miércoles, 16 de enero de 2019

Chapter 65


ALEJANDRO

Están caminando por el bosque de Estrella Dorada.
Alejandro se siente un poco incómodo porque Roger no ha dicho ni una palabra desde que salieron de la casa de Zack.

ALEJANDRO: He venido varias veces a este bosque. Siempre ha sido para drogarme. ¿Vinimos a drogarnos?
ROGER: Lo que vas a conocer el día de hoy va a ser mejor que una droga.
ALEJANDRO: ¿La famosa puerta que estamos buscando?

Antes de responder, Roger mira todo el lugar que los rodea.

ROGER: Sí. Creo que este lugar está bien.
ALEJANDRO: Sigo sin entender. ¿Aquí está la famosa puerta?
ROGER: Lo está.
ALEJANDRO: ¿Dentro de un árbol?
ROGER: No, amigo. La puerta es algo que puedo convocar mediante un conjuro. No sabía cuál, pero Zack tuvo la gentileza de instruirme. Invocarla y que aparezca ante ti, es sencillo. Abrirla es otra cosa, porque tienes que estar muy entrenado en tus poderes para poder lograrlo. Toda mi vida he estado practicando para ello.
ALEJANDRO: Es lindo que los sueños se cumplan, pero sigo sin tener idea de lo que estamos hablando.
ROGER: No puedo explicártelo, así que lo verás.

En ese momento, ante la atónita mirada de Alejandro, Roger comienza a quitarse la ropa hasta quedar completamente desnudo.

ALEJANDRO: ¿Por qué...?
ROGER: Porque estamos en la naturaleza. Y la ropa es antinatural.

Roger comienza a murmurar haciendo unos movimientos rotativos con sus brazos. Alejandro no comprende qué es lo que sucede pero nota que algo se genera a partir de esto.
Poco a poco, comienza a aparecer frente a él lo que parece ser una puerta, en medio de la nada.

DAMIEN

Damien y Germán continúan siguiendo a Theo mientras camina, aunque a pasos apresurados, hacia algún destino en busca del demonio que tiene a Fernando.

DAMIEN: ¿Sabías que podíamos venir en auto hasta aquí? Porque cuando saliste a toda velocidad de tu casa diciendo que íbamos a cazar a Guido, pensé que el lugar donde estaba se encontraba a unos metros de tu hogar. Pero llevamos caminando medio pueblo.
THEO: No creo en los automóviles.
DAMIEN: ¿Cómo diablos puedes no creer en los automóviles? Existen. Todos los vemos. No están basados en ningún libro antiguo. ¿Qué clase de respuesta es esa?
THEO: Me refiero a que nunca se puede comparar el peso de tus piernas a ir a la distancia que deseas con la prisa que te lleva ir en auto. Llegas más rápido a los lugares que quieres ir, pero pierdes la esencia del mundo que te rodea.
DAMIEN: El mundo que nos rodea fueron cuadras y cuadras de un pueblo casi desierto.
THEO: Ya estamos llegando, Damien.
DAMIEN: Sólo eso deseaba.
THEO: Les advierto. Todo lo que sucederá, no será lindo ni divertido y puede ser peligroso. Les suplico que tengan cuidado.

Damien se queda boquiabierto. Mira a Germán y luego vuelve a mirar a Theo.

DAMIEN: ¡¿Y se te ocurre decirnos justo ahora?!

VIRGINIA

Virginia va manejando su automóvil saliendo del pueblo de Bahía Ausente. Fabián va en el asiento de acompañante. Atrás, Ignacio está cerrando los ojos con intenciones de dormir en todo el viaje. Fabián se acerca para susurrarle a Virginia.

FABIAN: ¿Por qué lo estamos llevando? Él va a querer apropiarse con el libro una vez que lo encontremos.
VIRGINIA: Todavía no podemos asegurar que mi ex lo tenga. Sólo sabemos que hace tres años se lo llevó, por pedido de mi hermana.
FABIAN: ¿Cómo te sientes con esto?
VIRGINIA: Furiosa.

Virginia suspira. Está intentando armar las piezas en el rompecabezas.

FABIAN: ¿Cuáles son tus primeras conclusiones?
VIRGINIA: Que la desgraciada de mi hermana ha enviado a Hernán a mi vida para que me vigile. Cosa que, para variar, mi ex ni siquiera fue capaz de llevar a cabo. Lo que no entiendo es por qué. ¿Por qué quería Margaret que yo jamás me entere sobre el libro?
FABIAN: Ella también tiene poderes, por lo que percibo. ¿Crees que es la séptima?
VIRGINIA: No quiero pensar. Después de encontrar a Hernán, empezaremos a buscarla a ella. También me debe unas cuantas explicaciones. Y con respecto a Ignacio, encontraremos la forma de deshacernos de él luego.
IGNACIO: Todavía no me duermo. Los estoy escuchando.

Virginia mira por el espejo retrovisor.

VIRGINIA: Pues, bien por ti, porque lo dije para que lo escuches.

FABRICIO

Fabricio continúa en su celda.
Acaba de sufrir recientemente un terrible dolor en su estómago. Está débil. Jaime, a su lado, está tirado en el suelo del granero.

FABRICIO: Es increíble, pero siento un terrible hambre y a la vez siento que mi estómago está lleno.
JAIME: Creo que ya nos explicaron qué es lo que está pasando.
FABRICIO: No quiero morir como ese hombre. Pero, por otro lado, sólo tengo ganas de que esto termine.
JAIME: Creo que en algún momento nos tienen que abrir las puertas de la celda para cuando entremos en parto.
FABRICIO: Cuando nos abran las celdas estaremos demasiado débiles como para intentar escapar.
JAIME: No hay escapatoria.

Fabricio intenta golpear los barrotes de su celda. Pero ninguno se mueve.

FABRICIO: Creo que no.

GERMAN

Germán, Theo y Damien están frente a una antigua casa, la cual se muestra en un estado completo de abandono.

GERMAN: ¿Qué es este lugar?
THEO: Era la casa de mi ex novia. Cuando ella murió, Guido pudo reaparecer transformado en ella para pedirle a su familia que los deje entrar. Ellos creyeron, por supuesto, que se trataba de Lorena recién fallecida. Guido entró y los mató a todos. Por eso viene aquí.

El hombre calmo habla hacia la puerta de la casa.

THEO: Guido. Soy yo. Querías verme.

La puerta de la casa se abre. Guido es un muchacho de baja estatura y contextura robusta. Mira a Theo con fascinación.

GUIDO: Tanto tiempo, Theo. Creo que hace mucho no nos vemos.
THEO: Hace mucho no te veo en tu versión original.
GUIDO: Sabes lo que necesito, Theo.
THEO: Lo sé. Y no será posible. No te traeré de regreso a este mundo, Guido. Así que te puedo aconsejar que liberes al muchacho que tienes de rehén y te ayudaré a que salgas del limbo y vayas hacia el Más Allá.
GUIDO: No hay trato. No quiero irme al Más Allá, sino que quiero volver al mundo de los vivos.

Guido mira hacia las nubes del cielo.

GUIDO: Cóndor volvió a obtener la reliquia.
THEO: Y Cóndor puede obligarte. No quiero recurrir a él para detenerte.

Esta vez, Guido se ríe. Germán no está entendiendo absolutamente nada de la conversación.

GUIDO: Dudo mucho que Cóndor esté ansioso por ayudarte, después de que lleva años prisionero. Hermosos invitados tuviste, Theo. En una sola noche, yo pude entrar a tu domicilio y Cóndor consiguió su libertad.
THEO: No fue culpa de mis invitados. Fue culpa mía por no haber tomado las preocupaciones que correspondían.
DAMIEN: Tranquilo, Theo, puedes decirlo. Todo fue culpa de Irupé.

Theo y Guido ignoran el comentario de Damien.

THEO: Deja ir al muchacho, Guido. Te lo pido por las buenas. Porque de otra forma, haré desaparecer tu esencia por completo.
GUIDO: Tú no puedes asegurarme que en el Más Allá siga existiendo.
THEO: Es un misterio. Pero al menos tienes una posibilidad más que si simplemente hago que te desvanezcas.

Germán mira a Damien, como para ver si él está entiendo algo, pero su amigo parece tan desconcertado como él.

DAMIEN: ¿Alguno puede ponernos al día?
THEO: Guido estaba en el limbo, un lugar entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos. El Más Allá es donde realmente deben ir las almas, pero se desconoce qué es lo que hay allí. Lo único seguro es que del Más Allá nadie regresó.
GUIDO: De acuerdo, Theo, te lo dije por las buenas. Si vas a querer que yo deje de existir, entonces me llevaré al muchacho conmigo.

Guido estira sus manos con rapidez, provocando que una oleada de aire logre hacer volar a Theo, Damien y Germán por el patio de la casa como si fuera un huracán.
Cuando Germán se reincorpora, logra ver que Guido entró en la casa.

GERMAN: ¡Theo! ¡Va a matar a Fernando!

IRUPE

En la casa de Theo, sólo se encuentran con Joseph. Celina estalla en un ataque de crisis.

CELINA: ¡¿Cómo que Virginia se fue?! ¡¿Cómo es posible que se haya ido si vinimos juntas?!
JOSEPH: Dijo que no podía esperarlas. Tenía mucha urgencia por ir a ver a Hernán.
CELINA: ¡¿Encima nos abandonó por ir a ver a Hernán?! ¡¿Pero qué clase de disparate este?! ¡Y para colmo se fue con Fabián! ¡Esos dos desgraciados tienen menos sentido que lealtad a un grupo que Irupé sobre monogamia!
IRUPE: ¡Oye! Que Virginia se haya ido no significa que yo pase a ser tu mal ejemplo.
JOSEPH: ¿Pero acaso no le diste una reliquia a un nigromante para que pueda escapar de su prisión?
IRUPE: Sí, bueno, pero ese un detalle.

Celina y Joseph la miran inquisitivamente.

IRUPE: ¡Dios! ¡Es cierto! Es increíble que yo haya arruinado el día. Por lo general, soy la inteligente.
CELINA: ¡Ay, por favor! ¡Jaime no descubre que lo sigues engañando con Edgar porque no te presta atención! Tú das más señales que un semáforo.
IRUPE: Celina, que estés enojada porque Virginia se fue sin ti, no te da el privilegio de hablarme de esta manera. La primera vez, te lo digo con una sonrisa. Le segunda, te sacaré los dientes con una tenaza.

Celina se sienta al lado de Joseph y rompe a llorar.

CELINA: ¡Perdón! Pero es que estoy tan furiosa con lo que Virginia y Fabián hicieron. ¿Por qué no podemos tener cosas bonitas?
IRUPE: ¿Y nunca te preguntaste por qué todos te abandonan?
CELINA: Lo de la tenaza también se aplica a ti.
IRUPE: Lo siento.

MOMENTO MUSICAL

Celina, envuelta en una crisis de llanto y odio, se imagina un enfrentamiento con su, hasta entonces, mejor amiga. Y contra Fabián, que también se fue y la abandonó.



CELINA:
Nuestras fiestas eran tan lindas.
Nos tiramos del balcón a la piscina.
Un mar de champaña nos envolvía.
No hay reglas cuando estás aquí.
El candelabro bailaba con la batería.
Y yo tan Gatbsy me sentía.

CELINA:
Entonces, ¿por qué tienes que arruinarlo?
Estoy sacudiendo mi cabeza
y cerrando las puertas.

CELINA:
Por eso no podemos tener nada lindo, cariño.
Porque todo lo rompes.
Tuve que apartarme de ti.
Por eso no podemos tener nada lindo, amigo mío.
¿Creíste que no iba a escuchar lo que dices de mí?
Y por eso no podemos tener nada lindo.

CELINA:
Fue tan lindo que ser amigos otra vez.
Una segunda chance te otorgué
pero me apuñalabas cuando te abracé.
Y ese es el problema.
Los amigos no te engañan.
No te llaman por teléfono para confundirte
así que usé el hacha contra el muro reconstruido.

CELINA:
Pero no soy la única amiga
que has perdido últimamente.
Si tan sólo no fueras tan venenoso.

CELINA:
Por eso no podemos tener nada lindo, cariño.
Porque todo lo rompes.
Tuve que apartarme de ti.
Por eso no podemos tener nada lindo, amigo mío.
¿Creíste que no iba a escuchar lo que dices de mí?
Y por eso no podemos tener...

CELINA:
Un brindis por mis verdaderos amigos
que no hacen caso al "él dijo/ella dijo".
Y éste es por mi amor
que no lee cómo me llaman últimamente.
Y este es por mi mamá
que tuvo que aguantar este drama.
Y este va por ti,
porque es de grandes perdonar...
¡Jajajajá!
No puedo decirlo con seriedad.

CELINA:
Por eso no podemos tener nada lindo, cariño.
Porque todo lo rompes.
Tuve que apartarme de ti.
Por eso no podemos tener nada lindo, amigo mío.
¿Creíste que no iba a escuchar lo que dices de mí?
Y por eso no podemos tener nada lindo.

CELINA:
Por eso no podemos tener nada lindo, cariño.
VIRGINIA:
Un brindis por mis amigos.
CELINA:
Porque todo lo rompes.
Tuve que apartarme de ti.
Por eso no podemos tener nada lindo, amigo mío.
FABIAN:
Que no hacen caso al "él dijo/ella dijo".
CELINA:
¿Creíste que no iba a escuchar lo que dices de mí?
Y por eso no podemos tener nada lindo.

ALEJANDRO

Embobado, no puede creer que una puerta haya aparecido en medio de la nada. Es un sencillo portal que hasta parece construido por los árboles que rodean a ambos.
Roger deja su postura orante para acercarse al portal. Está listo.

ALEJANDRO: ¡Espera! Zack dijo que en el momento que abras esta puerta, vas a afectar para siempre la vida de todos. Incluso la de tu hermana. Pero en especial, la de mis amigos.

Roger le devuelve una sonrisa con todos los dientes.

ROGER: El gran momento ha llegado, amigo mío. También esto afectará tu vida para siempre.

Sonriendo, toma la decisión.
Sin dejar de murmurar lo que parece ser un hechizo, Roger se acerca al picaporte y lo gira.

GRUPO

Sucede algo maravilloso y confuso a la vez.
Seis de los siete integrantes del círculo que conocemos, se ven atacados por un impresionante e invasivo dolor de cabeza que les arde hasta casi desmayarlos.
Virginia pierde el control del automóvil, ante un grito confuso de Fabián que iba a su lado y la quiere obligar a detenerse. Ignacio, detrás de ella, se despierta y grita al ver la situación. Pero Virginia no puede controlar el automóvil, que se va a banquina y pierde el rumbo.
Celina e Irupé, ante un Joseph que no entiende nada, también lo sufren. Irupé directamente se desmaya. Celina aguanta un poco el dolor de su cabeza, pero también se tira en el piso.
Fabricio, que ya sufría por su embarazo no deseado, comienza a aullar del dolor. Jaime, que está acostumbrado a que el chico tenga esos arranques de drama, simplemente lo mira indiferente.
Theo, que quiera entrar a la casa donde está Guido, se gira con sorpresa cuando escucha a Damien y a Germán tirados en el piso, intentado agarrarse la cabeza con las manos.
Pero Theo entiende. Los mira fascinados.
Levanta la mirada hacia el cielo del que ya no quedan ninguna de las nubes que se armaron por culpa de Cóndor.

THEO: La puerta se ha abierto.

Sonríe. Aunque sabe dentro suyo que nada bueno vendrá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario