IRUPE
Es
Ignacio que detiene el beso apasionado de Irupé.
Ella,
excitada, tiene el intenso deseo de meterlo en la casa de Theo y empezar a
disfrutar de ese cuerpo marcado.
IGNACIO:
Espera... ¿Dónde están los demás?
IRUPE:
Están en el campamento. Están buscando el Compendio.
IGNACIO:
¿El famoso Compendio que todos buscan está ahí?
IRUPE:
No. Pero el dueño hippie de esta casa los transportó al pasado para que
pudieran ver los últimos momentos del dichoso libro antes de que alguien se lo
lleve. Es lo que están investigando.
Ignacio
la mira con algo de sorpresa.
IGNACIO:
No pareces contrariada por darme toda esta información.
IRUPE:
¿Por qué tendría que estar contrariada?
IGNACIO:
Porque cuando te besé, te contagié de un virus que durante doce horas te
obligará a hacer lo que yo te diga.
Irupé
se lleva ambas manos en posición orante.
IRUPE:
Por favor, que sea sexual. Por favor, que sea sexual.
IGNACIO:
No. Llévame al Campamento.
Irupé
lanza un suspiro de fastidio.
IRUPE:
Tenía que ir a rescatar a Fernando, pero, ¿qué diablos?
DAMIEN
Damien
acaba de escuchar el plan de Nathan, el cual básicamente consiste en
convertirlo en un fantasma.
DAMIEN:
No es que no me sienta a gusto con la idea de que me conviertas en un espíritu
sexual... De hecho, la idea me atrae y mucho. Pero, ¿específicamente cómo
piensas matarme? ¿Hacerme morir de inanición?
NATHAN:
No. En esta cueva, te consumirás en menos de veinticuatro horas. Poco a poco
vas a ver cómo tu piel se vuelve transparente y pasas a convertirte en
fantasma.
Damien
mira sus manos.
En
efecto, pese a la poca iluminación, puede percibir que no están del todo
opacas.
Hay
un efecto, pequeño y sutil, de transparencia.
DAMIEN:
Dios.
NATHAN:
Te prometo que no dolerá.
Nathan
vuelve a reírse.
NATHAN:
¿No es lo que dicen todos?
FABRICIO
Fabricio
está asustado.
Cuando
aceptó viajar a Bahía Ausente, jamás imaginó todos los conflictos que tendría
en el camino para llegar al condenado pueblo.
FABRICIO:
No quiero morir aquí y no tengo un conjuro para sacarnos de aquí porque el
círculo aún no completa su segunda ronda de hechizos. ¿Por qué no lo completan
aun? Me consolaría saber que están todos muertos.
JAIME:
Tenemos que pensar fríamente, Fabricio. Debe existir alguna manera de que
podamos salir de aquí. Pero debemos ser cautelosos y no llamar...
FABRICIO:
¡Auxilio! ¡Ayuda! ¡Nos quieren matar! ¡Que alguien nos ayude, por favor!
JAIME:
O podemos simplemente hacer eso. Ayudará a que nos maten más rápido.
La
puerta del granero se abre.
La
mujer que Fabricio vio antes de perder el conocimiento, la noche anterior, ingresa.
También
está desnuda y, en otro momento, hubiera sido una situación excitante.
Ella
les sonríe con la ternura de quien tiene cautiva a las personas contra su
voluntad.
VIUDA:
Buenas noches, queridos hombres. Me llaman Viuda. Entiendo que estén confundidos
y aturdidos, pero espero que no tengan nada que temer.
FABRICIO:
Oh, bueno. Quizá el hecho de que nuestro auto perdiera el control, chocáramos y
luego nos secuestraras me hizo perder un poco los nervios. Pero ahora que me
dices que no debo temer, me tranquilizaré.
JAIME:
Por favor, déjanos salir. Tengo a personas esperándome...
VIUDA:
No puedo dejarlos salir, lo siento. No en el estado en el que están.
FABRICIO:
¿Acaso morimos en ese accidente y estamos en el limbo?
VIUDA:
Les aseguro que están vivos. Pero deben permanecer en sus jaulas hasta que la
metamorfosis esté completa.
Jaime
y Fabricio intercambian una mirada de terror.
JAIME:
¿Metamorfosis?
FABRICIO:
¿En qué nos estás por convertir?
MOMENTO MUSICAL
Irupé
está en camino al Campamento en compañía de Ignacio.
Bruno
y Joseph están en plena ruta dirigiéndose hacia Bahía Ausente.
Nathan
y Damien están en la fosa.
La
Viuda observa a Fabricio y Jaime en sus jaulas.
IGNACIO:
Es todo sin hablar.
Es poco sin querer.
Es mucho para los demás.
IRUPE:
Es algo que llevás
pero que no aprendés
lo que te hace tan especial.
NATHAN:
Baila que esta noche no te irás.
Baila que esta noche eres mío.
DAMIEN:
Baila que esta noche no te irás.
Baila que esta noche eres mío.
FABRICIO:
Enciende esta noche
hasta que no quede nada.
JAIME:
Enciende esta noche
hasta que no quede nada.
IRUPE:
Somos distinta piel,
la misma intensidad.
Lo que no pueden ver
los que se niegan a mirar.
El viento a tu favor.
La fruta sin probar.
El ángel del amor
que a veces te viene a buscar.
VIUDA:
Es todo sin hablar.
Es poco sin querer.
Es mucho para los demás.
JOSEPH:
Es algo que llevás
pero que no aprendés
lo que te hace tan especial.
VIUDA:
Baila que esta noche no te irás.
Baila que esta noche eres mío.
IGNACIO:
Baila que esta noche no te irás.
IRUPE:
Baila que esta noche eres mío.
JOSEPH:
Baila que esta noche no te irás.
Baila que esta noche eres mío.
BRUNO:
Baila que esta noche no te irás.
Baila que esta noche eres mío.
NATHAN:
Enciende esta noche
hasta que no quede nada.
DAMIEN:
Enciende esta noche
hasta que no quede nada.
VIUDA:
Baila, baila, baila.
DAMIEN
Damien
suspira e inclina su cabeza para apoyarla sobre la tierra.
DAMIEN:
Supongo que no me queda más remedio que tirarme aquí a esperar mi muerte.
NATHAN:
Te lo tomas bastante bien. Los otros enloquecieron cuando se enteraron de su
destino.
DAMIEN:
No puedo quejarme por ser joven e inmortal, Nathan. De hecho, te aseguro que no
me desagrada.
NATHAN:
Sin contar lo del sexo.
DAMIEN:
No me lo recuerdes. Eso sólo me motiva a cortarme las venas ahora mismo.
NATHAN:
Debido a que estaremos aquí por un par de horas... Si quieres...
La
mano de Nathan se apoya en el pecho de Damien y luego comienza a descender con
sutileza.
DAMIEN:
¿Tengo que besarte? Porque acabo de despertar y tengo mal aliento.
NATHAN:
El sentido del olfato no es algo que te lleves a la otra vida. Por suerte, los
otros sentidos sí.
DAMIEN:
Entonces dalo por hecho.
Sonriendo,
se dan un beso.
Nathan,
que continúa desnudo, se tira sobre Damien. Las manos de éste último descienden
hacia su trasero fantasma.
Pero
entonces escuchan un ruido que obliga a ambos a interrumpir el momento.
NATHAN:
¿Qué es eso?
Nathan
sale de encima de Damien y éste se incorpora para ver hacia la pequeña luz que
proviene de arriba.
Lo
primero que Damien ve son los pies de una persona, que luego da paso a unas
piernas.
DAMIEN:
Oh, Dios... Es el barman.
En
efecto, aferrado a una soga en la cintura, el barman que advirtió a Damien que
era una trampa, aparece en la pequeña cueva.
Nathan
le lanza una mirada furiosa.
NATHAN:
Rafael, ¿qué estás haciendo aquí?
RAFAEL:
¿Tú qué crees? Vengo a salvarlo.
CELINA
Celina
llama incesantemente a la puerta de la cabaña donde están Germán y Fabián.
Fabián,
con el rostro malhumorado, sale a atender.
FABIAN:
¿Qué haces aquí?
CELINA:
Realmente tengo miedo de quedarme a solas con Virginia.
FABIAN:
Pero yo no quiero quedarme contigo.
CELINA:
Oh, vamos, Fabián, madura. Sólo te rechacé. No puedes enojarte conmigo por eso.
FABIAN:
Y me confesaste que estás enamorada de mi mejor amigo.
CELINA:
Sólo porque él está enamorado de mí. ¿Acaso no entendiste mi historia? Es
sumamente simple.
Germán
intercede en la discusión.
GERMAN:
¿Por qué mejor no hablamos? Hay un par de cosas con las que tenemos que
ponernos al día, ¿no creen?
Celina
nota que Fabián pone los ojos en blanco y siente un impulso por romperle los
dientes.
FABIAN:
Bueno, supongo que ahora podemos hablar todos. En especial, porque allá viene
Irupé.
Fabián
señala hacia el patio del campamento.
Celina
se da vuelta y la ve a la chica, atravesando el predio, en compañía de un joven
atractivo.
CELINA:
¿Acaso viene con...?
FABIAN:
Sí. Definitivamente viene acompañada con el hijo de Edgar.
DAMIEN
Damien
se sorprende de ver al barman, llamado Rafael, que fue a rescatarlo de la cueva
donde lo tiró Nathan.
DAMIEN:
¿Viniste a salvarme?... Oh, cierto. Tú me dijiste que era una trampa. Eso
significa que sabías que Nathan es un fantasma.
RAFAEL:
Lo he visto cazar a muchos chicos en el bar a lo largo de estos años.
DAMIEN:
¿Y tú simplemente los dejabas morir?
Nathan
sonríe secamente. Se cruza de brazos, sin ningún pudor a continuar desnudo.
NATHAN:
Es su forma de redimirse. Él pertenecía al grupo de chicos que me mató.
DAMIEN:
Vaya.
RAFAEL:
No vamos a volver a ese tema de nuevo.
DAMIEN:
Para mí no es volver de nuevo. Recién me estoy enterando.
RAFAEL:
(a Nathan) No puedes matar a Damien.
NATHAN:
¿Por qué no?
DAMIEN:
Sí, ¿por qué no? Me convenció con la parte del sexo eterno.
RAFAEL:
(a Damien) Pues tendrás que tenerlo mientras dure tu vida. (a Nathan) Damien es
uno de los 7.
NATHAN:
¿Del Círculo de los 7? (a Damien) ¿Por qué no me lo dijiste?
DAMIEN:
No tuve tiempo. En cuanto menos me di cuenta, estaba en esta fosa.
RAFAEL:
Lo descubrí en la madrugada, Nathan. Están en Bahía Ausente. Al menos, la
mayoría de ellos. Los espíritus lo comentan. Han causado una revolución allá
arriba. Los reconocieron.
NATHAN:
(a Damien) ¿Y qué hacen aquí?
La
charla vira para el lado que menos se lo esperaba. De repente, en lugar de que
un fantasma lo asesine, tiene que explicarle a dos extraños sobre su vida y sus
poderes.
DAMIEN:
Vinimos por un libro. Mis amigos en están en el pasado en este momento.
NATHAN:
¿En el pasado? ¿En el Campamento?
DAMIEN:
Sí... ¿Por qué?
NATHAN:
Ahora entiendo. Hace tres años, dos chicas me liberaron de una maldición.
Estaba sujeto a un árbol mediante un círculo de sal. Pero eso acaba de pasar en
tu presente. Es una de las paradojas temporales.
DAMIEN:
¿Por qué estabas encerrado en un círculo de sal?
NATHAN:
Los chicos del campamento me encerraron después de que intenté matar a uno de
ellos.
DAMIEN:
Qué cretinos.
NATHAN:
Sí, sé que no estuve bien, pero el chico que quería convertir en fantasma era
terriblemente atractivo.
DAMIEN:
Entonces estás perdonado.
Rafael
lo mira boquiabierto.
RAFAEL:
Tu moral es absolutamente reprochable.
DAMIEN:
Me acusa el asesino de homosexuales.
Rafael
asume la pérdida de la partida y se encoge en hombros.
NATHAN:
Rafael, sácalo de aquí. Mientras más tiempo se quede en la fosa, es peor para
él.
RAFAEL:
De acuerdo. (a Damien) ¿Sabes escalar?
DAMIEN:
No.
RAFAEL:
Hoy aprenderás.
Damien
mira a Nathan, quien toma asiento, con su mirada cargada de nostalgia
nuevamente.
DAMIEN:
¿Tú no vienes?
NATHAN:
No, me quedaré aquí por un rato. Tengo que saborear la derrota de una cacería
frustrada.
DAMIEN:
Como con (¡150.000 palabras!) el chico del campamento. ¿Él murió?
NATHAN:
No. Fue uno de los sobrevivientes. Aunque no creo que quiera tener noticias
mías.
DAMIEN:
Si lo conozco, le daré tus saludos.
NATHAN:
Díselo. Se llama Bruno.
FABRICIO
Viuda
sonríe ante la pregunta sobre en qué los transformará.
Fabricio
no sabe si es un ser humano real, pero es una mujer joven, pálida, de cabello
enmarañado que le llega hasta los pechos.
VIUDA:
Te aseguro que no hay nada qué temer.
Como
si fuera parte de una comedia barata, los gritos del hombre del otro lado de la
puerta llegan sobre las palabras de Viuda.
FABRICIO:
Bueno, parece que él está temiendo mucho.
VIUDA:
Él está pasando por un proceso maravilloso. Por el mismo que pasarán ustedes.
¿Saben? Para calmar sus ansiedades, lo traeré aquí. Así pueden confirmar que de
verdad no tienen nada que temer. Necesitamos que guarden reposo y estén
tranquilos.
JAIME:
¿Por qué? ¿Por qué tendríamos que guardar reposo?
Viuda
los mira sonriendo.
VIUDA:
Porque, en términos coloquiales, les diré que ambos están preñados.
Fabricio
y Jaime intercambian una mirada de horror.
IRUPÉ
En
la cabaña de Fabián y Germán, el grupo se reúne. O al menos, parte de él.
Irupé
nota que Celina elije sentarse en el lugar más alejado posible de Virginia, por
lo que automáticamente deduce que las chicas tuvieron sexo y ahora se están
evitando.
Ninguno
muestra ninguna clase de discordia hacia la presencia de Ignacio, lo cual pasa
a ser algo bueno para romper el hielo.
IRUPE:
Mientras ustedes se divertían en su colonia de vacaciones, un demonio entró en
la casa de Theo y secuestró a Fernando. Yo fui raptada por Ignacio que también
busca el Compendio, pero para Pablo. No tengo noticias de Jaime ni del otro
chico que estaba con él y perdí a Damien. Lo más irónico de todo, es que he
tenido vacaciones peores que éstas.
Los
chicos se giraron a Ignacio, esta vez. El único de todos los personajes que
Irupé nombra que está presente.
VIRGINIA:
¿También buscas el Compendio?
IGNACIO:
Yo sólo busco mi libertad. Es Pablo el que quiere adentrarse en el mundo de la
magia.
GERMAN:
¿Y cómo nos encontraste?
IGNAICO:
Me acompañó Joseph. Pero se me ha escapado por el camino. Tenía miedo de traicionarlos
a ustedes. Por suerte, con Irupé no he tenido ese problema.
Esta
vez, todos se vuelven a mirar a Irupé.
IRUPE:
¡Chicos, me besó! ¿Alguien vio el cuerpo que tiene? Hubiera vendido a mi
familia.
CELINA:
Te entiendo.
FABIAN:
(a Celina) Claro. Ahora no amas tanto a Alejandro, ¿verdad?
CELINA:
Fabián, querido, nada tiene que ver el amor con un trozo de carne.
Virginia
se pone de pie, caminando lentamente hacia la ventana.
VIRGINIA:
Ignacio, este es el campamento de tu padre.
IGNACIO:
Lo sé. Sé que él pasó una temporada en Bahía Ausente. Fue el que me dijo que me
dirigiera a la casa de Theo.
GERMAN:
Es decir que Edgar también nos traicionó.
IRUPE:
Tampoco es para que actuemos como si nunca lo hubiéramos visto venir.
IGNACIO:
Si sirve de algo, tuve que amenazar de muerte a mi padre para que me lo dijera.
¿Mi padre se encuentra aquí?
GERMAN:
Estaba, al menos. Ahora no sabemos. Virginia acaba de cortarle la garganta.
Esta
vez, todos miran a Virginia, quien gentilmente y de brazos cruzados se gira a
mirar al grupo.
IGNACIO:
¿Le cortaste la garganta a mi padre? Qué envidia.
IRUPE:
¡Virginia! ¡No puedo creer que lastimaste a Edgar! ¿Y qué pasa si ahora Ignacio
no nace?
VIRGINIA:
Lo que estamos viviendo pasó hace tres años, Irupé. Ignacio ya nació para ese
entonces.
IRUPE:
Ah, bien, qué alivio.
VIRGINIA:
También mi hermana está aquí.
Irupé
se obliga a abrir la boca una vez más.
IRUPE:
¿Margaret?
VIRGINIA:
Se hace llamar Valeria.
GERMAN:
Y todo lo que sabíamos sobre Margaret es cierto. No era una buena persona. Fue
la que voluntariamente organizó el ataque de las arpías que acabará con este
campamento esta noche.
IGNACIO:
¿Por qué hizo una cosa así?
FABIAN:
Según ella, para que lo sobrenatural comience a conocerse en el pueblo. Pero
creo que hay otras intenciones ocultas.
VIRGINIA:
Y creo que están relacionadas con el dichoso Compendio también.
Todos
miran a Virginia nuevamente.
GERMAN:
¿Por qué piensas eso?
VIRGINIA:
De acuerdo... Se los contaré. Anoche me encontré con ella en el bosque.
CELINA:
¡¿Qué?! ¿Te encontraste con ella? ¿Y por qué no me dijiste nada?
VIRGINIA:
Porque no me reconoció.
IRUPE:
¿Cómo es posible que no te reconozca?
FABIAN:
Son idénticas.
VIRGINIA:
Me reconoció como alguien idéntico a ella pero no como su hermana. En un primer
momento, pensé que hizo un hechizo para olvidarse de todo. Incluso de mí. Pero
después me puse a pensar y creo que hay otra explicación más perturbadora.
A
Virginia se le llenan los ojos de lágrimas.
Irupé
se sorprende, porque la chica no es propensa a mostrar sus sentimientos en
público.
VIRGINIA:
Chicos... Creo que no soy real.
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