y no tenía fuerzas. Su sádico hermano lo sabía. No era la primera vez que pasaba. Pero sí fue la primera vez que se cansó. Gritó, chilló y golpeó con todo su cuerpo una puerta que nunca cedía. A partir de allí, no pudo a volver a permanecer en espacios cerrados durante mucho tiempo. Y siempre se prometió entrenar para adquirir más capacidad para triunfar ante esas situaciones.

El establo donde Celina guardaba los caballos comenzó a incendiarse. El fuego venía desde el monte hacía días y no había forma de apagarlo. Eventualmente llegaría a la granja de su familia. Alcanzaron a sacar los caballos al tiempo y el resto de los animales el día anterior. Pero el fuego vendría y se devoraría su casa. Y llegó. Celina vio arder su infancia incontrolable, entre los lamentos de todos los miembros de su familia. No haría mucho limitándose a ver aquello cuando no podía hacer nada. Además, pondría en riesgo su vida. Todos lo entendían, menos ella. Por eso, evitó hasta el último minuto el subirse sobre la carreta que la alejaría de su casa natal. Cuando finalmente lo lograron, miró una vez el fuego y deseó poder controlarlo.

Damien se está ahogando. Apartarse de la orilla del mar fue una de las decisiones más absurdas que podía haber tomado. Estaba queriendo perseguir una pelota de playa que se había ido lejos de la mano de sus primos. Creyó que llegaría a alcanzarla porque todavía sentía arena en sus pies. De repente, no la sintió más. El agua comenzó a entrar por su boca. Jugando al superhéroe, imaginó que podía apartarla con su pensamiento. Pero no lo logró. Y tampoco la podía apartar de sus pulmones. Tuvieron que rescatarlo. Y luego lo reprendieron por haber ido hasta allá. La pelota nunca se recuperó.

A Virginia le estresaba no saber qué habían organizado sus padres para su cumpleaños. La tradición familiar indicaba que ella recibiría una hermosa sorpresa y que todos sus compañeros estarían invitados a la fiesta. Pero jamás la dejaban ser parte del comité de organización. Porque era muy chica, porque sólo entorpecía todo con sus ideas, porque su hermana siempre estaba calma al respecto y ella debía aprender a comportarse igual. Pero Virginia no perdía su capacidad de jugar a la detective. Siempre le hubiera sido más sencillo si aprendía a leer las mentes. Estar preparada para las sorpresas. Estar preparada para que lo vendría a continuación. Hubiera sido una hermosa manera de controlar la ansiedad.

Germán intenta no gritar cuando su padrastro le está reventando la espalda a cintazos. Se queda de rodillas, mirando hacia la pared y con la cabeza agachas mientras el hombre ebrio a sus espaldas pierde la razón. El silencio de Germán sólo lo violenta más. Quizá si gritara por piedad o incluso si llorara, se detendría. Pero no lo hace y sólo recibe más dolor. Germán desearía tener la piel tan dura como para que aquellos golpes ya no le duelan más.

Seis personas ya adultas abren los ojos al mismo tiempo. Están tirados en el suelo de un sitio conocido por los seis pero en el que saben que es imposible que estén allí.

CELINA: ¿En qué momento volvimos a la casa de Virginia?
FABRICIO: ¿Logré escaparme de la prisión? ¿Sigo embarazado?

Todos lo miran.

FABRICIO: Es que mientras ustedes estaban en vacaciones, Jaime y yo fuimos secuestrados y estamos a punto de morir en una cárcel. Me encantaría saber por qué no nos buscaron, malditos desconsiderados.
VIRGINIA: Tuvimos nuestros propios problemas, Fabricio. ¿Qué estamos haciendo aquí? Tengo que ir para otro lado.

La respuesta se aparece delante de ellos. El hechicero Zack los saluda con una sonrisa.

ZACK: Bienvenidos, vecinos.
DAMIEN: ¿Zack? ¿Qué está pasando? ¿Esto es real?
ZACK: Es real. Pero no está sucediendo en el plano físico. Aproveché el momento en donde los seis sufrieron un vahído y atraje sus consciencias hacia un espacio común para nosotros. Este living. Verán, un mago muy poderoso ha abierto La Puerta. Eso significa que ha liberado, entre otras cosas, los poderes que ustedes tenían ocultos.
DAMIEN: ¿Entre otras cosas?
ZACK: Ya nos ocuparemos de eso luego. Lo primero que necesito que entiendan es que cada uno ha incrementado sus poderes. Entré en los recuerdos de cada uno para poder comprender qué habilidades tendrían y por qué.
DAMIEN: ¿Entraste en nuestros recuerdos?
ZACK: Sí. Y tranquilo, no te voy a juzgar.
DAMIEN: Sólo eso quería saber.

Damien se sienta en el sillón del living. Sus amigos lo imitan como si estuvieran en una clase del instituto.

ZACK: La Puerta provocó que ustedes, miembros del Círculo, poseyeran habilidades basadas en sus deseos primarios. Sus primeros miedos, sus primeros rencores, sus primeras ansiedades, sus primeros dolores. Conozco a alguien que puede entrenarlos y ayudarlos a sacar lo mejor de cada uno, pero necesito que vuelvan a Estrella Dorada.
FABRICIO: Me encantaría volver, pero, ¿alguien escuchó la parte en donde fui secuestrado y embarazado? 
ZACK: Pero ahora tienes la fuerza suficiente para salir de allí.
FABRICIO: ¿La fuerza? ¿Ese es mi superpoder? ¿Tener fuerza? Preferiría estar más delgado.

Todos se giran para mirarlo feo.

FABRICIO: Pero entiendo que fue algo que empecé a querer en la pubertad y no fue un deseo primitivo.
IRUPE: ¿Jaime está secuestrado contigo?
FABRICIO: Sí, lo tengo en la celda adjunta a la mía.
IRUPE: Bueno, al menos ahora sabemos dónde está el señor.
FABRICIO: ¿Quieres que le mande saludos?
IRUPE: No.

Virginia suspira y vuelve a llamar la atención de todos.

VIRGINIA: Si la habilidad que desarrolló Fabricio es la fuerza, ¿cuál es la de los demás?
ZACK: La tuya, Virginia, es la capacidad de leer los pensamientos de las personas con sólo tocarlos.

Virginia elabora una sonrisa de oreja a oreja.

VIRGINIA: ¡Eso es estupendo!
IRUPE: No para nosotros.
ZACK: Los del círculo no deben preocuparse. Las habilidades de ninguno funciona contra los miembros de su grupo.
IRUPE: Entonces sí. Es un estupendo poder.

Zack mira a Germán, que espera ansioso su turno.

ZACK: Germán ahora tiene la piel inquebrantable. Ya no será capaz de sentir dolor. Al menos, no dolor físico.
CELINA: ¡Dios! ¡Estoy tan entusiasmada! Siento que somos los Power Rangers.
VIRGINIA: Pero sin los trajes coloridos.
CELINA: (a Virginia) Eres tan Kimberly.
IRUPE: Un momento. Habían sólo dos mujeres en los Power Rangers. Si Virginia es Kimberly, ¿quién sería Trini?
CELINA: Bueno, yo, por supuesto. Fui la de la idea.
IRUPE: ¿Y quién sería yo? Y si alguno dice que sería Rita le romperé las rodillas.
ZACK: ¿De verdad vamos a desperdiciar este encuentro multiconsciencia para hablar de esto? ¿Saben el gasto de energía que me está llevando?
DAMIEN: Zack tiene razón, chicos. Deberíamos ubicarnos.

Todos agachan la mirada, apenados.

DAMIEN: ¡Pido ser el rojo!
GERMAN: ¡No! ¡No es justo!
FABRICIO: ¡Yo quería ese!
IRUPE: Al menos todavía pueden elegir entre el verde y el azul.
CELINA: ¿Y quién sería el negro?
IRUPE: Bueno, pensé que... Zack.

Zack la lapida con la mirada.

IRUPE: Es que hasta se llama igual... Y su color de piel es...
VIRGINIA: De acuerdo, basta.
ZACK: (a Irupé) Yo no estoy jugando, Alpha.
IRUPE: Me encanta Alpha.
VIRGINIA: ¿Podemos volver a concentrarnos?

Zack sigue mirando mal a Irupé un tiempo más y luego decide continuar hablándole al resto del grupo.

ZACK: Celina, controlas el fuego.
CELINA: ¡Genial! ¡Siempre quise quemar una casa!
ZACK: Damien, controlas el agua. De hecho, cualquier material en estado líquido.
DAMIEN: ¡Sí! ¡Soy más fuerte que Celina!
CELINA: ¿¡Qué!? ¿Por qué?
DAMIEN: Porque el agua apaga el fuego.
CELINA: Depende qué clase de fuego.
DAMIEN: Podemos probar. Incendia este living y yo intentaré apagarlo.
ZACK: Preferiría que no hicieran eso.
VIRGINIA: También yo. Es mi living.
CELINA: Ay, por favor. Este lugar a ser destruido en breve cuando Luciana llegue al poder y quiera matarnos.
ZACK: Ya lo hizo.

Todos miran a Zack boquiabiertos.

CELINA: ¿Ya nos mató? ¿Estamos muertos? ¿Y de qué nos sirven los poderes ahora?
ZACK: No están muertos. Su hermano, Roger, es el poderoso mago del que les hablé antes. Él abrió La Puerta que desató todos los poderes del mundo sobrenatural.
IRUPE: Pero si en teoría es nuestro rival, ¿por qué nos dio más habilidades?
ZACK: Fue una consecuencia. Él sólo quería agigantar los suyos.
CELINA: A todo esto, ¿cuál es el poder de Alpha?

Irupé mira mal a Celina. Pero luego se vuelve con una sonrisa al Power Ranger Negro.

ZACK: Irupé tiene la habilidad de mandar ondas electromagnéticas con su voz. Entre otras cosas, si desea, puede hacer estallar cualquier tímpano humano.
DAMIEN: Lo sabemos. ¿Pero cuál es su superpoder?
IRUPE: Eres un idiota.
ZACK: Tal como les dije, sus poderes son nuevos y con un buen entrenamiento, se los puede hacer crecer. Pero necesito que vuelvan a Estrella Dorada.
VIRGINIA: Entonces, si pudiéramos volver al plano real, yo me pondría a buscar el libro que inexplicablemente nunca podemos encontrar.
CELINA: Oh, sí, lo recuerdo. Como recuerdo que nos dejaste abandonadas en un pueblucho y te fuiste corriendo tras tu ex.
VIRGINIA: Celina, ahora no estoy de humor para escenas.
CELINA: Nunca lo estás.
ZACK: De acuerdo. Esta conversación se terminó. Despertarán en breve. Sólo vuelvan cuanto antes.
FABRICIO. Sí. Yo escapo de la araña que obliga a los hombres a tener sus crías y estoy.
VIRGINIA: Y yo encuentro a mi ex y escucho las malditas explicaciones sobre cuál es el trato que tiene con mi hermana y también estoy.
DAMIEN: Y nosotros rescatamos a Fernando que fue capturado por un demonio y vamos.

Zack los mira atónito a todos.

ZACK: ¿Qué clase de viaje hicieron?
IRUPE: Con nosotros, las aventuras nunca terminan.
GERMAN: ¿Las horas que pasamos aquí cuentan como sueño en el mundo real? Porque no duermo hace dos días.
ZACK: En el plano real sólo pasó un minuto.
GERMAN: ¿Eso significa que no?

Zack sonríe y comienza a murmurar para que los chicos despierten.

CELINA: ¡Espera! ¿Qué poder le tocó al Séptimo?
ZACK: Adiós, chicos. Nos vemos pronto.

MOMENTO MUSICAL

Los seis están a punto de volver al mundo real, tras el encuentro que Zack organizó en sus mentes.
Todavía en el living de Virginia, comienza a sonar esta alegre canción para despedir la temporada.


 CELINA:
Hey, tú, otra vez estoy
viajando por mi mundo.
DAMIEN:
Algún café que me haga volver
del sueño más profundo.

IRUPE:
Me elevaré hasta tu piel
aunque sea un segundo.
FABRICIO:
Podré saber si tú también
retienes el impulso.

TODOS:
Que no me puedo contener
las ganas de volverte a ver.
¡Qué bueno que nos encontramos!
¡Qué mágico y absurdo fue!
Que todo me hace sentir bien.
Que ya ha dejado de llover.
¡Qué bueno que nos encontramos!
¡Qué mágico y absurdo fue!

CELINA:
No sé si podré esconder
que muero por tus labios.
VIRGINIA:
El corazón se me pone a cien
si estás aquí a mi lado.

GERMAN:
Mis manos caen sobre tu piel
en el momento exacto.
FABRICIO:
Tan frágiles que sin querer
retienen el impacto.

TODOS:
Que no me puedo contener
las ganas de volverte a ver.
¡Qué bueno que nos encontramos!
¡Qué mágico y absurdo fue!
Que todo me hace sentir bien.
Que ya ha dejado de llover.
¡Qué bueno que nos encontramos!
¡Qué mágico y absurdo fue!

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