IRUPE
El
caos.
Las
mujeres con alas y garras cayeron sobre el campamento.
Estaba
previsto que sería así.
Irupé
lo sabía. Su grupo también.
No
obstante, verlo era escalofriante.
Irupé,
al lado de Ignacio, Damien, Celina y Virginia, está horrorizada.
IRUPE:
Quiero meterme dentro de la cabaña.
VIRGINIA:
No nos pasará nada a nosotros.
IRUPE:
¡No lo sabemos! Recordemos que a las personas sobrenaturales, estos hechos
pueden afectarle.
DAMIEN:
Aunque suene a una locura, es cierto lo que dice Irupé. No sabemos si nosotros
somos inmunes a estos ataques.
Virginia
se gira hacia ellos con su mejor cara de fastidio.
VIRGINIA:
No pueden meterse dentro de la cabaña. El libro desaparece esta noche y hay que
descubrir quién se lo llevó.
IRUPE:
Pero con que lo haga uno, estará bien.
VIRGINIA:
Estaremos aquí. No nos pasará nada.
CELINA:
Pero Joseph, Fabián y Germán están en medio del campamento. Ellos pueden correr
peligro. ¡Tenemos que ayudarlos!
VIRGINIA:
No. Quédate aquí.
CELINA:
Diablos, no podemos quedarnos sin hacer nada.
Y
totalmente loca, sale corriendo del lugar.
Virginia
suspira con fastidio pero no dice nada.
Damien
la sigue.
DAMIEN:
Creo que tiene razón.
Irupé
se queda en su sitio.
IRUPE:
¿Por qué nunca se cansan de desafiar a la muerte?
Resignada,
se mete dentro de la cabaña.
JOSEPH
Sigue
a Bruno en medio de todo el desastre.
Está
cruzando el predio, entre gente aterrorizada.
Las
arpías atacan.
Toman
por el aire a las personas y las abren a la mitad como si fuera un pedazo de
pan recién horneado.
Desde
el cielo caen trozos humanos. Órganos.
Hay
gritos, llanto, gente desesperada corriendo.
JOSEPH:
Bruno... Tenemos que irnos de aquí.
BRUNO:
Es mi oportunidad.
JOSEPH:
No creo que aquí haya mucha oportunidad de hacer cosas.
Son
interceptados por Germán.
Tiene
dos hachas en su poder y cuando los ve, le entrega una a cada uno.
GERMAN:
Los chicos del campamento prepararon armas para esta noche. Toma una para ti y
otra para tu amigo... El robot.
JOSEPH:
No es un robot. Sólo es musculoso.
GERMAN:
Parece un robot.
Joseph
toma el arma.
Bruno
acepta la suya pero no dice nada. Se gira y continúa caminando en dirección de
Joshua.
Joseph
lo sigue.
FABIAN
Intenta
que no se perciba su pánico.
Melissa
y Valeria lo están llevando hacia el comedor principal.
VALERIA:
¡Los niños! ¡Protejan a los niños!
MELISSA:
Lo que más deseo en este momento, claro.
Una
arpía va en dirección hacia ellos.
Corre
en dirección a Melissa.
Se
tira sobre la chica y permite a último momento que el ave voladora no se la
lleva consigo.
Caen
ambos en el piso.
MELISSA:
Diablos.
¿Acaso
acaba de salvarle la vida?
¿Cambió
el futuro?
Ven
a Edgar, confundido, con el cuello en su lugar.
Está
de pie en el portal de su cabaña mirando la escena.
EDGAR:
¿Qué es esto?
VALERIA:
Estas son tus amigas. ¿Sabes cómo detenerlas?
Edgar
niega con la cabeza.
Está
conmocionado.
Un
sentimiento muy noble en el peor momento posible.
VALERIA:
¡Entonces haz algo útil y ayúdanos a pelear contra ellas!
Cerca
de ellos, una de las arpías toma entre sus garras a un niño.
No
debe tener más de diez años.
El
niño grita. Llama a su madre.
La
arpía lo parte al medio.
MOMENTO MUSICAL
Y
en medio de toda la guerra, mientras Irupé se encierra en la cabaña, Virginia e
Ignacio vigilan toda la catástrofe que está ocurriendo frente a ellos.
Fabián
y Germán en pleno campo de batalla.
Joseph
corriendo detrás de Bruno.
Celina
y Damien internados en el caos buscando a sus amigos.
IRUPE:
Cuando la tierra frente
de pronto los motores.
IGNACIO:
Cuando la ciencia rece
y los creyentes lloren.
IRUPE:
Cuando se inunde el barco
y falten salvavidas.
IGNACIO:
Cuando florezca el árbol
de manzanas podridas.
GERMAN:
Cuando el presente mienta
en los televisores.
FABIAN:
Cuando el pasado vuelva
por los retrovisores.
GERMAN:
Cuando se escuchen tiros
en el barrio tranquilo.
FABIAN:
Cuando la luz se corte
mirando el picaporte.
IGNACIO:
Se va a poner muy lindo.
JOSEPH:
Se va a poner muy lindo.
VIRGINIA:
Yo sé lo que te digo.
Se va a poner muy lindo.
DAMIEN:
Se va a poner muy lindo.
FABIAN:
Se va a poner muy lindo.
CELINA:
Tomate un té de tilo.
Se va a poner muy lindo.
BRUNO:
Cuando se venga el río
como una marejada.
JOSEPH:
Cuando lo mío es mío
y no nos quede nada.
BRUNO:
Cuando las nubes negras
se pongan verder flúor.
JOSEPH:
Cuando el amor parezca
un comedor oscuro.
DAMIEN:
Cuando caiga en peligro
todo lo que nos une.
CELINA:
Cuando se acabe el vino
y brinden con perfume.
DAMIEN:
Cuando las cosas cambien
sin que nos demos cuenta.
CELINA:
Cuando ya sea muy tarde
para empezar de vuelta.
JOSEPH:
Se va a poner muy lindo.
DAMIEN:
Se va a poner muy lindo.
FABIAN:
Yo sé lo que te digo.
Se va a poner muy lindo.
VIRGINIA:
Se va a poner muy lindo.
GERMAN:
Se va a poner muy lindo.
IRUPE:
Fijate qué optimismo.
Se va a poner muy lindo.
VIRGINIA:
Cuando hable la locura
pero con voz de siempre.
En plena noche muda
el miedo ni se siente.
Andá pidiendo ayuda
porque llegó el reviente.
TODOS:
Se va a poner muy lindo.
Se va a poner muy lindo.
Yo sé lo que te digo.
Se va a poner muy lindo.
Se va a poner muy lindo.
Se va a poner muy lindo.
Se va a poner muy lindo.
Se va a poner muy lindo.
TODOS:
Naralalaliala.
Naralalaliala.
Naralalaliala.
Naralalaliala.
JOSEPH
Joseph
consigue clavarle el hacha en el medio de la cara a uno de los monstruos alado.
De
todos modos, la inercia del ave lo empuja unos metros por el piso.
La
bestia, ya muerta, es pesada.
Se
la quita de encima sin ninguna clase de ayuda.
¿Dónde
diablos está su amigo robot?
Bruno
sigue caminando hacia una de las cabañas.
Se
incorpora lo más rápido que puede y va detrás de él.
JOSEPH:
Bruno...
BRUNO:
Una de las arpías me hizo volar por los aires. Perdí el conocimiento.
Señala.
Joseph
comprueba que su versión tres años más joven está tirada en medio del predio,
inconsciente.
BRUNO:
Joshua aparecerá en unos segundos a intentar despertarme.
Como
si estuviera coreografiado, Bruno lo busca entre la multitud.
Encuentra
a Joshua corriendo hacia él.
No
tiene armas en su poder.
Se
tira sobre el Bruno desmayado, intentando reanimarlo.
Joshua
se desespera. Pierde el razonamiento sobre su alrededor al creer que Bruno está
en peligro. O muerto.
Entonces
la ven.
La
arpía que se llevaría la vida de Joshua.
Aunque
ocurre en una milésima de segundos, a Bruno le da el tiempo suficiente como
para interponerse.
No
levanta el hacha. No le da el tiempo.
La
bestia le clava sus garras en el pecho del Bruno del presente.
JOSEPH:
¡Bruno!
Corre
con el hacha en la mano.
Se
la clava en el abdomen, si es que tiene uno, a la mujer alada.
La
bestia grita pero las garras sujetan el pecho de Bruno como si le estuviera por
arrancar el corazón.
Bruno
grita.
A
pies de ambos, Joshua se gira, asombrado, por lo que sucede a sus espaldas.
El
Bruno del presente cae, desangrándose.
Joshua
deja al Bruno del pasado para venir hacia ellos.
JOSHUA:
¿Qué...?
JOSEPH:
Es Bruno. Es otro Bruno pero es el mismo. Quiso salvarte...
Joseph
también pierde relación con lo que sucede alrededor.
Lo
inundan las lágrimas.
El
Bruno a punto de morir sonríe.
Mira
a Joshua.
BRUNO:
Prefiero que vivas tú...
Le
sale sangre por la boca.
Es
una agonía penosa y Joseph siente deseos de no ser tan inútil ante la
situación.
Bruno
le extiende la mano a Joshua, quien la toma y se inclina.
JOSHUA:
¿Vienes del futuro?
BRUNO:
Pasé tres años sin ti, Joshua. Y no te olvidé ni un maldito día.
Joshua
le cree. Llora.
Pese
a que hay ciertos cambios físicos, sigue siendo la misma persona.
Se
acerca a sus labios y lo besa.
Joseph
también queda hechizado por la escena.
Quizá
si hubiera sabido mantener la mente fría, podría haber visto la arpía que venía
contra Joshua.
La
bestia, con sus garras, le arrancó a Joshua la cabeza de un solo envión.
DAMIEN
Damien
y Celina corren entre la gente.
Un
muchacho regordete pasa al lado de ellos gritando con desesperación.
ANGEL:
¡Luna! ¡Luna! ¿Han visto a Luna?
Ambos
niegan con la cabeza.
El
chico sigue corriendo. Tiene un bate de baseboll en su mano.
CELINA:
Luna es un nombre hermoso. Deberíamos ayudarlo.
DAMIEN:
Tenemos que ir por los nuestros, Celina.
CELINA:
Pero si los ayudamos...
Una
de las arpías toma al muchacho que recién cruzaron.
Lo
eleva por los aires.
Y
como todas las otras, lo abre a la mitad.
CELINA:
Bueno, quizá no.
Damien
la toma del brazo y siguen corriendo en busca de sus amigos.
VIRGINIA
Virginia
mira toda la escena de terror que se despliega frente a sus ojos.
Ignacio
es el único que queda al lado de ella.
VIRGINIA:
Asumes que voy a ser quien dé con el Compendio.
IGNACIO:
Eres la única que no está poniendo en riesgo su vida en vano.
VIRGINIA:
Es difícil permanecer inmóvil ante tanto movimiento.
IGNACIO:
Esto lo organizó... ¿tu hermana?
VIRGINIA:
Sí. Pero las arpías son de tu padre.
Ignacio
se ríe.
IGNACIO:
Bueno, podemos decir que tenemos familiares que dejan mucho que desear.
En
ese instante, ella lo nota.
En
la cabaña de Lucas, a unos metros de distancia de ellos, ajeno a todo el
escándalo que hay en el predio, una figura ingresa allí.
VIRGINIA:
Allí lo tenemos.
IGNACIO:
Nuestro ladrón.
FABIAN
El
cuerpo sin vida de Melissa cae sobre él.
Al
final, no salvó su vida.
Todo
lo que estuvo destinado a pasar, terminó pasando.
No
hubo forma de alterarlo.
Celina
y Damien lo encuentran.
FABIAN:
No sirvió de nada. Le salvé la vida a esa chica y no sirvió de nada.
CELINA:
Lo sé.
Fabián
está triste. Desea llorar.
Celina
lo abraza, como si fuera un peluche que necesita exprimir de amor.
DAMIEN:
Tenemos que ponernos a salvo. Nosotros no podemos alterar el pasado pero no
sabemos si ellos pueden alterar nuestro presente.
CELINA:
Busquemos a los que faltan y marchémonos de aquí.
No
tiene fuerzas para levantarse.
Lo
tiene que hacer con la guía de los dos chicos.
El
caos sigue reinando pero Fabián pierde de vista a todos.
De
repente, olvida que su principal misión fue la de vigilar a la hermana de
Virginia.
VIRGINIA
En
efecto, en cuestión de segundos, el sujeto que entró en la cabaña de Lucas sale
con el Compendio en sus brazos.
Escapa.
Ni
siquiera mira el desastre de las arpías a su alrededor.
IGNACIO:
Deberías sentirte aliviada. Al menos sabes que Margaret no lo tiene.
VIRGINIA:
La escuché hablando con alguien anoche. Ese hombre debe ser ese alguien. Ella
lo planeó todo. El caos para poder llevarse el Compendio.
Está
enojada con su hermana pero no es el momento.
IGNACIO:
¿Lo seguimos?
VIRGINIA:
Supongo que es el único método para descubrir quién es.
GERMAN
La
bestia venía directamente hacia él.
Ya
es consciente de lo que esos animales son capaces de hacer con las personas.
No
había escapatoria y estaba seguro.
Cierra
los ojos y acepta su destino.
Después
de todo, sabía que era una posibilidad, aunque pequeña, de morir en aquel
evento.
En
el último segundo, su mente se bloquea y espera el impacto.
Lo
escucha primero.
Un
sonido desagradable.
Más
desagradable que el resto de los lamentos y gritos que hay en el campo de
batalla.
Pero
no siente dolor. Eso es extraño.
Abre
los ojos y entonces ve a Damien a su lado.
El
ave que venía hacia él tiene un hacha clavada en el medio del cráneo y descansa
a sus pies.
DAMIEN:
Diablos. Siempre quise hacer esto.
Vuelve
a respirar a verlo.
Sonríe.
Por
un segundo se olvida de todo el pasado y abraza a Damien, colmado de una
felicidad poco usual.
GERMAN:
¡Gracias!
DAMIEN:
Dejemos el drama para luego. Hay que irnos a buscar un refugio ahora.
No
discute.
Asiente
y se une a Damien, Celina y Fabián.
VIRGINIA
Ellos
también se apartan del caos.
Al
doblar hacia el bosque, los gritos y angustia se hacen cada vez más distante.
Virginia
es consciente que soñará con esa noche el resto de su vida, pero vuelve a poner
la mente fría.
La
persona con el libro sigue por un claro.
VIRGINIA:
Bien, atrapémoslo.
IGNACIO:
Espera. Alguien más viene.
Ignacio
gira hacia atrás y escucha unos pasos correr.
Sin
que Virginia pudiera preverlo, la toma del brazo y la arrastra fuera del claro.
VIRGINIA:
¿Qué haces? El conjuro está por terminar. Tenemos que saber quién es.
IGNACIO:
No sabemos cuánto tiempo tenemos. Si nos descubren, pueden atacarnos. Y si nos
atacan, ambos podemos morir en el presente.
Virginia
se muerde el labio pero no agrega nada más.
Entonces
ve a la persona que viene corriendo.
VIRGINIA:
Esta maldita...
Margaret
aparece llamando la atención del hombre.
El
sujeto se detiene en su huida.
MARGARET:
¿Lo tienes?
HOMBRE:
Ya lo tengo. ¿Vamos?
MARGARET:
Mañana me encontraré contigo. Debo ayudar a escapar a los que sobrevivieron.
HOMBRE:
Cuídate.
MARGARET:
Y recuerda. Ni una palabra a Virginia.
Ella
escucha su nombre y enloquece de odio.
Tiene
deseos de salir a golpear a su hermana.
Pero
la deja marcharse por el camino que llegó.
Mira
a Ignacio.
VIRGINIA:
Creo que es hora de desenmascarar a nuestro extraño, ¿no?
Ignacio
está de acuerdo.
Ambos
vuelven a salir al claro y corren detrás del sujeto que lleva el Compendio.
Lo
tienen cerca a los pocos metros.
VIRGINIA:
¡Espera!
El
hombre se gira.
Virginia
siente que el alma se le cae al piso.
HERNAN:
¿Qué te olvidaste?
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